5 yenes

Capítulo 2: "El tiempo es oro"

"Aunque ya no tenga a Yato, al menos aún tiene a Yukine"

Yato se sintió destruido, sin embargo, sabía que era mentira, esa carta estaba escrita por Hiyori, sin duda, pero sabía que era mentira, pero eso no evito que doliera, porque a pesar de saber que ella no lo engaño (Mucho menos con Yukine que es un menor de edad) a pesar de ese no ser el motivo, de igual forma lo abandono, sus motivos no importan, lo importante es que lo traiciono. Él confió, y a él lo traicionaron.

Sabe que es mentira, para empezar, el mismo dio caza al Dios de la calamidad que se atrevió a cometer tal deseo prohibido. Segundo, conoce a Hiyori, sabe que ella no sería capaz de engañarlo, aunque ahora duda de eso, siendo que tampoco la creyó capaz de abandonarlo y aquí estamos. En esa situación era imposible no tener dudas.

La busca, la busca por todas partes, fue a pedirle ayuda a Kofuku, ella no pudo hacer mucho, solo actuó de manera infantil expresando que la extrañaba, ese actuar, solo lastimo a Yaboku. Le pidió ayuda a Tenjin, este casi bailaba de lo feliz que estaba, la joven humana al fin podría vivir en paz, (Cabe mencionar que ningún Dios además de Kofuku sabe de la relación que la chica mantenía con el dios que algunas leyendas tachan de la guerra, puesto que estaría prohibido por los cielos, no porque la chica fuera humana, si no por su parte mitad ayakashi) Aun así el viejo se sentía decepcionado, a él le agradaba la chica, pero resulto ser como los demás humanos, todos traicionan, por eso el prefiere tener como guía a un espíritu de ciruelo.

Le pidió ayuda a Bisha, sabe que su presencia ha molestado a muchos shinkis de la guerrera, no han olvidado que el daño que de alguna manera le ocasiono a su tan preciada Diosa, sin embargo, eso no evita que sepan que es gracias a él que su Diosa está bien. Kazuma es quien lo recibe, Bisha estaba bañándose, el shinki no permitiría ni en un millón de años que Yato tenga la oportunidad de ver a la Diosa en condiciones que muestren más piel de la necesaria.

Kazuma se asusta, no por la petición, no por el aspecto degradado que presenta el Dios, sino por un presentimiento, no tiene bases, pero, Kazuma cree que Yaboku, producto de la pérdida de su Shinki (Traición es la palabra que le pasa por la cabeza) y de la humana podría tener pensamientos nefastos, fatales, para los seres que estén cerca de él, Kazuma cree que Yato puede volver a ser un Dios de la calamidad, puede volver a sus inicios (Cosa que nunca cambio, pero que la gente sentía como si lo hubiera echo)

Por lo que negó su ayuda, Yaboku se va, esperaba una respuesta así, en cierto modo, él lo interpreto como una traición más, una traición de Hiyori, una de Yukine, y una de los Dioses en los que estaba empezando a confiar, todas esas cosas estaban tiñendo el corazón de Yaboku de un color negro, si el mismo se pudiera plagar, era bastante seguro que estaría bastante mal.

De modo, que sin shinki, siendo presa relativamente más fácil que cualquier otro Dios, Yaboku emprendió un viaje para encontrar a Hiyori, con un corazón lastimado por traiciones anhelando encontrar a dicha chica.

Han pasado 4 meses desde que Hiyori se enteró que estaba embarazada. Para no preocupar a su familia le invento a su padre que encontró un mejor empleo lejos, fue renuente a decir donde, y más tarde le escribió una carta diciéndole que su "Esposo" murió, más tarde contacto a su hermano anunciándole su decisión, él, la encubrió con su padre. Hiyori le mintió a todos cuanto pudo sobre lo sucedido, afirmando que el padre de la criatura que espera murió. Para sus conocidos, el padre murió en una ciudad lejana, de modo, y siendo que nadie conocía realmente a Yatogami, nadie se molestó en ir a su funeral. En cambio en el pueblo al que se mudo dijo que el padre murió, en la ciudad en que estaba antes y por eso decidió irse a un pueblo. Cambio la localización para todos.

Yukine se hizo pasar por su sobrino, en el pueblo habitaban muchos ancianos, a Yukine por supuesto no lo notaban, pero de vez en cuando (Cuando lo veían) (Mayormente por chocar sin querer) Los ancianos sin saber bien quien es, decidieron que si chocaban con un extraño, era el sobrino de la chica, nunca les pareció extraño no poder recordar donde vieron al chico o su nombre, simplemente asumieron que era cosa de la edad. Por lo que cada vez que veían a un chico rubio, sabían que se trataba de Yukine (Sabían que el sobrino de Hiyori era rubio) Bueno, eso no quita que se asustaran cada vez que aparecía de la nada.

5 meses, 5 meses desde que Hiyori se fue, 5 meses que ha pasado huyendo de los ayakashis (Se niega a tomar otro shinki, quiere confiar en Yukine) Caminar se le hace pesado, Yato descubrió, (Luego de unas cuantas extorciones) a través del hermano de Hiyori, que ella se fue a un pueblo más al norte. Pensó en simplemente tele-transportarse, pero no sabe qué tan al norte es, no sabe si ella está en una zona rural o urbana, aun no tiene nada de información.

6 meses, a Yukine le entro curiosidad, él no sabe porque Hiyori decidió contar esa mentira, simplemente se pudo inventar que Yato la dejo, un poco apenado le pregunta despacio a Hiyori cuando estima conveniente, su respuesta fue tal como se la imagino "No podría hacer cargar a Yato con un odio que no merece" Yukine quiso replicar, pero decidió que mejor no alterar a las embarazadas, pueden ser un tanto…sensibles.

7 meses, a estas alturas, Yato estaba preguntándose internamente que tan podrido debía estar. Tuvo un pensamiento fugaz, triste, simple, consecuencia del tiempo que ha estado solo persiguiendo a una chica que lo dejo solo con una despedida con un motivo mentira. Por unos instantes, pensó "¿Y si le quito el nombre a Yukine?" Cuando reacciono a lo que pensaba, se asustó, no, mejor dicho se aborreció a sí mismo, él quería confiar en que Yukine no lo traiciono, él fue con Hiyori porque era lo mejor, Yukine fue le shinki que se transformó por él, no lo traicionaría, al igual que Hiyori, Hiyori prometió nunca olvidarlo. Quizás sea por eso que teme desconfiar de Yukine, pues entre él y Hiyori, en lo personal, el confía más en la humana, si desconfía de Yukine, nada evitara desconfiar de ella. Y Yato no quiere desconfiar de ninguno, pero una cosa es quererlo, otra hacerlo. Bueno, buena suerte Dios de la calamidad.

8 meses, Hiyori se sentó cerca de la ventana, recién le dio tarea a Yukine, no por su condición dejaría de lado los estudios de Yukine, aunque eso en ese momento no es una de sus prioridades, ha tenido miedo estas últimas noches (O así lo percibe ella, debe ser desde hace unos cuantos meses), tiene miedo de un día cualquiera ir caminando y perder su cuerpo como antaño, tiene miedo de caer en una mala posición. Si no ha perdido su cuerpo últimamente ha sido milagro (Y que de todas formas pasa gran parte del tiempo acostada) Tiene miedo de caer en cualquier segundo.

Yukine al verla tan pensativa, decidió no reclamarle el que le pasara materia que ya había aprendido tiempo atrás, a nadie le puede hacer mal repasar una vez más la materia. Pero, ¿Por qué será?, un mal presentimiento le recorrió, tal vez la nostalgia de la chica era contagiosa, porque se tocó instintivamente la marca que parecía tatuaje que dictaba su nombre.

Casi era la fecha límite, por el bien de su propia cordura, antes de emprender el viaje le prometió a Tenjin que se rendiría si para año nuevo no la encontraba. Realmente él no quería rendirse, ¿Qué era un año o dos en la vida de un Dios inmortal? Era como un pequeño descanso, pero, Tenjin no opinaba igual.

De hecho ese viejo sabe que Yato no se rendirá, está bastante seguro, él no es traicionero como los mentirosos humanos, pero él sabe, que si Hiyori no vuelve para esa fecha…no lo hará jamás, está bien, los humanos cometen errores que pueden enmendar, pero no tardarían meses en intentar actuar, a menos que algo los haga cambiar de opinión. Pero muchas veces, para ese momento ya es tarde, él no quiere que sea tarde para Yato. Él no quiere que vuelva a ser un Dios de la calamidad, no cuando al fin lo aceptaron en Takamagahara.

Por eso lo hizo prometer que la dejaría de buscar, no quiere que sea tarde, además de que un Dios sin shinki es presa fácil para los ayakashis, o al menos más fácil de lo que sería uno con un shinki. Yato no puede seguir así.

Bishamonten, encontró una pista. Fue una petición en un santuario, de una anciana, pidió fuerza, fuerza para ella y su salud, fuerza para el pueblo que cada día está muriendo más teniendo solo viejos como habitantes. Meses más tarde, dio gracias, gracias por llevar a su pueblo a una jovencita doctora, eso mejoraría la salud de los ancianos, y además de eso la joven estaba embarazada, más jóvenes para una tierra que los necesita. Quizás fue el aburrimiento, quizás fue la curiosidad, o una corazonada, Pero fue a ver quién era la misteriosa mujer. Se llevó una sorpresa al ver a Hiyori. La vio de lejos, no se acercó a ella. No quería molestar, pero quedo intrigada, ¿Qué rayos hacia ahí sin decirle a nadie?

Lo consulto con su fiel guía, quiso saber qué opinaba de ello. Kazuma lo pensó, lo analizo, sopeso las opciones, pero recordando el deje de locura que tenía Yato, prefirió que era mejor no decirle nada, esa, quizás, fuera una mala opción, y Bisha pensaba eso, de modo que discutieron un rato sobre eso, al final, el encuentro lo gano Kazuma. El no haría nada que su maestra no quisiera, a menos que fuera lo mejor para ella, y Kazuma pensaba que era mejor para ella no meterse en la relación de ellos 2, porque el sospechaba que eso era más que simple amistad. Bisha siguió un tanto inconforme, por lo que Kazuma le dio un corto beso en los labios, que provoco que se le subieran todos los colores a Bishamonten.

Quizás habría sido mejor que ese encuentro lo ganara Bisha

Fecha límite, 9 meses. Yato se vio obligado por varias shinkis de Tenjin a volver. No entendía porque, pero de algún modo estaba enfadado, enfadado con Tenjin, enfadado consigo mismo, enfadado con el mundo, menos con Hiyori. Tenjin al verlo casi quedo sin palabras, era como ver a una bestia, traerlo de vuelta fue la opción apropiada y la equivocada a la vez, Yato necesitaba libertad, no estar en esa ciudad, pero seguir buscando a Hiyori era sin duda lo peor que podía hacer.

Tenjin no se atrevió a hablarle como normalmente lo hacía, intento escoger sus palabras con cuidado, pero era obvio que el Dios más joven no lo escuchaba, Tenjin se rindió, decidió darle la libertad que ese Dios descarrilado necesitaba con urgencia, pero, le hizo prometer, que buscaría un shinki, Yato no ha buscado ninguno desde que Yukine lo traiciono, el Dios de la calamidad era capaz de decirlo ahora, Yukine lo traiciono, escogió a una humana antes que a él, un shinki debe velar por el bienestar de su amo, no del de los amigos de este, bueno, Hiyori no era su amiga, era más que eso, pero no importa, lo importante es que como shinki, Yukine nunca fue bueno, pincho a su amo desde que se conocieron, hasta el punto de corromperlo, sus fronteras eran fuertes, demostrando que era un miedoso, era inestable mentalmente, Yukine, simplemente era humano. Un shinki con características humanas, una lástima.

Yato se fue, miro de reojo a Tenjin y la shinki a su lado de ojos verdes que en algún tiempo llamo Tomone. Ambos, viéndole con lastima, Yaboku no necesitaba lastima, necesitaba algo nuevo, algo que lo distrajera, o por el contrario que siguieran como antes, para no hacerle pensar en lo que anhela, eso, nadie se lo puede dar.

Camino un trecho largo, llego a un bosque, generalmente los shinkis que son desterrados van a ellos escondiéndose de los ayakashis, los cuales generalmente están en zonas pobladas, buscando tentar a cualquier persona de corazón débil.

Yato entro al bosque, no tardo en ver un shinki intentando encender una fogata, otro armaba una carpa improvisada de palos y hojas, un tercero fue el que lo detecto, este estaba trayendo a la zona unos peces, no reacciono, seguramente pensando que era un humano cualquiera que no los vería, Yato se acercó, se tomó su tiempo para observarlos, analizarlos, murmuraban entre ellos, los 3 parecían ser adultos, varones, jóvenes, de unos 20 años, ninguno de contextura musculosa, ropas andrajosas, deben haber estado viviendo en el bosque un largo tiempo.

Finalmente Yaboku se acercó, paso al lado de ellos, apoyo su mano en el hombro de uno de ellos, sobresaltándolos, no habló y siguió su camino, esperando cómo reaccionarían ante ese hecho.

"¡Oye, ¿Puedes vernos!?" Una pregunta ridícula, sin embargo Yaboku detuvo su camino, decidió darles una oportunidad, colocándose su máscara del buen actor, con una sonrisa contestó: "¡Por supuesto! ¿Qué clase de Dios de la fortuna seria si no pudiera ver Shinkis?" Yato noto que al mismo que grito le sobresalía una vena, sin embargo el que traía los peces fue quien preguntó.

"¿Tu nombre?" Yato decidió que ese chico era el más sensato de los 3 chicos.

"¿Yo? ¡Yo soy el grandioso Yatogami!" El tercero, al escuchar eso, se escondió atrás del que era sensato.

"No me suena tu nombre para nada. ¿Seguro eres un Dios?" Yato fingió que el comentario le dolió llevándose una mano al corazón.

"¡Irrespetuoso! Ya veras, algún día tendré un millón de seguidores y vendrás rogando disculpas" El 1° chico murmuro algo mientras que el tercero intentaba hacer callar al sensato, basto con que se descubriera observado por Yato para que retrocediera un paso. "Eh… parece ser que me conoces… ¿Quién era tu anterior maestro?" Dado que los tres tenían forma humana, deben ser shinkis de otros dioses.

"Era un shinki de Bishamonten, la diosa de la guerra, pero…la pinche una vez…fue sin querer, solo anhelaba que me llamara por mi nombre, cuando me di cuenta del daño que le hacía a mi maestra, yo mismo pedí que me arrebatara mi nombre, se negó, pero al final, Kazuma la convenció" El más sensato sin preguntar ni nada solo hablo.

"Mi maestro era un Dios menor, estaba por desaparecer, quedaba una persona que creía en él, por eso me libero, para no estar con él en el momento que el cayera" Al decirlo apretó los puños, gesto que no pasó desapercibido por Yato, debe haber querido mucho a su maestro. Sin pensarlo mucho dirigió la mirada al más arisco, este bufo y hablo.

"Mi maestra era una diosa loca, uno de sus shinkis la pincho, mato a muchos de sus propios shinkis buscando dar con el que la pincho, uno en cobardía pidió ayuda a un dios de la calamidad para matarla, cuando renació nos liberó a todos, muchos se volvieron Nora, no podían volver a confiar en Dioses" Yato sonrió inconscientemente, eran buenos shinkis.

"Y asumo que están juntos para defenderse de los ataques de los ayakashis, se habrán conocido en el bosque. Díganme ¿Quieren ser mis shinkis? La verdad, la estoy pasando mal ahora que no tengo shinki…" Los tres se miraron.

"¿Por qué habría de seguirte?, no eres un Dios importante, solo nos quieres por necesidad" Yato río. "Podre no ser importante, pero nací de los deseos de la gente como cualquier Dios, quiero cumplirlos, además el ex-shinki de Bishamon debe saberlo, no soy débil, sus habilidades no se desperdiciaran, bueno, esta es solo una oferta de trabajo, son libres de escoger" Yaboku es un Dios tramposo, sabe que aceptaran, los shinkis buscan maestros a los cuales servir, buscan protección de los ayakashis, buscan sentirse más humanos, buscan un nombre. Y lo hicieron, no un asentimiento de cabeza ellos aceptaron a su nuevo maestro. Y Yaboku susurro sus nombres al viento a la vez que en un pueblo pequeño se escucha el llanto de un recién nacido.

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Holis~

Tengo flojera de releer lo que escribí así que disculpen faltas de coherencia, faltas ortográficas y cualquiera, en realidad este capítulo fue más de transición, el siguiente viene con angustia, y todo el drama. Como se darán cuenta, vendrán muchos OC, así que denme nombre please.

Respondiendo al review:

melgamonster: Este cap creo que no te llegara tanto al cora (Borre y escribí millones de veces así que puede que me quedara medio raro) Pero en todo caso, perdón por la espera, creo que di varias pistas de como se desarrollara la historia, pero, bueno, ten tus teorías listas, que esto, es aun solo el comienzo. Espero sigas leyendo la historia

El tiempo es oro, así que me debo ir, bye bye~ Nos leemos.