―S y M son las siglas para referirse a las prácticas sexuales conocidas como sadismo y masoquismo, donde comúnmente son llamadas sadomasoquismo. Igualmente, estas prácticas están ligadas a la sensación de placer, control, dominación y sumisión. Aunque en la vida cotidiana no necesariamente utilicemos esta terminología para referirnos a algo ligado explícitamente al sexo. Muchas veces una persona puede ser sádica o masoquista en ámbitos fuera de la esfera de la sexualidad. ― decía la maestra de educación sexual.

Kyoko suspiró ante la realización de su imagen mental. «Soy una masoquista.» Pensó. Y no es que le guste ser atada, azotada, quemada, vendada o quizás cuanta cosa más se le ocurra a esta gente, tampoco los juzga, porque en gustos y colores no hay nada escrito. En realidad, no había experimentado esas cosas, ni siquiera aquella cosa en especial, así que si lo pensaba bien tampoco podía decir que no le gustaba.

Sin embargo, su masoquismo es muy especial, porque está ligado exclusivamente a una persona. Su senpai.

Y no la malinterpreten, no es que ella haya hecho esto y aquello con él, eso no ha sucedido, es sólo que de un tiempo hasta ahora ―especialmente después de reconocer que se había enamorado de él ―, ella se ha estado comportando un poco más extraña de lo usual, debido a que es demasiado consciente de él, en especial después de haberlo marcado, de haberlo confundido con Corn, o de haber pensado que Morizumi Kimiko era la chica que él amaba. Tampoco digamos que no se exponía a situaciones riesgosas por y con él, eso de vivir con él durante el rodaje de Tragic Marker y haberlo marcado, casi desnudado, subirse a horcajadas de él, dormir con él, entrar al baño mientras él se duchaba y haberlo visto desnudo ―no una sino más de una vez ―, eso es ser masoquista. Y otro claro ejemplo es haber experimentado su cocina ― eso podría ser considerado suicidio―, eran situaciones peligrosas, pero las disfrutó, ¡realmente lo hizo!

Por eso estaba segura, tal como dijo al presidente en su despacho aquel día, este enamoramiento que experimentaba era peor que la vez anterior, porque si bien ya no transgrede su dignidad por saberse apreciada, no puede verlo sufrir, aunque eso la afecte directamente.

Y es que ese hombre tiene un poder sobre ella que nunca creyó que podría suceder. Ni su madre, ni Shotaro se pueden comparar a lo que le pasa con él, porque con ellos, su interés era ser reconocida, mientras que, con Ren su afán está en ser su igual.

«¿Cómo puedo ser tan engreída?» se recriminaba mientras almorzaba en silencio en su escuela. Aun así, no sabía cómo decirle que esa chica que él amaba era malvada. ¿Cómo podía romperle el corazón al hombre que amaba?, ¿cómo podría exponerse a su ira y a su desprecio por desenmascarar a esa timadora? Era una masoquista que prefería callarse a hacerle daño a él.

Aunque horas más tarde, bajo el disfraz del pollo al encontrarlo en los pasillos de TBM por casualidad, salió su veta sádica, porque si Kyoko era una masoquista, Bo era un sádico pollo que podía decir la verdad acerca de esa bruja malvada que tenía encantado al príncipe azul, por tanto, su deber era despertarlo del hechizo en el que lo tenía atrapado. Porque en el fondo, sabía que desenmascarar a esa mujer era un acto sádico que haría por puro placer.