Dick sabía que no era del todo humano, su madre se lo había dicho cuando era pequeño, él era especial ya que por sus venas corría más que sangre, corría un poco de icor. Su padre no era humano, su padre era un dios. Hermes específicamente.

Lo conoció al cumplir cinco años, ese día su familia del circo le hizo una gran fiesta y él estaba feliz al recibir tanta atención y cariño, luego su madre le presento a un hombre de sonrisa socarrona, rizos negros y alegres ojos azules como los suyos.

Hermes le explicó lo mejor que pudo que él era un semidiós y porque había tardado en conocerlo también porque no podía visitarlo tan seguido como quisiera; Zeus se lo tenía prohibido, no solo a él sino a todos los dioses.

"Pero yo te quiero hijo, eso nunca cambiará" le dijo abrazándolo.

Dick, en su inocencia de cinco años creyó las palabras de Hermes, creyó que aunque de lejos estaría cuidándolo. Pero el tiempo pasó y no volvió a saber de él hasta la terrible noche en que su madre murió al caer del trapecio; no, no apareció para consolarlo sino para llevarlo a un campamento y dejarlo al cuidado de un centauro. Intento adaptarse a la situación, lidiar con el dolor que sentía por la muerte de su madre; aceptar que las ninfas, sátiros, dioses y demás eran reales y parte de su vida pero la única vez que vio a su padre en el campamento (un año y medio después de su llegada) le hizo sentir desdén hacia su progenitor.

"La profecía fue clara, si Dick muere antes de cumplirla perderé mi poder como dios, aun lo necesito vivo"

Aún lo necesito vivo, esas palabras se grabaron en su memoria.

Conocía las historias de los Siete y del Héroe del Olimpo, sabía que fueron los peones predilectos de los dioses, que pasaron duras pruebas y terribles peligros que perdieron mucho y él se negaba a pasar por lo mismo. Se negaba a sacrificarse por alguien que vio un par de veces en su vida y que no lo procuraba así que escapó del campamento.

No tenía familia ni medios para contactar al circo donde creció así que se quedó en las calles, moviéndose constantemente para evadir a los monstruos, durmiendo en lugares abandonados y ejerciendo en uno de los dominios de su progenitor robando lo necesario para sobrevivir. Aunque intentaba alejarse lo más posible de los monstruos tuvo varios altercados con ellos pues el olor de semidiós los atraía… aunque también había ocasiones que peleaba para defender a un mortal indefenso.

Como el chico que era perseguido por tres cíclopes sin darse cuenta.

Sabía que era perseguido desde cinco calles atrás pero no pelearía donde abundaban mortales, así que trataba de llevarlos a un lugar más solitario; aunque menos fuerte su esencia aún atraía monstruos lo que no espero fue que un chico se sumará a sus perseguidores. Disimuladamente intento verlo mejor por si acaso su glamur era más fuerte pero seguía viéndolo con forma humana.

"¿Un mortal capaz de ver a través de la niebla tal vez? ¿Otro semidiós? Habrá que descubrirlo"

Al encontrar una zona en construcción vacía corrió hacia ella sabiendo que irían tras él, tenía una semana sin pelear, el entendimiento le vendría bien.

Dick se preguntó que veía el chico, ¿perros feroces? ¿Sujetos de mal aspecto que podrían hacerle daño? Quizás, tal vez por eso corrió, tal vez estaba asustado y trataba de ponerse a salvo. Así que corrió para ayudarlo, se veía un par de años menor que él además de ser más bajo y delgado que el (y Dick llevaba tiempo en la calle lo cual no le permitía tener una dieta adecuada así que el chico definitivamente no estaba en condiciones de luchar menos contra cíclopes)

Tenía algo de ventaja así que corrió y se ocultó detrás de un pilar; se tomó unos momentos para recuperar el aliento y luego subió a una viga. Cuando el primer ciclope llegó buscándolo se dejó caer sobre el atacando principalmente su único ojo logrando destrozarlo con sus garras; los otros dos aparecieron alertados por los alaridos de dolor de su compañero.

Aprovechando la confusión de los monstruos voló a la cara del segundo tratando de hacer lo mismo, pero sólo consiguió arañarle la cara pues lo apartó de un manotazo sofocándolo momentáneamente pues le dio en el estómago, aun así no desistió y se elevó un par de metros para luego dejarse caer en picada.

Dick no entendía lo que ocurría, iba a defender al niño flaquito pero no lo veía por ningún lado, solo distinguía dos cíclopes furiosos y uno cegado además de un halcón que los atacaba. ¿Dónde se había metido, huyó? ¿De dónde salió el pájaro?

Desde que supo de su ascendencia divina habían pocas cosas que lo sorprendían, pero ver a un halcón transformarse en una pantera y destrozar el grueso cuello de un cíclope definitivamente era algo asombroso.

El pelaje negro de la pantera quedó cubierto de icor y polvo dorado, por otro lado el ciego no parecía saber que pasaba pero detecto su olor y a tientas trato de golpearlo con su maza, gracias a sus reflejos pudo evadirlo y desenvainar a Blüdhaven su fiel espada. No paso mucho tiempo entrenando en el campamento pero lo básico sí que lo aprendió, con unos cuantos mandobles logro cortar la cabeza de su oponente justo a tiempo para ir tras del último cíclope que se abalanzaba sobre la pantera que yacía tirada contra un pilar. Se impulsó con el cuerpo que aún no desaparecía y le encajo su espada en la nuca que terminó saliéndole por la garganta, con algo de esfuerzo la giro para asegurarse de matarlo. El cuerpo cayó de rodillas, icor brotando de la herida. Dick jalo el mango para recuperar su arma, estaba por dar un recorrido solo para asegurarse que el niño no estuviera por ahí cuando la pantera comenzó a levantarse medio aturdida. Dick titubeó, había matado antes pero sentía que había una gran diferencia entre matar monstruos y animales, tal vez lo veía así por haber pasado toda su infancia rodeado de animales. Pero sabía que eran peligrosos sobre todo al estar asustados así que tampoco podía dejarla que vagara tendría que llamar a control animal o algo así. Mientras debatía consigo mismo la pantera se acercó a él y lo olisqueó; Dick se quedó tieso, no quería provocarla ni dañar a un animal tan hermoso pero aun así apretó el mango de Blüdhaven. Segundos después la pantera retrocedió y se sentó en sus patas traseras permaneciendo observándolo.

"Parece estar pensando"

La pantera tenía la mirada clavada en Dick, su cabeza levemente inclinada a la izquierda le daba una apariencia curiosa, como si lo analizara. Lo que gracias al TDHA se sintieron horas pero probablemente fueron minutos después, la cabeza del animal se movió en un firme asentimiento antes de que ocurriera algo que casi le provoca un infarto a Dick: la pantera se transformó en el niño flaquito.

–Hola, gracias por ayudarme –dijo sonriendo.

–¿Eres monstruo o semidiós? –Pregunto aturdido.

–Semidiós, ¿y tú?

–También. –Respondió más aliviado, eso explicaba sus transformaciones… tal vez. –Soy Dick… hijo de Hermes.

–Damian, hijo de Loki –estrecho la mano extendida aún sentado en el piso.– Entonces… ¿Qué dices de que te invite la cena en agradecimiento?

Cuarenta y cinco minutos más tarde comían en la escalera para incendios de un viejo edificio, Damian le compro un combo en una hamburguesería mientras él comía una imitación de carne. Le contó su vida, a tiempo en el circo y en el campamento, como se negó a hacer algo por Hermes. Damian, al contrario de muchos en CHB lo comprendió, él tampoco quería dedicar su vida a un progenitor que no movería ni un dedo por él.

–Que se jodan –dijo después de terminar su pseudo hamburguesa–, no son nuestros sueños, no deciden por nosotros.

–No, nosotros elegimos qué camino seguir –por primera vez en mucho tiempo sonrió, Damian le agradaba.