No podía creer que se encontraba en esa situación. Puso los ojos en blanco cuando escuchó a su mejor amigo llorando por décima vez en dos días.

-Estoy seguro que si Mr. Puss se muere no llorarías tanto-dijo sintiendo sus jeans mojándose por las lágrimas de Hunter.

-Marley-murmuró acomodándose sobre los muslos de su amigo.

-Por favor madura y ve a pedirle disculpas-dijo apartandolo.

-¡Yo no empecé la pelea!-dijo indignado.

-No. Pero si la continuaste.

-El no debió ir a molestarla-dijo frunciendo el ceño.

-Debes disculparte-dijo sintiendo como su teléfono vibraba-ahora debo ver quién molesta-dijo levantándose y vio a Hunter acostado en posición fetal sobre el sillón. Se veía patético, sólo negó y suspiro agotado, porque había perdido media mañana escuchando a su amigo.

Ahora decidió mirar su teléfono y ahí vio un mensaje de un número desconocido.

Dime que Hunter viene a disculparse con Marley y que no le hizo caso en lo de terminar su relación. K.H.

Nada más alejado de la realidad. S.S.

Mínimo debería estar llorando en el sillón. K.H.

Al menos no grita como histérico. S.S.

Obligalo. Con Rachel ya no aguantamos a Marley.

Voy saliendo. Ya pasará. S.S.

Por ese momento dejó su celular a un lado. Porque no quería escuchar a nadie, sólo disfrutaría de un café que le invitó un chico de la clase de leyes y al mirar la hora en su reloj de pulsera noto que iba justo.

No tardó más de tres minutos en llegar al local y se dio cuenta que el chico aún no llegaba, por lo que tomó lugar en una mesa junto a la ventana. Paso al menos media hora cuando se dio cuenta que lo habían dejado plantado.

Se movió a la barra y pidió un café, cuando lo iba a retirar al costado se dio cuenta de que Blaine estaba justo en el puesto de barista. Por lo que decidió pedirle a la cajera que le pasará su café, ya que tenía un pie lesionado por jugar lacrosse.

-Es la mentira más absurda que has dicho en tu vida-dijo una voz conocida a su lado.

-Todo con tal de que no me dejes con quemaduras de tercer grado, porque el golpe de hace tres meses tardó una semana en borrarse-dijo recibiendo el café de parte de la cajera y mirando con una ceja alzada a Blaine que le ofrecía un trozo de tarta.

-Ofrenda de paz-dijo el moreno con seriedad.

-Supongo que está envenenado-dijo pasando por su lado para volver a la mesa donde había esperado hace unos minutos.

-¿Quieres saber por qué tu cita no llegó?-eso definitivamente lo hizo detenerse y giró a mirar a Blaine.

-Por favor-dijo indicando el asiento vacío en su mesa.

Ambos se sentaron y quedaron en un incómodo silencio. Sebastián bebió su café mientras el ojimiel le ofreció el pastel.

-Ahorratelo-dijo seriamente y sólo vio cómo Blaine no volvió a insistir.

-Necesitaba hablar contigo. Tengo media hora de descanso y es esta-con eso dio por hecho que todo había sido un truco para que estuviera ahí en ese momento, ya se las pagaría el imbécil que accedió a ayudar al hobbit.

-Te escucho-dijo cruzándose de brazos.

-Hace tres meses Kurt terminó conmigo-dijo atento a los movimientos del castaño, quien seguía quieto y serio-dijo que no podía estar con alguien que reacciona de ese modo tan violento, además que siente que todo lo nuestro fracaso-dijo con tranquilidad y mirando a un punto en la mesa.

-En resumen le fuiste infiel de nuevo y no te perdono. Decidió volver a empezar, salir y conocer gente nueva- después de eso debió saber que no vendría nada bueno. Por eso no alcanzó a reaccionar al pastel que llegó a su rostro en menos de un segundo.

Sólo se levantó de su lugar y caminó al baño. Se lavó la cara y decidió irse a casa, era mejor escuchar a Hunter que a Anderson. Al menos su amigo respetaba su rostro.

No se molestó en regresar por su café ni en volver para despedirse, simplemente camino a la salida y camino la cuadra que lo separaba del lugar. Por suerte Blaine no tenía idea de dónde vivía.

-Nunca había visto a alguien recibir un pastelazo con tal dignidad-dijo Kurt comenzando a caminar junto a él.

-Y no lo verás de nuevo-dijo pasando de largo de su edificio, no necesitaba que alguien se enterara de su dirección, con Hunter y Marley tenía más que suficiente.

-Si no estás muy ocupado podríamos tomar un café. Conozco un sitio en el centro-dijo con una sonrisa amistosa.

-Ahorratelo-corto con seriedad-si no me he detenido a hablar es porque no me interesa. Tu historia con el enano me tiene sin cuidado. Así que por favor tu y tu drama salgan de mi camino.

-Lo lamento-dijo con una mueca-creo que fue un error escribir por lo de Marley y creer que podríamos entablar una amistad.

-Estamos de acuerdo-dijo deteniendo sus pasos-adiós Hummel-luego giró y volvió las dos cuadras avanzadas, ingreso en su edificio y subió a su piso. Una vez dentro se dio cuenta de que estaba completamente solo.

Estaba decidido a no querer a nada ni nadie. Porque después que Hunter hiciera su esfuerzo diciéndole a Hummel que su intención era acercarlos y que el contratenor no reaccionara lo había llevado a tener seguridad en no creer que podrían tener algo.

Y fue suficiente con los dramas de su amigo y todo lo que este se encargaba de provocar. No quería saber donde se había metido Hunter, seguramente fue a arrodillarse delante de Marley a pedir clemencia. Al menos él no iba a ayudar en nada y eso que era la primera pelea desde que estaban juntos, no quería saber si se casaban y luego divorciaban, sería tétrico ver eso.

Sin embargo, se dio cuenta de que alguien estaba en su habitación porque escuchaba cosas caer, entro corriendo y vio un pequeño gato de color negro, quien lo miró, bajó del mueble y se paseó por sus pies. Definitivamente no podría estar solo y odiaba más que nunca a Hunter.

-Cher-dijo llamando al gato-ese será tu nombre-luego fue a la cocina a llenar el plato de Mr. Puss que usaría su nuevo compañero.