DISCLAIMER: Harry Potter pertenece a J. K. Rowling
Este fic ha sido creado para el "Amigo Casi Invisible 2018" del foro "Hogwarts a través de los años"
Un primer e inesperado encuentro
Hacía una semana que había regresado a Hogwarts, con algunos de mis compañeros; otros no habían probado a venir y unos pocos ni siquiera estaban vivos. La alegría parecía destacar en todos aquellos que el año pasado sufrimos a manos de los Carrow, bien en la mayoría. Unos cuantos solo íbamos con la cabeza baja intentando que no se nos viera mucho y no nos señalaran por los pasillos.
Nos habían metido en dos clases con los que de verdad tenían que cursar séptimo, mezclándonos por casas. Los Slytherin siempre un poco más separados, escondidos en las sombras de las mazmorras la mayor parte de los días. La sala común había sido renovada con tal de ofrecer más espacio para todos, para que pudiéramos recluirnos allí sin pasar miedo. Porque entre nosotros era distinto, sabíamos por qué circumstancias habíamos pasado. Yo mismo tenía un juicio en Octubre.
Agradecí que Theodore y Blaise volvieran a la escuela, como mínimo no estábamos solos. Y nunca nos separábamos por si las moscas; no sabíamos de lo que eran capaces en las otras casas. —Han perdido gente por nuestra culpa— dejó ir un día Nott. Y era cierto, era nuestra culpa que hubieran sufrido. No podíamos hacer nada más que apartarnos al oír murmullos con nuestros nombres pegados.
El día antes del juicio salí a los jardines de la escuela, intentando poder respirar. Los ataques de ansiedad habían sido frecuentes ante el encarcelamiento de padre o la condena de madre, y creía que me vendría alguno. Aprendí, gracias a un medimago, que el truco estaba en respirar para relajarme; el problema es que pensar eso tú solo cuando la cabeza se te va es muy difícil. Seguir el recorrido de las hojas cayendo de los árboles me ayudaba, ya que compensaba esa manera de relajarme y no pensar en nada. Pero ese día no seguí el recorrido normal. Oí un par de gritos que venían de debajo de uno de los árboles. Por la distancia vi una cabellera castaña que era empujada con fuerza al agua del Lago, y unas risas que se esfumaron al verme llegar enfadado.
En el agua, temblando por la fría temperatura, estaba Astoria Greengrass. La ayudé a salir, y le extendí una capa para que se cubriera mientras íbamos hacia las mazmorras de nuevo. Astoria tenía los labios azules y temblaba tanto que pasé mi brazo por su hombro acercándola un poco.
—Yo de ti iría al lado del fuego tan rápido como pudiera —le dije al despedirla en la sala común. Ella me agradeció la chaqueta mientras me la devolvía con una sonrisa en los aún azules labios y corrió hacia las escaleras para llegar a su habitación antes de congelarse.
Entonces recordé por qué había salido fuera del castillo y empecé a notar que todo me rodaba, cuando unos brazos me cogieron. Empecé a llorar y a tirarme del cabello cuando me senté de nuevo en mi cama, con Theodore y Blaise a mi lado intentando que no me hiciera daño a mi mismo. Pero el daño que tenía yo era profundo y no se podía ver.
...
Que apareciera Draco Malfoy para ahuyentar esos chicos de Ravenclaw había sido un golpe de suerte, y eso Astoria lo tenía claro. Sabía que el día siguiente el rubio tendría que ir al Ministerio para recibir su amonestación por haber contribuido al bando del Lord, y supuso que intentaba alejarse de la situación que vivían como ella misma.
—Astoria, ¿cómo has acabado así?
Tener que relatarle lo sucedido a su hermana no le gustó mucho, sabía lo protectora que podía llegar a ser. Sobretodo después del último año que habían pasado, bajo las órdenes de los Carrow. Como había previsto, la cara de Daphne se contrajo y dejo ir un par de maldiciones por lo bajo.
—Iré a agradecerle a Draco que te haya ayudado —musitó.
—Ya lo he hecho yo, Daphne. No hace falta.
Astoria notó en ella misma un atisbo de preocupación, una fuerza que parecía estrujarle un poco el corazón al recordar el semblante de Draco en su camino a las mazmorras. Prefirió obviarlo y no hacer caso a esa sensación de calidez que la invadía ahora, ni ella misma podía esperar lo que acabaría significando.
ESTE REGALO ES PARA Angelito Bloodsherry
Gracias por leer.
