All You Had To Do Was Stay
He estado recogiendo las piezas del desastre que has hecho. La gente como tú siempre quieren recuperar el amor que han empujado a un lado, pero la gente como yo se van para siempre cuando dices adiós.
Nota: este relato puede tener un poco de OOC
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Nadie sabía los estragos que había causado en ella esos insufribles siete años. Siete años sin un esposo y un hijo sin padre. Nadie sabía que todas las noches dormía llorando. Lo único que la mantenía de pie eran sus hijos: Gohan y Goten. Los dos irradiaban bondad infinita, y ella ya no podía pedir más.
Recordaba todas las miradas desaprobatorias que le daban por su nueva pareja. Pero simplemente se había cansado. Luego de seis años, entendió que Goku les dió un adiós a ella y sus hijos. Al estar muerto, eso no se consideraba infidelidad. Simplemente quería decir que ella siguió adelante con su nueva vida. Su pareja era un hombre encantador. Lo mejor de todo es que le caía muy bien a sus retoños, especialmente a Goten.
Salían hace casi dos años y en cuanto lo presentó en una fiesta en la casa de Bulma, todos quedaron impactados, incluso Vegeta. Los susurros no se hicieron esperar. La tachaban como una infiel, hasta que por fin Bulma los silenció a todos mientras decía que estaba muy feliz por ella. Los demás la siguieron ante su mirada asesina. Ella sabía muy bien que Milk no tenía por qué estar sola de por vida. Sí, Goku era su mejor amigo,pero aún así entendía a Milk perfectamente. Ya habían pasado seis largos años de un duro duelo. Goku no iba a volver. O eso creían ellos..
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—¡Mamá! —un alegre Gohan entrando a la casa le sonríe enormemente —papá va a regresar por un día para el torneo de artes marciales.
Fue instantáneo: A Milk se le cayó la olla y empezó a temblar. No podía respirar bien, estaba en estado de shock. Su hijo se asustó mucho pero ella dijo que estaba bien y no era necesario sentarse. Ella no podía creerlo. ¿Luego de siete años se atreve a regresar? No podía hacerle esto.. no podía. Pero luego pensó en Goten. Él estaría muy contento al ver por primera vez a su padre.
Sintió muchísimas cosas: estaba angustiada, feliz y enojada. No tenía idea de cómo contarle acerca de su futuro esposo. No sabía como él iba a reaccionar. Y de pronto, su hijo preguntó lo que ella misma temía.
—¿Cómo crees que reaccionará cuando vea a Inno? —su semblante cambió a uno serio de repente.
—No lo sé hijo.. pero estoy segura que lo entenderá. Después de todo, Goku sólo estaba conmigo porque cocino muy bien —le dolió mas que nunca decir lo último, pero sabía que era cierto.
Le dolió aún más al saber que Gohan miraba al suelo con timidez. Eso se lo confirmó y lo que hizo fue sentarse de repente. Goku no podía hacer eso.. ella estaba avanzando en su vida y por fin se sentía mejor. Era injusto. Solo esperaba que Inno, su pareja, entendiera lo difícil que era para ella ver a su ex esposo nuevamente.
Gracias al cielo el no preguntaría como es que lo revivieron, sabía muy bien de los saiyajins y acerca de las esferas del dragón y diversas magias. Tuvo que explicárselo debido a que el inocente Goten un día lanzó una bola de energía. El pobre casi se desmaya.
Cerró los ojos y suspiró. Mañana se enfrentaría con él.
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Iba caminando agarrada de la mano de su hijo menor. Sin darse cuenta estaba temblando, Inno al darse cuenta le pasó el brazo por los hombros y la sostuvo. Ella sonrió a medias. Estaba evidentemente nerviosa. No sabía como decirle que ella había seguido adelante. No sabía como sería la reacción de él y eso la asustaba.
Se quedó parada en el lugar junto a todos y por fin vio ese cabello reconocido. Sintió que el aire le faltaba y por suerte nadie pareció reparar en eso. Ahora Goku era el centro de atención -como siempre-.
—¡Papá! —el grito de Gohan fue acompañado por un fuerte abrazo. Luego se le unieron los demás, dejandola a ella con su hijo menor y su pareja.
El pequeño Goten se escondió detrás de ella, temeroso como nunca antes. En cuanto Goku apartó delicadamente a Gohan, miró a su hijo menor. Se quedó totalmente sorprendido al ver a un niño tan igual a él. Milk se quedó sin habla y fue Gohan quien aclaró las cosas.
Goku la miró solo un instante para luego acunar al pequeño de siete años en sus brazos. Cuando su ex esposo se dio cuenta de la presencia de alguien nuevo inmediatamente preguntó de quién se trataba, en tono amistoso. Como si fuera por arte de magia, todos los demás se alejaron para inscribirse al torneo, sus dos hijos incluidos. Era la hora de la verdad: ahora o nunca.
—Goku.. —Milk se acercó a él y lo abrazó. Después de todo, era el padre de sus hijos y había convivido un buen tiempo con él. Lo había amado con todas sus fuerzas y todavía sentía cariño por él.
El saiyajin le devolvió el abrazo para preguntar nuevamente quien era ese hombre rubio.
—Él es.. —la mujer no pudo continuar. Su corazón latía con fuerza.
—Soy su pareja —Inno se le adelantó —mucho gusto —sonrió y le tendió una mano.
El mundo pareció detenerse. Goku simplemente se había quedado mudo y con la mirada fija en él, para luego reírse con vehemencia. —Pero si yo soy el esposo de Milk —contestó como si fuera lo más fácil del mundo.
Inno y ella no sabían que decir. Pero antes que su futuro marido hablase, ella le pidió a Inno hablar explícitamente con Goku a solas. Él no esperó más y siguió a los demás, dejándolos a solas.
—Salimos hace casi dos años y tenemos pensado casarnos pronto —Milk reunió todo el coraje que pudo y simplemente lo dijo sin adornos —estas muerto, tu lo decidiste así y no cuenta como infidelidad.
Por primera vez en su vida, alcanzó a distinguir el semblante totalmente serio de Goku. Si no lo conociera, diría que estaría a punto de asesinarla a ella y a su pareja. De tan solo pensarlo, sus vellos se erizaron y comenzó a respirar irregularmente.
Él seguía en silencio, con los puños apretados. Pero cuando ella quiso agregar algo más, él la interrumpió toscamente.
—¡No es nada justo lo que estás haciendo! —su tono de voz se alzó tanto que retrocedió asustada —eres MI esposa y dijimos que estaríamos juntos para siempre.
—¡Hasta la muerte! —le corrigió —y tú estas muerto.
Milk se sintió furiosa y comenzó a pegarle en el pecho, sacando toda esa frustración de siete largos años. Sabía que si seguía haciéndolo, se iba lastimar. Más no importaba, ella tenía todo el derecho de rehacer su vida. Después de todo, él solo la quería como cocinera y nada más.
Goku le apartó las manos y la atrajo hacia él haciendo que sus cuerpos se juntaran y sus caras esten a centímetros. Sin previo aviso, el saiyajin posó sus labios sobre ella rudamente mientras le acariciaba con vehemencia la cintura. Ella se quedó pasmada y no le devolvió el beso. Quiso apartarse pero él no la dejaba. No le quedó más remedio que morderle con todas sus fuerzas el labio inferior.
Goku se quejó y la miró con odio.
—¡Me diste un adiós a mi y a tus hijos al morir y no querer ser revivido! —Milk gritaba tanto que estaría segura que era el centro de atención de allí.
—Lo hice para salvar la tie..
—¡NO ME INTERESA! ¡ME DEJASTE SOLA! —con rabia, quiso largarse de allí para regresar con sus hijos y tratar de calmarse.
Goku se lo impidió con su fuerte brazo y por primera vez en su vida, lo vió con los ojos lagrimeantes. Abrió la boca en sorpresa, más la cerró y miró para otro lado para no perder su dignidad y abrazarlo con todas sus fuerzas.
—¿Qué tengo que hacer para arreglar esto? —la voz de Goku podría romperse en cualquier momento. Estaba triste, y esta vez no era por el destino de la tierra.
Ella rió ante tal cosa. Podría parecer mala, pero en realidad no era nada a comparación con lo que había hecho él. Merecía sufrir como ella lo hizo por tantos años, el karma existe. Lo quería, sí. Pero él le había hecho demasiado daño como para seguir perdonandolo.
—La pregunta correcta es ¿Qué tenía que hacer? —lo corrigió mientras trataba de no llorar.
—¿Que tenía que hacer, Milk? —Goku le acarició el brazo y limpió sus lágrimas. Parecía desesperado para tratar de solucionar las cosas. Pero no todo es fácil, simplemente estaba enfrente de una mujer que soportó todas sus huidas y ahora estaba cansada. Ya no más.
Milk no pudo evitar sollozar. Se alejó de él y se abrazó a si misma, en un vano intento de reconfortarse. Cuando estaba a punto de marcharse, se dio vuelta para verlo con una de sus peores miradas.
—Quedarte.
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All You Had To Do Was Stay / Taylor Swift / 1989
