Día 15: Red is the color that makes me blue (rojo es el color que hace que me deprima/ponga triste (?))
Basado en la canción "Ven" de Camila Gallardo.
Se veía hermosa. Eso era innegable. Al igual que innegable era ese brillo de resignación que relucía en el fondo de sus ojos.
A través de una mirada antes de llegar al altar, compartieron palabras que es mejor dejar en privado, flotando en la superficie de sus memorias.
Si bien ya estaban oficialmente casados gracias a un documento, verlos celebrar el evento te destruyó el corazón. Querías sacarla de ahí y demostrarle al mundo que eso no era lo que querían.
Pero ese mismo mundo era el que estaba a salvo gracias a ese matrimonio y la serie de decisiones que se tomaron previamente.
Luego del vals de la pareja, tradición que tomaron del mundo occidental humano, ella se acercó a ti, y silenciosamente, te pidió un tiempo en la pista de baile. Sabiendo que no debías, aceptaste.
Las miradas se posaron inmediatamente sobre ustedes, pero poco les podía importar.
Se movían lenta y rítmicamente, al compás de la suave música, aprovechando esos escasos minutos restantes, esos que se desvanecían como la arena entre los dedos al meterlos bajo el oleaje del mar.
Con su cabeza apoyada en tu pecho, ella preguntó:
-Ahora todo estará bien, ¿cierto?
El corazón se te hizo un puño ante sus palabras.
-No lo sé...
Ella negó con la cabeza y unió sus miradas.
-Sólo dime que sí.
Apretaste los labios.
-Sí, todo va a estar bien.
Aún sabiendo que era mentira, ella asintió mirando sus sombras unidas, bailando, y suspiró, como si estuviera más tranquila tras la afirmación.
Y como siempre pasa cuando queremos estancar el tiempo, éste se escabulle rápidamente. Terminó la canción antes de lo esperado, y aunque quisieron aferrarse a sus cuerpos unos segundos más, se obligaron a separarse.
Ella caminó hacia su ahora marido con una ligera sonrisa que no llegaba a iluminar sus ojos. Tu regresaste hacia tus amigos, quienes ya hablaban de volver al mundo humano.
Abandonando la ceremonia, a la entrada del lugar, se despidieron.
El pelirrojo dejó vislumbrar que no quería que ella te acompañara hasta el portal, y haciendo buen uso de amables palabras, dejó en claro que él los encaminaría y que su esposa se quedaría en la fiesta.
Con alegría fingida sacaron un par de palabras de despedida de sus bocas, prometiendo verse nuevamente, pero a través de la mirada se transmitieron el miedo y debilidad que realmente sentían, la desesperanza de saber que pasarían años antes de volver a encontrarse, de saber que, por mucho que lo desearan, no podrían cambiar el transcurso de las cosas.
No sé si me termina de gustar como quedó, pero cuando tenga más tiempo, arreglaré todos los capítulos que no me agraden del todo. Mientras tanto, escribo lo que puedo para cumplir con los retos del mes.
Nuevamente les invito a escuchar la canción en la que me basé y a la artista, tiene temas muy buenos.
Nos leemos mañana.
¡Namarië!
