Estoy viva… aunque no lo crean ejejej, no me queda más que pedir perdón por mi demora de años en actualizar mis fics T_T

Así mismo les indico que en la parte final hago tres preguntas que me gustaría respondan onegai.

AGRADECIMIENTOS

yocel: no dejare a tu bebe en el aire tratare de actualizar los fics lo más pronto que me dé la inspiración

Rocio751: daré mi mejor esfuerzo para terminarlos, no me queda más que rogar a las musas que regrese mi vena escritora ejeje..

Nozomi-chan: ejeje esa fue la primera impresión que tuve de Byakuya al ver la serie ejejej así que me aproveche de ella… ooohhh tranquila pagara ese daño.

Vitoria: aaahhh lo veras espero hacerlo entretenido y que siga siendo de su gusto

Liz: siii rukia luchara siempre, amo ese coraje que tiene Rukia.

mitsuki kuromo: Byakuya malo- hasta a mí me dolió ponerlo así, pero necesitaba mi malo y el está que ni mandado a hacer ajajaj, espero que este capítulo te de alguna pauta de las cosas y si no… habrá continuación eso seguro…

kaoru240: kyaa… que pasara cuando Ichigo lo sepa? Falta poco para que se entere…. Hay que ver como lo tomara… sígueme hasta el final porfi..

anikar: antes de matarlo propongo una tortura lenta para que sepa el dolor que sentimos T_T me alegra que te animase del final de Naruto aunque con el final que hemos tenido con Bleach la escasa inspiración estaba por fenecer TT_TT, pero aún estoy animada con la idea de matar a Tite-baka

y uno especial a: Guest: Nena gracias por los review dejados... fueron los que me dieron inspiración en el capítulo y me esforcé por ponerlo lo más pronto gracias por seguirme aun, un beso (me mato lo de vuelve… ^_^)

ACLARACIONES

Los personajes de Bleach NO me pertenecen son de propiedad de TITE KUBO (por que si fuera mío no hubiese tenido ese apestoso final -.- ), solo la historia ha sido elaborada en mi cabeza loca. Como siempre esto no tiene fines de lucro, es solo para el ´´sano entretenimiento`` de los fans del ichiruki y una manera de apalear el dolor de la decepción.

Ahora si Dosou…

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Souta…. Bien venido – le susurro, no había pensado mucho en el nombre en su etapa de embarazo, y se había negado a saber el sexo y ahí justo entre sus brazos le vino el nombre a sus labios – Souta kun…. Eres mi vida, nunca lo olvides… -

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Su bebe era tan chiquito que le daba terror lastimarlo de algún modo, y si lo lastimaba al cambiarle la ropa? O se le resbalaba al bañarlo?... miedos de ese tipo llenaban su vida con tanta frecuencia que creía volverse loca, pero sabía bien que ningún miedo aria que causase a su hijo daño si ella podía evitarlo y gracias a los dioses su hijo había nacido bien en contra de todos los pronósticos el momento en que supo que el existiría había sentido que navegaba en un mar embravecido que la arrastraba a su antojo sin un lugar donde parar, pero ahora que lo tenía en sus brazos todo ese sentimiento había desaparecido como si el fuese el ancla para mantenerla firme, como habría podido nunca imaginar que ese pedacito suyo seria el proveedor de tanta fuerza? que sentía que podría derribar el mundo si así lograse evitar que sufriera cualquier tipo de dolor.

Los días pasaron dejándole ser madre cada día, los meses transcurrieron entre sentimientos de orgullo y miedo pero sobre todo con recuerdos de momentos con su hijo, se había prometido a ella misma que sería una madre ejemplar, le daría a su hijo tiempo de calidad y le daría todo en cuanto necesitase, el esmero con el que cuidaba a su hijo sin duda era ejemplar, todo signo de niñez había desaparecido de su vida y se convertía en una mujer fuerte capaz de cargar cosas pesadas y cuidar del bebe, solo en una ocasión había tenido la experiencia más amarga que nunca se le olvidaría pues el recuerdo aun se le llenaba la boca como beneno. Así entre azúcar y sal llego el año de su hijo, cumplía un año de nacido y su sol estaba grande con dos dientes salidos y ojos castaños que brillaban como estrellas.

En este año había seguido trabajando con Ikakku y viviendo también con ella y aunque se había empeñado en cubrir alguno de los gasto solo sabia servido para recibir la reprimenda del siglo por lo que, por la salud de sus oídos no volvió a tocar el tema y así decidió ahorrar, no gastaba nada más que para lo necesario, pañales del bebe que los utilizaba mas para ir a la calle o estar en la tienda, los fines de semana en casa usaba paños de algodón que los lavaba rápidamente, la leche suplementaria del bebe era proporcionada una parte de la ayuda de Genji quien se había auto nombrado ´´el tío consentidor`` de su hijo y algunas que ella compraba pero siempre lo había mantenido con la leche materna ´´como las madres de antes`` había gruñido Ikakku, en cuanto a gastos personales no los hacía, su ropa era escasa y siempre comprada en descuentos, las escasas cosas que poseía trataba de darles el mayor uso posible y solo las desechaba cuando ya no había forma de arreglarla. Pero ese día, ese día se permitiría darse un gusto, le había dado el día libre para que pase con su hijo y los dos festejarían el año de su bebe.

Con un conjunto de león que se lo había comprado como capricho en cuanto vio ya que se parecía mucho a su peluche Kon su hijo era lo más tierno que nunca había visto y eso que lo veía siempre. Ella también se puso la ropa más bonita que tenia, un vestido color violeta con sublimados en blanco en el final del vestido que le llegaba por debajo de la rodilla y unas zapatillas planas y cómodas, el conjunto en si era un regalo de los hermanos por su quinceavo cumpleaños.

Con su cochecito en mano salió al parque donde jugó con su hijo, comieron helado y algodón caminaron lentamente ya que apenas empezaba a dar sus primeros pasos y ella estimulaba su aprendizaje, el día hubiese sido perfecto si no hubiese visto a su peor pesadilla a unos metro de ella.

En la acera del frente saliendo de la iglesia donde había bautizado a su hijo estaba Byakuya Kuchiki su hermano, no… mejor su demonio personal. Al parecer su cuerpo había perdido la capacidad de movimiento pues se había quedado ahí como petrificada con su hijo en mano mirando la bizarra imagen del epitome de familia feliz, Byakuya sostenía en sus brazos a un niño de apenas unos meses menos que su hijo a su lado sonriendo enamorada estaba su esposa Hisana y los ojos de él destellaba el amor a los que tenía en brazos. Una punzada de celos y rabia inundo su ser, el disfrutaba de una vida feliz con su hijo mientras que ella había tenido que salir huyendo por proteger al suyo y quiso llorar de rabia pero el pánico se apodero de ella cuando sus ojos chocaron mirándose directo después de un año y mas sin contacto, en ese segundo su cuerpo reacciono a la estimulación de su instinto que le ordenaba huir de su depredador, vio como él hacia el intento de cruzar y vendito sean los semáforos que se pusieron en funcionamiento que le dieron tiempo para escapar del lugar, agarrando un taxi se fue a la casa donde vivía, con el pánico recordándole que si dejaba que la encuentre le quitaría a su bebe.

Al llegar tuvo que hacer un gran esfuerzo para mantenerse tranquila pues su hijo percibía si algo la alteraba y él lo demostraba llorando incesantemente y eso la desesperaba no por impaciencia si no por desesperación de no poder quitar su dolor, sonrió lo mejor que pudo calmándose recordando que no la había seguido por poco. En la mesa del comedor estaba ya puesta el pastel que en la mañana hubiese preparado, tazas de leche con chocolate servida, toda la sala decorada con globos y serpentina multicolor, en las sillas ya ocupaban sus lugares Ikakku, Ganju, Orihime e Ishida cada uno con un sombrerito tongo en su cabeza, cantaron el cumpleaños feliz, bailaron, y dieron regalos al bebe, risas y risas se compartieron, sacaron muchas fotos pero había dos de ellas que más le había gustado, estaba solo ella y su hijo mirando sonriendo a la cámara con los ojos por primera vez brillando de felicidad y el segundo casi en la misma posición solo que en esta su hijo se había girado para besarle la mejilla y en apenas un suspiro ese día casi maravilloso termino, al día siguiente ya planeaba su partida y dos días después dejaron su casi tranquila vida en esa pequeña ciudad para comenzar otra en Tokio y de nuevo desde cero, en el tren no pudo evitar llorar y solo el estar en un lugar público le había impedido llorar desconsolada y a gritos, otra vez era presa de la desesperación.

Toda esa tarde se había dedicado a buscar a su hermana, era ella sin duda y aunque tuviese su cabello corto era imposible no reconocerla, Byakuya Kuchiki toda es tarde también había maldecido más veces de las que nunca lo había hecho, y la imagen de su hermana para frente a él con piel más pálida que nunca, su cuerpo tenso y sobre todo la fuerza con la que había abrazado a su hijo y el resentimiento en sus ojos se habían gravado con fuego en su mente y a solo dos andenes mas allá retornaba a Karakura con la desolación de no haber podido hablar con ella. Casi tres meses después los agentes que había contratado le habían confirmado que hasta dos días después de que la viese por casualidad había vivido en ese pueblo al cuidado de la tía de su mejor amiga y que había tenido a un bebe que aunque los dos hubiesen estado en peligro ahora era fuerte y sano bautizado en la iglesia del pueblo y registrado como Souta Kuchiki. Pero que se había ido sin dejar rastro alguno. Fue a encontrarse con su amiga a su casa y exigirle que le diga dónde estaba, pero no había servido más para que ella le gritase que no sabía dónde estaba y que de nuevo le había quitado un hogar dejándola sola otra vez y muy a su pesar esas palabras dolían hasta el tormento mismo, solo su esposa y su propio hijo le daban consuelo y fuerza pero la culpa que lo seguía como sombra día y noche recordándole como se había comportado con su hermana y no fue hasta que la vio a su esposa embarazada que se arrepintió de su trato.

Desesperación… ese era el sentimiento que la acompañaba día y noche ahora, en su pequeño departamento que vivía apenas pudiendo pagar la renta y la alimentación y los ahorros se iban mas y mas rápido, no hallaba trabajo por ser menor de edad y no estar preparada para nada, y lo poco que conseguía como pago por ayudar a pelar patatas y cebolla en el restaurant debajo de su casa se iba en la leche y pañales de su hijo, habían días en los que no comía para que su hijo si lo hiciese y otros ni el podía hacerlo y se conformaba con la leche fría que le daba pues le habían cortado el servicio de gas y al paso que iba pronto le cortarían la luz y el agua. En las noches mientras su bebe dormía las lagrimas corrían libres y silenciosas y a la mañana siguiente su bebe habría sus ojos para ver una sonrisa en sus labios y solo por el sonreía. Estaba en su cuarto mes en Tokio y cada día la desesperación aumentaba, el primer día del quinto mes y gracias a que la dueña del restaurant le prestase su horno y con el poco dinero que tenia hizo dos pasteles para venderlos, ese día había regresado con uno entero y apenas había vendido el otro y nuevamente gracias a la pena de la mujer mayor del restaurant se había deshecho de ese otro. ¿Qué aria, como conseguiría salir adelante?, había rogado, suplicado, implorado la ayuda divina y al parecer esa ayuda llegaba a escasos trozos que eran mas compasión que sentían la gente por ella y su bebe. Pero gracias a la misma mujer que la había felicitado por lo rico que era su pastel había vuelto a hacerlas esta vez ofreciéndolo en los semáforos, la desesperación te lleva a hacer cosas insospechadas, luego en el mismo restaurant le habían dado trabajo pero solamente de horas y en la noche donde más se llenaba la gente y lo que sobraba de su pastel la mujer los compraba ya sea para sus empleados o para darlo como postre si llegase a faltar los que ella pedía. En las horas que ella vendía en la calle su bebe estaba en una guardería del estado ya que una privada ella no podía darse el lujo de pagar, y en las noches lo dejaba en una caja que habían acomodado a un extremo de la cocina como si fuese una pequeña jaula con sus juguetes y le dolía dejar que llore por largo tiempo ya que ella estaba atendiendo a la gente, habían sido sin duda ya los meses más duros.

Pero no todo terminaba ahí ahora se encontraba estada en el banquillo de espera de la sala de emergencia sintiendo que vomitaría o esa era la sensación que tenia, de sus ojos sus acostumbradas silenciosas lagrimas recorrían su mejilla, con sus manos cubriéndole la cara y la cabeza se encogía en ese vaquillo esperando que le digieran algo de su bebe.

Era considerado uno de los mejores doctores pediatras y ahora se había mudado con su esposa a vivir en Tokio para trabajar en ese hospital, amaba a los niños y poder curarlos le llenaba de alegría.

Uryu Ishida terminaba de ponerse su bata blanca y colgarse el estetoscopio cuando una enfermera le informaba para el cambio de turno y de lista de internos un nombre leído le removió todo ´´ Souta Kuchiki… dos años de edad… infección respiratoria aguda…``, la enfermera al ver que leía la plantilla del niño rápidamente dio informe de la salud delicada

- Quien lo trajo… - pregunto con un nudo en su estomago

- Su madre… es una chica muy joven y… -

- Donde esta – pregunto rápidamente cortando a la enfermera

- Está en la sala de espera para que se le un informe pero aun… -

- Enfermera por favor llame a mi esposa y dígale que venga que Rukia la necesita – y sin mas camino en dirección a emergencias

Y la vio hecha un bulto pequeño abrazándose la cabeza y meciéndose lentamente y por primera vez Ishida odio a su amigo, se veía tan pequeña y desvalida que se le partió el corazón y deseo con fuerza casi sádica que Ichigo estuviese ahí para molerlo a golpes.

- Rukia… - la llamo con voz firme

Escucho su nombre y rápidamente se puso en pie y miro al hombre que la había llamado y no supo porque pero de repente se sintió como si fuese una mujer de mil años y con cien kilos demás pues como empujada cayó al piso mirando al hombre frente a ella

- Uryu… - lo llamo y el rápidamente la sostuvo y la ayudo a sentarse de nuevo, lo miro y esta vez lloro sin consuelo – mi bebe… mi hijo… - gimió y sintió después de mucho una mano amiga consolándola

- Tranquila Rukia… déjame ver como esta y te daré un informe detallado – le hablo pero aun sentía que le dolía el corazón al verla así – no te preocupes yo cuidare de él personalmente – y así fue a ver como estaba, la fiebre había disminuido razonablemente y la infección parecía ceder ante los antibióticos y con la certeza de que se recuperaría fue a informar y consolar a la desconsolada madre

Para su suerte su esposa había llegado como rayo y cuando salió de su revisión ya la tenía entre sus brazos consolando el llanto incontrolable de la madre

- Rukia cálmate – repitió y posos su mano en su hombro – Souta chan está recuperándose, la fiebre esta cediendo igual que la infección seguro para mañana ya lo tendrás dándote la lata – aseguro y vio como su cuerpo se relajaba y sus ojos inmediatamente dejaron de llorar

- Puedo verlo… - pregunto entre asustada y esperanzada

- Claro yo te llevo –

Entro a la sala y vio a bebe conectado a suero, aparato respiratorio y a otras maquinas, se contuvo de llorar, se acerco a su cama y acaricio sus cabellos, ese acto sirvió para que abriera sus ojos que le miraban acuosos quiso hablar pero no se escuchaba nada

- Souta chan… hola – le saludo sonriéndole – no hables boo, te molestan? – pregunto y vio como asentía con un leve moviente de cabeza – debes de seguir usándolo por hoy, mañana si te repones te quitaran muchos de estos – le dijo mientras señalaba los equipos - eres fuerte mi bebe - hablo mientras acariciaba su pequeña manito.

Para que se duerma empezó a tararear una canción que le gustaba mucho y lo relajaba, estuvo con el aferrada a su mano y su cabeza apoyada en el borde de la cama pero una enfermera le indico que se retire y aun a pesar que le gustase quedarse decidió ir a hablar con Ishida a quien lo encontró en su oficina junto a Orihime. Luego de convencerle que no había manera que lo dejase solo en el hospital le otorgo el permiso para que se quede en la sala de su hijo pero con la condición que vayan a comer algo.

En la cafetería del hospital la presionaron para que les cuente todo de cómo le iba desde que dejase a su tía. Y al final vencida y cansada de luchar en silencio les conto todo, como había visto a su hermano y había terminado huyendo que había sido su intención el ir donde ellos a Karakura pero también sabia que la podrían encontrar por lo que en el último momento compro el pasaje a Tokio, también les conto como vivía y mientras relataba todas las cosas que hacía, Orihime lloraba desconsolada y su esposo apretaba sus manos en puños con el deseo de moler a golpes a su ex amigo. Al ver el llanto de su amiga ella también empezó a llorar y después de tanto sintió lo bien que se sentía ser escuchada y consolada por una mano amiga que no le juzgaba ni le tenía lastima y mucho menos la utilizaba como ejemplo de lo que será tu vida si no "te la arruinas".

- cálmate Rukia - repitió Ishida por encima vez con ella - te apoyaremos - le aseguro dándole un fuerte apretón de manos

Se disculpo y se puso de pie dirigiéndose a la barra de atención hablo con uno de los encargados y espero unos minutos después salió un hombre alto de piel canela y profundos ojos negros y de buena presencia, hablaron por unos minutos y ambos hombres se acercaron a la mesa y fueron presentados

- Samuel... déjame presentarte a Rukia Kuchiki, Rukia el es el encargado de esta cafetería y tu nuevo jefe -

Rápidamente le conto que había hablado con su amigo para que le de trabajo y contaba con la ventaja de que había una guardería. El sentimiento de gratitud fue tan poderoso que lloro de nuevo pero por primera vez desde que tuviese a su hijo en brazos al nacer sintió una alegría que la lleno por completo. Su trabajo seria en el día y parte de la tarde, tendría un sueldo muy bueno en comparación a los ingresos que tenía hasta el momento pero sobre todo contaría con el seguro médico para ella y su bebe. La tarde del siguiente día su hijo fue dado de alta y Uryu Ishida quien era el padrino del niño se había hecho cargo personalmente de su tratamiento y aunque en ese día de enfermo había perdido peso la sonrisa luminosa de su hijo volvió a dibujarse en sus labios.

Sentado en su silla de cuero Ichigo Kurosaki miraba distraído desde la ventana de su oficina ubicada en el último piso de su empresa, había sido un ejemplo de alumno y egresado de la universidad con honores y en el menor tiempo del establecido. Desde estudiante había trabajado y ahorrado todo lo que ganaba, no comía ni gastaba más de lo necesario había limitado sus salida a fiestas con amigos lo más posible y esforzado como solo un empresario de cuna era capaz de hacerlo para crear su empresa ahora después de cinco años, seis meses y tres días de que fuese literalmente desterrado de su ciudad natal era uno de los empresarios más exitosos de Londres y uno de los hombres solteros más deseados según una revista. Con sus veinte siete años era un gran empresario y un ingreso anual que para muchos era la locura y también era un hombre guapo con sus un metro ochenta y más un cuerpo bien armado de ojos dorados como la miel misma, labios apetecibles que invitaban a ser besados y sobre todo el historial de ser el mejor amante que pudiese conocer cualquier mujer, y todas se sentían dolidas al saber que lo único que podrían tener con el seria una relación de una noche ya era ganancia si se repetía una segunda y era el paraíso llegar a una tercera vez pero de ahí no había mas se rumoreaba que había sido engañado y dolido por la traición no dejaba que nadie se acerque a su corazón. Sonrió divertido al recordar el artículo que había leído de él, traicionado… nada más lejos de la verdad pues su corazón pertenecía solo a esa seguro ahora mujer que había dejado para que crezca lejos de su amor. Pero estaba a nada de regresar a su ciudad por ella, todos estos años se había negado a pensar que ella hubiese encontrado a otro hombre y que lo esperaba según la promesa que se habían hecho mientras se entregaban en esa única noche. Podría regresar a ofrecerle su amor y una estabilidad económica, ya que tanto trabajo había sido para tener una posición y nunca más le mirasen por sobre el hombro ni el hermano de ella quien se había reído de su amor y ni su padre que siempre le había dicho que no tenía dinero para ofrecerle nada a ella.

Como claro recuerdo de quien era el padre, Souta mostraba la sonrisa más grande siempre que veía a su madre aproximarse, le sonreía contento al verla y al igual que su hijo sus ojos y sonrisa de ella resplandecía al verle, había pasado tanto tiempo de que la desesperación se alejase de ella, al año de ella ingresar a trabajar al lugar el anterior encargado había tenido que regresar a su país de origen por salud de su madre y en un acuerdo amistoso le había cedido la regencia del restaurant ahora ella era encargada y había tomado por habito dar trabajo a mujeres que estaban en la situación de ella en ese entonces, ganaba lo suficiente y aun vivía en el mismo piso de cuando llego solo que había modificado y al fin tenia cosas de ella como sillones comedor y tv lo que no había tenido en mucho, mucho tiempo, solo esperaba dentro de un año más poder comprarse su propio departamento. Y más aun mas ayudada y animada por sus amigos había logrado terminar sus estudios e ingresado a la universidad le faltaba aun dos años más para poder terminar su carrera pero lo conseguiría eso lo sabía ya que su niño era su fuerza para seguir adelante y seguir luchando.

Su hijo era muy inteligente ya había comenzado la escuela inicial y se podía dar el gusto de recogerlo ella al salir del colegio, en la tarde en un rincón armado para el principalmente elaboraba sus deberes con la ayuda de ella, había días en los que su madrina enamorada se él lo recogía y se llevaba a su casa donde hacia su tarea y salían caminando hasta el hospital para regresarle con su mama y en el camino siempre llegaba con un nuevo regalo o golosina ya Rukia había dejado de reclamar a su amiga que no le comprase cosas pero entendió que en un modo Inoue había adoptado a su bebe como el suyo también ya que hasta ahora no podía tener hijos y tenía la seguridad que si algún día ella legase a faltarle a su hijo su madrina cuidaría de él como suyo.

- Rukia ya te vas? - escucho una voz ya conocida el Dr. Renji Abarai se había convertido en su amigo, desde que le conoció la trato bien y nunca hizo pregunta alguna del origen de su hijo y no la juzgaba al contrario le ayudaba con su hijo y jugaba con él.

Se sintió un poco incomoda había estado evitándolo casi por una semana después de que él se le hubiese declarado y pedirle ser novios, pero lo había rechazado de manera cortes pero estar cerca ya era incomodo. El rechazo que le dio le había valido una gran regañina de Inoue que le reto diciendo que desde que se entero que sería madre se había olvidado de ser mujer y que solo era madre. Hasta cierto punto tenía mucha razón. La primera y única vez que había estado con un hombre era con Ichigo y nadie más, desde ese momento no había dejado que ningún hombre se le acercase de ese modo ni de ningún otro, solo había dos excepciones que era Uryu y Renji pero él lo había arruinado diciendo que la quería y desde el día que se había tocado el tema con su amiga no había hecho más que pensar en eso y verse y sentirse un poco mas mujer, se imagino como seria estar al lado de un hombre y aunque le puso el mejor esfuerzo no le atrajo la idea, luego recordaba como había sido entregarse a Ichigo y cada parte de su cuerpo se estremecía, era como si su piel tuviese recuerdos propios y se le erizaba al recordarlo cosa que no le agradaba en absoluto y le daba otra razón mas para odiar a Ichigo pues al parecer le había arruinado para otro hombre.

- si... Inoue y Souta me están esperando en el consultorio de Ishida - le respondió tratando de actuar con normalidad.

- perfecto... te acompaño, después podemos pasar por un chocolate caliente, ya ves que le encanta a Souta - dijo alegre pero vio su cara y no pudo evitar sonreírle - tranquila no paso nada olvida lo que te dije - le sonrió y camino junto a ella pada ir por Souta - creo que tu corazón aun no deja ir al padre de Souta chan y no quiero presionarte seguiré esperando paciente - y sin decir más cambio de conversación

Llegaron a la recepción y vieron a Ishida parado junto a un hombre que se inclinaba a su hijo Orihime estaba parada junto al niño sosteniéndole de su mano. Cuando su hijo la vio sonrió ampliamente e ignorando al hombre corrió esquivándolo mientras gritaba.

- mama... - grito el pequeño niño de ya cinco años mientras estiraba sus pequeñas manos y una vez estuvo en sus brazos se colgó a su cuello para darle una lluvia de besos - mama mira lo que me regalo mi madrina - le hablo contento mientras le mostraba un diminuto juguete de pokemon - me a prometido que coleccionaremos todos el es Snorlack -

- cariño me alegro - le dijo mientras le daba un beso en su mejilla y recién levanto los ojos y se encontró con los ojos miel del hombre que le había partido el corazón

Miro a sus amigos que solo menearon la cabeza y regreso a sus ojos y sintió que todo lo que había hecho desaparecía en el segundo

- hey… y no hay saludo para mí? - pregunto la voz de Renji a su lado lo que la saco de su estupor

La sonrisa de su hijo volvió a brillar en su boca y se lanzo a su cuello para abrazarlo - claro que si - le dijo riendo - me compraras otro pokemon? - pregunto esperanzado

- si mama no se opone, claro que si mequetrefe - le respondió a su hijo - llevamos las chaquetas y gorras iguales creo q hoy si combinamos - le dijo al niño mientras le tapaba con el gorro sus ojos – he invitado a mama a ir a tomar chocolate caliente quieres? –

- vámonos... - murmuro suave y Renji la cogió del brazo haciendo que se apoye en el

- con malvaviscos?... - escucho que preguntaba su hijo pero todo era como un ruido lejano ya que el mayor ruido era el de su corazón que latía desbocado amenazado con salirse de su sitio. Dejo el hospital con solo una inclinación de cabeza y dejo que su amigo la guiara ya que dentro de ella todo era un caos de emociones que iban de la alegría al odio por igual.

Su corazón se paro en cuanto reconoció los ojos de galaxia que solo ella poseía no supo que decir o como saludar y fue peor cuando vio al hombre a su lado irse con ella sosteniéndola.

Ella tenía ya una familia… y lo único que deseaba era gritar y llorar por el dolor que sentía, era como si lo desgarraran desde dentro.

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Domo Arigatou gosaimazu por leer, espero les haya gustado el capitulo.

Sé que es siglos que no escribo y con el final le dio a Bleach Tite Kubo la inspiración al parecer no quiere retornar de lleno, hay unas preguntas que quiero hacer

1. AUN QUIEREN QUE CONTINUE CON LAS HISTORIAS ICHIRUKIS? Es que yo aun no me decido y prefiero que ustedes como lectoras tomen la decisión adecuada, he estado entre la disyuntiva de continuarlos y tratar de darles final decente o borrarlas por completo.

2. he pensado e crear una página en facebook para quien quiera entrar en contacto conmigo y maldecirme más directamente por mi tardanza :P o compatir algún comentario tal vez pueda subir tal vez alguna canción que me ayudo a inspirarme el capitulo o el fic, alguna foto editada o la ropa que trato de describir. Si quieren el grupo pongan SI o NO ^.^

3. si su boto fue SI… tienen alguna sugerencia para el nombre del grupo a crear?

Una vez vea la mayoría de votos y si hay pagina les subiré el nombre en el siguiente cap que ya esta en proceso con unas tres paginas mas o menos

Ahora si me despido Ja ne

Atte. Gaiaspink