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Por alguna razón, que no comprendía aún, decidio ir a la fiscalía de Ohio a ver a su padre. Luego iría a casa para estar con su mamá. Primero lo acreditó al examen aprobado, sin embargo, luego de abrir la puerta del despacho de su padre y ver a la mamá de Hunter besándose con su progenitor entendió que no había sido por el examen, sino que algo más. Intuición tal vez, sólo atinó a cerrar la puerta tras él cuando los adultos se separaban y lo miraban con pánico.

Aunque sin que se dieran cuenta sacó su teléfono y llamó a su mejor amigo, marcando el altavoz para que escuchara toda la conversación. No sería capaz de hablarlo con él sin sentir que lo traicionaba de algún modo.

-Sebastian-dijo su padre con todo el labial rojo en sus labios y tratando de tener el porte recto que siempre mostraba a su hijo.

-Papá, señora Clarington-dijo mirando a la asistente de su padre.

-No le digas nada a Hunter-dijo la mujer arreglando su vestido mientras buscaba un espejo para arreglar su maquillaje.

-¿Nada? ¿A ustedes les parece que es nada encontrarlos besándose en el despacho del fiscal?

-Hijo no lo entenderías-dijo quitando su corbata y caminando hasta el castaño.

-¿Qué no entiendo? ¿Qué te acuestas con ella mientras mamá se muere en casa? ¿Qué mientras suponemos que eres un héroe para la ciudad estás entre sus piernas?

Todo se sumió en un silencio incómodo.

-Me gustaría saber desde cuándo ocurre y si alguien más lo sabe-dijo mirando a su padre, quien lucía viejo y desaliñado en ese momento.

-Un mes después de que llegue a trabajar como asistente en la fiscalía. De eso ya son tres años-respondió Charlotte Clarington con el porte de que no ocurrió nada y nadie la pilló con las manos en la masa.

-¡Charlotte!-la reprendió Steven Smythe.

-El chico nos encontró, lo mínimo es responder sus preguntas-esa era una postura tan de Hunter. Sólo atinó a guardar la pena y rabia que quería bullir en forma de lágrimas. Estaba tan desilusionado.

-¿Mamá o el señor Clarington lo saben?-susurró esperando una negativa, pero sólo los envolvió el silencio -Hunter, ¿él lo sabía?-dijo sacando el teléfono y viendo que la llamada aún estaba en curso.

-Mi hijo no tiene idea y te pediría que no le cuentes nada-dijo la mujer ataviada en un ajustado vestido negro con una chaquetilla roja.

-Soy hijo del fiscal y soy el mejor amigo de Hunter ¿usted cree que esto lo escucho sólo yo?-les mostró el teléfono con la llamada vigente en él.

-Mamá-era la voz del rubio y por como lo conocía estaba por quebrarse, tenía un ligero temblor casi imperceptible-¿Papá lo sabe?-solo su voz inundó el despacho y vio palidecer a la mujer.

-Ellos lo saben-fue su padre el encargado de confirmar-tu padre nos descubrió y le contó a mi esposa. De esto va casi un año.

-¿Por qué no se separaron?-dijo Sebastián a punto de quebrarse.

-Ambas familias tienen mucho que perder como para algo así-dijo su padre tomando un pañuelo de su bolsillo para limpiar su rostro.

-Yo vine porque quería estar con mamá y contigo y que estuvieras orgulloso de mi logro, pero ¡me das asco!-dijo furioso el castaño-no quiero esto-y lo lanzó a los pies del hombre, se escuchó un ruido de metal y luego silencio. Steven tomó el sobre y vio de qué se trataba.

-Hijo, lograste…-se sentía orgulloso y quería expresarle todo, pero tal vez no era el momento.

No tenía más preguntas y no quería seguir ahí. Por lo que retrocedió un par de pasos y salió por la puerta. Sólo cortó la llamada y se fue lo más rápido que pudo del lugar.

Corrió cuando salió del edificio y por su imprudencia casi lo atropellan un par de veces. Pero así como no veía por donde iba tampoco miraba lo que dejaba atrás.

Cuando se detuvo se dio cuenta de que había vuelto a la estación de trenes, por lo que tomó el que salía en dos minutos de vuelta a Nueva York.

Cuando se sentó y vio que no había nadie cerca rompió a llorar, se mantuvo así por unos minutos hasta que las lágrimas no salieron más. Necesitaba ver a Hunter, no podían estar solos luego de lo que supieron.

En cuanto el taxi se detuvo en la entrada del edificio, pago y descendió. Subió por el ascensor y camino rápido a su departamento, dentro todo estaba en silencio, fue a su habitación y ahí estaba Hunter acostado en su cama. Cher se acurruco a su lado por ese tiempo y él sólo pudo dejar su mochila en el suelo e inclinarse en la cama a abrazarlo.

-Hunter-dijo en su oído y sintió como correspondía el abrazo-perdón por la llamada, pero no podía…

-Gracias-susurro escondiendo el rostro en el pecho del castaño.

Sólo eso bastó para que se mantuvieran abrazados y se acomodaran en la cama.

-Aunque nunca he besado estoy seguro que este momento es ideal para hacer el amor-dijo sin separarse.

-Lo es-murmuró suave-si el día de mañana ambos estamos solos creeme que estaremos juntos.

-Te haré cumplir.

-Con gusto cumpliré-susurró separándose y besando su mejilla.

-Te quiero Hunter.

-Y yo a ti, aunque nos amamos.

-Sin dudas-murmuró relajándose y comenzando a dormirse en brazos de su amigo.