Lo siguiente tenía que calificar como lo más bizarro que había sucedido en toda su miserable vida. Respiro agitado y en lugar de apartarse paseó sus manos por el abdomen de Hunter.

-No-susurro en un momento de lucidez, pero sus labios nuevamente fueron atrapados por los de Hunter y cualquier indicio de cordura se fue a la mierda.

Sin embargo, Cher no estaba de acuerdo con eso. Y por tercera vez en todos esos minutos lo rasguño, pero esta vez fue en el rostro.

-¡Cher!-grito furioso y se levantó para tomarlo y dejarlo fuera de la habitación. Respiro tratando de calmarse, es por eso que demoró en voltear, pero cuando lo hizo se encontró con el cuerpo de Hunter, quien lo miraba con lujuria y coquetería ¿en qué minuto habían llegado a eso?

-Tu empezaste-susurro el rubio besando su cuello y poniendo su mano sin yeso en su cadera.

-Soñaba-murmuró sintiéndose excitado y sin saber si llegaría más lejos con el rubio.

-Aja-dijo pegándolo a él y moviéndose hasta volver a la cama.

-Hunter-dijo viéndolo a los ojos y recostandose al lado de su mejor amigo-dudo que quieras ir más lejos-murmuró cuando el rubio tomó una de sus manos y la puso en su entrepierna.

-¿Estás seguro?-solo eso bastó para mandar a la mierda cualquier pensamiento que le prohibiera continuar y se vio besando a Hunter con necesidad, lentamente iniciaron un vaivén con sus cuerpos y ambos estuvieron completamente excitados, fue el momento en que Sebastián quitó toda prenda de sus cuerpos, dispuesto a avanzar a algo más.

-Ambos sabemos que esto es…-intentaba aclarar el castaño.

-No lo hagas Smythe. No necesitamos aclarar ni razones para hacerlo-dijo tomando sus labios y buscando nublar cualquier pensamiento que detuviera todo eso, sin embargo, sonó el timbre. Al inicio sólo lo ignoraron, pero cuando sintieron una llave abriendo la puerta principal se separaron de golpe y Sebastián se puso un pantalón, justo en ese momento se escucharon unos golpes en la puerta de su habitación.

-Sebastián-ambos se miraron y Hunter sólo suspiro recostandose en la cama.

-Lo odio. Te juro que lo hago y no sólo por esto-dijo el rubio.

-Iré a ver qué quiere-dijo caminando a la puerta y saliendo a la sala del departamento, cerró tras de sí.

-Sebastian, disculpa ¿estás ocupado con alguien más?-dijo viendo su cabello revuelto, algunas marcas en su cuello y sintiéndose muy incómodo.

-Estábamos en algo. Pero por-iba diciendo cuando se fijó bien en el rostro de Kurt.

-Salí corriendo, yo…-bajo la mirada y por primera vez no supo cómo sentirse respecto a lo que le ocurría al ojiazul.

-Dame un minuto-susurro sin tener mayor reacción sobre el moretón que lentamente se oscurecía en el pómulo izquierdo del castaño.

Se internó en su habitación y vio a Hunter moviendo su mano bajo las sábanas.

-Este deberías ser tú-decía agitado y Sebastián se acercó dándole un beso casto. Al instante el rubio supo que algo malo sucedía.

-Al parecer Anderson golpeó a Hummel. Tiene el rostro con un moretón. Le dije que me esperará-hizo una mueca y se sentó en el borde de la cama.

-Me quedaré aquí. No haré ruido. Sólo te pido que te lo lleves y si me necesitas no dudes en llamarme-dijo saliendo de la cama y besando una de sus mejillas-lo mejor es que te des una ducha, te vistas y le invites un café. Luego me bañare y comeré algo.

-Gracias Hunter.

-Hazlo-y así fue como en menos de diez minutos salía del baño y se vestía con una camisa cuadrille de tonos rojos, sus converse de igual color y un jeans negro gastado. Se peino con rapidez y salió de allí. Hunter se había vuelto a dormir.

-Disculpa la demora-dijo encontrándose con que Kurt acariciaba a Cher mientras este dormía sobre sus piernas.

-Sebastian, no quiero molestar, entiendo…

-Él entiende-dijo con una sonrisa y los ojos brillantes.

-Arruine tu cita, si no quiere volver a verte ya sabes a quien culpar-dijo al momento que Sebastián abría la puerta para que salieran.

-En ningún caso me dejará de ver. No por nada hemos pasado por tanto juntos. Además, él entiende la situación y me tiene paciencia-dijo caminando al ascensor.

-Oh. Eso es bueno. Me alegro por ustedes-susurro decepcionado.

-Gracias. Ahora, vamos por un café y me cuentas qué pasó o nos vamos a la policía y ponemos la denuncia. A mi parecer deberíamos hacer eso.

Y de ese modo empezaría su desencanto por Kurt Hummel.