No podía ir así a Tiffany's. No cuando se reuniría con Marley a hablar de su loco mejor amigo, sin embargo, no la dejaría plantada.

Suspiro cansado cuando el hielo no fue capaz de bajar la hinchazón a la mañana siguiente. Sólo rogó por no parecer un busca pleitos.

Se terminó de arreglar, tomó sus llaves y salió rumbo al lugar. En poco tiempo estuvo allí y para su grata sorpresa en unos minutos la chica ingresaba por la puerta dando su nombre.

-Benditos los ojos que te ven, estás radiante-dijo alagando el vestido verde pistacho junto con la pequeña diadema que llevaba la muchacha.

-Gracias-respondió aceptando el gesto de Smythe, quien sujetó su silla para que se sentará.

Pidieron un desayuno tradicional y luego comenzaron con una conversación amena, donde estuvieron conociéndose por largo rato.

-Eres increíble, Sebastián-dijo ella con cariño. Era difícil de creer que habían personas que lo odiaban cuando él podía ser tan encantador.

-Lo sé, aunque llevas toda la mañana mirando el corte en mi labio-dijo con una sonrisa amarga.

-Lo siento, pero está algo más hinchado-dijo con una mueca y el castaño de inmediato llamó al mesero para que le trajera una bolsa de hielo.

-Gracias por el aviso-dijo cuando llegó el hielo.

-Ayer eso no estaba ahí-dijo habiendo acabado su desayuno.

-Digamos que me topé con el chico que me gusta y el animal que tiene por novio. Reconozco que lo provoque, pero no era para que me lanzara al suelo al minuto siguiente, no quiero ni pensar que a él también lo golpea.

-Pareces enamorado-se atrevió a acotar la chica.

-Lo estoy. Me enamoré de Kurt Hummel-suspiro ante la sorpresa de Marley.

-¿Blaine te golpeó?-dijo sin dar crédito.

-El mismo. Es una bestia el maldito.

-He escuchado un par de rumores, pero nunca vi la confirmación de que era violento. En la escuela nunca fue así.

-Tal vez la sal que puse en su slushy se le fue al cerebro-dijo con una sonrisa-en fin, no vinimos a hablar de ellos. Quiero saber si sabes cuál es el mayor sueño de mi psicópata mejor amigo-dijo mirando su café, no podría terminarlo debido al hielo que no permitiría sentir su sabor.

-Ni idea. Sólo sé que estuvo una semana hablando con Mr. Puss para convencerlo de que yo era la indicada para él.

-Yo tenía mis dudas hasta anoche. Ahora estoy seguro de que son el uno para el otro.

-Dime cuál es su sueño ¿gobernar el mundo?-dijo con diversión.

-Cerca. Quiere crear un refugio de animales y se supone que al convertirme en abogado lo ayudaré a crear una ley con fondos estatales. Eso sí él no convence a alguien antes de que lo financie.

-¡Es adorable! Ese sueño lo tenía de niña y lo deje de lado por el canto. Pero me gustaría ayudarlo.

-Quiere hacerlo solo, pero cuando te cuente muéstrate sorprendida-dijo con una sonrisa-¿cómo se ve ahora?-dijo quitando el hielo de su labio.

-Bajo bastante-dijo con una sonrisa-pero como te decía. Yo no me casaría con Hunter-dijo viendo a su novio de pie tras Sebastián, quien también lo vio porque se reflejaba en el vidrio de enfrente.

-Solo porque es un maldito espía.

-No realmente. Tengo una reunión para conseguir una oportunidad-dijo viendo entrar a la persona con la que se juntaría-reunión que sé que tú querrías Smythe-dijo con una sonrisa y caminando a la entrada.

Sebastián vio a Kurt que saludaba cordialmente a Hunter y se perdieron en el segundo piso del café.

-Si no fuera mi novio el que va con él pondría en duda la sexualidad de Hunter-dijo Marley con una sonrisa.

-¿No soy el único que cree que Hunter es gay?-dijo Sebastián con sorpresa.

-No. Cuando me invitó a salir tuvo que insistir un mes hasta que le creí que era por mi y no por Unique.

-Yo le dije que si estuviera conmigo ya tendríamos varios aniversarios como matrimonio.

-No lo dudo. Ahora-dijo con una sonrisa perversa-cuéntame cómo te enamoraste de Kurt.

Se sentía nervioso. Por un momento dudó en reunirse con Clarington, pero tenía que ir, era parte de su trabajo.

-Por favor-dijo Hunter poniendo la silla para que se sentará. Jamás perdería esos modales que su familia tanto se había empeñado en inculcarle.

-Bien. Hay dos temas que debemos hablar, primero el más breve. Pondré una grabadora y te haré algunas preguntas. Tienes cinco minutos para responderlas, luego de ese tiempo no puedes decir nada más.

-Estoy listo-dijo con tranquilidad, aunque se encontraba demasiado nervioso. Pero dejo de pensar en ello en cuanto Kurt encendió la grabadora y él activó un cronómetro en su reloj de pulsera.

-Soy Kurt Hummel y la siguiente entrevista es a Hunter Clarington. Hunter qué, cómo, cuándo, dónde y por qué necesitas ser financiado por Isabelle Wright-dijo de forma abreviada el castaño.

-Siempre he tenido el sueño de crear un refugio para animales, el que se construiría en el centro de Nueva York, con el auspicio de alguien influyente, ya sea que me ayude con dinero o personas que deseen colaborar, sería concreto en cuanto tenga la ayuda y lo quiero porque fue el último deseo de mi abuela antes de morir. Ella tenía muchas mascotas y cuando no pudo mantenerlas más algunas murieron y otras fueron a dar a la calle. Además, adoro a los animales-se quedo en silencio y vio que aún le quedaba tiempo, suspiró con fuerza- seré sincero. Decidí usar la ayuda de la señorita Wright como una excusa para estar cerca de Kurt e intentar ser un puente entre él y mi mejor amigo Sebastián, realmente quiero que estén juntos. Sin embargo, gracias a mi novia conozco su trabajo y su constante ayuda a la flora y fauna a través de sus múltiples fundaciones-dijo al momento que el ojiazul lo miraba pálido.

-Se acabo tu tiempo-dijo Kurt seriamente. Aunque aún le quedaban más de treinta segundos.

-Gracias por tu tiempo-dijo viendo como el camarero traía sus cafés para llevar y tomando el suyo para marcharse.

-Espera-dijo poniéndose de pie y motivando al rubio a volver a sentarse.

-No tengo nada más que decir.

-Quiero saber cómo está Sebastián-susurro jugando con su vaso de café y mirando a Hunter, realmente se sentía nervioso.

-Está en el primer piso hablando con mi novia y poniéndose hielo en el labio. Asumo que Anderson tiene algo que ver-miro a Kurt con tranquilidad-no me meteré en eso. Sólo te diré que Smythe ha estado enamorado de un fantasma los primeros 16 años de su vida y luego se dio cuenta de que se trataba de ti, el dueño del oso de felpa. Sólo dale una oportunidad. Sería el mejor novio que pudieras tener-dijo sin esperar respuesta y marchándose. Ya había jugado sus cartas y las de Sebastián, ahora estaba todo en manos de Kurt.