Bruce entro a la biblioteca con un peso en el corazón, el silencio no le molestaba pero desde hacía un tiempo se había vuelto helado, tenso e impredecible y eso era lo que más lo desquiciada, el no saber que significaba ese silencio. Bien podría encontrar la tétrica mansión vacía por qué "los niños" salieron a "jugar" a la siempre tranquila Gotham o bien podrían estar sobre la garganta del otro.
El al igual que muchos pensó que la Corte de los Búhos era solo un cuento pero una noche recibió la oferta de unirse a ellos desechando así el mito. Dijo que lo pensaría, que apreciaba la invitación casi asegurando su entrada, en cambio regreso a la cueva a planear cómo acabar con esa organización criminal que estuvo por debajo de sus radares.
Batman no mata, pero consiguió la evidencia suficiente para encerrar a todos los miembros de la Corte; los Talons fueron llevados a Arkham donde murieron en situaciones inexplicables.
Solo Owlman logró huir.
Él se quedó con el más joven de los Talons, un chico de aparentes once años pero que en realidad debería tener dieciocho. Richard John Grayson, el último de los voladores Grayson; el chico que años antes se negó a adoptar. Él estuvo en el circo cuando sus padres cayeron, él pudo ofrecerle un hogar pero su temor a tan grande responsabilidad hizo que permaneciera en la oscuridad de su mansión mientras el chico era tomado por la Corte.
Quería compensar su error, si él hubiera hablado con servicios infantiles esa noche no hubiera cambiado su inocencia por habilidades asesinas. Quizás él hubiera sido su primer compañero y no Jason, aunque probablemente también hubiera arruinado su vida (o lo orillaría a terminarla, como con Jason).
El proceso de recuperación era largo y lento, el chico no hablaba, no comía ni dormía, se la pasaba encerrado en la habitación que le dio y no importaba que no tan bien lo encerraba siempre lograba escapar aunque nunca abandonaba los terrenos de la propiedad.
Dos meses después de aceptar al pequeño Talon en su hogar una de sus antiguas amantes apareció en medio de una pelea que tenía con Killer Croc; solo para contarle que esa última noche de pasión entre ellos había tenido consecuencias.
Fue así que Damian entro en su vida.
Casi una copia al carbón suya, con la piel besada por el sol del desierto, hechizantes ojos jade como los de su madre y metro y medio de sarcasmo, tendencias homicidas y desobediencia.
A diferencia del mudo Talon, Damian tenía una lengua afilada que gustaba de usar contra él y cualquiera que se le pusiera en frente siendo la única excepción Alfred, solo con el viejo mayordomo era educado. No sabía porque ni tampoco porque le sorprendió verlo manejar su espada con gran maestría o como encontró las entradas a la cueva, o que descubriera las jugarretas que una de sus empleadas de confianza hizo con las cuentas de la empresa pero el niño solo tenía diez.
Por alguna razón creyó que presentarlos era buena idea. Creyó que al ser dos niños pequeños se harían compañía y sería más fácil que se adaptaran a una vida civil.
Craso error.
No pasaron ni quince minutos para que intentaran matarse.
Mientras a Damian le explicaba a grandes rasgos la historia de Richard este miraba a su hijo con algo parecido a la curiosidad, sus orbes aún dorados recorrieron cada detalle de su indumentaria y estaba seguro que el menor de ellos hacia lo mismo pero más disimuladamente.
-Assassin -murmuro Richard antes de sacar una daga que identificó como arma de la Corte.
-Talon -gruño su hijo empuñando un par de sais.
Se sorprendió escuchar a Richard hablar y que Damian tuviera armas con él pues lo había revisado para retirárselas todas, intento calmarlos, no quería que la sangre corriera pero Richard tiro el primer golpe, un mortal tajo directo al corazón de su hijo… claro, mortal si Damian no supiera defenderse. El de ojos jade uso las sais para frenar el golpe y quitar a su oponente el arma, fue entonces que se abalanzó sobre él, lo derribo de una tacleada ante de que Bruce pudiera retenerlo, el cráneo de Richard chocó fuertemente contra el piso de madera pero eso no le importó a su vástago quien puso una de sus sais contra la garganta de su oponente y la otra contra su abdomen.
-Decepcionante… dijeron que eras el mejor -murmuro aplicando un poco más de presión en las armas. -Creo que no te entreno bien.
Richard estampó su cabeza contra la nariz del menor y s cambio la sai que se encontraba sobre su estómago termino enterrada hasta la empuñadura; eso hizo reaccionar a Bruce, los separó y noqueó antes de llevarlos al área médica para que Alfred los atendiera.
La nariz de Damian no estaba rota ni la herida de Richard era de gravedad, Bruce suponía que estaban jugando porque sabía perfectamente que de querer dañar en serio o matar no les hubieran temblado las manos.
Después de ese incidente y de la debida reprimenda por parte de Alfred retomo su plan de hacerlos llevarse bien pero no funciono. Richard solo hablaba para insultar a Damian y Damian tenía gusto particular por lanzarle objetos cada vez más pesados y afilados. Él quería ser mejor padre pero Gotham era su prioridad y no les podía dedicar tanto tiempo, fue entonces que se le ocurrió la gran idea de llevarlos a patrullar con él.
A dos asesinos.
Las calles de Gotham se tiñeron de carmín.
Damian y Richard empezaron una competencia, quien podía matar más criminales antes de que el sol saliera. Tardo horas en detenerlos, al menos lo logro antes de que la gente de Gordon lo hiciera.
