Notas del autor - Me esforce por traer una actualización antes de entrar a clases, esta largita y eso hace a Kira feliz, revise el primer capitulo de la otra Nightmare y terminaron más o menos en el mismo momento :v coincidencias, solo eso son.
Un saludo especial para Auroxx porque la amo en secreto y tu comentario me enamoro más, me hace muy feliz cuando me dicen que he mejorado en mi escritura. También amo cuando comentan *guiño, guiño*
This is all, Enjoy!
Música del capitulo - "Insanity (Original Composition)" Dark Piano Music
Aclaraciones - AU. Distopia.
Advertencias - Ninguna.
Inazuma Eleven no es de mi propiedad o habría mucho yaoi y parejas crack.
Capítulo I
Tras la tragedia el mundo se ralentizo, se cubrió de un manto oscuro de incertidumbre y temor, así mismo grupos de habitantes de Eternum siguieron dando lucha contra la cruel gobernante, pequeños atentados en contra de su reino sin buenos resultados hasta ahora era todo lo que tenían, hasta ahora pues las resistencias maquinaban algo grande, una última jugada antes de finalmente rendirse.
Era eso de medio día y el cielo lucia nublado, parecía que en cualquier momento comenzaría a llover en aquel árido paraje, pasos se oían yendo en alguna dirección, un par de ojos azules buscaban la entrada al eterno guerrero, a Istar, se detuvo frente a un viejo muro lleno de enredaderas secas que lo cubrían casi en totalidad, sus manos tantearon hasta encontrar la cerradura, de entre sus ropas saco una vieja llave insertándola, al girarla la vieja y oxidada cerradura hizo un ruido inquietante, empujo la gastada puerta de madera haciendo que las bisagras sin aceitar rechinaran, dejo un espacio suficiente para que su cuerpo cupiera y tras cruzar el umbral cerro tras de sí, frente a él un paraje de pequeñas casas más parecidas a cabaña lo recibió, habían pequeños senderos de piedra que llevaban a cada una de ellas, en el centro había una del doble de tamaño, con una alta puerta de madera y en ella tallado el nombre de la resistencia; desvió sus pasos por uno de los senderos hacia la izquierda, camino hasta detenerse frente a una puerta pintada de blanco, idea de uno de sus compañeros, no pudo evitar sonreír al recordar la pequeña disputa que se generó al sugerir aquello, toco un par de veces y no tardo en oír pasos apresurados, la puerta se abrió dejando ver a un muchacho más bajo que él de profundos ojos negros
-Ah, eres tú- dijo con gesto de decepción, Gianluca se abrió paso dejando atrás al muchacho de coleta
-Perdón por no ser quien esperabas- Ryuuji se encogió de hombros tras cerrar la puerta siguiendo al castaño hasta la pequeña y modesta sala donde una muchacha de coleta los esperaba
-¿Midorikawa haciéndote sentir mal otra vez?- inquirió la muchachita de ojos verdes, Gianluca sonrió resignado
-Creo que ya me acostumbre- el peli-verde soltó un bufido sentándose junto a Reika
-Pareces un pequeño caprichoso- dijo divertida viendo al moreno, Ryuuji hizo un infantil puchero
-No soy un pequeño y no soy caprichoso- se cruzó de brazos haciendo reír a ambos chicos presentes –Como sea ¿viste a Suzuno de camino?-
-No, tal vez está con el abuelo, sabes que son bastante cercanos- fue hasta la cocina para buscar un poco de agua, cuando volvió se sentó frente al pequeño sillón individual frente a Reika y Midorikawa
-Puede ser- musito, se quedaron unos minutos en silencio antes de que fuera el oji-celeste quien lo rompiera
-Hay más desertores- hablo en voz baja –Varios se fueron con Neftis y otros con Nefertari- ninguno dijo nada así que continuo hablando –Me topé con Sakuma, envió una carta- Midorikawa lo miro con curiosidad
-¿Una carta?-
-Sí, pero esperemos a que Suzuno regrese para leerla- ambos asintieron y así se quedaron hasta que minutos después la puerta se abrió dejando ver al muchacho albino
-¿Dónde estabas?- pregunto con curiosidad el muchachito peli-verde, Fuusuke alzo una ceja viéndolo
-Adoro tus bienvenidas- dijo con sarcasmo –Estaba hablando con el abuelo- el abuelo como era conocido, era el único sobreviviente de Istar a la guerra superius, nadie sabía qué edad tenía, pero todo Istar buscaba su sabiduría, el hombre tenía especial cariño por Fuusuke a quien le contaba secretos que a ningún otro se atrevía a decir, a él le confiaba toda su sabiduría, todos sus conocimientos y cada pergamino con cosas que en algún futuro pudieran ayudar a la aguerrida resistencia
-Te lo dije- el castaño sonrió divertido al ver a Midorikawa rodar los ojos –Ahora que ya llegaste es hora de leer esto- dijo agitando la carta entre sus dedos, Suzuno se acercó más a ellos, el silencio inundo el lugar tras leer la última palabra, se miraron entre ellos sin atreverse a hablar
-Es el último golpe ¿verdad?- preguntó temerosa la única mujer del grupo, Suzuno la miro
-Creo que si- el silencio volvió a inundar la sala, cada uno sumergido en sus pensamientos, había que correr la voz
-Hay que decirle al resto- las miradas viajaron hasta el albino -¿Qué?-
-Tú tienes que decirle- Suzuno frunció el ceño –Eres el más cercano a él- apretó los labios antes de soltar un largo suspiro
-Está bien, dame la maldita carta, haremos esto rápido- Gianluca le dio la carta y apenas la tuvo entre sus dedos se encamino a la gran cabaña en medio de Istar donde el anciano hombre estaba, la puerta principal se cerró dejando un ambiente incomodo
-Si pudieran escoger entre ir y quedarse ¿Qué harían?- Solía ser Reika quien planteaba aquellas preguntas, esas que te hacían cuestionar todo, esas que generaban un remolino de pensamientos en tu cabeza
-Yo voy, no voy a quedarme aquí a ver como mi amado hogar termina por corromperse- Midorikawa los miraba con aquellos bellos ojos llenos de convicción, de valentía, era él quien movía a ese grupo con su ímpetu
-Yo también, Ryuuji tiene razón, no podemos permitir que Pandora termine de destrozar nuestro hogar y si nos rendimos lo hará- Gianluca apoyo a su amigo peli-verde mientras Reika los observaba a ambos con cierto temor
-Podría ser nuestra última pelea- bajo la mirada caminando hasta la ventana donde observo a Istar, las pequeñas casas, las personas paseándose por los estrechos senderos, todo eso podría perecer si perdían pero de todas formas, aunque no pelearan y se enfocaran en sobrevivir Pandora los encontraría algún día, los destruirían de igual forma, podían pelear y morir o simplemente esperar para de todas formas morir –Creo que prefiero morir luchando por mi pueblo que morir escondiéndome- musito, Ryuuji esbozo una sonrisa acercándose a abrazar a la de rastas, dejo un beso en su mejilla para luego apoyar la mejilla en su hombro, sus manos se quedaron alrededor de la cintura de la morena y así se quedaron, observando cómo Istar se mantenía en paz tal vez por última vez, Gianluca suspiro suavemente observando a sus compañeros a quienes ya consideraba casi como hermanos, como su familia, lo menos que quería era perderlos pero tampoco quería perder su hogar y para ello tenían que luchar.
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En las profundidades del bosque de Neftis un pequeño grupo avanzaba entre los oscuros y tenebrosos senderos, sus pasos producían pequeños crujidos al pisar las hojas secas o pequeñas ramitas, el más pequeño del grupo miraba a todos lados algo temeroso, sintiéndose observado por ojos invisibles, sentía que algo se movía ahí, en las sombras, algo parecía ser que los seguía o al menos eso era lo que el joven muchacho de cabellos lavanda sentía, se acercó más al chico castaño que los guiaba
-¿Falta mucho?- preguntó en voz baja, casi temiendo que alguien más aparte de ellos los escuchara, tal vez aquello que sentía los seguía desde que pisaron la oscuridad de Neftis
-No, ya estamos por llegar- respondió sin voltear a verlo –Solo debemos pasar aquellos árboles y habremos llegado- el muchachito oji-negro dirigió la mirada hasta el lugar que Genda se refería encontrándose con un montón de viejos sauces de aspecto tenebroso, sus lánguidas ramas se agitaban por el ligero viento que corría produciendo un sonido estremecedor, casi como quejidos, no tardaron mucho en llegar a la oscura cortina de hojas la cual cruzaron sin mucha ceremonia, del otro lado los recibió una imponente mansión, muy similar a una de esas viejas casas abandonadas en las que se solía decir habitaban almas en pena y oscuros espíritus, del interior provenía una débil luz fría, Miyabino alcanzo a vislumbrar siluetas que lo llegaron a estremecer en las ventanas altas –Es aquí, bienvenidos a Neftis- dijo a medida que abría la gran puerta principal, dentro el lugar lucia triste, con un aire melancólico, pasos resonaron en la enorme escalera de azulejo color vino
-Ya era hora ¿Ellos son los nuevos?- inquirió un muchacho de larga coleta turquesa con una sonrisa ladina en sus labios, Genda asintió terminando de acercarse al de moña
-Me encontré con Sakuma, ya envió la carta a Istar- Kazemaru borro su sonrisa para ponerse serio, miro a la nueva pareja y como estos observaban con curiosidad los alrededores
-Bien, Akio envió con Havard la carta a Isis, seguramente Afuro termine de difundir la noticia- informo con un tono de confidencialidad, se quedaron en silencio algunos segundos antes de que el chico de coleta volviera a sonreír animado para dirigirse a los dos nuevos miembros de Neftis –Sean bienvenidos a nuestra humilde morada, es un agrado tenerlos aquí y que hayan escogido a nuestra resistencia, esperamos que se sientan cómodos aquí- su sonrisa desapareció en cuanto acabo con el discurso aprendido de memoria
-¿Siempre dices eso cuando tienen nuevos miembros?- preguntó la fémina de rojizo cabello mientras alzaba una de sus perfiladas cejas
-Es control de rutina, no muchos nos escogen- se encogió de hombros mientras les daba la espalda encaminándose escaleras arriba
-Sí, les damos miedo- secundo Genda colocando sus manos en la espalda de ambos jóvenes recién llegados incitándolos a seguir a Ichirouta
-Creo que en realidad le temen a Saginuma y Fudou… pero en fin, síganme, les enseñare la casa- y así ambos muchachitos siguieron al miembro con más antigüedad de la casa.
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-Aww, siempre quise tener uno de estos ¿Puedo quedármelo?- preguntó Afuro mientras acariciaba con entusiasmo al Tez Sher anaranjado que ronroneaba feliz de las atenciones del rubio
-No, tú ya tienes a tu ave- fue la respuesta cortante de Kiyama, Afuro hizo un puchero antes de soltar al felino
-Gruñón- le tendió el pergamino que el felino traía colgando del cuello –Creo que cosas interesantes ocurrirán pronto- sonrió con algo que a Tatsuya se le antojo como perversión
-Odio que hagas eso- musito refiriéndose a la extraña habilidad premonitoria del rubio, abrió el pergamino alcanzando a ver de reojo como la sonrisa de Afuro se ampliaba a medida que leía
-¿Es lo que creo que es?- dio un par de infantiles saltitos terminando de acercarse al peli-rojo apoyando sus manos en el hombro ajeno y sobre ellas su rostro
-¿Una rebelión? Si- afirmo provocando que el atractivo joven junto a él sonriera aún más si es que era posible, abrazo al oji-verde eufórico dejando un beso en su mejilla también
-¡Lo sabía! ¡Te dije que lo que soñé se cumpliría!- se apartó de Tatsuya de un pequeño salto contagiando de su buen humor al Tez Sher que rodo por el verde césped quedando boca arriba, el peli-rojo soltó una suave risa a la vez que rodaba los ojos para apartarse finalmente de ambos
-Iré a decirle al resto- informo alejándose de esos dos, Afuro se sentó en el césped junto al felino quien no dudo en acercarse para recibir más mimos
-Yo le diré a las demás resistencias- dio un silbido enfocando sus orbes en el cielo azulino esperando, el felino junto a él lo imito ladeando la cabeza curioso esperando ver lo que el rubio hasta que finalmente apareció, un ave de majestuoso plumaje blanco, el color se difuminaba hasta el final de cada pluma en dorado, no era más grande que un pavo, se acercó hasta Terumi quien había sacado lápiz y papel de un pequeño bolso que llevaba colgado en donde además llevaba algunas hierbas medicinales, escribió algunas cartas y las enrollo atándolas a la pata del ave, el Tez sher se había acercado hociqueándolo, olfateando al ave que simplemente se dejaba dándole uno que otro picotazo cuando la empujaba mucho, el ave volvió a emprender el vuelo perdiéndose en el azul cielo mientras el inquieto felino se paraba en sus patas traseras para intentar alcanzarlo, Terumi rio enternecido antes de abrazarlo dejando un beso en su tibio pecho, las patas del animal se apoyaron en la cabeza el rubio mientras hociqueaba su cabello –Juguemos otro poco antes de que regreses con tu dueño- dijo sonriendo, el animal sacudió la punta de su cola animado.
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Una nube de vapor se levantó en Vesta en cuanto las gotas frías cayeron sobre el terreno volcánico, la lluvia sonaba al chocar con el techo y aunque a la mayoría le causara una sensación de calma, al peli-rojo muchacho que miraba por la ventana solo le traía recuerdos tristes, se hundió en sus pensamientos hasta que la puerta fue abierta, un par de muchachos entraron discutiendo algo que no alcanzo a oír
-Qué raro que no hayas salido a gritarnos por ser tan ruidosos- Burn simplemente soltó un monosílabo volviendo la mirada a la ventana mientras Goenji se encaminaba a la pequeña cocina para preparar algo caliente
-¿Has oído el rumor?- preguntó el otro chico peli-crema sentándose junto a Burn, el oji-ámbar lo miro alzando una ceja
-¿Cómo rayos podría escuchar algo si he estado todo el maldito día dentro?- Heat rio divertido por la reacción del muchacho
-Lo siento, no soy adivino- dejo de reír cuando su peli-rojo amigo le dirigió una mirada molesta –Aparentemente habrá una rebelión, aunque aún no hay nada confirmado- Burn lo miro pensativo un momento antes de volver la mirada hacia afuera, la puerta sonó y Heat se levantó a abrir encontrándose con una joven empapada por la lluvia
-¿Puedo entrar?- pregunto con un tono de voz suave, el peli-crema encantado con la apariencia y voz de la chica se hizo a un lado dejándola entrar
-¿Enserio? ¿Dejas a entrar a cualquiera? Que seguros estamos contigo- exclamo molesto el oji-ámbar, la muchacha solo miro a ambos esperando una discusión o algo
-¿Cómo llegaste?- preguntó finalmente Shuuya saliendo de la cocina, la chica de cabellos violeta acomodo un mechón de su húmedo cabello detrás de su oído
-Los seguí… creí que podrían darme asilo- musito viéndolo con aquellos azules ojos cargados de algo parecido al miedo
-¿Por qué lo haríamos?- esta vez fue Nagumo quien preguntó, molesto para variar
-Suzuno dijo que lo harían- las miradas se posaron en el único peli-rojo del lugar que observaba a la chica casi como si hubiera visto un fantasma
-¿Quién demonios eres?- fue todo lo que salió de sus labios
-Soy Fuyuka, me encontré con él en la ciudad hace muy poco, me dijo que los buscara, que ustedes me ayudarían- el corazón de Haruya se detuvo, Suzuno estaba vivo y si era así era probable que sus otros tres amigos también lo estuvieran, sintió los ojos escocer, parpadeo con rapidez sosteniendo la muñeca de la peli-lavanda
-Vamos, te daremos algo para que te abrigues- musito jalándola un poco
-¡Ah! Por cierto, me encontré con un ave de camino acá, traía esto- entrego el pergamino que traía entre sus ropas a Shuuya quien lo abrió y leyó con rapidez
-Los rumores son ciertos, están planeando una rebelión- Heat sonrió, Nagumo frunció el ceño y Fuyuka solo observo, aquello no era información nueva para ella pero debía mantener las apariencias, aun no era tiempo de decir el porque estaba ahí, tan lejos de su amado hogar, Shuuya se colocó una chaqueta antes de salir y confirmarle al resto de Vesta que la rebelión era real, que estaban a un paso de ganarlo todo o quedar sin nada.
Notas del autor - Los personajes en esta versión están presentandose bastante diferentes que en la otra historia, Afuro esta ligeramente basado en el de Sacro Culto, solo un poquito, creo que en este si habrá un poquito de romance hetero, solo algo porque no estoy interesada en enfocarme en el romance, los sucesos también se están presentando de forma distinta ¡Amen a Afuro jugando con Havard tanto como yo lo hice! se me hicieron encantadores; creo que eso es todo for now, nos leemos pronto, espero (esta frase trae la mala suerte)
Todavía no se donde meter el glosario de monstruos, help me jebus!
Si llegaste hasta aquí, muchas gracias
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