Se encontraba en la sala de espera del hospital de Nueva York ¿Qué había pasado? Hunter y Marley habían tenido un accidente cuando iban de vuelta al departamento de la chica.
Iban dos semanas desde que se enterara de lo de sus padres y desde que le contó a Kurt todo eso, no lo veía. Era como si el castaño se hubiese horrorizado tanto que pasó de tener tiempo para acompañarlo en medio de un huracán a no contestar sus llamadas.
Sin embargo, cuando esperaba porque el médico saliera y dijera el estado de su mejor amigo, fue que vio a Kurt llegar de la mano de Blaine junto a otros chicos que no conocía y supuso amigos de Marley.
Sólo atinó a ponerse de pie y miró con frialdad a Kurt, no le quedaba nada más por hacer en ese momento. Y fue entonces cuando alguien ingresó corriendo y lo abrazó con fuerza: Adam Crawford.
Todos quedaron helados al ver la situación y la mirada de Kurt era de pánico y confusión, Sebastián sólo se abrazó al rubio y sintió que una parte de si volvía a sentirse tranquila o menos descontrolado.
-¿Cómo está mi primo?-dijo el muchacho ante la atención de todos-¿tu estas bien?-dijo tocando el rostro de Sebastián con una suavidad y adoración que nadie jamás creyó ver hacia el castaño.
-No iba con ellos. No sé nada-dijo con la voz temblorosa. Y Adam lo envolvió en sus brazos.
-Va a estar bien. Nuestro chico es fuerte.
-No es mi chico-dijo sonriendo-bueno quizás lo sea y Marley definitivamente es mi chica. Ambos deben estar bien-dijo quebrándose en la última frase.
-Y lo estarán además, ahora tu y yo somos familia, después de todo.
-Te enteraste-susurro queriendo separarse. Nadie lograba escuchar lo que decían.
-Bas, está bien. No hay por qué avergonzarse, fue una decisión de tu padre no tuya ni de Hunter.
-Es difícil cuando te toca a ti.
-Sí. Pero no tienes que estar solo en esto. Yo estoy aquí-dijo con una sonrisa-me vine en cuanto supe lo de tus padres y ahora con lo de Hunter me quedaré donde me digas-dijo mostrando su mochila.
-Gracias-dijo algo más tranquilo. Y sintiendo que Adam era suficiente para que todo fuera mejor.
-Chicos, iré por café-dijo Blaine ante la atención de todos-díganme cuáles son sus pedidos.
-Americano -susurró Adam separándose de Sebastián, quien lo vio con sorpresa.
-Te conozco. Cuando estas nervioso bebes americano y cuando estas triste moka. El resto del tiempo depende de tu estado de ánimo-dijo el rubio y luego caminó hasta Blaine para decirle sus pedidos y darle el dinero.
-¿Familiares de Hunter Clarington?-dijo el médico de turno saliendo por una puerta del pasillo donde esperaban.
-Aquí. Primos-Adam y Sebastián se acercaron casi corriendo al especialista.
-Tenemos novedades, pasen por acá-dijo al momento que se giraba para volver a ingresar.
La habitación era blanca y en medio se encontraba una cama con un Hunter inconsciente.
-Chicos, seré directo-hablo cuando el castaño corrió a mirar a su mejor amigo- Hunter está bien, aún inconsciente por la cantidad de sangre que perdió. Por eso, necesito dadores de su tipo que es…
-Cero positivo. Ambos lo somos y podemos donar-dijo Adam con tranquilidad contenida.
-Bien. Lo otro, se rompió el brazo derecho en cuatro partes y gracias a eso Marley está bien. Sino habría muerto. A pesar de lo violento del choque los daños de ambos es mínimo. En cuanto al otro conductor, falleció hace media hora.
Todo se sumió en un pesado silencio.
Pasarón de la alegría de saber que su amigo y primo estaba bien, a la incertidumbre de si el que provocó el accidente fue el rubio. Necesitaban respuestas.
-El oficial a cargo hablara con ustedes. Le diré que ingrese-dijo el médico y salió del lugar en busca del otro hombre. Ninguno sabía qué hacer o decir. Por lo que Adam enlazó su mano con la de Sebastián para que dejara de mover los pies y se calmara.
-Crees…-trato de hablar. Pero ingresó un hombre fornido y con mirada preocupada.
-Oficial Johnson's-dijo extendiendo la mano a ambos.
-Soy Adam y él Sebastián, somos primos de Hunter. Sus padres viven en Westerville, Ohio.
-Comprendo. El accidente fue responsabilidad del hombre que falleció. Pueden presentar cargos en contra de la familia en caso de haber secuelas de algún tipo. Y en este caso es lo más recomendable, por los gastos médicos precisamente.
-El dinero no es problema. Pero dejaremos la decisión a Hunter y Marley. Ellos fueron los involucrados.
-Bien. Hablaremos entonces-dijo al momento que el doctor ingresaba de nuevo.
-¿Podemos ver a Marley?
-La joven Rose está despierta. El señor Clarington quedará en observación. Uno ingrese a verla mientras el otro va a la zona de donación.
-No. Iremos ambos a donar y alguno de los amigos de ella que ingrese-dijo Adam priorizando a su primo.
Cuando salieron vieron a la madre de Marley y fue claro quién iba a ingresar. La pusieron al tanto de todo y luego el doctor la llamó. Todo eso era demasiado difícil.
-Sebastian-dijo Kurt acercándose a ambos chicos.
-No sabía que se conocían-dijo Adam con sorpresa.
-Estuve tras su novio en la secundaria.
-¿Anderson?-dijo rodando los ojos.
-Para que veas que el mal gusto y lo ciego es desde antes.
-Sebastian, lamento mucho lo que está ocurriendo y quiero que…-trato de decir Kurt.
-Ahorratelo Hummel-dijo con dureza-necesito a alguien que esté en los peores momentos no alguien que quiere estar cuando le conviene o para darle celos a Blaine. Gracias, pero no gracias. Ya tuve suficiente.
-Eso sólo fue un malentendido-dijo serio.
-¿Así le llamas a salir corriendo cuando te conté lo que hizo mi padre? No puedo ayudar con algo tan difícil como eso, lo lamento. Esas fueron tus palabras cuando te paraste y marchaste de mi departamento. Así que no vengas a dar tu apoyo cuando no eres capaz de darlo desinteresadamente.
-Pero Seb…
-Vete a la mierda, Hummel-dijo caminando lejos de él.
-Vamos-dijo Adam guiandolo por el pasillo.
-Sé que quieres saber qué fue eso.
-Ya me contarás. Como lo haces con todo lo que te tiene al límite.
-Gracias-dijo bajando la escalera que los llevaría a la zona de donación de sangre.
