Día 19: verano.


El sol anunciaba su muerte diaria tras el mar.

Algunos aún disfrutaban de las traviesas olas, mientras otros, como tú, se deleitaban con los brillantes colores que el ocaso les ofrecía.

Ella... Ella hacía ambas cosas.

El agua le llegaba hasta las caderas cuando el mar reclamaba la arena con su constante vaivén. De frente a él, miraba directamente al sol, sin que le importara encandilarse.

Hasta ese día, nunca había ido a la playa, ni visto un atardecer allí. Por eso comprendías su fascinación con un fenómeno diario.

La observaste. La potente luz del horizonte recortaba su figura, haciendo sólo visible una sombra.

Vestía un bikini, y su postura reflejaba la tranquilidad que sabías hacía años no sentía.

Le quedaba bien. A ella, la shinigami responsable, preocupada, la guerrera fuerte y violenta, siempre a la defensiva, le quedaba maravillosamente bien esa tranquilidad y paz que la rodeaba.

Sonreíste al ver como rozaba el agua con una mano, maravillada. Querías ir a su lado y disfrutar de aquel atardecer juntos, pero sabías que si ibas, ella se cubriría de nuevo en su capa de fortaleza, temerosa de ser descubierta en un momento de "debilidad".

Por esto, te dedicaste simplemente a observarla de lejos, grabando a fuego cada detalle de aquel momento único.

Después de todo, las mejores fotografías son aquellas que tomamos con los ojos y atesoramos en la memoria, esas que, al recordarlas, no sólo traen de vuelta lo visual, sino que transportan los cinco sentidos hacia el pasado, y te llenan de dulce nostalgia.


¡Hola! De nuevo tuve que pasar un día sin publicar. Estar en los últimos meses de colegio y en una compañía de danza me dejan poco tiempo para escribir :(.

Bueno, espero que les haya gustado este drabble, siento que los momentos de paz para Rukia e Ichigo deben ser muy preciados, y eso quise describir aquí. Espero haberlo conseguido.

Nos leemos mañana.

¡Namarië!