Día 26: reescribe una escena
Ichigo se hallaba barriendo el primer piso de su casa cuando tocaron a la puerta.
-¡Yo voy! -gritó a Orihime y sus hermanas.
Dejó la escoba a un lado y se encaminó hacia la entrada, haciéndose ilusiones sobre la persona que podría estar detrás de la puerta.
-¡Hey! -exclamó cuando vio a Rukia y Renji.
La pelinegra rápidamente se acercó y lo cogió de ambos lados de la cara, para depositar un suave beso en sus labios.
-Al menos podrían invitarme a pasar -escucharon una voz burlona.
-No tienes que esperar una invitación, cabeza de piña, la puerta está frente a ti.
-Ya, pero un par de tórtolos me la está tapando. Muévanse, no quiero ver como crean a su tercer hijo.
Rukia alzó el brazo para darle un merecido golpe, pero el pelirrojo fue más rápido y entró a la casa en una fracción de segundo.
-¡Abarai-san, Kuchiki-san! ¡Que gusto verlos!
La suave voz de la sanadora se hizo presente en el lugar.
-¡Inoue! -la Kuchiki corrió a abrazar a su amiga.
-Disculpa que esté tan despreocupadamente en su casa, pero ya sabes lo mucho que quiero a Kazui-chan.
Rukia hizo un gesto de indiferencia.
-No es ningún problema, Kazui te adora.
La pelinaranja rió, para luego saludar a Renji.
-¿Dónde está Ichika? -preguntó Ichigo, rodeando con la brazo la cintura de la pelinegra.
-Fue directamente con su hermano, dijo que lo extrañaba mucho.
-¿Y yo qué? ¿Tres semanas sin vernos y no me extraña? -el hombre fingió estar ofendido.
-Ya sabes que son inseparables, déjalos ser -comentó su esposa con una sonrisa. La llenaba de felicidad estar de vuelta en el mundo humano con su marido y sus dos hijos, además de sus dos mejores amigos.
Finalmente, haber ignorado la advertencia de Ywach no había resultado con consecuencias, había sido pura palabrería de un dios moribundo que quiso destruir de cualquier manera posible su mundo, sin lograrlo.
Con ese pensamiento en la cabeza, Rukia observó su ambiente, la casa del padre de Ichigo, escuchó la conversación que se desarrollaba a su lado y las risas de sus hijos en el segundo piso, observó las sonrisas de sus amigos y los ojos de su esposo, quien parecía estar pensando lo mismo.
Tras una mirada de mutuo entendimiento, volcaron completamente su atención en sus amigos, disfrutando de la vida que habían conseguido.
Muy simple, pero la cabeza no me dio para mucho más.
Agradezco infinitamente a las personas que se toman el tiempo de leer y a las que dejan un review. Se merecen el cielo 3
¡Nos leemos!
¡Namarië!
