¡Cumplí!
Ángel disfrazado de diablo parte I.
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Marinette iba a matarme. Creía que era un ángel, pero ahora me doy cuenta que no es así.
Esta mañana fui por Juleka a su escuela, ella y yo teníamos que pasar por el tinte para el cabello cuando la vi platicando con Rosita, y dos chicas más, me reuní con mi hermana para saludar y cuál fue mi sorpresa a ver a Marinette entre esas chicas, no la había visto desde el día en que fue a mi casa, y por extraño que parezca, la vi más hermosa, me confundí por mis pensamientos, pero sacudí la cabeza y las saludé.
-Hola chicas, venía a secuestrar a mi herman- pero me callé, acababa de ver el collar de Marinette.
-Mari, ¿ese es…?-. No terminé la pregunta porque todas voltearon a verla.
La chica enrojeció. Me sentí un poco mal, pero en el fondo estaba saldando de alegría. Marinette tenía la uña que le regale colgada del cuello.
-Creía que estaría guardada en su casa.-le dije.
Ella me miro a través de sus parpados, hasta ese momento me di cuenta que era más pequeña que yo.
-Lo esta-estaba, pero mi habitación estaba un poco desbordenada, digo desordenada, y tenía que hacer pomlieza, digo, limpieza. Y pensé que sería una buena diea, digo idea, traerlo comgino, digo conmigo.
Todo lo dijo demasiado rápido, pero lo pude entender, parecía que a Mari le costaba hablar con extraños, pero lograría que dejara de ser un extraño.
Le sonreí, y me dirigí a Juleka.
-¿Nos vamos?
-Estaba diciéndoles eso a las chicas, debo quedarme a ensayar en la clase de arte libre, y no puedo ir hoy.
-Ahh.- Estaba un poco desilusionado, hace mucho que no salía con Juleka.
Y luego la voz de alguien desconocida apareció.
-Mari puede ir en tu lugar.
Me fije entonces en la chica que estaba al lado de Marinette. La recuerdo del día del concierto, creo que se llamaba Alya. Tanto yo como Marinette la veíamos fijamente, la peliazul con una mirada de pánico, y yo con curiosidad.
Miré a Marinette y le pregunté.
-¿No te molesta, Marinette?- la chica me miró a los ojos, y sentí que el resto desapareció.
Con la mirada ella me respondió.
Sonreí amablemente, la idea de salir con ella era un poco emocionante. ¿Cómo sería salir con alguien que no era de mi familia…?
Marinette se despidió de las chicas mientras yo me adelantaba un poco, cuando me di la vuelta vi que Marinette miraba hacia la entrada de la escuela, donde vi a Adrien Agreste saliendo con un chico moreno, también lo recordaba del barco, era Nino, creo. Marinette por estar viendo al rubio no reparo en el escalón frente a ella, haciendo que tropezara y gritara. Y entonces como el buen caballero que soy le extiendo mi mano y evito que caiga al suelo, terminando con ella en mis brazos.
La miré a los ojos y sonreí burlón.
-¿Así llamas la atención del chico que te gusta?
Ella abrió los ojos sorprendida. Y detecté un brillo de astucia en sus ojos.
-¿Así cargas a las damiselas en peligro?- contraatacó, y sin embargo estaba sonriendo.
Amplié mi sonrisa. Es chica me gustaba. La enderecé y le sonreí con más ganas.
-Debes admitir que es original tu modo de llamar su atención, quizá algún día venga a socorrerte cuando estés en el suelo. Termines con un severo golpe en la cabeza, él se preocupa por ti, te lleva al hospital y nace algo entre ustedes en la sala de emergencias.
La risa de Marinette era refrescante.
-Tienes una gran imaginación, Luka.
Me sonrió, y deseé por un instante que me siguiera sonriendo.
-¿Vamos, mi damisela en apuros?- le extendí mi brazo como un caballero, y por alguna razón que no entendí, sonrió como si estuviera acostumbraba a que la trataran así.
-Vamos, mi caballero educado.- tomó mi brazo y nos dirigimos al centro comercial.
