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Aleyda Universe
Capítulo 5
Una Nueva Amiga
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A pasado un tiempo desde la ida de Espinela, justamente dieciséis años en los cuales la pequeña Aleyda había crecido, algunos decían que aparentaba ser una mujer de veinte o veinticinco años pero si la miraban de cerca podían notar que era solo una adolescente.
Era una nueva mañana, en toda la casa había una habitación con las paredes color celeste mientras que el techo era azul oscuro como la noche pero tenia puntos blancos simulando ser el cielo nocturno. Aleyda dormía tranquila en su cama muy cómoda hasta que una alarma interrumpe su sueño.
—Uh...diez minutos mas— susurró ella ocultándose en las sabanas.
De repente la puerta se abre de una patada, eso hizo que Aleyda asustada se cayera de su cama viendo como en la entrada estaba Cinita que traía en sus manos una vestimenta planchada.
—¿Seguías en la cama? Ya sonó tu alarma, es hora de que te levantes o llegaras tarde a la escuela— ordenó la gema dejando la ropa sobre una silla.
—Ya desperté, ya desperté...— balbuceaba mientras se levantaba y se sentaba en la cama.
—¿Aun sigue en la cama?— preguntó Perla Azul entrando también en la habitación —Aleyda, tienes un récord perfecto de cero tardanzas no puedes arruinarla así.
—¡Esta bien! Den me un respiro que son...las seis de la mañana, la escuela abre a las siete y media aun tengo tiempo— explicaba estirándose, tenia puesto su pijama que estaba conformado por un polo color blanco y unos shorts cortos color gris.
Las gemas lentamente salen de la habitación sin dejar de ver a Aleyda que cerró la puerta.
Una media hora después, la joven chica ya traía puesto su uniforme escolar, era una falda roja a cuadros con una camisa blanca y una casaca negra. Su uniforme hacia un buen juego con su largo y sedoso cabello marrón claro, algo que no requería de ningún tinte era su mechón celeste, ella lo miro y recordó los pequeños problemas que tuvo con ese mechón y gracias a lo que traía puesto podía ocultar su gema de los demás.
—Ya estoy lista— decía ella bajando las escaleras y mirando a su padre como preparaba el desayuno.
—¡Oh! Buenos días hija, me alegra que hayas despertado temprano, hice tus favoritos tocino con dos huevos fritos que forman una carita feliz para ti— Greg entregó el plato y efectivamente su desayuno era una carita feliz.
—Gracias padre, pero...hoy no tengo hambre— dice Aleyda alejando su plato.
—¿Que? ¿Por que?— pregunta Greg acercándose.
—Uhm, simplemente no tengo ganas de comer, tal vez cuando regrese de la escuela almuerce— insistió ella tratando de convencer a su padre.
—Esta bien, ten por si acaso— Greg le entrega algo de dinero y al sonar su estomago decide comer el desayuno que le preparo a Aleyda.
La joven adolescente arregló rápido sus cosas en su maleta y guardo el dinero en uno de sus bolsillos de su casaca. Ella miro la hora ya iban a ser las siete y justamente las gemas se acercan a ella.
—Ya me debo de ir a la escuela— Aleyda abraza a cada una de ellas con una pequeña sonrisa y sale con su padre de la casa.
—¿Ustedes creen que ella este bien? La notó algo, triste— comenta Iloita viendo como se iba Aleyda en la camioneta de Greg.
—Debe ser por las pruebas, recuerda que esta semana tiene exámenes bimestrales— le recordó Perla entrando al portal.
—Si pero ya llevaba días no queriendo tomar desayuno, lo único que toma es agua y ya— les dice preocupada por su estado.
—Cierto, yo vi como a escondidas de Greg botaba su almuerzo, cuando vuelva le diremos lo que pasa tal vez ella este enferma o algo— Cinita carga a Iloita y la lleva al portal activándolo para salir a su nueva misión.
Mientras tanto por las calles, Aleyda veía por la ventana los puestos y tiendas abrirse, los trabajadores la saludaban y ella devolvía el saludo también sin sonreirles. Greg notaba los pocos ánimos que ella tenia y se sentía preocupado.
—Hija ¿segura que todo esta bien? Digo, te veo muy triste— Greg seguía conduciendo mientras comía una rosquilla.
—Si, solo que ehm...esta semana es la ultima y los exámenes empiezan hoy la verdad no tenia tantas ganas de ir al colegio— mintió ella para que padre dejara de preguntar.
—Mmm bueno, entonces espero que te vaya muy bien como siempre hija— Greg acaricia su cabeza desordenando su cabello y detiene su camioneta frente a una escuela.
—Gracias Papá, por cierto...iré a casa caminado ¿bien?— Aleyda baja de la camioneta con su mochila esperando la respuesta de su padre.
—Esta bien, pero si te cansas solo llámame y voy por ti, cuidate— él acelera su camioneta y se va dejando a su hija con una leve sonrisa.
Aleyda suspiro y vio la hora en su celular que marcaba las siete y media, justamente suena la campana y entra rápido siendo ella la primera en llegar a su salón y después de unos minutos llega el resto, la joven siempre se sentaba en el medio de todos los alumnos y sentía sus miradas sobre ella, escuchando como murmuraban cosas que no eran de su agrado pero sin mostrar reacción los ignora.
—Muy bien alumnos, buenos días, hoy les presentare a una estudiante inesperada de intercambio...pasa linda— ordena la maestra viendo por la entrada del salón.
En ese momento todas las miradas fueron hacia la hermosa joven rubia de ojos verde agua que entraba. La chica tenia un pequeño aro en su nariz y dos piercing en sus labios, teniendo en su cabeza unos lentes de sol pero así como los demás tenia puesto el uniforme escolar.
—Buenos días, me llamo Clara y solo estaré esta semana de clases para dar mis exámenes pero aun así esperó llevarme muy bien con todos— anunció contenta la chica nueva tomando asiento al lado de Aleyda.
—Muy bien, después de esta pequeña clase tendrán sus exámenes en la mesa— avisó la maestra y dio media vuelta para escribir en el pizarron con una tiza.
Aleyda solo saco un libro de historia para estudiar mientras que los demás alumnos seguían en sus asuntos lanzándose papeles y viendo sus celulares, en ese momento un papel le cae en la cabeza a ella, no le tomo mucha importancia y solo siguió leyendo pero los papeles que le tiraban eran constantes.
—Oye rarita, voltea— ordenó una chica de al fondo y siguió tirándole bolitas de papel, dejo de masticar su chicle y lo pego a la bolita de papel y se lo tiro.
Clara pone su cuaderno entre la cabeza de Aleyda y el papel, el cual se quedo pegado en el cuaderno. La chica de al fondo miro molesta a la nueva pero una mirada basto para que la dejara de ver mal.
—Ten tu cochinada— dijo Clara devolviéndole de un tiro el papel que se quedo pegado a su cabeza por el chicle.
—¡AAAH!— pegó un grito intentando quitárselo pero solo lograba que se arruinara su cabello.
—¿Que esta pasando?— preguntó la maestra volteando.
La chica estaba por hablarle a la maestra sin embargo Clara y Aleyda la miraron con seriedad algo que la intimido y solo se fue llorando al baño para arreglarse dejando a la maestra y alumnos confundidos.
—Oye...gracias— le dice Aleyda mirándola a los ojos formándose una pequeña sonrisa en sus labios.
—De nada, no me gusta cuando molestan a los demás sin razón ¿Como te llamas?— preguntó Clara en un tono amigable.
—Me llamo Aleyda, es un placer Clara— Aleyda extendió su mano que fue estrechada por Clara —¿De donde eres?
—Soy de ciudad sol, hay una escuela vinculada a esta y mis padres fueron trasladados aquí para trabajar— respondió mostrando su billetera una foto de sus padres y ella juntos.
—Waow, genial— comentó sorprendida.
—A ver alumnas, ya tendrán el recreo para hacer su vida social ahora por favor pongan atención a la clase— exigió la maestra mirando a ambas chicas.
—Perdón— se disculparon al unísono ambas y decidieron hablar después.
Después de tres hora de clases, llegan los exámenes. Casi todos los alumnos no sabían que responder pero por otra parte a Clara y a Aleyda les iba bien después de todo ellas fueron las primeras en entregar sus exámenes. Se pasaban papelitos conversando por ahí:
-Hey, que tal si en el receso vamos por unas donas.
+Uhm...la verdad, yo no soy de comer.
-¿No comes donas?
+No, literalmente no como
-¿Que?
+Estos días no se me a apetecido comer, la verdad ya no me es necesario, aunque igual hace tiempo no pruebo unas donas, así que ¿por que no?
-Eres muy interesante Aleyda
+Je...diría mas bien...rara...
-Me gusta lo raro :3
Ahí termina la conversación con el sonido de la campana y el reloj marcando la hora de receso. Aleyda había hecho una nueva amiga. Después de la escuela ambas se iban a un puesto de rosquillas conociéndose mejor y a veces se acercaban al mar a contemplar la hermosa vista que presenciaban sus ojos.
—¿No es hermoso?— preguntó Clara mirando a su amiga.
—Demasiado, me encanta ver el mar a estas horas a veces siento algo cálido en mi corazón— le comentó tocando su pecho justo donde estaba su gema y le devolvió la mirada.
—¿Por que todos te fastidian en el colegio?— pregunta de nuevo ella confundida, viéndola de pies a cabeza ella parecía ser una chica común y corriente.
—Bueno...digamos que para ellos no soy normal, ellos estuvieron en el kinder conmigo y en ese entonces no usábamos un uniforme, mas bien usábamos ropa normal...— le contestó y miro al mar en ese mismo momento un recuerdo volvió a su mente.
FLASHBACK
Hace doce años, Aleyda comenzaba su primer día en el kinder, era muy tímida y en época de invierno ella usaba su bufanda con un abrigo color azul, en su cabeza tenia puesto un gorro de lana abrigándola, cuando llega a su salón no llama en eso la atención a nadie hasta que se quita su abrigo. Los niños pequeños se empezaron a burlar de ella por la gema que tenia en pecho y la maestra alterada creía que ella se había lastimado intentado quitarle su gema pero fue detenida por Aleyda.
—¡Espere no! ¡Esa gema es parte de mi!— gritó Aleyda asustada y retrocediendo alejándose de ella.
—¿Parte de ti? ¡Entonces eres un fenómeno!— le insultó otra pequeña niña y el resto la siguió llamándola de esa manera, las risas eran fuertes y eso molestaba a a híbrida.
—¡No se que sea eso pero no lo soy!— Aleyda con sus manos cubre su gema y con lágrimas en sus ojos sale del aula.
—¡Espera no salgas así con este frío!— le ordenó la maestra persiguiendo a Aleyda.
El portero tenia aun la puerta abierta, la pequeña estaba decidida a escaparse sin embargo antes de que pudiera salir, Greg estaba ahí con una lonchera.
—Oh, perdón pequeña...¿Aleyda? Santo cielo ¿que haces sin tu abrigo afuera?— Greg noto como su hija temblaba del frío y la cargó, vio como la maestra se le acercaba —Oiga exijo una explicación ¿por que dejó que mi hija saliera así? ¿y por que esta llorando?
—Ah, Señor Universe, disculpeme es que...ella tiene algo en su pecho ¿me podría explicar que es eso?— pregunta la maestra confundida.
—Es...algo de nacimiento, por favor no lo toque— pide Greg preocupado por su niña.
—Papá, me dijeron fenómeno y se rieron de mi ¿que significa eso?— Aleyda era en ese entonces muy ingenua, no sabia casi nada mas que sumar y restar.
—Maestra, exijo también que ordene a esos niños que no molesten a mi hija ella no es ningún fenómeno— dice molesto Greg.
—Papi no me dejes, no quiero estar aquí— Aleyda se aferra a él y llora.
—Agh, por favor traigame sus cosas, volveré con ella mañana— pide Greg quedando en la entrada esperando a que volviera la maestra con las cosas de su hija y la miro con tranquilidad —Hija, tranquila ¿si? Tu no eres...un fenómeno, eres algo maravilloso que nació del mas puro sentimiento.
—¿Cual?— pregunta ella mientras su padre le seca las lágrimas.
—Amor— respondió con una sonrisa.
FIN DEL FLASHBACK
—¡Aleyda estas llorando!— exclamó Clara al ver el rostro de su amiga empapado de lágrimas.
—¿Q-Que?— Aleyda no se había percatado ni mucho menos sentido que iba a llorar, las lágrimas habían salido de la nada y nerviosa se levanta agarrando sus cosas —Me debo de ir, se hace tarde...
—¿Estas bien?— preguntó Clara tomando del hombro a su amiga.
—No...— fue lo que dijo antes de salir corriendo dejando a Clara atrás.
Clara estaba un poco consternada por la actitud de Aleyda, no se esperaba que ella llorara así que tomo sus cosas y se fue.
Aleyda llego llorando a su casa, las gemas y Greg la estaban esperando sentadas en un sofá y al ver su estado no dudaron en acercarse preocupado.
—¿Aleyda, que tienes?— preguntó Perla secando sus lágrimas con sus manos.
—Hija ¿esta todo bien? ¿por que lloras?— siguió Greg esperando la respuesta de su niña.
—¡No se que pasa! No quiero llorar pero mis lágrimas...¡no paran!— exclamó cubriendo sus ojos hasta que Perla le dio un beso en la frente.
—U-Uh...— Aleyda se seca el rostro con un pañuelo y mira a todos.
—Hija...tenemos que hablar seriamente— dijo Greg y miro a Aleyda a la sala, por si acaso le dio un pañuelo —Las gemas me dijeron que te han visto...vomitar ¿eso es cierto?
—Ehm...si, lo siento padre, quisiera comer pero no puedo— contestó poniendo sus manos en su estomago.
—Hay dos explicaciones para esto, una mía y otra de Greg— comentó Cinita sentándose al lado de ella.
—Aleyda ¿te has sentido mal con tu cuerpo? Osea...dejar de comer para verte mas "delgada"— pregunta su padre tocándose la barbilla.
—¡No claro que no! Me siento bien con mi cuerpo no tengo problemas con eso— contesta incomoda pero con la verdad y pudo ver como su padre suspiraba aliviado.
—Entonces debe ser porque al ser tu una mitad gema tu cuerpo ya no tiene ese deseo de alimentarse, ya que las gemas no necesitan comer y cada vez lo que haces tu cuerpo expulsa lo consumido por medio del vomito por no tolerarlo más— explicó tranquilamente Cinita dejando sorprendido a todos.
—Vaya...eso si que no me lo esperaba— Aleyda miro su gema y luego se empezó a reír confundiendo a los presentes —Hice una nueva amiga y por culpa de mis recuerdos lo eche a perder...agh, como me odio.
—Oye tranquila, si es tu amiga te dará tiempo de que le expliques— dice Iloita de manera relajada.
—Me alegra que hayas hecho una nueva amiga pero ¿como te fue en los exámenes?— preguntó Perla cambiando el tema para desviar la pena de Aleyda.
—Bien, fue fácil Clara y yo fuimos la primera en entregar las pruebas— informó cambiando su expresión emocionada a una triste al recordar el ridículo que hizo frente a Clara —Debo irme a mi habitación, debo de estudiar.
Aleyda sin decir nada mas agarra su mochila y sube rápido las escaleras. Todos escucharon como cerró la puerta fuerte y aseguró con cerrojo para que nadie entrara. Ella tiro su mochila aun lado y se tiro a su cama cansada por este día.
—Es hora...de descansar un poco— se dice así misma cambiándose su uniforme y poniéndose su pijama para quedarse dormida en su cama.
Esperó les haya gustado, no olviden comentar que les pareció y hasta la próxima uvu/
