Aclaraciones: Cambia de punto de vista.

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Una mujer castaña de lentes corría por un interminable pasillo, al encontrar la puerta que buscaba entró sin tocar y vio a su amigo rubio recostado siendo atendido por una de las empleadas de la casa.

—Fue estrés, Zoe —logró decir antes de que la mujer comenzará con su interminable platica sobre la salud. Se incorporó sobre la cama para quedar semi acostado.

La empleada se retiró casi de inmediato al saber quien era la otra persona.

—Eres un enfermo, necesitas reposo —le recordó no sin un evidente tono de reproche.

—Si voy a morir, déjame entonces disfrutar un poco de la vida.

—No vas a morir. Las enfermedades del corazón son tratables —acotó molesta.

—Me da miedo cuando te comportas seriamente.

—Esto es serio, sé serio. ¿A qué vino Levi?

La mujer había escuchado sin querer que un hombre de baja estatura y mirada intimidante estuvo ahí y que después de que se fuera Irvin colapsó.

—No quiero que Annie se quede sola…

—¡No vas a morir!

—Las medicinas no funcionan, ya tengo un infarto que quemó parte de mi corazón y no soy capaz de soportar un trasplante. Necesito saber que al menos no les dejare desamparados.

—No seas idiota, ellos no necesitan eso. Te necesitan a ti, lleva un ritmo de vida estable.

—El trabajo que tengo no me lo permite.

—¡Renuncia!

—Hanji —la advertencia estaba implícita y la mujer no tuvo mas remedio que callar.

Irvin era un enfermo del corazón y como bien dijo, un trasplante no era opción. La mujer sollozó por la impotencia, pensando tristemente que no podía ayudarle a pesar de ser medico.

—Hay tratamientos –insistió.

—Los hago todos —respondió secamente—. Zoe, quiero que Levi se haga responsable de Annie.

—Puedo serlo yo, ¿sabes?

—Annie no se lleva bien con las mujeres y necesito a alguien responsable.

—Oye —se ofendió, pero era cierto.

Por una parte ella viajaba regularmente como método de estudio y no solía estar mucho en un país, y por la otra estaba que nunca se había hecho cargo responsablemente de nada que no fuera si misma y sus intereses.

Y por lo que escuchó, Eren tampoco era opción.

—Tu hijo —hizo una breve pausa que Smith comprendió.

—Eren en estos momentos esta confundido y ya desde hace tiempo me dijo que él no sería quien se encargara de los asuntos. En todo caso ya estoy preparado para ello.

—Pero aun así, Levi no…

—Es alguien responsable, Zoe.

—Lo sé, y no lo juzgo por su pasado, lo juzgo por lo que es ahora.

—Ya tomé mi decisión y ni tú ni nadie me hará cambiar de opinión.

Hanji se mordió el labio inferior con impotencia, tenía un mal presentimiento de todo eso.

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Reiner se mantenía impasible alternando la mirada entre Annie y Bertholdt, tratando de analizar la situación de manera prudente.

El pasillo de la casa se encontraba muy silencioso y ellos se mantenían alejados recargados en la pared lo suficiente para no tocarse entre sí, pero si verse las caras. Annie trataba de no fruncir de más el ceño.

—Es un buen chico, vendrá.

—No lo hará —contestó secamente la pequeña mujer, viendo de manera indiferente al joven rubio.

Braun se cohibió ante la respuesta, a veces su prima era demasiado, ella…

—Quizá si le damos una oportunidad…

—Ya le di muchas, a él sólo le importa su puta.

—Annie…

—Es la verdad. Ese tal Levi es… —masculló con enojo y se dio la vuelta para entrar a una de las puertas del pasillo y encerrarse ahí.

—¿Crees que debemos seguirle? —preguntó con timidez el más alto.

—No, déjala. Ya se le pasara —contestó dando un sonoro suspiro lleno de frustración—. Iré a ver a Eren. Si sale me avisas.

—Ten cuidado.

—No te preocupes, a pesar de las disputas entre ellos seguimos siendo primos.

—Recuerda qué…

—Lo sé, pero como dije antes. Eren es un buen chico.

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Levi estaba dando vueltas en el baño de la oficina lleno de irritación. Se enteró que Irvin tuvo un infarto y a pesar de haber salido de esa manera de su casa le consideraba aun un buen amigo, y cuando fue a verle fue vilmente corrido por la chiquilla psicópata rubia hija de Smith.

Creyó que por una vez en su vida la presencia de Eren le salvaría, pero ese mocoso nunca llegó, ni si quiera estaba en casa pues su auto no se encontraba a la vista. ¿Acaso no le importaba su padre? Estaba de acuerdo en eso de que no era el biológico, si, pero de todas formas era su padre de crianza.

Esa familia definitivamente estaba muy mal.

Y dejando eso de lado, cuando llegó a la oficina al día siguiente la indiferencia de Jaeger le molestó, porque ni para sacarle de dudas para un proyecto le fue de ayuda.

¡Parecía una novia celosa enojada! ¿Qué diablos pasaba con él? Le saca de quicio su comportamiento.

Todavía no puede acercársele porque se la ha pasado coqueteando con cuanta mujer se le cruza por el camino, y claro, las féminas viendo la disposición del jefe no fueron para nada discretas y ahora se la pasan como moscas a su alrededor y para variar, Eren estaba todo el día metido en su piso. Al menos antes era más sencilla la convivencia ya que siempre estaba en su oficina.

Ahora tiene que esconderse en el baño, porque a pesar de ignorarle, la verde mirada se la mantiene vigilando cada uno de sus movimientos mal disimuladamente. Entorpeciendo su ya de por si estancado trabajo.

Escuchó la puerta irrumpir y por ella pasó el origen de sus males. Entrando como si nada yendo a un urinal. Le dio la espalda, no quería ver como hacia sus necesidades biológicas, que asco.

—¿Vas a seguir evitándome? —le preguntó viendo una mancha de suciedad en el piso, luego se quejaría con intendencia.

—No te evito —dijo mientras terminaba y se iba a lavar las manos.

—Tengo algo que mostrarte.

—Armin puede ayudarte —terminó se secarse y se dio la vuelta, mirando su cara de molestia.

A Eren Le hizo reír internamente, le estaba dando algo de su propia medicina.

—Él no es mi jefe

—Esta perfectamente capacitado. Mira, tengo un montón de trabajo acumulado, si quieres puedes pedirle a Connie que…

—No.

Eren le miró extrañado, ¿por qué tanta insistencia en ello? La revisión no era asunto suyo, pasaba primero por otras manos antes de la suya.

—Bien —suspiró algo desganado. Era verdad que tenía trabajo, eso de ser buena persona y tratar de darle celos a Levi era agotador, sobre todo si las mujeres se aprovechaban de ello—, trae tus papeles y acompáñame a la oficina.

—Esta en mi computadora.

—Pues pasa los archivos a un pendrive.

—No tengo.

—Te presto el mío —Lo que pasaba, pensó con algo de gracia, era que Levi no quería pasar mucho tiempo con su maravillosa persona, si era trabajo no tenia que temer no era un violador ni nada por el estilo—. ¿Quieres mi ayuda o no?

—Si —contestó entre dientes. Ya no se sentía con muchos ánimos.

—Vamos.

Salieron del baño, Eren un poco más relajado pero con gesto serio se dirigió al cubículo de Levi, donde espero pacientemente a que el otro terminará de pasar los archivos.

—Creí que no tenías una memoria.

—Pues parece ser que apareció por arte de magia.

—Tienes razón, no recordaba que tenías poderes.

—Estas tentando tu suerte, la desperdicias como al aire que respiras.

Eren carcajeo ante la respuesta de Levi, haciendo que las personas en el lugar les miraran cómo si les hubiera salido alguna cabeza extra.

¿El jefe riéndose? ¿Levi siendo el que cuenta el chiste? Aunque no se quejaron, muchas veían esa escena como un cuento de principies irreal, dos hombres atractivos llevándose bien era un deleite visual.

—¿De que carajos te ríes? —musitó mirando amenazadoramente al personal, alejándose hasta el pasillo. Al parecer estaba siendo el espectáculo de la oficina.

—Nada, nada —dijo aún con una sonrisa yendo tras él. Y sin poderlo evitar, Levi observó el rostro alegre, sus ojos verdes brillando contentos y su boca entre abierta mostrando sus perfectos blancos dientes. Eren era un hombre atractivo, de eso no había duda—. ¿Tengo algo malo en la cara?

La pregunta le tomo desprevenido, parece ser que se dio cuenta de que le estaba mirando. Paró antes de llegar al elevador solo para molestarle.

—Tienes una mancha, cómo niño pequeño.

—¿Me la limpias? —Formó una sonrisa coqueta y luego se le acerco para poder susurrarle—. ¿Con tu lengua?

El hombre más bajo sintió su corazón latir frenéticamente, que Eren se acercará tanto le hizo inundar a sus fosas nasales de ese olor tan varonil que desprendía el castaño y su aliento tibio chocando contra su oreja le hizo cosquillas placenteras. Le empujó para que no pudiese ver el sonrojo que se apoderó momentáneamente de sus mejillas, yendo hacia el ascensor para terminar todo eso de una buena vez.

Al sentir las manos de Levi empujándole, Eren rió sutilmente. Sintiendo aún el contacto no planeado que tuvo con él.

Levantó el rostro y vio a su rubio primo mirarle desde el ascensor.

Corrió para darle un abrazo de gusto, hace algún tiempo que no le veía y con él siempre se llevo de maravilla.

—¡Reiner!

—Eren —se abrazaron y se palmearon las espaldas saliendo de ese pequeño espacio. El rubio sabia que Eren aun mantenía esa simpleza infantil e impulsiva que le caracterizaba—. Me da gusto verte.

Al salir, el más alto noto la presencia de Levi.

—Mucho gusto, soy Reiner Braun y soy…

—No me interesa —se apresuró en decir, viendo la mano extendida en modo de saludo que le daba el rubio.

—Ah, si. Oye, ¿tienes tiempo para los viejos amigos? —El rubio al ver su frustrada presentación enfocó de nuevo su atención a Eren—. Quisiera hablar contigo.

—Haz fila, yo llegue primero —habló Levi con enojo. Interponiéndose entre los altos hombres que ignoraron su presencia.

—Termino con él y si quieres más tarde te alcanzó para ir a cenar —apuntó a Levi y luego al elevador.

—Puedo esperar.

—¿Seguro?

—No tengo prisa, tomate tú tiempo.

—Si, bueno…

—Señor, el señor Hannies le está esperando —le interrumpió Connie, su secretario viéndole desde las puertas del ascensor.

—Oh, en seguida voy —le sonrió algo nervioso, al parecer se le juntaron los deberes—. Bueno, Reiner, podemos vernos otro día.

—No tengo prisa, en serio.

—¿Levi?

—Llegue primero —fue su respuesta ante la evidente sugerencia de que se fuera.

—Entiendo, en cuanto me desocupe les aviso.

—Te sigo, pudo quedarme en recepción —sugirió el rubio.

—Voy, no me va a ganar mi turno —habló sin que le preguntaran.

Eren miró a Levi, quien le veía con indiferencia mezclada con molestia, aunque no sabría decir si lo estaba realmente, él siempre llevaba esa cara…

Se encogió de hombros siguiendo a Connie, éste le entregó unos papeles que leyó superficialmente e invito a los otros sujetos a subirse con ellos.

La incomodidad que sintió Levi no era nada comparada con el extraño ambiente de tranquilidad que desprendían esos dos machos fibrosos. Por primera vez en toda su vida experimentó la incomodidad de saberse algo corto de estatura, aunque el joven rapado disimulaba muy bien el sentirse igual que él.

Eren mantenía su vista sobre los papeles, olvidó que tenia una reunión con uno de los productores para el proyecto de difusión en la televisión y querían que apareciera en ella, entendía que era una gran oportunidad para la empresa pero no estaba muy conforme con la propuesta.

Al abrirse las puertas casi corrió hacia su oficina olvidándose de los hombres que iban con él.

—Eren siempre tan atareado —Reiner le comentó a su acompañante, pero éste parecía mas absorto mirando por donde su primo se había ido—. ¿Eres su amigo?

No recibió respuesta.

—Mantente alejado de mí.

El rubio parpadeo confundido. ¿Qué había hecho para que ese sujeto le tratara tan mal? Se encogió de hombros e hizo lo que le pidió, tampoco es que fuera una persona muy conversadora.

Levi se alejó lo más que pudo y se fue a sentar en el sillón de recepción, esperando a que salieran. Esperaba que no tardaran mucho, el rubio fornido le causaba una irritación inexplicable.

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Dentro de la oficina un hombre de mediana edad mantenía una conversación con alguien que no estaba dispuesto a ceder.

—¡Vamos, muchacho! Disfruta un poco de la fama que te vendría con esto.

—Lamento tener que decirle que no, señor Hannes. Pero no soy alguien que pueda lidiar con una cámara.

—Bueno —el hombre de cabellos más claros pareció dudar, la propuesta era buena y a ellos les vendría bien algo de publicidad—, ¿y si sólo son cinco segundos?

—Mi respuesta sigue siendo la misma —fingió una sonrisa amable, casi forzando a los músculos de su rostro.

—Muchacho, te prometo que no te defraudare. ¡Déjame hacerte brillar!

Eren volvió a sonreír fingidamente y agitó la cabeza negando.

—Puedo meter en problemas a mi familia —esa la cual no le interesa.

—Ah, veo que eres hombre de principios. ¡Me gusta tu forma de pensar! —rió de forma alegre.

Estaba sentado frente al escritorio y acercó más su silla para poder inclinarse y recargarse sobre ese firme mueble de madera.

—Si —el castaño alejó su cara, su cercanía le incomodaba.

—Pero hijo, a los padres les hace sentir orgullosos que sus pequeños se superen.

Jaeger estaba al borde del colapso mental, ese sujeto sacaba lo peor de él. Y no parecía querer dejar el asunto.

—Mi familia cree en otro tipo de superación, señor Hannes.

—Te dejaré pensar en mi propuesta, no pienso dejar ir esa cara joven y fresca de mi cámara —se levantó de su asiento, abotonándose el saco de su traje color negro al mismo tiempo que se alejaba hacia la salida—. No es necesario que me acompañe, ¡conozco este lugar!

Y cerró la puerta.

Eren dejó caer su cabeza al escritorio, golpeándose rudamente la frente murmurando lo mucho que odiaba que le impusieran las cosas.

El sonido de la puerta siendo abierta le hizo mirar hacia ella y ver a Levi entrar.

—¿Esperabas a alguien más?

—No, era tu turno —murmuró colocando de nuevo su frente en la madera.

—Te ves tan derrotado que me hace feliz.

—Tu felicidad es mi felicidad, cariño —el gesto malhumorado volvió al rostro de brunos cabellos, haciendo sonreír ligeramente a Eren—. Pues bien, déjame ver en que puedo ayudarte.

—Podrías morirte.

—Llorarías mi ausencia.

—¿Así como tu le lloras a Irvin?

Oh, fibra sensible; pensó Levi. Observado como el castaño deformaba la cara y una mueca de irritación se instaló en su rostro.

Le dio el USB para que mirara los archivos, todo en silencio.

—Esto es…

—¿Si?

—¿Porno?

—¿Qué?

—¡Debiste ver tu cara! Era como de "yo ahí no deje el porno" y si, ahí no lo dejaste —una risilla nasal hizo bufar con fastidio a Levi—. Oh, Dios. Me meo.

—Eres un asqueroso inmaduro —no parecía afectarle nada, todo se le resbala con tal de incordiarle.

—Ya. Tienes muchos archivos, no sé cual sea.

—Es el que dice jódete, Jaeger.

—Oh, creí que eran fotos mías desnudo.

—Carajo, eres un inservible —dio la vuelta en el escritorio hasta llegar a Eren a quien empujo junto con la silla y abrió el archivo correcto.

—Hueles rico —dijo de pronto el castaño, olfateando la nunca de Levi a quien tenia inclinado sobre el escritorio. Habia aprovechado la distracción del otro para acercarse—. Esa posición me gusta, me incita a hacer cosas.

Levi enrojeció momentáneamente y luego se giro para patear el cuerpo contrario, Eren cayó al suelo riéndose.

—Mocoso del demonio.

—Hazte a un lado si solo me vas a golpear.

—Tus bromas son de mal gusto.

—No era broma, hueles bien. El acoso laboral no es tan divertido como creí —se recuperó incorporándose y yendo hacia el ordenador, Levi se alejo en cuanto le vio ir en su dirección—. A ver, dice que es un costeo de material. Pero tú no eres de ventas…

—El costeo es sin importancia, ve la propuesta de inversión y los pros y contras. Me dijeron que era importante mentir en los pros, pero no soy bueno en eso —señaló dirigiéndose de nuevo a la pantalla, apuntando lo que quería que viese.

—¿Y yo si? Bueno, no le veo nada de malo, la propuesta en si es buena y en su totalidad esta bien estructurada. No digas que el costeo no importa porque de ello depende que tanto de inversión… ¿Es del comercial?

—Si, ya evalué el precio de…

—No, miento. Hazlo de nuevo y tárdate dos años.

—¿Qué? Me acabas de decir que esta bien. ¿A qué juegas, Jaeger? —se cruzó de brazos mirándole amenazadoramente.

—¡Muchacho! Me han dado el visto bueno para…

Los adultos miraron al recién llegado, quien los evaluaba con la mirada.

—Oh, eres bajito.

Eren miró a Levi, quien mantenía su mirada fija en algún punto de la habitación tratando de no rebanarle nada.

—Eh, ¿señor Hannes?

—¡Tengo la autorización! —dijo agitando un papel que sostenía en la mano—. Y ahora que te veo —apuntó a Levi—. Tú también deberías participar.

—No.

—¿Quién lo autorizó? —interrumpió con enfado Eren, nadie le habló sobre eso.

—Bueno, en si quería verte para confirmar al protagonista, pero la planeación ya estaba horneándose y solo necesitaba la papelería necesaria. Como productor ejecutivo puedo disponer de los empleados —señaló a Levi—. Y en definitiva, él es perfecto para esto.

—No puedo. Dile, Eren.

—¿Qué? No me embarres en tus asuntos —murmuró para que solo el pudiera escucharle.

—Solo traes problemas.

—Tú eres el celoso que no me quería dejar solo con Reiner.

—¿Qué has dicho?

—Cuanto entusiasmo, el comercial será todo un éxito.

Los que estaban peleando verbalmente le miraron con los ojos entrecerrados, tratado de verdaderamente no matarle.

—Me gustaría saber de que tratará, hasta este momento solo tenemos el costo.

—¿Aun no lo sabes? Le entregue hace unos días al señor Nile el libreto. ¡Ya sabia que me dirían que si!

—¿Nile? Nile… ¿Dawk?

—Ese mismo —sonrió ampliamente—. Él planeó lo del comercial. Y si me permiten, me retiro. ¡Yo les aviso en cuanto los necesite!

—No puedo, tengo dislexia.

—¿Eh? —Eren y Hannes miraron a Levi interrogantes.

—Eso no es impedimento para nada… —dijo el hombre mayor.

—Me veo gordo cuando tengo una cámara enfrente.

—No te preocupes, nosotros lo editamos.

Maldito anciano, para todo tiene respuesta.

—Soy un asco de actor, nunca he participado en algo así.

—No tendrás muchos diálogos.

Ojalá tampoco tuviera que participar.

—Soy gay.

—¡Yo también!

Carajo, hijo de su sádica madre. ¿No le podía salir nada bien?

—¿Eren? —Levi trató de pasarle el problema a su jefe, éste parecía también estar en desacuerdo con la idea.

Le vio apretar con fuerza el ratón que aun sostenía en su mano y sus cejas enmarcando su cara con enojo. Al parecer, Eren estaba más frustrado con la idea que él.

—La verdad es que yo no quiero estar en el comercial, he estado ocupado en el trabajo y esta clase de cosas podrían afectarme.

—No te preocupes, ya establecimos horarios y el señor Nile se hará cargo de los pendientes.

Lo único que quiere él es quedarse con su cargo; pensó Eren.

—De acuerdo —aceptó—. Pero con la condición de participar lo menos posible.

—Siendo el protagonista lo dudo, muchacho. Pero veré —y con una reverencia de broma se retiró.

Levi también se quería ir, así que sin cuidado alguno retiro su memoria del ordenador alejándose de inmediato de Eren, pero éste no pareció reaccionar ante su evidente huida.

—¿Enojado?

—No sé. Me molesta más que Nile sepa que… —guardó silencio de repente.

Levi le miró esperando que continuara pero en vez de eso desvió la vista hacia otro lado.

—¿Qué?

—Nada —dio un suave suspiro.

Se levantó en dirección a la puerta y la abrió, indicándole que saliera.

—¿Ya acabaron? —les interrumpió de pronto el rubio.

—Si, Levi ya se iba —y con poco tacto le empujó hacia afuera sin que el rubio lo notara, cerrando la puerta cuando Reiner entró.

El de cabellos brunos miró la puerta de la oficina de Eren incontables segundos, pensando que no sabia lo que realmente le hizo sentirse tan irritado.

Sí pasar más tiempo del necesario con Eren por el estúpido comercial o que otro hombre al que el castaño le parecía tener confianza se encerrará con él en la oficina

Sentía que debía abrir esa puerta y sacar a ese sujeto que se encerró con el mocoso.

Pero eran pensamientos llenos de contradicción, porque en primer lugar, él le quiere lejos de su vida…

Ya ni se entiende él mismo, necesitaba urgentemente hablar con alguien y que le dijera que estaba confundido, que estaba pasando por la crisis de los cuarenta aunque apenas tuviese los treinta.

Le dio un golpe a la puerta por lo frustrado que se sentía y se retiró de ahí bajo la atenta mirada de Connie, quien le miraba con miedo.

Dentro del la habitación, Reiner se sobresaltó por el golpe pero pensó que seguramente era algún crujido de la puerta.

—Ese hombre y tú parecen llevarse bien, me agrada.

—¿Levi? Ah, somos buenos amigos.

—Oh —recordó vagamente ese nombre…

"—Ya le di muchas, a él sólo le importa su puta.

—Annie…

—Es la verdad. Ese tal Levi es… —masculló con enojo para luego darse y entrar a una de las puertas del pasillo encerrándose ahí".

Ya no le caía tan bien…

—Tío Irvin está en cama y no has ido una sola vez a verle. Annie está molesta, nunca la había visto tan molesta. Hasta Bertholdt está molesto.

—Lo sé —un suspiro melancólico escapó de sus labios y Reiner se sintió algo culpable.

—Te invito unos tragos —sugirió.

Eren procesó la invitación, realmente no quería salir pero necesitaba distraerse un rato a pesar de su poca experiencia tomando.

—Claro —y de paso darle algo de celos a Levi.

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Armin mantenía fija su vista en la pantalla de su ordenador, habia visto a Eren irse con su compañero y desde entonces ninguno ha vuelto. Aun sigue sentido con su amigo por romper su relación con Mikasa, ella no se merecía la forma en la que la trato, como si todos esos años juntos no hubieran servido para nada.

Pero comprendió que no debía ponerse en su contra, entiende un poco las razones que llevaron al castaño a su pequeño colapso mental y probablemente este confundido acerca de su orientación sexual.

Sinceramente, él esperaba que Eren negara cualquier tipo de relación con Levi, lo esperaba y lo sigue haciendo. Pero por lo que le dijo con frases a medas fue la insinuación de que si pasó algo pero que no lo recuerda. Al menos no engañó a Mikasa conscientemente…

Y hablando de cosas sin remedio…

Su compañero apareció como invocación con su usual semblante indiferente que sólo cambiaba cuando Eren estaba de por medio.

Llegó hasta él y le arrojó una carpeta a su escritorio.

—Eren dijo que lo revisaras —le escuchó decir.

Tomo los papeles y hojeó el contenido.

—¿Del comercial?

—Si.

—¿Y Eren?

—Supongo que esta atendiendo asuntos muy privados con ese rubio que… —calló abruptamente.

Armin trató de descifrar la expresión de Levi, al parecer era algo que no quería decir pero se le salió.

—Rubio… ¿El señor Irvin?

—No, un tal Reiner.

Levi estaba siendo un poco hablador, quizá intenta sacarle información…

—Ah, Reiner. Hace mucho que no sabia de él, me gustaría verle también —mentira, le vio cuando fue a visitar al padre de su amigo.

Pero si su compañero quería información le iba a costar.

—Supongo.

Y aunque Levi sonará desinteresado que aun estuviese cerca de él es que esperaba que hable más.

—De seguro saldrán como en los viejos tiempo.

—No importa.

"No importa". Fue algo que se repitió en su cabeza, claro. Si no le importara no hubiese sonado tan sentido.

Ahora entendía a Eren y su afán por molestarle.

—¿Viste al jefe y al rubio grande? Nunca creí ver tanta perfección en mi vida, lástima. Escuché que el señor Jaeger estaba comprometido, si no fuera así ya estarían sobre él —comenzó a cuchichear una empleada de cabello corto ondulado con otra.

—¿Más? —ironizó una pequeña mujer a lado de ellas—. Si hoy parecía que se lo querían violar.

—Petra, tu no entiendes. Hombres como esos se dan poco.

—Pues hombres como el señor Jaeger no se fijan en viejas chismosas, vayan y hagan su trabajo. ¡Corran!

Las mujeres hicieron cara de indignación y se separaron para ir a sus respectivos lugares y Petra hizo lo mismo.

Cuando la mujer de cabello ondulado pasó cerca de ellos otra mujer le interceptó.

—¿Y donde los viste?

—En el ascensor, creo que iban al subterráneo.

—De seguro fueron a comer, que envidia ser el jefe.

Almorzar, subterráneo. Levi tuvo un mal presentimiento.

Para cuando Armin dejo de distraerse con los chismes de la oficina y quizo concentrarse en su compañero, este ya no estaba a la vista…

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Eren y Reiner estaban llegando al estacionamiento cuando de pronto un mensaje interrumpió.

"Annie ya salió y quiere ir a comer. ¿Qué le digo?".

Era Bertholdt. Contestó rápidamente.

"Voy para allá"

—Eren, creo que nuestra comida será pospuesta a otro día. ¿No te importa?

—No te preocupes, supongo ha de ser algo importante.

—Bien, nos vemos —las puertas fueron abiertas y Reiner salió corriendo.

El castaño agradeció mentalmente, de seguro la plática en la comida iba a ser sobre el mal hijo que era. Darle celos a Levi no valía tanto…

Apretó el botón con el número cuatro para volver a su piso y las puertas fueron abiertas en el número tres dejando ver a un pequeño hombre ceñudo que reconoció perfectamente.

—¿Tan rápido llegas de tu cita? —cuestionó mientras ponía una mano en las puertas para que no se cerraran.

—¿Cita?

—Una vez tu hermana me dijo puta, pero creo que la única puta aquí eres tu —sonrió sardónicamente y pudo apreciar la mueca de molestia de Eren.

Los ojos verdes se opacaron, sus labios se fruncieron y su nariz se arrugó con desagrado.

—Cuando pones esa cara pareces un psicópata que mató a alguien, mocoso.

—¿Tu crees? Mi papá murió asesinado —dejó de fruncir la boca para formar una sonrisa sin emoción—. Y yo maté a su asesino, creo que quedaron secuelas.

Quitó la mano pálida para que las puertas se cerraran dejando atrás a un sorprendido Levi

Y aun muy sorprendido Armin…

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NOTAS:

Me enfrenté a viento y marea por terminar este capítulo (?) Lo modiifiquÉ chorrocientas mil veces porque tengo un serio problema cambiando el punto de vista, so ~

Ayúdenme a mejorar con un comentario, ¿les pareció bueno? ¿Horrores de ortografía? Háganmelo saber.

¡Hasta la próxima!