Los personajes no me pertenecen, son de S. Meyer. La historia si es completamente creada por mi.
Chapter 2
Iniciando
Bella.
Sentía una presión extraña en mi pecho y unas ganas extrañas de llorar, no sé si debía ser probablemente porque faltaban pocos días para que me llegara el periodo, pero sentía las emociones demasiado revueltas ese día. Normalmente, era buena ocultando estas sensaciones, pero simplemente ese día no era como cualquier otro, y Alice lo sabía.
Estábamos las dos esperando por nuestra primera clase de la tarde, un poco cansadas y estresadas porque estábamos en finales y teníamos varios exámenes en las próximas semanas además de que teníamos que ponernos manos a la obra con el proyecto final para terminar el segundo semestre en nuestra carrera de Psicología.
Alice me estaba observando con sus ojos entrecerrados y su ceño fruncido, seguramente esperando que me rindiera ante su fuerte mirada esmeralda y contarle lo que me estaba pasando, pero ni siquiera yo lo sabía. Sí habían estado pasando muchas cosas en mi vida, nada que ella no supiera.
— No lo sé — Dije rodando los ojos exhausta de sentirme tan presionada y pequeña ante su mirada. Alice era tan pequeña como yo, pero a diferencia de ella yo no poseía ese carácter asesino que lograba todos sus cometidos.
— Si estás así por Jacob quiero que sepas ahora mismo que nunca en tu vida has estando tan tonta.
— ¡No estoy así por él! En definitiva, me molesta, pero no es eso.
— Y si no es Jacob, ¿qué es? Sabes que me saca de quicio que te pongas así de pronto.
Justo en ese momento sonó un pitido proveniente de mi celular, al encender la pantalla ambas observamos el nombre de Jacob en la notificación. Mi corazón terminó de hundirse y suspiré sin saber qué hacer. Levanté la mirada hacía Alice y ella se encontraba mirando hacía el aula donde íbamos a tener la clase, ya el profesor había llegado.
— No lo hagas — Dijo sin dirigirme la mirada — Vámonos.
Suspirando y resignada, tomé mis cosas y la seguí hacía el aula sintiendo su enojo con el resonante sonar de sus tacones contra el suelo.
No era normal que estuviéramos así. Sí, ambas teníamos personalidades totalmente opuestas, pero nos complementábamos, rara vez teníamos actitudes hostiles la una hacía la otra, pero Alice tenía toda razón de estar así conmigo aquél día. Ella solo estaba cansada de que yo me dejara lastimar. Y no solo eso, ella misma estaba lidiando con sus propios asuntos personales.
En el aula, el profesor ya tenía prepara la lista de asesorías que quería tener en ese momento. Los proyectos debían ser máximo en equipos de tres, usualmente siempre completábamos el grupo con Angela. Ella era una chica muy solitaria pero que era una mente brillante, nos ayudaba muchísimo a entender ciertos temas. No podía comprender como aun siendo tan selectiva ella siempre prefería estar con nosotras, pero yo disfruté su apoyo y compañía desde siempre, a Alice si le costó un poco aceptarla por su personalidad tan cerrada.
Al localizar a Angela nos sentamos las tres juntas en una mesa en las filas de abajo esperando nuestro turno. Las aulas eran grandes con largas mesas enfiladas a través de los escalones dando un efecto de auditorio y en las que la acústica era de mil demonios, pero funcionaba.
— ¿Han pensado en qué nos enfocaremos en el proyecto? — Preguntó Angela, notablemente dudando de nuestra responsabilidad.
— Yo realmente no tengo nada en mente… Admito que tampoco me he esforzado mucho por saber qué haremos — Dije resignada.
— Yo sí — Dijo tajante Alice.
Angela y yo miramos expectantes y algo sorprendidas. Angela confiaba muy poco en las ideas de Alice además que le encantaba imponer sus ideas, y yo por mi parte estaba curiosa.
— Muy bien, ¿Puedes compartirnos tu idea? — Dijo Angela recibiendo como respuesta un suspiro por parte de Alice.
— Todos van a escoger temas cliché basándose en el trabajo de otros, nosotras podemos hacer algo distinto e ir directamente a psicoterapia.
— No podemos hacer eso, Alice. Todavía no nos compete.
— Sí podemos. Tú y Bella tienen los mejores promedios de calificaciones de esta cohorte. Seguro podemos conseguir los permisos.
— ¿Y permisos de dónde? No tenemos paciente — Pregunté.
En ese momento Alice pareció ignorar mi pregunta y empezó a usar su celular. Angela y yo nos miramos extrañadas. Yo sabía que Alice pocas veces hablaba por hablar, pero Angela nunca estaba convencida.
— Creo que deberíamos irnos por lo convencional, conseguir a alguien ahora nos hará retrasarnos — Dijo Angela empezando a buscar unos apuntes en su libreta de lo que seguro eran sus ideas.
— Ya yo tengo el paciente, y de verdad creo que conseguir los permisos con él resultará fácil.
— Pero no es seguro… — Deduje ante lo que dijo Alice.
— Aún no.
— Alic… — Comenzó Angela pero Alice la interrumpió.
— Confíen en mí.
Observé a Angela, casi podía sentir su inseguridad como si estuviese en su cuerpo, ella me miro de vuelta y yo solo pude darle una sonrisa nerviosa a lo que ella contestó encogiéndose de hombros. En el mundo silencioso de Angela eso significaba "Hagan lo que quieran". Ambas pudimos notar de reojo el semblante ganador de Alice.
— Podemos comentarle al profesor tu idea, Alice — Le dije curiosa.
— Tranquila, yo misma lo haré — Me contestó Alice, en ese momento el profesor llamó a mi equipo ya que era nuestro turno.
Alice era muy elocuente y convincente cuando realmente quería algo, no solo pareció convencer al profesorde un proyecto improcedente sino a la misma Angela también. Aunque de sus labios se escuchaba de forma espectacular, yo aún no tenía ni idea de donde había salido eso. Siempre estábamos juntas y no me lo había comentado.
El profesor aceptó con la condición de que tuviéramos todos los permisos listos para la próxima clase, de no ser el caso tendríamos que iniciar a elaborar un proyecto mucho más adecuado a nuestro nivel.
Luego tuvimos una clase más esa tarde, sin haber retomado el tema pues Alice seguía muy dedicada a su celular. Al acabar la jornada, Angela se despidió de mí, casi rogándome que la tuviera al tanto de los extraños planes de Alice. Yo intenté hacerla sentir tranquila, pero sin lograrlo ya que ni yo misma podía dar seguridad de lo que íbamos a poder a hacer con el proyecto, ya solo confiar en ello hasta la próxima clase sin saber si funcionaria nos retrasaba muchísimo.
Alice estaba en una llamada mientras yo la esperaba sentada en un banco. Ella siempre me daba el aventón en su auto. Yo seguía pensando que era lo que tenía a Alice tan ocupada. Llegué a sentir que estaba molesta conmigo aún por lo de Jacob. Tomé mi celular viendo la cantidad de notificaciones de mensajes que tenía de él, sin abrir ninguno. Me mordí fuerte el labio luchando contra la necesidad de leerlos pero sabía que no haría más que volver a lo mismo si lo hacía. Borré cada uno como un impulso antes de que fuese demasiado tarde.
— Listo, tengo que llegar a casa pronto — Dijo Alice sacando sus llaves y guardando su celular.
Me apresuré a subirme al asiento del copiloto mientras ya encendía el auto, viéndola un poco impaciente en sus movimientos.
— ¿Estás molesta conmigo? — Pregunté sonando más susceptible de lo que quería.
— Claro que no, nena ¿Por qué preguntas eso?
— Creí. Andas misteriosa hoy, y sé que ya estabas molesta por mi baja de animo
— Sí… Ya disculpa por eso. He sido dura contigo
— Bueno. ¿Entonces qué tanto misterio?
Alice tardó al menos un minuto entero en responder mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro.
— ¡Edward volvió!
Hola.
Este es un update 4 años despues. LO SE. Pero esta historia siempre ha estado en mi mente y creo que ahora tengo el tiempo suficiente para llevarla a cabo.
Cuentenme que tal este cap.
ELLECE.
