Dragon Ball Z y sus personajes NO ME PERTENECEN. Solo hago esto por diversión y para su entretenimiento.
Videl fue quien la encontró.
Desde que leímos el mensaje que Pan le envió a su madre, dejamos a nuestros dos pequeños al cuidado de mi madre y partimos hacia la residencia universitaria de nuestra hija, sintiendo un muy mal presentimiento durante todo el trayecto. Me tomó un momento poder registrar todo lo que estaba pasando y es que, el dormitorio de mi hija es un desastre de inicio a fin. Es una verdadera cachetada ver botellas vacías y restos de una sustancia que identifiqué de inmediato. ¿Realmente mi niña había llegado a eso? Estoy en negación y quedo estático en la entrada del lugar.
Hasta que escucho a Videl llamarme desde el baño.
─ ¡Esta aquí! ─ llego en cuestión de segundos y la observo agachada, al lado de nuestra primogénita.
─ ¿Mamá? ¿Papá? ─ pregunta, prácticamente en un susurro, sin abrir los ojos. Está pálida y se nota que está muy débil. Videl me señala una frazada que hay a unos metros de nosotros. Voy por ella, se la extiendo y con ella, envuelve a nuestra hija.
─Mami, abrázame…tengo frio─ Pan solo nos decía "mami" o "papi" si tenía miedo o se sentía insegura respecto a algo, por lo que, cuando lo dijo, Videl no perdió tiempo y la atrajo hacia ella.
─ Está bien, todo estará bien…─ le dice en ese tono maternal que solo utiliza con nuestros hijos. Vi trata de ayudarla a ponerse de pie para que yo pueda cargarla, pero algo inesperado pasa: su ki se desploma súbitamente. Videl la atrapa por instinto ─ ¿Panny? ¿Cariño? ─ llama, pero no hay respuesta─ Oh por Dios…
Solo allí, termino de reaccionar y entiendo la gravedad de la situación.
Sin perder tiempo, me acerco a mi esposa y tomo a nuestra inconsciente hija.
─ Está…
─ ¡No hay tiempo! ¡Vete! ¡Llévala al hospital! Los alcanzo luego…─ Ella sabe que, si me limito a la velocidad que ella puede alcanzar, perderemos tiempo valioso. Me dirijo a la ventana y maniobro para salir volando con mi hija envuelta completamente por la frazada. El hospital está relativamente cerca, pero el camino parece eterno porque mi manejo del ki me permite sentir como el suyo se desvanece hasta que…
No sabía que podía alcanzar esta velocidad en pleno vuelo, pero algo en mi interior se quiebra mientras pasan los segundos y yo sigo sin sentir el ki de mi hija. Solo atino a atraerla más hacia mi… Envuelta en esa frazada, recuerdo los tiempos cuando era una bebé y yo la sostenía en mis brazos para dormirla, tranquilizarla e incluso sanarla, como aquella vez que le pedí a Sheng Long que curara su malestar, pero ahora, su corazón no estaba latiendo y yo estoy desesperado ─ Panny, por favor…no nos hagas esto…─ estoy llorando, destruido…ella está muerta en mis brazos y mi ser no puede aceptarlo. ─ Dende, por favor…no la dejes ir, te lo pido, amigo…haz algo, por favor…─ pido observando al cielo. No recordaba la última vez que mi ser se sintió tan vacío…
Maldita sea, estoy sosteniendo el cuerpo sin vida de mi niña.
Hace tan solo unos meses, estuvimos en su graduación de secundaria. Estaba tan orgulloso de ser el padre de aquella talentosa, carismática e inteligente joven, que opacaba a todos con su innegable belleza. Recuerdo que solo pensaba en que ese era el inicio de una nueva etapa en su vida, donde lograría muchas metas, conocería personas nuevas, incluso, aunque no me agradara del todo la idea, llegué a pensar que encontraría a su persona especial…
Nunca pasó por mi cabeza que lo que vendría por ella sería…esto…
Por fin, llego al hospital. Grito, pido ayuda y de inmediato, los doctores y enfermeras me separan de mi bebé. La ansiedad y la impaciencia están rompiendo mi buen juicio. Salgo del hospital ante el temor de que mis poderes se descontrolen. Cada tic-tac del reloj en mi muñeca me desespera pues el ki de Pan sigue sin aparecer. Parezco un león enjaulado, caminando de un lado a otro, sin saber qué hacer.
─ ¡Gohan! ─ veo a Videl aterrizar a unos pasos de mí. Está llorando y puedo sentir la misma desesperación y temor que tengo en estos momentos ─ ¡No siento su ki! ¡No lo siento! ─ exclama entre lágrimas refugiándose en mi pecho, temblando sin control. Me limito a abrazarla porque no sé qué decir ni cómo actuar. Los dos sabemos que, mientras el tiempo avance y el ki de Pan no se restaure, las posibilidades de perder a nuestra hija aumentaban exponencialmente.
¿Qué fue lo que hicimos mal? ¿Qué fue lo que se descontroló? No logro entender…Amamos a nuestra hija y desde el momento en que supimos que venía en camino, no hicimos otra cosa que vivir por y para ella. ¿Acaso la descuidamos? Tal vez, nos ensimismamos en nuestros dos pequeños, pues sus hermano y hermana, son solo unos niños y nos necesitan, pero si hubiese dicho algo, si hubiese tan solo pedido ayuda desde el principio, ella sabía que su madre y yo estaríamos a su lado sin dudarlo. De cierta forma, me hiere que no confiara lo suficiente en nosotros como para pedir ayuda hasta el último momento.
El tic- tac es insoportable… Solo podemos aferrarnos el uno del otro y rezar, pidiéndole a Dende que hiciese algo, este no puede ser el fin de la vida de Pan. Solo tiene 18 años, es muy joven para irse…Nos tiene a nosotros, a sus amigos, a sus hermanitos…ella simplemente no se podía ir…
Gracias al Cielo, Kami-sama se apiada de nosotros…y esa energía que tanto amamos, volvió a emerger.
Solo quedan dos capítulos más. Esta historia me ha sacado de mi zona de confort en todos los sentidos respecto a esta pareja, por lo que, la considero un reto personal casi superado. Gracias Ely15 y Majo Aphrodite por los reviews; es un placer leer sus impresiones y "feedback" respecto a la historia. Saludos para todos ustedes que han leído, pero no han dicho presente, espero que se animen pronto a hacerlo.
Nos vemos mañana para el tercer capítulo.
Cuídense,
Bye!
