DISCLAIMER: Harry Potter pertenece a J. K. Rowling
Este fic ha sido creado para el "Amigo Casi Invisible 2018" del foro "Hogwarts a través de los años"
En realidad, un principio
Astoria se levantó mareada, como le había pasado cada mañana de esa semana. No tuvo tiempo de ir al baño, que vomitó al lado de la cama. Asqueada, bajó por el lado vacío hasta coger la varita de la cómoda.
Ella nunca había sido de marearse, claro; eso se le sentía horriblemente fatal. En especial porquè Draco había sido el que lo había tenido que lavar las primeras tres veces, mientras ella bebía algo de agua.
—Astoria, ¿otra vez?
Draco había llegado con una plata llena de comida -su desayuno, cuando ella empezaba a murmurar hechizos. Él dejó la comida en la cama, mientras cogía el relevo. Astoria se encaminó al baño y una vez aseada volvió junto a su marido.
Hacía un par de años que se habían casado, en una ceremonia más bien cerrada a ojos de todos, luego de unos cuantos años de noviazgo. Ella lo había pasado muy bien, solo necesitaba a Draco para que funcionase, en realidad.
Dentro de Astoria existía una pequeña esperanza de que aquellos revuelos fueran por alguien, no por sentirse mal y nada más. Sabía que la maldición no la dejaría que estuviera muy bien, en especial si tenía un hijo, pero moriría igualmente. Y quería darle a Draco algo que fuera suyo para siempre. Él había insistido muchas veces, millón, que solo la necesitaba a ella, pero en el fondo sabía que también lo quería.
Tembló al volver a la cama, donde estaba él. Sus ojos grises volaban por la superficie de un libro, sus labios estaban cerrados y llenos de concentración. Y su pelo rubio… Bien, su pelo rubio empezaba a escasear por las entradas. Pero a Astoria le seguía gustando igual.
Se echó a su lado, leyendo por encima del hombro.
—Te lo puedo prestar y así no me aplastas.
…
Cuando acompañé a Astoria a San Mungo no creí que nos pudieran hacer esperar tanto rato. Se había pasado una semana vomitando cada mañana y finalmente la había convencido para ir a mirar qué le pasaba.
Llevaba el pelo recogido en una coleta, de eso estoy seguro. Mi mente pareció borrar todos y cada unos de los recuerdos de ese día antes de que nos dieran la noticia.
El sanador nos dio la bienvenida y observó a Astoria un rato. Ella parecía incòmoda, sin duda, pero no decía nada. El hombre, pidió que nos esperasemos un segundo y se marchó de la sala donde estábamos. Ella me miró, con preocupación en los ojos. No pudo decir nada porque llegó otro hombre, junto al sanador que nos había atendido.
Repitieron los hechizos, ambos con cara de extrañeza. Astoria parecía preocupada y sin darme cuenta empecé a patear el suelo, cruzado de brazos.
—Señora Malfoy, ¿tiene usted algún retraso menstrual?
Astoria se sonrojó antes de asentir. Entonces lo sentí, después de tanto tiempo. Ese dragón subiendome por las entrañas, como el monstruo que era. Miedo.
Era demasiado tarde, porque ya le habían empezado a hacer las pruebas de embarazo. Astoria estaba quieta, intentando ocultar una sonrisa. El miedo se empezó a apaciguar, cuando hicimos contacto con los ojos. Ella estaba tranquila, ella no tenía miedo.
—Pueden irse a casa, les llegará una lechuza con los resultados. Y si es positivo, otro con el gènero del bebé.
…
La mañana siguiente estábamos tomando el té cuando llegó una lechuza. Madre, quien estaba con nosotros, se encargó de abrir el sobre. Las manos de Astoria temblaban, y la abracé para que quedase tranquila. Madre nunca había tardado tanto a abrir una carta, seguro.
—Serán padres, queridos —dijo después de leerla brevemente.
La sonrisa de Astoria parecía no poderse igualar, mientras yo la abrazaba. Estaba contento, sí. Pero también me inundaba la preocupación. Mi mente ya había empezado a cavilar, entre dudas y opciones que podrían llevarse en el futuro.
—¿Estás segura de esto, Astoria?
—Totalmente, Draco.
Me rodeó con los brazos, estrechándome a ella. Protegiendome, a mí. La abracé con cuidado, notando la felicidad y olor a rosas que emanaba. Podrían ser un desastre, claro. Pero lo iban a probar.
…
Daphne, Astoria y Pansy gritaron a la vez.
Astoria estaba ya de ocho meses, le faltaba muy poco para tener que ir a San Mungo para que naciera el bebé. A Pansy se le empezaba a notar la barriga. Daphne les acababa de anunciar que estaba embarazada de gemelos. No podían estar más felices.
—Te prometo que no lo entiendo, tio. Van a ser dos críos, dos. Y sonríe.
—Estaremos a tu lado, Theo. No te preocupes.
Draco tragó un poco del contenido de su vaso. Theodore se masajeaba las sienes a su lado, mientras Blaise reía. No se habían separado en todos esos años y ahora iban a ser padres. No a la vez pero casi. En realidad estaban contentos, pero parecían mostrar mucha más preocupación que sus esposas.
—Sabéis, Longbottom está también embarazado. Ví a su mujer el otro día.
—Nos hemos puesto de acuerdo sin saberlo.
Y a pesar de que los tres estaban aterrorizados, se sonrieron para darse ánimo. Y Draco miró de nuevo los ojos verdes de Astoria, con ilusión pura en ellos. Puede que no todo saliera bien, no perdían nada por intentarlo. O eso quería creer él.
ESTE REGALO ES PARA Angelito Bloodsherry
Ha llegado el final de esta historia, espero que de verdad te haya agradado. Ha sido un placer ser tu ACI.
Gracias todos aquellos que han dejado reviews, me han alegrado el escribir el fic.
