5 yenes
Capítulo 6: "5 yenes por un helado"
"Para Amane, recordar ese momento tanto tiempo después, es una bendición"
Para Hiyori esa mañana no sería como ninguna otra. Encontrarse cara a cara con Yato no estaba en sus planes, mucho menos en esas circunstancias.
Siempre tuvo el presentimiento de que eso sucedería tarde o temprano (Esperaba de corazón que fuera más tarde que temprano) No, siempre es demasiado tiempo (Ella juro estar con Yato para siempre, tal vez su "para siempre" sea relativo) Pero lo supo desde que su hija podía ver fijamente a Yukine.
Cuando Amane era pequeña a veces podía tener frente a frente a cualquier ser de aquella frontera que nunca debió tener contacto con los humanos, y no se percataría de su existencia, otras los notaba tan nítidamente que resultaba injusto cuando jugaba a las escondidas.
Pero eso cambio desde el día que sintió ese olor (Tu sientes que ese perfume es tu alivio y fortuna, pero piensas que es tu castigo y desgracia) Ella por unos segundos no lo reconoció (Normal, pobre he infeliz humana, tu memoria no puede sostener para siempre la esencia de algo de lo que no eres digna) Habían pasado años desde la última vez que lo olio, su fragancia siempre la tranquiliza, siempre la lleva a lo desconocido, como una droga. Pero ella olvida que las drogas suelen ser sensaciones llenas de ilusiones y alucinaciones, en otras palabras, sensaciones fantasmas, sensaciones ficticias.
Apareció en la noche, en su propia casa, en la habitación de su hija, se asustó, como primera reacción fue al cuarto de Yukine. Necesitaba comprobar que no estaba loca, ese tenía que ser el olor de Yaboku.
Lo encontró en estado de shock, Yukine temblaba, estaba pálido, y se agarraba con fuerza la polera del pijama, más precisamente la zona cercana a donde está escrito su nombre. Si Hiyori no hacía algo era posible que al pobre le diera un ataque de pánico. Procedió según lo que dice el protocolo en un caso así, aunque ella misma estuviera en un estado similar, su deber como doctora (No, más aun, como amiga, o tal vez mas que eso) era más fuerte.
"Yato estuvo aquí" Fue toda la confirmación que necesito Hiyori para sentir su corazón latir con fuerza (Mas bien para percatarse, desde que se despertó estaba así, oh, qué lindo es el amor o tal vez lo estoy confundiendo con temor) sentía la cabeza liviana, no fue consciente de su entorno por unos instantes. No pudo evitarlo unas lágrimas cayeron de sus ojos. "¿Hiyori? ¿Por qué sonríes?" Efectivamente, Hiyori estaba llorando de felicidad, se sintió bien tener una noticia de su amor luego de tantos años. No lo vio, no lo escucho, no sabe en qué condiciones esta, no sabe que hacia allí, pero en su inocente corazón, tenía la esperanza de que la encontrara, de que la haría entrar en razón, ella nunca supo que hacer, necesita que alguien le recrimine o le apoye, no, no alguien, él, aquel que termino más afectado por sus decisiones egoístas.
"Yukine, ¿Dónde está?" Hasta ese momento no sabías que tanta desesperación tenías por verlo, por sentirlo, por escucharlo, olerlo, no lo sabías, pero no es una sensación desagradable.
"No lo sé" La voz de la regalía bendita se quebró. Ah~ Hiyorin lo hiciste llorar, egoísta como siempre, Yukine esta tan destrozado y podrido por dentro como tú. Si el pudiera ya habría ido tras Yato.
Eso ha sacado a flote tu instinto materno, ya sabes, aquel que te cegaba ante la realidad, ante la crueldad de tu hija, siempre te cegó su figura. Su apariencia es su bendición y maldición. Podrá manipular a su antojo, mas, nunca nadie la conocerá por lo que es, nadie nunca valorara su sufrimiento ni su alegría.
En fin, lo abrazaste, dejaste que se desahogara, lo necesita y lo necesitas, puede que pinche un rato a Yaboku ¿Y qué más da? No es como si fuera la primera vez, no lo matara un segundo de debilidad. Tienes paciencia mientras se empapa en lágrimas tu pijama, después de todo, no tienes prisa, aunque tu corazón se oprima tienes que admitirlo, el rastro del olor de Yaboku es leve ahora, no podrías encontrarlo, y él nunca le haría daño a Amane. Hiyori confía en eso, confía en las risas despreocupadas, confía en el sentido protector del Dios, Hiyori confía en Yaboku más de lo que confía en la fuerza de las artes marciales (Lo que ya es decir mucho).
Para cuando Yukine se tranquiliza el olor a desaparecido, en cambio, ahora más tranquila se percata de otros 3 olores que no conoce "Shinkis". Ahora, no esta tan segura de que Amane esté bien. Por ello suelta a Yukine rápido, se gira violentamente, con toda la intención de ver en qué condiciones esta su hija. Mas, Yukine la retiene sujetándola por la manga.
"Amane está bien. Vino a verme uno de los nuevos shinkis de Yato" Yukine se ve tranquilo, al menos a simple vista, pero a Hiyori no la engaña, ve ese ligero temblor.
Hiyori siente que debe ir con su hija, lo siente en su alma, pero no le hace caso a ese presentimiento, no en el momento al menos, no cuando su otro hijo está sufriendo (Según convenga cambias fácilmente de opinión. ¿No? Hi~yo~ri~ chan~)
"Yato, el… el me cambio, tiene otro shinki guía ¡Me olvido Hiyori! ¡Lo eche a perder! ¡Lo arruine! ¡¿Qué clase de regalía bendita soy?!" Hiyori tan solo atina a volver a abrazarlo, sabe lo importante que era para Yukine poder guiar a Yaboku por el camino correcto, Sekki quería evitar que Yato usara errantes
"Yato no te olvido, de otra manera, te habría revocado el nombre ¿No? Puede que esté un poco enojado, pero él no te ha olvidado, no te odia, así que aun si lo arruinamos, podemos volver a empezar ¿No?" Mentira- Hiyori ¿Cuándo te hiciste tan buena mintiendo? Tu no crees tus propias palabras ¿Volver a empezar? No son dignos.
"Se llamaba Toranosuke, no usa el apellido "ne"" No es que no se lo esperaran.
"Vamos a ver a Amane ¿Si?" Pero no vale la pena pensar en ello más tiempo.
Ambos caminaron por el pasillo lentamente, buscando cualquier rastro que los guiara a Yato, buscando algo que los retuviera y no tener que llegar nunca a la habitación de la niña, cuando llegaron, ella estaba durmiendo apaciblemente.
Desde hace días que la vieron con ojeras, de algún modo los tranquilizo. Luego de revisar que todo estuviera en su lugar, fueron a la cocina. Ninguno podría dormir esa noche.
"Hiyori… no te lo dije, pero ese shinki me dijo algunas cosas…" Yukine realmente no quería decirle, no quería decir cualquier cosa, no ahora que estaban ambos tan alterados por la inesperada visita de Yaboku, pero si no lo hacía, nunca lo haría, lo aplazaría.
"¿Cómo cuáles?" Pobre humana, aunque estés tiritando mientras preparas café para ti y Sekki, prestas atención. Nunca aprenderás a no curiosear más de la cuenta.
"Hiyori, Amane mato a un niño" El efecto fue instantáneo, las tazas cayeron con estrepito quebrándose del mismo modo que el corazón de Hiyori lo hacía. Aun temblando se agacho a recoger los trozos, inesperadamente, se cortó con uno de ellos. Realmente en algún punto la mente de Hiyori se desconectó de su cuerpo, de no ser así, se habría dado cuenta que estaba ensuciando su pijama con la sangre.
Pero ¿Quién podría culparla? La inocente chiquilla podrá ser ingenua, pero sabe reconocer la crueldad cuando la ve, y por desgracia, su hija, era la crueldad en persona. Ese ser que parecía ser un ángel a simple vista no era otra cosa que una aberración de la naturaleza. ¡Es su madre! ¡Por supuesto que lo sabía! Pero nunca lo quiso aceptar. Cuando la abrazo en el incidente, lo hacía aferrándose a la esperanza de que fuera una coincidencia, cuando vio las alas de algún insecto ser arrancadas sin compasión o motivo, hizo la vista gorda, cuando vio el destello de malicia en las preguntas de su hija, se convenció que era su imaginación. Siempre lo supo, pero nunca lo acepto.
Ella sintió un olor extraño en su hija a partir de ese día, pensó que era su imaginación, no tenía sentido que oliera como un ayakashi, pero, ya era tiempo de aceptar la realidad. Su hija era mala persona por naturaleza.
Aunque lo supiera, el impacto de la noticia no cambio. Contrario a lo que pensó que sería, solamente cayó en la oscuridad, sin ningún pensamiento previo. No sintió el choque con el suelo, no pensó en sus arrepentimientos, simplemente se desmayó.
Yukine asustado la llevo a su cama, cuando vio que estaba solamente dormida se retiró. Limpio el desastre de las tazas y vendo la mano de aquella que es como su madre (O su hermana, aun no lo decide) y termina solo en la cocina, con la memoria de ese shinki que dice ser el nuevo shinki guía de Yato.
En la mañana siguiente al suceso, Amane amaneció con fiebre y susurrando cosas irreconocibles. Hiyori, como madre y doctora se encargó de atenderla lo mejor que pudo, tarde, como a las 11am, se dio cuenta que se le agoto el remedio (consecuencias de usarlo mucho a diario en el oficio) Por lo tanto tuvo que salir a comprarlo a la farmacia.
El sol quemaba, el aire congelaba y esa silueta la llamaba, en el camino de regreso de la compra del fármaco, lo vio, tal como lo recordaba, infantil, apuesto y un aroma embriagante.
No estaba solo, había 3 personas con él, 2 estaban peleando, y un tercero los intentaba separar. A ella eso le importaba nada, lo que capturo su atención fue la sonrisa en el rostro de su amor. Parecía tan feliz… con su propia familia. Sintió envidia. Si alguien los llegaba a ver, verían una familia feliz, que discutían por algo tan trivial como que a uno se le cayó el helado en el suelo aterrizando convenientemente en el zapato del contrario. Yato no hacía nada por calmarlos, solo estaba ahí, mirando y riéndose, ¡Oh! ¡Esa mirada! Destilaba tanto amor y agradecimiento hacia ellos que simplemente el corazón de Hiyori se comprimió ¿Qué esperaba? Que un Dios eterno recordara que paso unos (¿Cuánto fue? ¿Un año? ¿Un mes? ¿Un día? ¿Una eternidad?) Un tiempo con ella, que recordara que alguna vez la amo (O eso cree ella) Era una fantasía poco probable.
Al menos hasta que el la vio. Y vio un brillo nuevo, el vio de nuevo la felicidad, vio luz, vio sombra, vio a una persona independiente, vio a una fanática del boxeo, vio su pasado, vio su presente, vio su futuro con solo encontrarse con los ojos de su amada.
En cambio ella vio temor. El dios se aterro de verla, ella lo noto en esa incomodidad en su postura, el dios aterrado de aquello que tanto busco y anhelo. Y es que, parecía irreal ¿Tanto tiempo buscándola para encontrarla por casualidad? Tenía miedo de que fuera una ilusión, tenía miedo de que aquella vista tan hermosa se fuera.
Los shinkis, notando algo extraño en su maestro, buscaron aquello que capturo su completa atención, Ryûnosuke al ser el primero en notar lo que sucedía sonrió como el gato Cheshire, le dio una palmada en el hombro a su maestro como muestra de ánimo, y empujo a Yûsuke para irse, esperando que Tora fuera tan inteligente como parecía, después de todo, el deber del shinki guía era apoyar y guiar a su maestro.
"Yatogami, podría llevar un helado como excusa para hablarle" y acto seguido también desapareció.
Yaboku, saliendo de su ensañamiento, miro el helado que tenía en su mano a medio derretir, realmente hacía calor, no paso ni 5 minutos desde que consiguió el helado y ya estaba en esas condiciones.
Presto atención nuevamente a la chica que estaba al otro lado de la carretera, mirándola más detalladamente, sus facciones envejecieron un poco, pero a sus ojos seguía tan bella como la primera vez, remplazando la belleza adolescente por una más madura.
Fue inconsciente, cruzo la carretera, Hiyori retrocedió un paso, por unos instantes Yaboku dudo ¿Y si no quería verlo? Después de todo, por algo se fue, ¿Qué tal si la esperanza que por tanto tiempo conservo estuviera equivocada? Pero a pesar de eso continuo.
Una vez estuvo frente a ella las palabras se le fueron de la cabeza ¿Qué decirle a una persona que se fue hace años? "Hola, ¿Cómo estás?" no sonaba bien.
"Ten" Hiyori lo miro sin entender, ¿Por qué Yato le daba un helado? "Es tu helado favorito ¿No? O acaso… ¿Estas a dieta? Gorda~" En ese instante Hiyori se sonrojo furiosamente y toma el helado con violencia.
"Un gato" Ahora era Yato quien no entendía ¿Qué gato?
"¡Señor-sama! ¡Ue-sama! ¡Señor-sama!" Cruel vuelta del destino, un gato blanco manchado, paso entre los dos mientras varios niños lo perseguían.
"Hiyori…" Su nombre, con esa voz, con esa entonación… ¡¿Cuánto lo extrañaba!?
"Yato, perdóname, sé que estás enojado, tiene sentido, desaparecí de un día para otro, seguro debes odiarme en este instante, tal vez el helado este envenenado, pero me lo comería con gusto porque me lo diste tú, probablemente has pasado por mucho, tal vez conociste a otra mujer, tal vez ya no me quieras como yo te quiero, tal vez ya tienes otra familia, pero por favor perdóname, Yukine te extraña mucho, Amane es una buena chica, yo también te extraño, pe-" A Yato todas esas cosas le daban igual, tenía a Hiyori cerca, temía que desapareciera si la tocaba aunque sea con la punta de los dedos. Por ello se arriesgó, la abrazo fuerte contra su pecho, acaricio su cabello, se convencía de que ella era real, ya más tarde Hiyori podría explicar lo que quisiera, ahora quería tenerla así un rato "¿Yato?"
"Realmente eres una tonta Hiyori" Y la besó, con todo el amor que le profesaba, con toda la añoranza que tenía, queriendo transmitir cuanto la quería, lo valiosa que era, lo especial que ella es, queriendo transmitir seguridad y confianza. Cuando el oxígeno fue necesario se separaron, pero juntaron sus frentes con sus narices casi rozándose "¿Sabes? el helado estaba de oferta, me costó 5 yenes, así que tienes que devolvérmelos"
"Tacaño" Aun asi, ambos continuaron así un rato más.
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Ciao~ Meses que no publicaba nada, como que cuando termine mi fic de KHR me sentí vacía, pero estoy de vuelta~ no sé si esto compensa la espera, pero le puse mi mejor empeño, tengo sueño, así que algo cortito no mah
Respondiendo al review:
melgamonster: La paciencia es la madre de la ciencia, posiblemente en el prox capitulo todas tus dudas serán respondidas, pero tenía ganas de hacer este cap antes, y de igual modo cumplí con traer algo de romance (Casi al final, pero algo es algo) Yato sabía que Amane era su hija, pero no sabe en qué circunstancias creció, y aunque el pensara que Amane era su hija, siempre podía equivocarse, así que no se arriesgó, los shinkis estaban enojados porque mato al niño y más encima convirtió al shinki que se creó con su muerte en ayakashi. Amane será lo que es, cosa que no te diré aun, Yato noto a Yukine, no a Hiyori, pero pensó que se confundió. Puedes sentir muchas cosas, pero nunca estar seguro al respecto (Sobre todo cuando Yukine y Hiyori representan sus inseguridades) no pudo notar a Hiyori, porque a pesar de todo, ella es humana, los dioses tienden a ignorar a los humanos, un ejemplo es cuando en el anime, en el primer encuentro de Bisha y Yato, ella ataco sin considerar que Hiyori estaba al lado.
Eso, felices fiestas.
Ciao ciao~
(Más les vale haberse portado bien para el viejito pascuero o me va retar ese viejo por darles de regalo el cap siendo que se portaron mal)
Feliz navidad y próspero año nuevo (aunque aún no es navidad)
