Han pasado dos días de ese inusual encuentro con Eren y desde entonces no le ha visto. Pero aun así se encuentra de un envidiable buen ánimo y todos en la oficina lo notan.
Ese aire de tranquilidad, sin miradas que matan ni palabras cargadas de ironía, aunque claro, conociendo a Levi y dada su personalidad un tanto estoica algo malo debía de suceder.
Al menos la conciencia del hombre está tranquila, no fue su culpa.
—Necesito hablar contigo —le expresó el rubio, su tono de voz denotaba molestia, pero su expresión corporal era normal.
Levi no se inmutó por ese abrupto acontecimiento y sólo asintió, volteándole a ver y cruzándose de piernas en el asiento. Vio como Armin miraba nervioso a los lados y luego negaba.
"Aquí no, acompáñeme".
—Tengo trabajo, si quieres hablar en privado hazlo después.
—No será mucho.
—En el almuerzo, ahora mismo necesito sacar unas copias —Era una mentira, pero no quería estar a solas con el rubio.
—Esta bien, gracias por tu tiempo.
Levi le vio marcharse, ese mocoso había ido hasta su cubículo sabiendo que no le soportaba y que las personas a su alrededor lo notaban. Ahora serían el chisme de la oficina, de nuevo.
Se levanto de la silla y agarro unos papeles cualquiera dirigiéndose al pasillo que daba al elevador, agradecía enormemente que la copiadora del piso estuviese descompuesta y que tuvieran que ir a otra oficina por las copias; de otra manera eso no le habría servido como excusa.
Vio a Petra irse también por el pasillo no notándole detrás, seguramente iría con ese hombre a besuquearse. Pero con lo que no contaba fue ver la cachetada que le dio a Gunter.
—No soy una ramera, ya me canse de que me chantajees.
—Si no lo haces, Auruo se enterara de tu desliz —la miró altanero, pero era una situación absurda al ver la zona roja de su mejilla.
—Ya lo hizo —dijo, dejando salir un todo de alivio—. Me perdono, y ahora ya no tienes armas para seguir con esto. Déjame en paz.
—¿Por qué tiene que acabar? Aun podemos divertirnos. —La tomo del brazo arrastrándole con él al final del pasillo, donde Levi les perdió de vista.
Iba a interceder cuando una conocida voz se dejo escuchar.
—¿Diversión? La cara de horror de Petra dice que habrá de todo menos diversión —había dicho Eren mientras se acercaba con las manos dentro de los bolsillos de su pantalón—. Creo que está de más decir que vuelvan a su trabajo y que Gunter tiene una llamada de atención. No sé que pasó entre ustedes, pero si me entero que fue acoso me temo decirte, Gunter; que este lugar no es para ti.
—S-señor —El nerviosismo del hombre no pasó desapercibido para Eren.
—Entonces, ¿alguien me puede explicar lo que sucede aquí? Si no es mucha molestia, claro.
—No fue nada, señor —contestó rápidamente Petra—. Sólo un intercambio de planes que no podrán ser.
—Ah, si tú lo dices —dijo no muy convencido, pero no podía influir en la decisión de ella—. Haré un anuncio, les espero allá.
—Si.
Eren pasó a lado de Levi, sonriéndole y este le ignoro. El hombre de ojos verdes parpadeo confundido y siguió su camino.
—Lo hice por nuestra vieja amistad, Gunter. No lo arruines más —la mujer le hablo con un hilo de voz, tenia ganas de llorar.
—Lo lamento… —murmuró abrumado.
Petra asintió alejándose y al dar la vuelta se encontró con Levi. La mujer se sonrojo y siguió caminando. El hombre hizo lo mismo.
Mientras Levi se dirigía de nuevo a su lugar, pensó que quizá, y sólo quizá: La sociedad no era la mierda que él pensaba.
Eren entró al departamento, ese lugar estaba dividido entre ventas y creativos. Vio la cabellera rubia de su amigo destacar entre la multitud, pero Armin en cuanto le vio volvió a su trabajo.
¿Por qué Armin siempre terminaba enojado? Era él el que debería estarlo.
—Muy buenos días a ustedes. ¿Cómo han estado? —saludó mientras se movía a pasos rápidos hacia el centro del lugar.
Las personas al escucharle se movieron agitadas por la repentina intromisión y saludaron torpemente al verle pasar.
—Buen día a usted, señor.
—No tienen porque ponerse nerviosos, chicos. Vine a dar un anuncio rápido. Muchos me han estado entregando nuevas ideas y he decidido escoger la mejor —Unos cuantos exclamaron emocionados, y luego vio a las personas faltantes dirigirse a sus asientos—. Muy buenas noticias, ¿no?
—¿Y ya a escogido la idea?
—Si, quería decírselos antes pero seguramente se apresurarían. Y bueno, la persona afortunada es… Oscar Brauer —dirigió su dedo índice hacia un joven de tez morena y cabello negro que se encontraba sentado en una esquina.
El chico nombrado se levanto apresurado de su silla, Eren sonrió ante la expresión tan sincera de entusiasmo y luego su mirada inevitablemente se encontró con la de Levi.
Los demás comenzaron a murmurar inconformes.
—Gracias —dijo el joven e inmediatamente Eren reaccionó sonriéndole y apartando la mirada de Levi.
—No hay de que. Ahora toma tus cosas y acompáñame —se dirigió de nuevo hacia el pasillo.
—S-si —se apresuró a decir mientras recogía su maletín.
Armin les vio alejarse, por un momento pensó que Eren usaría eso de excusa para tener a su disposición a Levi. Pero no tenia porque tener esas ideas, su amigo le había aclarado acerca de eso…
Dirigió su mirada hacia Levi, quien se encontraba frunciendo el ceño.
Realmente no podía bajar la guardia, al parecer su compañero de trabajo sufría una atracción bastante notoria para con Eren que no podía pasar por alto.
Cuando ambos estuvieron en el elevador el hombre de cabellos brunos estaba nervioso, no ha tenido ocasión de hablarle o acercarse al jefe y ahora que tenia oportunidad estaba tan nervioso que sólo sostenía su maletín sobre su pecho tratando de encontrar alguna platica decente.
El castaño tenía ese porte imponente, supone que es propio del puesto que representa, pero aun así se atrevió a pensar que si se lo encontraba en la calle su estatura seria bastante intimidante. Él mismo media 1.78 y la persona a su lado se notaba mucho más alta. Le ha observado a la distancia y por lo regular es amable, hay veces que le ha visto con expresión de enojo pero no por eso deja de ser atento. No como una persona que conoce…
Cuando salieron del elevador Brauer notó que ese no era el piso de la oficina de su jefe.
Jaeger paró de repente cuando diviso a su tío y luego le habló a su acompañante en voz baja.
—¿Conoces a Nile?
—¿Quién?
Satisfecho con su respuesta, el castaño le hizo dirigirse hacia el otro hombre de pelo negro.
—Nile —le llamó—. Te tengo un proyecto nuevo.
—¿Ah, si?
—Él es Oscar Brauer, trabajaran juntos, es su proyecto.
—Eren… aun no hemos hablado.
—Les dejo, pregúntale todo lo que quieras.
—Eren.
—Cualquier cosa me avisan.
Ambos hombre vieron la huida (porque resulta que eso parecía) del castaño. El más joven le sonrió nervioso y el hombre mayor suspiró cansino y le indico que le siguiera hasta su oficina.
Sonrió un poco, al parecer, Eren no le guardaba algún tipo de rencor.
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Connie se encontraba nervioso revisando la pila de papeles sobre el escritorio de su jefe; habían desaparecido varios proyectos.
Escuchó la puerta y se giró para encontrarse con la cara sonriente de su jefe.
—¿Jefe?
—Hoy hice mi buena acción del día.
—Pues la felicidad le va a durar poco, algunos proyectos no están.
—Si, lo sé —comentó restándole importancia—. Algunos los deje en mi casa y el otro se lo di a Nile.
—¿Cuál?
—El de Brauer.
—Ese era donde mayores dudas teníamos.
—Es bueno, no está pulido pero la idea general lo es, ¿quiénes somos nosotros para negarle la luz del sol?
—Brauer es el chico que se pone nervioso por todo, Dawk se lo comerá vivo.
—Es una persona tímida y sumisa, es exactamente el tipo de persona que necesita. Nile tiene un extraño complejo sobre dar ordenes y Oscar lo cumplirá para no quedar mal, así de sencillo —dijo encogiéndose de hombros.
—Si usted dice…
—Te invito a comer después de acabar con la mitad de esa pila de papeles.
—¿En serio?
—Si, hombre.
Eren no tenia pensado invitarle a él, pero sus prospectos para el almuerzo le habían ignorado ese día.
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Levi ha estado ignorando a Armin y por eso hoy no comerá en cafetería, así que se dirigió al elevador dispuesto a irse a otro lado.
Cuando estaba en el subterráneo vio a la chica rubia supuesta hermana de Eren dirigirse a su persona. Frunció el ceño con molestia para encaminarse con pasos apresurados hacia su auto.
—Hey, tu.
¿Quién será "tu"? Porque él no lo es.
—Si, tu. El enano de cabello negro —Levi hizo caso omiso pero una mano le jaló del brazo y cuando reaccionó a duras penas pudo esquivar una cachetada que le iba a propinar esa mujer.
Se alejó unos cuantos pasos de esa enfurecida chica rubia. Ella tenía un serio problema.
—¿Estas loca? —fue lo primero que se le ocurrió decirle, pudo golpearle pero era mujer, y él respetaba eso.
—¿Por qué Eren te eligió a ti? —musitó— No eres mejor que yo, ni que Mikasa.
Levi pensó que ese no era su día, tendría que dejarle las cosas claras para poder marcharse en paz.
—No sé de que hablas, fue casualidad —le contestó mientras se cruzaba de brazos.
—Es mi hermano, él debió elegirme a mi antes que a nadie.
—Niña, madura.
—Seguramente eres su puta —caviló.
—¿Qué?
—Si, debió habérmelo dicho antes —habló para si sola—. Sí lo que quería era un desfogue papá le hubiera conseguido algo de mejor calidad.
—Estas en terreno peligroso…
—Las rameras como tú no deberían objetar, de seguro él te consiguió el trabajo aquí.
—Méritos propios, chiquilla.
—Claro, méritos al dejarte follar duro.
Eso le hizo enfurecer.
—Si, parece ser que mi culo es mucho más importante que su familia, dime: ¿Qué se siente?
Annie no tuvo tiempo de reaccionar ante eso y cuando salió de su trance el hombre se había perdido de su vista.
Su mirada molesta revisó el estacionamiento y al no ver la motocicleta del castaño se dirigió a su vehículo para marcharse de ahí. Una vez fuera del subterráneo, aparcó el auto en la acera cercana y marcó un número conocido.
—¿Papá? Me gustaría que mandaras investigar a alguien —tras una ligera pausa al esperar la contestación volvió a hablar—. Si, yo le mandó los datos a tu ayudante. Gracias.
Al colgar pensó lo mucho que estaría molesto Eren si descubriera lo que hizo. Era obvio que ella no pensaba nada malo acerca de su hermano, sólo quería dañar un poco el orgullo de ese hombre. Por eso no esperaba esa respuesta de su parte.
Ella no era de las personas que hicieran algo por cuenta propia, ni que le interesara la vida de los demás. Ni si quiera le importaba mucho sobre ella misma.
Pero lo que captaba su total interés, era las personas que se alejaban de los estándares, como por ejemplo, Levi.
Como lo es Eren.
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Para cuando Levi volvía de su nada tranquilo almuerzo un rubio le esperaba impaciente en la pared cercana al elevador del subterráneo. Lo único que hizo él al verle fue suspirar con pesar internamente, ¿no merecía un día tranquilo?
—Sólo quería decirte que te alejaras de Eren.
—Ya, petición escuchada.
—Te lo advierto por tu bien, tiene novia y una familia.
—¿Y yo no?
—No lo sé, sólo aléjate.
—Me alejare en cuanto responda mis dudas.
—Yo lo hare.
—No eres él.
—Pero se como piensa.
—No lo haces, ¿estas consciente de la sociedad en donde vivimos? Nadie es lo que aparenta ser, hasta tu. Escondido tras una fachada amable y tímida pero en cuanto se presenta la oportunidad no dudas en defender lo que crees correcto insistentemente y hasta hartante. Eres listo, se me hace raro que te dejes manipular por unos cuantos, niño.
—Eren es como un libro abierto.
—No lo es, te sorprenderías al descubrirlo.
—Aléjate.
—Me encantaría hacerlo —masculló. Pero cree firmemente que nadie se lo dejaría fácil.
Por tercera vez en el día, prácticamente escapó de cosas que estaban lejos de su entendimiento.
Presiente que sus días tranquilos y monótonos pasaran a segundo plano de ahora en adelante.
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Cuando Eren llegó a su oficina se sentó tras su escritorio agobiado. Connie no paro de hablar sobre lo hermoso que era el amor y sobre todo lo hermosa que era su novia, Sasha.
¿Quién le dijo a ese chico rapado que a él le interesa saber su vida personal?
Le dio una hora libre para que le dejara en paz y se fuera a verla, ya lo tenía harto el tono meloso de "Y la extraño tanto" mientras suspira. La vida bendijo a Connie con un jefe tan benevolente como él, debería agradecerle y hacer un altar con su foto.
¿En qué estaba pensando? Estúpido día fastidioso, sólo le falta que Annie llegue y le de un golpe o dos.
Hablando de Annie, o más bien pensando en ella… Por su culpa tuvo un arranque de sentimentalismo y las lágrimas brotaron de él traicioneras. ¿Por qué? Él hace años que no lloraba y mucho menos por cosas simples como peleas infantiles con su hermana.
Tuvo que mentirle a Levi sobre su arranque.
Le habló sobre lo indiferente que era Annie, pero con asuntos familiares solía dejar que la agresividad e impulsividad que les caracteriza tome el control. Se disculpó por llamarle "gay", aunque muy en el fondo disfrutó al ver su cara llena de impotencia al tratar de explicar que no era así.
También le dijo que le arrastró con él para alejarlo de preguntas que seguramente le harían y que no le dijera a nadie que había llorado. Pero él era también un hombre apegado y que su hermana pequeña le riñera le causó coraje y a la vez un sentimiento de tristeza, ella nunca había mostrado ese comportamiento para con él.
Pero no fue eso, debe ser por la mención de su padre, él es el punto débil de su vida…
Se removió incómodo en su asiento al recordar cierto aspecto de su niñez.
Padre: la única palabra que no sabría definir ni sentir.
Recuerda que cuando era más joven, él quería ser doctor, como su progenitor… ¡Salvar vidas! Era su meta, ayudar a las personas que lo necesitaran y no quedarse de brazos cruzados viendo como las enfermedades tratables consumían vidas.
Pero la vida derrumbó sus sueños y metas. Planes a futuro fueron opacados y ahora se encontraba tras un escritorio ayudando a nadie.
Sí tan sólo…
—Eren —una voz le sacó de sus recuerdos.
—¿Connie? —¿Tan rápido había pasado una hora? Pensó extrañado.
—Tienes una llamada, es un tal Irvin Smith —le informó detrás de la puerta.
Eren palideció un momento pero recobró la compostura.
—Pásala a la línea.
—Enseguida.
Un timbre le hizo ver el teléfono como un ente maligno y luego lo descolgó.
—Padre —dijo como saludo.
—Hola, hijo. ¿Ya no piensas huir de mí?
