Capítulo 3: Behind The Wheel
My Little girl, drive anywhere, do what you want, I don't care
-La tormenta se acercaba, el clima había estado así los últimos días, días lluviosos perfectos para estar en la sala, mirando el televisor pero Bulma era una mujer ocupada y no tenía en mente holgazanear de esa manera
-La Joven científica se encontraba en su laboratorio, desde adentro, podía escuchar las gotas caer, lo encontraba relajante. Bulma se encontraba trabajando en un proyecto muy importante, tal vez, el más importante, ya que en esta ocasión, toda la tarea estaba sobre ella, sin la ayuda de su brillante padre
-Entre varias colillas de cigarro y piezas de maquinaria pesada esparcidas por el piso, Bulma observaba el desastre que había dejado en el laboratorio, sin evitar reírse de sí misma, sorprendida de que todo ese desastre lo hizo ella misma
-Bulma se acercó a una enorme nave en forma circular, colocando su mano sobre el logotipo de su empresa, su vida, Corporación Capsula, la nave era perfecta sin embargo, sentía que algo le hacía falta y debía averiguarlo para por fin presentarla, un nuevo prototipo que viajaría a lugares que el ser humano vería como inalcanzables
-¿Pero qué era eso que le faltaba? Bulma se concentraba en pensar sin embargo, la imagen de un Saiyajín venía a su mente, desconcentrándola por completo. Ni ella misma sabía porque últimamente, sus pensamientos se dirigían la mayoría del tiempo a Vegeta , el solo recordar la mano del guerrero sobre su rostro y aquella mirada le estremecía , le hacía sentir un hormigueo recorrer todo su cuerpo y eso, eso le hacía bien.
-Del otro lado, en la entrada de la cámara de gravedad que estaba en el patio de la mansión, Vegeta observaba como la lluvia bajaba, lo cual también encontraba relajante, su entrenamiento había terminado y lo único que quería era ducharse pero, su mirada estaba puesta sobre un enorme cubículo cerca de la entrada de la casa, era el Laboratorio de Bulma el cual tenía todas sus luces encendidas
-El Saiyajín no apartaba la mirada de aquel lugar, imaginando en qué clase de cosas estaría trabajando la humana ya que, a pesar de que la consideraba una malcriada, reconocía que tenía una mente brillante y eso le fascinaba de ella, aunque solo fuese en secreto.
-Carajo, no entiendo por qué no puedo acercarme a ella –Murmuró el Saiyajín, soltando un enorme y desesperado suspiro, llevando una de sus manos a su cabello alborotado
-Ya estoy harto de solamente observarla –Murmuraba el Príncipe con enojo, su respiración se volvía cada vez más pesada, como odiaba aquella sensación pero odiaba más solo mirarla en la obscuridad, odiaba verla llegar con otra persona aunque solo fuese un amigo, en lo más profundo de su ser, sentía que ella era de su pertenencia , esa era la sensación que le estaba carcomiendo lentamente los últimos meses, cada vez que la veía, cada vez que respiraba su dulce perfume, cuando vestía radiante para sus citas, aquel Saiyajín ex mercenario estaba enamorado de una terrícola, no había vuelta atrás.
-Y ¿Si tal vez solo se trataba de dejarse llevar? ¿Si dejaba atrás el orgullo y seguía los pasos de ese sentimiento que lo invadía? Vegeta cerró sus ojos por un momento, sentía como una energía hirviente recorría de pies a cabeza, se imaginaba con ella, a su lado, haciendo lo que él más deseaba, abrazándola, besándola hasta el cansancio y tras unos segundos más, abrió sus ojos y dejándose llevar, caminó hacia el laboratorio de Bulma
-Vegeta intentó abrir la puerta, movía la manija con fuerza sin embargo estaba bloqueada, Bulma del otro lado, escuchó el forcejeo de la manija así que se acercó a la puerta, digitalizó un número y la puerta se abrió de lado a lado, topándose con el rostro del empapado saiyajín
-¡Vegeta, estás empapado! –Exclamó Bulma sorprendida, invitándolo a pasar de inmediato, Vegeta accedió sin pensar dos veces
-Tonto, debiste entrar a la casa –Dijo Bulma, sin evitar reír de forma burlona a Vegeta, quien la observaba fijamente por unos instantes
-Quería saber que en que estabas trabajando, has estado varios días aquí –Preguntó Vegeta con seriedad, dejando a la joven científica perpleja ante su respuesta, era increíble ver a Vegeta interesado sobre alguna otra cosa que no fuese su entrenamiento
-En un nuevo modelo de nave, mira, te muestro –Dijo Bulma, acercándose a la entrada de aquella nave, de nuevo digitalizó un número y tras unos segundos, una compuerta se abrió, invitando así a Vegeta a ser el primero en ver la nave ya en forma
-Ambos entraron, Vegeta no pudo evitar recorrer el artefacto con su mirada, era bastante grande, con dos centros de control completamente equipados y un espacio bastante amplio, el saiyajín estaba sorprendido ante tal invento, la única vez que pudo contemplar algo semejante eran las naves en su planeta natal
-Vaya, es sorprendente, me recuerdan a las naves del Planeta Vegeta
–Comentó Vegeta en tono serio y cierto aire de nostalgia mientras continuaba recorriendo cada rincón de la nave, Bulma lo observaba con ternura, aún confundida por la actitud que estaba tomando el saiyajín, la chica se despojó de su bata blanca , arrojándola sobre una de las mesas de trabajo
-Vegeta ¿Cómo era tu planeta? –Cuestionó Bulma mientras tomaba el último cigarrillo de la cajetilla, encendiéndolo de inmediato, Vegeta llevó su mirada hacia la joven chica, percatándose que ella no vestía más su bata sino una blusa negra y unos jeans ajustados
-Diferente al tuyo, nosotros no teníamos climas tan variados y su gravedad era más densa, de 24,000, la de la Tierra es de 9,807 además de que tu planeta está en un punto perfecto al girar alrededor de su estrella madre el sol y mi planeta estaba un poco más alejado de su estrella madre, por eso este planeta es muy codiciado en la Organización Interplanetaria de Comercio –Comentaba Vegeta con mucha seguridad, dejando a Bulma perpleja por su vasto conocimiento, ella lo observaba fijamente, prestando atención a cada una de las palabras que el saiyajín le decía, como una chica ingenua mirando a su profesor favorito
-¿Organización Interplanetaria? –Preguntó Bulma con curiosidad a lo que el saiyajín asintió a manera de afirmación
-Creo que te imaginas quien estuvo a cargo de aquella basura…-Respondió Vegeta, dándole la espalda a Bulma por un instante
-Freezer…-Murmuró la joven chica, sintiendo una extraña sensación de nervios recorrer su cuerpo al pronunciar aquel nombre, Vegeta asintió una vez más, girando para ver a Bulma de nuevo
-Así es, aunque realmente él no la fundó sino alguien peor, mucho peor
–Relataba el saiyajin ahora cruzado de brazos, sin apartar su mirada de los ojos azules de la chica, los cuales seguían observándolo como mucha atención.
-¿Peor? ¿Aún recuerdas su nombre? –Cuestionó Bulma bastante curiosa, tirando ahora la colilla del último cigarrillo que tenía, el cual, sin darse cuenta, lo había fumado por completo
-Hmp, ¿cómo podría olvidarlo? Su nombre era Secthan , un ser despiadado pero bastante inteligente a diferencia del malnacido de Freezer
–Respondió el Saiyajín con seriedad, inhalando el ligero humo que la colilla de cigarro emanaba, se había acostumbrado ya a ese aroma, no solo por Bulma sino también por el padre de la misma
-¿Sigue vivo aún? –Preguntó Bulma con cierto titubeo, haciendo que el Príncipe arqueara su ceja levemente
-Hmp, no deberías alarmarte, no debe ser algo más que basura en el espacio –Respondió Vegeta en tono de burla, esbozando una ligera media sonrisa hacia Bulma
-¿Alarmarme? Por supuesto que no, es solo que me fascina el saber que nosotros los terrícolas no somos los únicos en este Universo –Dijo Bulma con seguridad, quitando su mirada del rostro del Saiyajín por un momento, caminando hacia una pequeña nevera para tomar una botella de agua
-Los Terrícolas son tan estúpidos al creer eso, existen muchas civilizaciones –Dijo el saiyajín, dando su espalda hacia la chica, comenzado a dar una última vuelta a la nave construida por Bulma
-Como quisiera conocer más, Vegeta –Comentó Bulma, observándolo caminar lentamente, recargando su espalda sobre una de las puertas de la nave
-No te confíes, no todos son lo que tú crees, hay seres con los que no te conviene estar –Comentó Vegeta, acercándose ahora a la puerta de salida de la nave
-¿Seres como tú? –Preguntó Bulma entre un ligero suspiro, haciendo que Vegeta se detuviese inmediatamente, Bulma lo miró atónita, pensando que tal vez habría hecho un comentario indebido y una ligera sensación de nerviosismo comenzaba a invadirla, Vegeta se giró hacia la chica una vez más y lentamente comenzó a caminar hacia Bulma
-Vegeta ¿Qué sucede? –Cuestionó la chica bastante nerviosa, notando que el saiyajín se acercaba más hasta llegar justo al frente de ella, Vegeta la observó de pies a cabeza, analizaba cada detalle de su persona, cada curva de su cuerpo y sus perfectas facciones
-Bulma tampoco evitó observar de la misma forma al Saiyajín, sus músculos perfectamente trabajados y sus finas facciones dichosas de un príncipe, quedando perdida por un instante en los ojos negros del Saiyajín
-El juego de miradas no cedía, el rostro de Bulma estaba bastante ruborizado por la mirada penetrante de Vegeta, quien estaba también algo confundido, su mente le dictaba que dejara todo atrás y la tomara para poseerla, eso era lo que quería desde hace tiempo atrás, desde que ese extraño sentimiento comenzó a invadirlo sin embargo, su orgullo lo detenía. ¿Debería hacerlo? Se preguntaba el Saiyajín sin dejar de observarla
-Vegeta soltó un largo suspiro, colocando su mano sobre el suave rostro de Bulma, comenzó acariciarlo, era tan suave y perfecto, Bulma cerró sus ojos por un momento al sentir el pulgar de Vegeta recorrer su mejilla y lentamente sintió bajarlo hacía su labio inferior
-El Saiyajín no pudo contenerse un segundo más al ver que Bulma había accedido por completo, Vegeta lentamente comenzó a inclinarse para colocar sus labios sobre los de ella y así, dejarse llevar y entregarse en un suave y pasional beso el cual duraría unos cuantos minutos hasta quedarse sin aliento, Bulma accedió a cada uno de los movimientos del Saiyajín, dejándose llevar, se entregó en sus fuertes brazos y continuó besándolo, subiendo incluso un poco la intensidad. Vegeta sería quien rompería ese momento para observar el hermoso rostro de Bulma quien lentamente comenzaba a abrir sus ojos
-Tienes razón, alguien como yo…-Murmuró Vegeta con seriedad, deslizando su pulgar una vez más por los suaves y tentadores labios de Bulma quien se disponía a colocar ambas manos sobre el rostro del príncipe
-Entonces, tengo que arriesgarme –Respondió la joven científica, acercándose un poco más al Saiyajín para entregarle un beso más el cual fue correspondido casi de inmediato, entregándose mutuamente entre besos y caricias, Vegeta no pudo contenerse un segundo más, había anhelado este valioso momento, sentía como sus penas y malos momentos comenzaban a esfumarse como si de un antídoto se tratase, solo le importaba el momento y nada más aunque no sabía si era realmente lo correcto…
Hola!
Espero estén super bien!
Quiero agradecer a todos por seguir esta loca historia
Y agradezco cada uno de sus comentarios, me animan mucho a continuar! Son geniales! Muchísimas gracias
Pronto habrá un momento muy hot entre estos dos amigos, haha
Y a alguien no le va a agradar mucho esto que comenzarán a vivir
Pista: no, no será Yamcha, eso ya es muy usado, haha
Pronto lo verán!
