Armin salió de la oficina de su amigo, ya no quería saber como "caerle bien" a Levi, hacerlo por alguna razón le resulta desleal, mas bien si sabe la razón, pero prefiere omitirla.

Hace dos semanas que trabaja ahí y no siente la presión de ser el "nuevo" como todos le llaman. En su departamento han sido muy amables con él a excepción de Levi, claro. ¿Por qué sus pensamientos siempre tienen que llevar a ese hombre?

Caminó de nuevo hacia el ascensor, visitar a Eren en horas de oficina podría ser malinterpretado y él no quiere eso. Cuando las puertas del elevador se abrieron dejaron ver la figura pequeña de un hombre de mirada indiferente, pero en cuanto le vio pasó ha ser un gesto de enfado.

El rubio cabeceo como saludo ligeramente turbado por la mirada que recibió mientras Levi salía y pasaba por un lado sin volver a mirarle.

Una vez que Arlert estuvo dentro suspiró aliviado de haber pasado todo eso ileso, no es que alguna vez haya recibido un maltrato físico de parte de su compañero, pero si comentarios mordaces y ácidos fuera de lugar.

¡Y eso que apenas llevaba dos semanas!

Sintió una vibración en su bolsillo producto de una llamada entrante a su celular y mientras contestaba oprimió el botón del elevador que le llevaría de vuelta a su trabajo.

—¿Diga? —se le olvidó revisar la pantalla para saber quien era.

Armin.

—¡Mikasa! —reconoció la voz de su amiga y sonrió con alegría—. Me da gusto escucharte.

Pues no parece, ni tu ni Eren se han comunicado conmigo desde que se fueron.

—Lo siento —dijo avergonzado, ese pequeño detalle se le había olvidado—. Nos estamos acoplando.

¿Cómo han estado? —Armin sabe que ella no quiere saber mucho de él, que pregunta por educación.

—Pues —hizo una pequeña pausa cuando las puertas del elevador se abrieron e inmediatamente salió caminando por el pasillo que daba hacia una puerta de servicio—. Creo que Eren aun sigue sentido con su papá.

No lo dudes —la mujer dio un suspiro del otro lado del teléfono—, aunque él tuvo la culpa. Irse sin decirle nada a nadie y esperar a que su padre lo tome a bien es algo que debió pensarlo mejor. Es obvio que no sucedería nada bueno.

—Sabes que Eren no piensa bien las cosas, sólo las hace como se le ocurren —abrió la puerta que daba a unas escaleras y cuando pasó al otro lado se recargo en ella—. Aunque se le ve feliz aquí, quizá fue una buena decisión.

¿De verdad? –Armin no pasó por alto el tono de decepción que escuchó—. Me da gusto.

—Mikasa… —siente que debe de decir algo para levantarle el ánimo—. Hoy estábamos hablando de ti, probablemente hasta te invite a una cita hoy.

Si, claro. Si tal vez me contestara te creería, pero ni me llama ni contesta. ¿Sabias que su ultima conexión en WhatsApps* fue hace tres horas? Ya son las dos de la tarde y de él ni rastro de polvo —el chico sonrió nervioso, quizá debió pensar mejor que decirle. La queja de su amiga era valida y defender a su amigo sólo le arrastraría a una discusión.

—Toma las cosas con calma y no lo acoses, también tu tienes la culpa —Oh no, ha desatado el apocalipsis.

¿Acoso? No, yo… —escuchó voces que interrumpieron lo que la joven iba a decir— Armin, debo irme. Hablamos luego.

—Si, cuídate.

Dile a Eren que lo amo.

—Claro…

Dejó que ella colgara y luego miró con gesto preocupado su celular.

¿Por qué Eren no ha llamado a Mikasa?

Quizá deba ayudarles, después de todo son amigos. Pero, ¿y si se enojan? Son problemas de pareja… pero por otra parte son amigos, pero él no es el del problema. Pero…

¡Ah! ¿Qué esta haciendo solo preocupándose? Irá y le dirá a Eren que sea buen novio y ya. Debe aprovechar ahora que puede, ellos no coinciden en horarios de trabajo y algunas veces el castaño no esta en su oficina. Si, estaba decidido, iría de nuevo. No quiere que Mikasa esté triste.

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Eren ya no tenia ánimos para seguir con su trabajo, hablar con Armin le hizo calmarse pero aun seguía frustrado y enojado con su tío.

Sus superiores le habían dicho que Nile era bueno en lo que hacia, pero usaba métodos poco convencionales y que dejaban mal sabor de boca a muchos de sus clientes, provocando que poco a poco dejaran de darle proyectos y delegarlo a menores cosas. Él era el encargado de la planeación y control de dicho trabajo, haciéndolos prosperar hasta que ya no era necesaria su ayuda.

Pero ahora su persona era el encargado de todo eso ya que era el nuevo gerente.

No había tal cargo como ese antes de que llegara ahí, y por eso le habían dado esa responsabilidad a su tío por la experiencia que había tenido en su anterior trabajo. Ahora que él estaba ahí, Nile creía que volvería a esa época.

Eren estaba convencido que los días de su tío fueron buenos, pero el mundo cambia, las empresas evolucionan y se crean nuevos conceptos a través de los años, Nile aún seguía encerrado en un mundo donde la competitividad se cerraba a unos cuantos, y ellos ya estaban al nivel internacional.

Su tío no quiere los cambios que son requeridos y de cierta manera lo entiende. ¿Para qué ir tan lejos si como están les va bien? Bueno, esa idea hizo que le delegaran poco a poco, ya que al parecer la idea de control y poder era mucho mas fuerte.

No "sustituyeron" a su tío por cosas ilícitas, no. Fue por no creer en el cambio.

¿Y entonces por qué si a él?

Cree firmemente que fueron sus logros los que le llevaron a ese puesto, y al parecer porque es joven y creció en el mundo donde la competitividad no se limita a unos cuantos. Si quieres ser el mejor, tienes que pasar por sobre los demás.

Pero él no tiene esas ideas, entiende de competitividad y siempre dará el cien por ciento en todo lo que hace. No quiere "pasar" por sobre los demás.

Tampoco fue su intención menospreciar a la persona que le había cuidado tantos años, sólo dijo lo que le habían dicho los demás. Pero ahora que estaba racionando mejor las cosas, su tío tiene toda la razón de enojarse.; él fue quien le recomendó ir ahí.

Aunque ir a ese lugar, ya estaba en sus planes.

Quizá fue cegado de nuevo por su impulsividad al decirle todo eso, pero estaban en el trabajo y su forma de comportarse le pareció inadecuada, lo intento poner en su lugar. Debería de hablarlo y disculparse, tal vez darle algún proyecto…

La puerta una vez más fue abierta y miro con cierta curiosidad al recién llegado.

—¿Levi?

—Jefe.

—¡Jefe! —Repitió Eren con entusiasmo—. Eres demasiado formal, trabajamos juntos, dime Eren.

—Aquí tiene —le ignoró y luego se acercó arrojándole una carpeta al escritorio sorprendiendo al castaño en el acto—, al nuevo se le olvido.

—Gracias, supongo —la tomo abriéndola y encontrándose con algo que no le gustó y volvió a cerrarla—. Por cierto, se llama Armin.

Levi le miro indiferente. A Eren eso le provoco un malestar que no supo identificar.

—No importa.

—Es el encargado de ventas, ¿sabes? Aunque no es tu jefe él hace que las ideas que expones tengan valor o no —dijo mientras se levantaba de su cómodo asiento, pero a pesar de serlo, ya estaba cansado de estar sentado todo el día.

—Hay que separar el trabajo de la vida —dijo y vio como Eren se acercaba hasta quedar a su lado.

—Aunque Armin no sea rencoroso, deberías tratarlo mejor —comentó con deje serio.

—No lo trato mal, lo trato como se merece —la cercanía de Eren le puso nervioso y recordó porque estaba ahí en primer lugar recobrando su postura—. Me has estado evitando.

—¿Qué? —dio un paso hacia atrás por el tono de reclamo evidente—. Evitar es una palabra muy fea.

—¿Lo es? —preguntó sarcástico. Se acercó al castaño y mientras lo hacia este se alejaba—. ¿Ahora tú me evitas? Cuándo fuiste tu el que se acercó primero… —acusó.

—Oye, me estas poniendo nervioso —alzó un poco la voz mientras ponía las manos como escudo entre su cuerpo y el de Levi, pronto toparía con la pared si no hacia algo antes.

Otra vez la puerta se abrió dejando ver a un rubio quien los miraba sorprendido.

Levi casi acorralando a Eren contra la pared se veía muy sospechoso…

—¡Armin! ¿De nuevo por aquí? —preguntó el castaño mientras agarraba a Levi por los hombros y le hacia acercarse al rubio.

—¿Vine en mal momento? —vio como el semblante usualmente serio e indiferente de su compañero cambiaba a uno más relajado con la cercanía de su amigo.

Ese era uno de los motivos por el cual creía que Eren gusta del de pelo negro o mas bien, al revés…

—No, Levi me trajo unos papeles que olvidaste. No es tan malo como parece.

—Eren, ¿puedo hablar contigo?

—¿No puede esperar a que acabe mi trabajo? Aun tengo cosas que hacer y…

—¿Puedo ir a tu apartamento hoy?

El castaño pareció pensarlo un poco mientras se balanceaba sobre sus pies en un acto infantil, haciendo que Levi tambaleara pero aún así no se alejó.

—Bien, entre ocho o nueve de la noche, o si quieres esperarme y vamos por unos tragos.

Levi se sorprendió por la petición y aun más por la respuesta. ¿Qué clase de confianza se tienen esos dos?

—No, es algo que me gustaría hablar en privado —sabe que es de mala educación dar detalles personales con otra persona ahí, pero desconfía de Levi— Es sobre Mikasa…

Eren pareció recordar algo repentinamente, soltando a Levi

—Puedes regresar a tu trabajo —era obvio par quien era dirigido la "sugerencia".

—Aun no término de hablar contigo —repuso molesto el hombre mayor por ser prácticamente echado e ignorado por ese rubio.

—Mañana —le dijo Eren, viéndole con gesto intimidante.

—Bien —no se pudo negar. ¿Pelear con el jefe? No era algo que pudiera darse el lujo de hacer.

Los hombres vieron como el más bajo se iba y cuando Jaeger creyó conveniente le hablo al rubio.

—Ahora si, ¿Mikasa te llamó?

—Si —respondió de inmediato, mentirle causaría problemas. Pero ahora ese no es el asunto—. ¿Por qué tanta confianza con él?

—Ya te dije, me gusta molestarle.

—Eso no parecen simples bromas, parece coqueteo, Eren.

—¿Coqueteo…? —la cara de desconcierto en su cara hizo que Armin se diera cuenta de lo tonto que puede llegar a ser su amigo.

—Deberías olvidarlo… —¿Habrá desatado dudas? Ya no hay tiempo para arrepentirse.

—¿Crees que se lo haya tomado muy…?

—No lo sé, deberías hablar con él.

—No puedo —sus ojos viajaron del rostro de su amigo hacia el suelo—, ahora ya no puedo mirarle a la cara.

—¿Qué creías que hacías al estar tan pegado con él?

—¡En mi país es normal! —exclamó mientras se apoyaba en el escritorio.

—Pues no estamos en Estados Unidos y ese no es tu país, lo es aquí, Alemania.

—He pasado más tiempo allá que aquí…

—Eren —le vio enfadado, la actitud del castaño se debía a un simple choque de cultura, pero no era lo mismo para Levi—. Aquí no son tan liberales respecto a esos temas, si te acercas demasiado a alguien como lo has hecho con Levi sólo provocaras confusión.

—¿Y ahora me lo dices? —no veía directo a Armin, no podía, estaba avergonzado—. Déjame a solas, le marcare a Mikasa y en algún momento libre la invitare a salir, ¿eso es a lo que venias, no?

—No era mi intención… —calló por un momento, no entendía la actitud tan extraña de Eren—. ¿Por qué estas tan avergonzado?

—Creí que había hecho un amigo fuera de Mikasa y tu, creí que… ya sabes —murmuró mientras se iba a sentar de nuevo tras el escritorio—. Ahora vete. Necesito estar solo.

En ese momento el rubio se dio cuenta que había cometido un error bastante grande y ahora el autoestima de Eren estaba dañado.

Olvidó sin querer el pasado del castaño logrando abrir heridas que creyó habían sido olvidadas.

—Lo siento, yo no…

—Vete, Armin.

El rubio no logró ver el rostro del castaño cuando le dijo eso, pero por su tono de voz parecía más una orden que una petición. Asintió tímido frente a su amigo, cosa que creyó no volvería a suceder, no después de tanto tiempo de conocerse.

Se alejo hacia la puerta y lo último que vio antes de irse fue la mirada llena de decepción de Eren.

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Levi salió de la oficina quedándose unos momentos frente a la puerta, una vocecita molesta en su cabeza le riño sobre lo incorrecto al tratar de saber quien era esa tal Mikasa así que se encogió de hombres encaminándose rumbo a su cubículo.

Se preguntó el motivo de su ira, de su arrebató de estupidez y de por que le molestaba la cercanía del rubio para con el castaño de ojos verdes.

Tan sumido en sus pensamientos estaba que cuando menos acordó ya se encontraba en el elevador y las puertas habían sido abiertas indicándole que saliera porque había llegado a su piso.

Vio con cierto recelo al secretario de Eren coqueteando con una castaña frene a las puertas ¿no debería estar trabajando en vez de estar ahí? Bueno, no podría importarle menos las vidas ajenas.

—Espera, Sasha. Tengo un mensaje —le vio sacar el móvil y luego reír de manera nerviosa—. El jefe saldrá… tengo más trabajo, nos vemos más tarde.

Se despidió dándole un ligero beso en los labios a la mujer y corrió hacia el elevador pasándole a un lado mientras él se salía.

Reconoció a su compañera de departamento, ella le miro sonriente yendo a su encuentro en un intento por sacarle plática.

—¡Hey! Vi que tomaste los papeles de Armin, ¿se los llevaste al jefe?

No contestó y siguió caminando por el pasillo mientras la chica seguía parloteando.

"Según una encuesta, el jefe tiene el primer lugar como el hombre más guapo, tu estas en segundo y Armin en tercero. ¿No es genial? Apenas llevan dos semanas y… "

—No es algo que me importe —le interrumpió el monologo. La simple mención del rubio le hizo molestar.

—¿Perdón? —la castaña jamás había escuchado el tono molesto de su compañero, suele ser cortante pero no responde de mala manera.

—Son cosas de mujeres, a mi no me importa.

—Oh, la verdad —dudo un poco antes de volver a hablar—, creíamos que eras gay.

El hombre la miro unos segundos, los suficientes como para intimidar a la chica y que por fin dejara el tema.

Él no era gay, y aquel que se atreviera a cuestionar sobre su sexualidad podía tener el honor de conocer la suela de su zapato y lamer el piso por donde camina. Sólo tiene una ligera confusión respecto a sus preferencias, y todo por su culpa de Eren.

¿Por qué de repente viene y le mueve todo su mundo?

Su cercanía no fue con motivo de camarería y ni que decir de su sutil toqueteo. Era obvio que el de gustos por su mismo sexo era otro. Aunque también tenía sus motivos para dudar sobre eso, después de todo, él no volvió a acercarse de nuevo como lo hizo la primera vez; sólo se ha dedicado a comportarse de manera cortante, algunas veces bromistas.

Pero aún así, no pudo sacarse esa absurda idea de la mente y se preguntó sí Eren pensaba lo mismo.

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Eren estaba dando vueltas en su silla tratando de calmarse, por poco y Armin descubre sus pequeños juegos para con Levi.

Pensó que tenia que disipar las dudas un poco más, así que le mandó un mensaje a Connie diciéndole que volviera porque tenia que salir. Volvió a mandar otro mensaje, esta vez a Mikasa, citándola en su apartamento una vez que se desocupara. Conociéndola, haría todo lo posible por salirse antes así que tomo sus cosas y se regalo un pequeño descanso.

Sus amigos tienen la mala manía de creer saber lo que él piensa o hace, él ya no es ningún "muchachito impulsivo con arrebatos de ira"…

… y mucho menos alguien ingenuo.

No, él hace años que creció y maduro de una mala manera.

No porque quisiera, si no porque así le toco vivir.

Y prefiere que Mikasa y Armin vivan en ese pequeño mundo de mentiras hecho por él, porque eso les hace felices y con ello, también a él.

Salió de su oficina y vio como Connie intentaba aparentar que hacia su trabajo, le sonrió para luego despedirse.

Caminó por el pasillo hasta dar con el elevador, cuando subió oprimió el botón que daba al subterráneo donde se encontraba el estacionamiento, espero que las puertas se cerraran y mientras lo hacían sintió la vibración de su celular. Al desbloquearlo, se encontró con un mensaje de Mikasa.

Recibido a las: 3:03 p. m.

"Voy en camino".

Sonrió ante lo predecible que a veces resulta ser.

Las puertas de nuevo fueron abiertas y al elevar la mirada pudo ver a su pequeño distracción verlo con cierto recelo para luego fijar la vista en su maletín frunciendo el ceño en el proceso.

—No hemos terminado de hablar.

—¿Quieres acompañarme? Olvidé unos papeles en casa —sonrió al ver una mueca de desconcierto apenas visible en su inmutable pálido rostro para luego asentir adentrándose en el ascensor.

Y sonrió aun mas cuando el hombre se alejó todo lo que pudo en ese pequeño espacio, miró unos segundos la pantalla de su celular y luego envió un mensaje.

Enviado a las: 3:06 p. m.

Me surgió trabajo, te veo mañana.

Se sintió un poco mal por Mikasa, pero no es que vaya a hacer algo malo.

Es trabajo…

Vio de reojo a Levi, quien le miraba "disimuladamente" tratando de averiguar que hizo con su celular.

… un trabajo que no puede evitar hacer.