Como ya he dicho...Inuyasha no me pertenece, y solo hago esto por diversión


Mariposas

Kagome sentía mariposas en su estomago cada vez que lo observaba entrenar o le hablaba, le encantaba las veces que aquel chico se le acercaba con algún tomo de la biblioteca para que ella lo leyera en voz alta debajo de los árboles frondosos del castillo. Las mariposas de colores ocre y azules inundaban aquella tarde los alrededores del bosque, ella muy paciente leía aquel libro sobre los famimales, los cuales eran los encargados de guiar a los vivos por los caminos negros de Sotolyrios, eran figuras de animales luminosos que cada quien podría invocar siempre y cuando tuvieran la energía disponible, aquel día quiso probar si podía intentar invocar al suyo, pero había un pequeño problema el cual hasta no haber leído aquel libro no había notado...

Los famimales solo eran creados por los Indarrean...

No personas comunes como ella, una simple maga...

Sin pensarlo y sin desanimarse de igual manera lo intentó, trato todo aquel día y el siguiente en la soledad y frescura de los arboles frondosos del castillo pensando en el café de los ojos de un chico que lejos se encontraba de ella, hasta que después de casi una semana se concentró tanto como pudo y logro lo inesperado pensando en la persona que hacía su corazón latir rápido y fuerte..

Una pequeña mariposa revoloteaba alrededor de las demás brillando sin parar, ella rió emocionada y luego de felicidad por lograr lo que nadie más había logrado más que los indarrean, hasta que sintió unas manos en su cintura alzarla y abrazarla, haciendo que sintiera millones de mariposas en su estomago. Tener catorce primaveras hacía mucho estrago en ella, cuando sus chocolates ojos observaron a un chocolate igual de intensó al de ella su respiración se corto y quiso poder hablar.- ¿Quieres ver el mío?-Preguntó el joven de cabello azabache y mirada chispeante, ella asintió y cuando una pequeña luz bailo alrededor de la mariposa que ella había creada de su energía se sorprendió.- Pero ell...-

-. Lo se...- Dijo el chico.- Tú lumix y el mío son enemigos, pero dime ¿Puede mi animal luminoso revolotear alrededor de la bella mariposa que has creado?-Pregunto Blacke.

Kagome asintió sin miedo y con una sonrisa de oreja a oreja lo abrazo.

Quizás sus protectores fueran enemigos, pero en lo que respectaba a ella...

Su mariposa siempre revolotearía alrededor del peligro si solo así ella podía ver a esos ojos color café brillar como solo lo hacían cuando estaba con ella


Tercer capitulo completo...

Lean Las crónicas de la oscuridad!