5 yenes

Capítulo 13: "Los demonios arruinan todo"

"¡Porque el final de su triste historia se acerca! Pero no todos lo verán…"

El primer mes de embarazo fue lleno de peleas entre Hiyori y los shinkis de Yato, el cual, estaba demasiado cansado del mundo como para hacer algo al respecto.

El segundo mes las cosas se calmaron entre los shinkis, pero Hiyori volvió a las malas costumbres.

¿Nunca aprendes humana tonta? No sabes confiar, de eso no hay duda. Puedes decir lo que quieras, pero siempre dudas, las dudas de cuando Amane se estaba formando volvieron, pero claro que volvieron, jamás resolviste ese problema en tu corazón, solo huiste la primera vez, huiste de Yato y lo que implicaba su existencia ¿Harás lo mismo ahora?

Yukine estaría muy decepcionado de ti…

"No huyas" Ryû puede que no esté en buenos términos con ella, pero no permitirá jamás que ella vuelva a lastimar a su maestro, él y Yû son todo lo que le queda, no los perderá, no importa cómo.

"No planeaba hacerlo" Pero la verdad era que sí, lo pensaste, pensaste traicionar nuevamente a la razón de tu vida, a ese ser compasivo que cada vez que te mira sus ojos brillan, lo harías pasar nuevamente por lo mismo, solo por tu egoísmo, por tu estúpido temor al no ser consciente de lo que podría suceder

Al tercer mes, ya se empezaba a notar tu pancita, has tenido suerte (O tal vez mala suerte) Perdiste tu cuerpo en más de una ocasión, es una fortuna que sucediera tan solo a comienzos del embarazo, cuando un pequeño golpe no lastimara seriamente al bebé. Pero sabes que te tendrás que controlar, aun si no puedes, tendrás que hacerlo.

"¿A dónde vas?" Su mirada te increpa, mira directamente tu maletín, no es agresivo como Ryûnosuke, de eso no hay duda, pero la mirada de Yû es más dura de soportar, porque no te juzga, es amable, y ella sabe que no merece esa amabilidad.

"A ver un paciente" El suelta una risita, está claro que no te cree, ¿Por qué hacerlo? Eres estúpida, confías en un monstruo, confías en tu hija, y más importante aún: No se puede confiar en ti

"Que te vaya bien" Pero él no te intenta retener, no te castiga a pesar de saberlo, te mira haciéndose el inocente, como si no supiera lo podrido de tu corazón, de tu desconfianza y temor permanente, aun así, no deja de mirarla hasta que está a lo lejos. Hiyori no se sintió con el valor para irse ese día.

El cuarto mes se complicó un poco, se resfrió, levemente, pero ella sabía que tenía que cuidarse, más vale prevenir que lamentar dicen por ahí.

"Te traje sopa de pollo" Yatogami se inca a su lado mientras le deja la bandeja con comida a un lado, un gesto tierno de algún modo, y es un gesto que se valorara

"Espero no este salada" Yato frunce el ceño fingiendo indignarse y estar dolido.

"¡Hey! ¡Mi comida es digna de dioses! ¡Son milenios de experiencia!"

No, Hiyori no escapara esta vez.

El quinto mes se sintió algo… especial, si se entiende a que me refiero.

"Mírala" Es un pueblo de ancianos, por lo tanto, se aferran a las viejas costumbres

"No está casada y espera otro hijo" Suelen ser amables con ella, por supuesto, ella es la única que los cuida después de todo, pero los rumores corren rápido, no tienen otra cosa que hacer, sus vidas hace mucho que perdieron sentido.

"Déjala en paz, seguramente esta taaan~ preocupada por la desaparición de su hija que busco… hmm… consuelo" Palabras dichas con tanta burla, sarcasmo e intención de ser escuchadas, que Hiyori quería negarse a creer que fueron dichas por la misma anciana cuyo marido estaba agonizando hace unos meses y ella atendió

"Se ve que extraña a su difunto esposo, por eso es que busca amor" Ella no necesita amor de nadie, tiene a Yaboku, tiene a Amane… bueno, tal vez a ella no la tenga, pero ella volverá, lo siente, lo sabe, mientras tanto, aún tiene a Yato

Hiyori se encargara de cobrarles más la próxima vez que tenga que atenderlas a ellas o sus familiares.

El sexto mes pensaron en un nombre, Hiyori no estaba segura de si quería usar el "apellido" "suke" o el "ne" pero esa decisión ya no le correspondía, ella escogió el nombre de Amane, esta vez le tocaba a Yaboku

"Daisuke" Hiyori no quiso preguntarle porque escogió ese nombre o porque estaba tan confiado en que sería varón esta vez el bebé.

El séptimo mes estuvo repleto de antojos, es decir, siempre tiene antojos por su embarazo, pero ese mes, no falto ningún día en tenerlos y a las horas más extrañas, estaba sensible, lloro bastante, rio bastante, se enojó bastante, etc.

Pero uno de los motivos de su enojo la dejo pensando.

Cuando Hiyori piensa, suceden cosas malas.

En el octavo mes, Yatogami no se despego de su lado bajo ningún concepto, Hiyori se fastidiaba un poco de la sobreprotección (Aunque secretamente le encantaba que Yato se quedara pegado a ella como lapa)

Y es que no era para menos, Yaboku destilaba felicidad por todas partes, estaba emocionado, el no pudo presenciar el nacimiento de Amane, tal vez por eso es que lo emociono poder estar presente esta vez en el nacimiento de su hijo, quería recuperar todo el tiempo que perdió con Amane, su primera palabra, el primer intento por caminar, la primera rabieta, la primera sonrisa, el primer respiro.

Yato tendría la oportunidad de estar presente en eso, tendría la oportunidad de estar desde el principio, Amane ya estaba rota cuando él la conoció, él puede evitar que suceda esta vez. El será padre y no un desconocido que solo habla tonterías, podrá evitar que un incidente como el que sucedió con Yukine pase de nuevo…

Esperaba poder hacerlo.

Ese parto, a diferencia del de Amane, fue problemático, se rompió la bolsa, y estaban las calles cortadas, había tormenta, caían rayos, las luz se cortó, el viento rugía fuertemente, pero no serían jamás, de un volumen más alto que los gritos de la chica, necesitaban una ambulancia, sin duda, pero la ambulancia simplemente no llegaba nunca, Yato estaba dispuesto a llevar a Hiyori en brazos de ser necesario, pero viendo el dolor que ella presentaba… tal vez moverla no fuera lo indicado.

Por eso, Hiyori se hizo cargo de su propio parto.

Gritaba, por supuesto que gritaba, una vecina fue a ayudarla, el resto hizo la vista gorda. Demasiados preocupados en ellos mismos como para ayudar a la pobre señorita que vivía cerca de ellos.

Todo el respeto y amabilidad que le tenían se había ido.

Por desgracia, la anciana no sabía bien que tenía que hacer. Lo bueno es que Hiyori si lo sabía, entre gritos y maldiciones pedía lo necesario, agua caliente, mantas, toallas para limpiar el desastre, indicaciones sobre como recibir al bebé.

Yato estaba al lado de Hiyori, ella le agarraba la mano tan fuerte, que desde la vista de la señora, ella estaba haciendo un puño con su mano, cuando en realidad tenia prisionera la mano de Yaboku, este le susurraba al oído palabras de aliento, miraba desesperado hacia las direcciones donde estaban las cosas que necesitaban. Pero con la mano secuestrada no podía moverse a buscarlas o prepararlas.

Por supuesto, Yûsuke corrió a calentar agua y buscar las cosas necesarias, la anciana aunque quería apresurarse, su artritis no le permitía ir tan rápido como gustaría.

Así que Yû preparo las cosas y las acercaba, Ryû las recibía y dejaba a la vista de la señora para que las tomara pronto, casi como si fuera una coincidencia que las cosas estuvieran frente a su vista, ojala no se hiciera muchas preguntas pronto de cómo llegaron a su lado.

Ryûnosuke no soporto mucho el ver tanta sangre junta, se desmayó, nadie le prestó atención.

En ese momento Bishamonten irrumpió la casa, probablemente ante la vista de la anciana, el viento debía haber roto una bisagra o algo de la puerta, pero la verdad evidente para Hiyori, era que Bishamonten entro rompiendo la puerta, montada en Kuraha, empapada de pies a cabeza, enfundada en su vestimenta divina.

"¡Deben irse!" Estaba desesperada, se le veía en los ojos

Pero eso a Hiyori la tenía sin cuidado, ella estaba más preocupada de que su bebé naciera sano y salvo, debían apurarse o podría asfixiarse.

"¡Yatogami! ¿¡No me oíste?! ¡Deben irse!" Tal vez Vaisravana no era consciente del todo de la situación en la que se encontraban, pero el asunto que ella se traía entre manos era preocupante, si seguían mucho tiempo en esa casa las cosas podrían complicarse demasiado, tanto que podría significar la perdida de alguno de ellos.

"¡Bisha, cállate! ¡Si no lo has notado estamos un poco ocupados!" Yûsuke fue levemente consiente del sonido de las sirenas de ambulancia.

¡Tarde! ¡Tarde! ¡Vienen tarde!

"¡Ryûnosuke! ¡Levántate! ¡Tienen que irse!" Kazuma dejo de ser un arete, se acercó a las ventanas y observaba el exterior expectante, esperando, vigilando.

La anciana era inconsciente de los gritos que se producían, sentía un leve zumbido, lo descartaba como un mosquito, probablemente, de tratarse de otra persona, se habría dado cuenta, aunque sea por un segundo de que estaba rodeada de gente que no conocía, pero ella estaba bastante sorda, y no han hecho ningún gesto para llamar su atención. Para ella, ellos seguían siendo invisibles.

La ambulancia finalmente llego, los paramédicos se decían cosas entre ellos, no se molestaron en explicarle a la anciana que estaban haciendo, actuaban por su cuenta, tomaban las cosas que Hiyori les había pedido anteriormente, Yûsuke no puede estar seguro, pero jura que en algún momento, los paramédicos ignorantes de la cantidad de personas que realmente estaban en la habitación empujaban bruscamente al querer pasar a los shinkis, alguno sin querer forzó que la mano de Hiyori soltara la de Yaboku.

En un borrón de personas pasando, saliendo, moviendo cosas, Yato podría haber pasado por alto cualquier cosa, pero no lo hizo, ojos felinos, azules, divisaron movimiento en el exterior.

Sin duda no era un Dios, no era un shinki, mucho menos un humano.

Solo se le ocurría una persona que conociera que no fuera ninguna de esas opciones.

Cuando nació el bebé, los paramédicos estaban asustados, el bebé no se movía. Respiraba, pero no se movía, el ritmo de su pequeño corazón era lento, demasiado, y cada vez era peor. Le dieron un pequeño golpe para que llorara, no reacciono.

Hiyori estaba cansada, la anciana la felicitaba por el nuevo bebé, ella aún no se daba cuenta de la situación, pero Hiyori sabía que tanto silencio no era bueno.

Yato se acercó lentamente, un paramédico tenía en brazos al niño, su pequeño, oh, su tan precioso pequeño.

Pero Yato sabía una cosa con certeza, ese niño no ha de morir. No hoy al menos.

Yato le acaricio la cabeza, aun tenia sangre, pero no le importaba, el pequeño estaba helado, aun así, el bebé al sentir la caricia, rio levemente, sus ojos empañados en una cortina que bien podría significar que tendrá problemas en la vista o que iba a llorar en cualquier segundo.

"Tienes que ser fuerte Daisuke" Tienes que ser fuerte Yukine.

Para los médicos, eso se explicaría como un milagro, pero el niño recupero color, recupero calor corporal, y río, alto, en medio de la tormenta.

"¡Llévense a la madre al hospital, necesita atención urgente!" Limpiaron lo mejor que pudieron al niño, y lo colocaron sobre el pecho de su madre en la camilla, Yûsuke apenas pudo subir a la ambulancia de incognito.

Yaboku no hizo ni un ademan de intentar subir a la ambulancia.

"¿Estás seguro? De no ir" Bisha ya no esta tan alterada, porque Hiyori ya no está en la casa, y está rodeada de humanos, nadie actuaria entre tantas personas.

"Si, alguien tiene que hacer de señuelo de todas formas, vamos Ryû" Veena no estaba de acuerdo

"¿Eres idiota? Vine a avisarles que se fueran, el único lugar en el que pensaron que estarían era esta casa, pero ahora no están, pueden huir, aún hay tiempo" El peligro existe, por supuesto, pero es menor por ahora.

"Bishamonten, ¿Hace cuánto lo sabe el cielo?" Lo peor que podía sucederles, era que el cielo se enterara de que un Dios y una ayakashi tenían crías.

"Ayer, Kofuku, Ebisu, Tenjin, cualquier Dios que podría intentar ayudarte fue encerrado, incluyéndome, hoy pude escapar. Aparentemente, gastaron un día en comprobar la fuente de información, hoy venían a atacar" Kazuma aun vigilaba el exterior, pero no veía mucho.

"Sus planes se frustraron en el mismo instante en que la ambulancia llego, no atacaran con tantos humanos cerca, Yû estará con Hiyori por el momento, tendré que rendir cuentas en Takamagahara" Veena recuerda, la última vez que el cielo quiso hacer su juicio sobre el Dios de la calamidad…fue un desastre.

"Yato, no" No lo hagas Dios de la calamidad, Dios de los sueños, Dios de la fortuna, no lo hagas feroz deidad, no te enfrentes al cielo por una humana.

"Bisha, si algo me sucediera, te encargo que cuides a Hiyori y a Daisuke, seguro no tendrás problemas" Kazuma se separó rápidamente de la ventana, al tiempo en que esta exploto

"Llegaron muy pronto" Ryû tan pronto como su maestro susurro, apareció transformado en una espada.

"Maldición… realmente… realmente quería poder tener a mi familia…" Veena estuvo a punto de detenerlo, cuando Yato corrió a enfrentarse a un Dios menor que deseaba reconocimiento en Takamagahara

"Veena, vámonos, no puedes hacer más" ¿Hacer más? ¡Pero si no hizo nada!

"Per-" Hay pocas cosas que la pueden sorprender, pero sin duda, una de ellas es que Kazuma le diera una cachetada.

"¡¿Quieres hacerte enemiga del cielo?! ¿Qué pasara con los demás? ¿Qué pasara con el clan Ha? ¿¡Los forzaras a esconderse por siempre?! ¿O quieres que mueran contigo? ¿O esperas poder ganarle al cielo? ¡Veena! Ya los enfrentaste una vez, no lo hagas de nuevo, no nos dejes solos" Veena quería protestar, no los planeaba dejar solos, no planeaba perder. Pero Kazuma no la dejo replicar, cuando la beso, no por sorpresa o levemente y suave como suele hacer, no, esta vez, Kazuma lo hizo feroz, sin espacio a replicas. Al separarse, tenía la cabeza algo nublada

"Le ha prometido a Yatogami que cuidarías su familia ¿No? Entonces para eso tienes que vivir, vamos Veena, vamos a vivir un poco más"

"Tía Bisha, tío Kazuma, sí que son cobardes" Por supuesto, los demonios siempre aparecerán para arruinar todo

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Holi~ Sé que desde hace rato ando diciendo que le queda poco al fic, pero ahora sí que sí, creo que queda un capitulo y epilogo o 2 capítulos y el epilogo, no estoy segura, trato de narrar con calma, como siempre lo he hecho, pero como que ahora pienso que ya explique algo y me lanzo no mah, y resulta que no po, aun no presento nada, así que termino narrando todo a un ritmo muy acelerado, muy frustrante

melgamonster: No creo que este capítulo allá sido muy de angustia así que tal vez tiene su descanso (¿?) No sé qué estoy diciendo. Oh, Amane aún tiene que evolucionar en personalidad, ahora al final recién tendrá su personalidad completamente desquiciada, aquí el único que sale perdiendo siempre es Yato, no sé porque si yo lo amo, respecto a sus hijos, pos Amane dependerá de ellos si aún la ven como familia, y Yuki… como vez casi ni nace (¿?) Ja! Ya querías que Tora fuera purificado, ya bueno, yo también quería que lo purificaran, ¿¡Por qué cambio de parecer con lo que escribo tan rápido?!

PD: No tengo internet y pase a borrar el capítulo anterior, no sé en qué parte lo deje, así que si hay incongruencias es claramente porque no tenía idea de que seguía y perdí el hilo, pero bueno, nada que no se pueda arreglar en el sgte cap

Ciao ciao!