Cuando llegaron al subterráneo de pronto Eren recordó algo que podría llevarle al fin de ese momento.

—Levi —el nombrado le miró esperando que continuara, pero al parecer Eren estaba nervioso y dudaba—. Veras, mi auto esta un poco indispuesto, ¿no te importa ir en moto?

—¿Y de casualidad no tienes algún tatuaje?

—No, ¿y bien?

—No me molesta.

—Bien.

—El jefe en motocicleta, quien lo diría.

—En donde vivo es un poco alejado y un poco inaccesible. La mejor opción es ir en vehículo y los taxis no van hasta allá.

—Si está tan lejos, ¿por qué te vas tan tarde? He escuchado que también llegas temprano.

—No tengo mejores cosas que hacer.

—¿Y esa tal Mikasa?

Eren le miró unos segundos con gesto indescifrable para luego continuar caminando hasta la caseta de vigilancia para pedir su casco y dejar su maletín. Una vez que lo tuvo se lo tendió a Levi.

—Tenlo tú, supongo que es tu primer viaje en motocicleta. ¡Haré que sea divertido! —dijo entusiasmado mientras iba en dirección al vehículo.

Se subieron y el rugido de la motocicleta se escuchó y el fuerte arranque le hizo aferrarse a la cintura de Eren en un intento por no caer.

/

.

/

Pasó una larga media hora de camino.

Eren intentaba sacarle platica pero el sólo asentía.

Se sentía estúpido por estar aferrado así a un hombre, agradecía tener puesto el casco, aunque lo que debió hacer fue rehusarse. ¿Qué hacia él, un hombre de treinta años en una moto con un chiquillo?

Hace ya un rato había dejado la autopista yendo por la carretera libre que los guio por un sendero pavimentado. Agradecía que lo fuera, no soportaba la tierra y la mugre. Había visto un cartel que decía "Está llegando" Claro, si en vez de eso pusieran el nombre del lugar seria más fácil saber a donde carajo exactamente esta llegando.

Y de repente, árboles aparecieron; una agradable arboleada. Se dedico entonces a observar la luz que se filtraba por las ramas llenas de esas saludables hojas verdes.

Pero de pronto Eren frenó y todo eso acabó.

—No hay nadie, creo que pudiste frenar mejor —dijo mientras bajaba y se quitaba el casco.

—Extrañaba esa voz molesta, por un momento pensé que iba solo —rió—. Bienvenido a mi humilde morada.

Levi entonces miró hacia donde Eren apuntaba, y vio con cierto desagrado una reja a medio caer llena de ramas secas.

—Creí que tenías mejores gustos.

—¡Vamos! Acabo de mudarme, adentro esta muchísimo mejor —volvió a tomarle del brazo para arrastrarle con él.

Al pasar la reja efectivamente todo era mejor, o al menos eso pudo apreciar Levi.

Una casa bastante rustica a su parecer, cuando lo ve no puede evitar pensar que va con la personalidad de aquel mocoso. Un jardín amplio de un buen color verde, pero sin nada más.

—Estoy tratando de que parezca hogareño, no me gusta mucho la ciudad. ¡Planeo poner un gran árbol justo enfrente de la casa!

—La opacarías, deberías ponerla a un lado, tienes espacio suficiente.

—Tienes razón, no soy muy bueno para estas cosas —murmuró mientras lo guiaba y quedaban frente a la puerta—. Deberías venir a ayudarme, no confío mucho en los gustos de las mujeres.

—¿Qué soy, tu sirviente? —Frunció el ceño—. Soy una persona ocupada, contrata a alguien.

—Me gusta hacer las cosas por mi cuenta, por eso no he terminado aun.

—Vamos por los papeles, comienzas a irritarme.

—No seas gruñón —sonrió mientras abría la puerta.

Entraron a un espacio bastante grande que era la sala, sólo un pequeño sillón de color verde adornando. Si, toda esa casa iba con Eren, hueca su cabeza hueca su casa.

—Aun estoy en proceso de mudanza —comentó avergonzado—, puedes sentarte, en un momento vuelvo.

Levi le vio irse por un pasillo e incomodo se acerco al sillón pero no se sentó. Pensó desviarse ligeramente de su camino y entrar a la cocina por un vaso con agua, la necesitaba, y el mal anfitrión no preguntó.

La barra de la cocina era de piedra pero con madera como apoyo y vio en ella tallada una "E" y muchos pequeños garabatos. Se notaba que ya tenía años pero aun se encontraba en buen estado.

—Casi toda el interior es de madera —la voz de Eren le hizo exhalarse—. No quiero hacer muchas modificaciones, me gusta tal cual esta.

—No deberías, se encuentra en buenas condiciones.

—¿Verdad? La decoradora me dijo que necesitaba una buena remodelación, por eso la despedí —dijo mientras le restaba importancia con los hombros—. Lo sencillo es mucho mejor.

Levi entonces creyó haberlo juzgado mal desde un principio y ese pensamiento le hizo sentir como el malo del cuento.

—Vine aquí para hablar.

—Hablemos.

—¿Por qué lo haces?

—Hacer qué —se hizo el inocente.

—Lo sabes, la cercanía. Sé que juegas y eso me desagrada.

—No seas paranoico.

—Niño —el hombre se acercó y le jaló de la corbata para que acercara la cara—, no tengo paciencia con gente como tu. Ahora dime, ¿qué carajo buscas de mi?

Eren hizo una mueca y luego rió secamente.

—¿Niño? Cuántos años calculas que tengo, Levi.

—No es importante la edad física, sino mental.

—En ese caso, he de ser un erudito.

—Tienes retraso mental, querrás decir.

—¡Hey! Ese no es insulto.

—Tienes razón, estoy ofendiéndoles comparándolas contigo.

—Estas siendo injusto —se cruzó de brazos ofendido—, soy una persona con múltiples talentos.

—¿Escondidos? Si, muy escondidos.

—¡Deja de burlarte de mi, no soy un niño!

Levi hizo una nota mental, usar su sarcasmo hacia que Eren tratara de defenderse haciendo un mal intento.

Y de repente, todo rastro de incomodidad desapareció.

—No hemos hablado de lo que me interesa saber.

—Si dejaras de insultarme ya habríamos acabado.

—¿Por qué lo haces?

Eren entendió de pronto que no se libraría de esa charla y le dijo que se acercara, Levi así lo hizo y de repente se vio acorralado entre la pared de la cocina y el cuerpo mas grande. Sintió una especie de deja vu y maldijo mentalmente su falta de juicio. No confiar en Eren debería ser su lema.

—Me gusta molestarte —fue su simple respuesta y se alejó del más bajo yendo de nuevo a la sala.

El de cabellos azabache sintió una especie de ira creciendo en su interior. La paciencia se le había agotado.

—¿Acaso el único confundido fui yo?

Eren volteo a mirarle con gesto pensativo.

—¿Eres gay?

—Gay tu puta madre, maldito mocoso —la adrenalina se apodero de él y en dos zancadas ya había alcanzado a Eren tecleándole con todo el peso de su enojo cayendo irremediablemente al suelo.

—¡Cálmate! Hablemos tranquilamente —trato de persuadirle, pero Levi intento golpearle con el casco y Eren no tuvo mas remedio que quitárselo de encima y correr en un intento de escape.

—No, ven que descargare toda mi frustración en ti —él era rápido y el castaño no pudo huir mucho, de nuevo volvió al piso.

—¡Eso se escucha mal ahora que se que eres gay!

—¡Idiota! No lo soy.

Eren aprovecho su momento de vergüenza y le sometió boca abajo. Hasta que el sonido del celular de alguien les calmo. Eren se paró intentando buscar su aparato encontrándolo tirado así que lo recogió.

—¿Diga?

Levi se levantó con toda la dignidad que le fue posible acumular.

Supe que saliste y Levi no está aquí. ¿Fue contigo?

Si.

—Vuelve, le necesito aquí.

—¡Oye! ¿De quién se supone estas desconfiando?

—De los dos, ahora vuelve.

—El enojado era yo.

—Eren, Jean va camino a tu casa.

—¿Cómo…? –intentó pensar como le había encontrado-. ¿Tu?

—Lo siento.

—Hablamos luego.

Cuando colgó Eren miró a Levi tan intensamente que el de pelo negro tuvo que desviarle la mirada.

—Te has salvado —el otro hombre intento preguntar de qué, pero volvió a ser arrastrado hasta llegar a la motocicleta.

Y de nuevo todo fue silencio.

Cuando llegaron de nuevo al estacionamiento tras otra media hora de camino, el castaño volvió a su usual semblante relajado. Levi estaba a punto de volverle a reñir.

—¡Eren! –le interrumpió una voz femenina, cuando miro hacia donde provenía la voz vio la silueta de una mujer pasarle e ir directo con el castaño.

Un sonido seco hizo eco en el lugar, la mujer le había abofeteado.

—Me voy un mes a Estados Unidos y cuando regreso me encuentro con la absurda novedad de ti renunciando.

—No es de tu incumbencia, Annie.

—Lo es, hemos estado juntos en esto.

—Hablemos en otro lugar, ¿vale? Estas haciendo un alboroto en mi lugar de trabajo.

—¿Tu lugar de trabajo? —preguntó irónica.

—Mira —se frotó el área afectada, le dolía. Annie era una mujer muy fuerte—. Tú no eres así, eres una persona racional. Estas enojada y lo entiendo, pero ya te dije que aquí no es el lugar para hablar.

—¿Y donde es el lugar? No respondes mis llamadas, ya no sé donde vives, te has alejado de nosotros tu… —cayó un momento para serenarse—. Eren, siempre hemos estado juntos, prometimos ser los mejores y…

—Annie…

—… y de repente tu nos abandonas. ¿Qué te ha sucedido? ¿Por qué haces todo esto?

—Vamos a tu casa.

—¿Annie? —una nueva interrupción, otra mujer había llegado.

—Hola —saludó Eren. Su día iba de mal en peor—. Creí haberte dicho que nos veríamos mañana.

—Estaba preocupada.

Levi miraba confundido la escena. ¿Eren tenía dos mujeres? ¿Alguna de ellas era Mikasa? Había creído que la rubia lo era, primero parecía una escena de celos y luego dio un giro drástico con una nueva mujer. Un horrible triangulo amoroso.

—Vete Mikasa, yo llegue primero —dijo la rubia en tono serio.

Ah, la de pelo negro era la tal Mikasa, posible novia oficial de Eren. Admitía que era bastante guapa.

—Yo vine por Eren y me voy a quedar por él —contestó igual de seria.

—Corre a tu mujer, Eren, si no quieres que acabe noqueada.

—Se defenderme perfectamente, Annie.

Entonces se conocían entre si, ¿no les importaba compartirle? Que asco le estaba dando toda esa situación.

—Hablemos otro día, están causando mala impresión.

—Vas a venir conmigo, vi que acabas de llegar así que no te ha de importar salir otro pequeño momento.

—Déjale en paz, Annie.

—Déjame tu a mi, Mikasa —le miro enojada—. Eren, vamos. Acabemos con esto rápido.

—No —respondió irritado y se encaminó a la caseta de vigilancia.

—Papá no está enojado…

Eren reaccionó ante eso y dejo de caminar, pero no hizo intento por voltear.

—Eren, nuestro padre te recibiría de nuevo con los brazos abiertos.

—Annie —dio la media vuelta y suspiró—. Él no es mi padre. Y entiendo que para ti la familia sea importante, pero…

—Es nuestro padre, él te crió y educo. Te lo dio todo, padre…

—Es el tuyo, no el mío.

—Deja de ser un niño, tío Nile siempre te lo ha dicho.

A Levi su conciencia le dijo que ese no era asunto suyo pero sentía que debía quedarse.

—Me tienen harto, ¡déjenme vivir como yo quiero! —Exclamó furioso y de nueva cuenta tomó a Levi del brazo y corrió hasta la motocicleta—. Ponte el casco y súbete.

Y así lo hizo, la motocicleta arrancó y lo último que vio fue el gesto enojado de ambas mujeres.

Cosa que le hizo sentir bastante satisfecho.

/

.

/

Levi pensaba en esa incomoda situación sentado detrás de Eren.

Una extraña rubia que dice ser hermana de Eren pero no se parecen en nada.

Mikasa… Por alguna razón le molesta su presencia, más que el del rubio y eso es mucho decir.

¿Qué hace él pensando en la vida Eren? No le importa, nadie le importa y mucho menos él.

Quería ya no sentir ese olor a colonia que a pesar de traer el caso se colaba por sus fosas nasales, ni los músculos que tocaba, ni…

Inconscientemente se apretó más al cuerpo del más joven, suspiró un momento en su mente tratando de calmarse y giro su cabeza para ver el paisaje.

Llegaron a un parque, Eren tenia una mueca molesta desde que salieron del estacionamiento y al llegar ahí parecía como si nunca la hubiera tenido.

Levi le siguió de cerca hasta que llegaron a una pequeña cascada artificial, pudo ver a la distancia un pequeño puente donde debajo corría el agua asemejando un pequeño rio.

El castaño entonces se dirigió ahí.

—No has hecho preguntas —dijo de pronto al llegar al puente.

—Tu vida personal no me interesa.

—Me parece bien.

De pronto, el más bajo sintió una presencia detrás y luego unos brazos envolviéndose alrededor de su cuello.

—¿Qué estas…?

—Lo siento, pero aun soy un mocoso, ¿recuerdas? Sólo déjame un momento así, es todo lo que necesito.

Levi iba a golpearle, pero supone que Eren ha tenido un día malo y no le hace daño reconfortar a nadie por primera vez en su vida. Aunque no sepa realmente como.

—No mojes mucho mi cuello —comentó cuando sintió una sensación húmeda en su piel.

Ese día, Levi sintió muchas más dudas que antes.


Yo:

Intento darle introducción a los personajes, ¿va lento? Espero que no sea muy aburrido...