Cher. Su maldito gato tenía miedo y él lo único que podía hacer era mantenerlo entre sus brazos mientras soportaba los arañazos.
A su alrededor volaban toda clase de objetos, todo cortesía de Hunter y su depresión por Marley, pero sólo se decidió a hacer algo cuando el violín que le regalarán a los 9 años se vio en manos del rubio.
-¡Hunter!-se lanzó sobre su amigo, Cher salió corriendo en cuanto lo puso en el suelo y en unos segundos se vio enfrascado en una pelea que no sabía si ganaría-solo suéltalo-dijo molesto y vio algo que no había notado hasta entonces-Hunter-dijo perplejo y lo abrazó con fuerza.
Se mantuvo forcejeando contra el cuerpo de Sebastián por unos segundos y luego se rindió. El castaño había visto lo que pasaba por sus ojos.
-Tienes el corazón roto-susurro en su oído y lo siguiente fue Hunter llorando en su pecho mientras se sentaban en el suelo de la habitación.
El violín había caído a un lado, se había roto con el golpe, pero ya no le importaba como hace unos minutos. Su mejor amigo tenía el corazón roto, porque Marley no le quería hablar debido a que quedó con una distorsión en su voz por la presión que ejerció el brazo del rubio al momento del accidente, mismo brazo que se había partido y que al rubio no le importaba.
-Tranquilo-susurró acariciando su cabello y notando como lentamente se calmaba, a cada instante el llanto bajaba de intensidad y los espasmos eran menos violentos. Cuando pasaron unos 15 minutos se dio cuenta de que Hunter estaba dormido en sus brazos.
Aunque se preguntaba qué era más terrible. Si el rechazo de Marley o el de sus padres. De eso último suponía que esperaba algo así, que ellos no lo quisieran por ser inútil. No podía dejarlo solo, Hunter definitivamente tenía que ir a vivir con él.
Fue con ese pensamiento que lo tomó en brazos y dejó en la cama, en cuanto lo deposito escucho el timbre, pasaban de las 10 de la noche ¿quién vendría tan tarde?
-Cher-llamó al gato que volvía a ingresar a la habitación-cuidalo y me avisas si despierta-Con un maullido se dio por escuchado. Por lo que caminó descalzo hasta la puerta, una vez la abrió sintió que el alma se le iba al piso.
-Qué quieres-dijo molesto y cerrando la puerta tras de si. No quería pelear, pero si eso ocurría que fuera lejos de los oídos de Hunter.
-Quiero que te alejes de Kurt-dijo Blaine demasiado arreglado para estar ahí por casualidad.
-Hummel y yo no hemos hablado desde el día del accidente de Marley y Hunter. Así que no sé de qué hablas.
El moreno lo miró sin comprender.
-Habla todos los días con un tal Sebastián.
-Tengo un amigo imaginario llamado Ron. Creo que Hummel puede tener a su Sebastián imaginario ¿no?
-No te hagas el gracioso-dijo empuñando las manos y avanzando un paso hacia el castaño.
-No lo hago. Sólo te digo que no encontrarás a Kurt hablando conmigo.
-Me espera en el restaurante. Tenemos una cita.
-Y yo tengo a la mía ahí dentro. Sólo arruinas las cosas Anderson-dijo abriendo la puerta-adiós-murmuró en cuanto cerró.
Sin embargo cuando caminaba a su habitación sintió que su teléfono vibraba, era un mensaje y no sabía si quería contestar.
Tengo una cita, pero no quiero asistir. ¿Me salvas?
Kurt le enviaba varios mensajes todos los días y él jamás respondía ¿qué lo hacía pensar que ahora iría tras él? Hunter lo necesitaba más que nadie, no le fallaria.
Lo siguiente fue meterse en la cama y acomodar lo mejor posible a Hunter y su yeso. A los segundos el rubio lo tenía fuertemente abrazado.
-Te amo Sebastián-susurro entre sueños.
-Y yo a ti Hunter-respondió cerrando los ojos cuando Cher se acomodada entre ellos.
