Día 17: Cuentos de hadas para dioses de la muerte.
-¿Saben? Siempre he querido saber como funciona la reencarnación de las almas.
-¿Para qué? Nos va a pasar a todos y ni siquiera lo vamos a saber. Es mejor enfocarnos en el presente.
-Bah, me interesa saber.
El pelirrojo rodó los ojos. Sus amigos solían distraerse con temas que de nada les servían para encontrar comida o un refugio para dormir.
-No le hagas caso a Renji, es un amargado.
-¡Oye!
-Rukia tiene razón, tu nunca piensas en divertirte.
-No nos sirve la diversión en Inuzuri, idiota. Nos sirve la comida, el agua y el calor.
-Aburrido -la pelinegra lo empujó, haciéndolo caer de costado-. ¿Estábamos hablando de reencarnación?
Renji bufó, sabiendo que no lograría que sus amigos ser concentrasen en lo importante.
-No tengo idea de como funciona, pero una vez una viejita me contó una historia sobre eso, ¿quieren escucharla? -el niño que hasta ese momento había permanecido en silencio, hablo emocionado.
Todos asintieron, expectantes. Incluso Renji sintió algo de curiosidad.
-Bien... La viejita me contó que cuando uno comparte mucho tiempo con una persona, nace una conexión entre las almas, y al momento de reencarnar, las sopa personas se buscarán constantemente, porque sus almas están demasiado acostumbradas a la presencia de la otra. Lo triste es que nunca se darán cuenta, ya que perdemos la memoria al renacer.
-Pero si las almas se buscan, significa que ellas si guardan memorias ¿no?
-Puede ser...
-¿Cómo lo sabía la vieja?
-Me dijo que siempre sintió una gran conexión con su mejor amiga, que le daba la sensación de conocerla de mucho antes.
-Pero entonces tampoco está segura, es solo su teoría -murmuró Rukia.
-A quien le importa. Son sólo cuentos cursis para niñas -Renji decidió cortar las divagaciones de sus amigos. Estaba oscureciendo y debían reunirse con el grupo.
-¿Qué te pasa con las niñas, idiota? -el golpé llegó y pronto se armó la ya conocida discusión de los niños.
Una shinigami de nostálgicos ojos violetas miraba los montículos de tierra frente a ella, recordando.
Sus pasos la habían guiado allí por inercia, y mientras observaba las tumbas de sus antiguos amigos, desenterró de lo más profundo de su memoria las inocente historia contada por el niño tantos años atrás.
Con un suspiro, alzó la mirada al cielo, levemente esperanzada.
-Tal vez en esta vida no podamos estar juntos, pero aún nos quedan muchas por vivir. Espero que coincidamos en alguna, Ichigo.
Espero que les haya gustado.
Sé que dije que este fin de semana me iba a poner al día, pero no pude hacerlo. Juro que apenas tenga mas tiempo, escribiré los capítulos que me faltan para estar a la par del día actual.
Nos leemos mañana.
¡Namarië!
