Advertencia de capítulo: Lime/Lemon.
(algo tarde para los que ya leyeron el capítulo)
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Eren era, según Levi: La prueba viviente de la confianza en si mismo. Con esa sonrisa radiante, porte elegante, boletos en la mano y en su casa a las ocho de la mañana en sábado de su día libre.
Una aparición indeseada, se dijo.
Le cerró la puerta de su departamento experimentando una especie de deja vü. Bostezó producto del sueño y estaba por llegar a su habitación cuando el teléfono de casa sonó.
—Diga.
—¡Abra! —exigió Eren al otro lado de la linea.
—Es mi puto día libre, ve y molesta al niño rubio. No pienso salir a ver una película cursi.
—No son para una película.
—¿Entonces?
—Iremos a surfear.
El silencio reinó entre los dos hasta que una respiración comenzó a sonar agitada y luego, Levi colgó.
—¡Me entendió mal! —gritó fuerte desde afuera, golpeando la puerta tratando de hacer se notar, o en su defecto, molestar de tal manera a su ¿pareja? Para que le abriera—. Abra y le explico.
—Vete al diablo.
—Tenemos qué compartir cosas, ¡tenemos una relación!
Levi le abrió jalándole dentro.
—Un minuto para explicarte.
—Renté una piscina para enseñarle a nadar —comenzó a decir de forma apresurada—, tengo boletos de entrada que lo prueban. No quiero que le vuelva a pasar lo de… ya sabe.
—No pasará, no pienso volver al mar —los ojos de Levi se afilaron recordando tristes momentos en su vida—. Cómo tampoco necesito que me los recuerdes.
—Tenemos una especie de coctel el próximo mes, ¿no? —Levi asintió—. Ya no será en el hotel… Va a ser en un barco, con agua alrededor y…
—Entendí, corta el royo —Se masajeó el puente de la nariz cansino—. Iré a cambiarme, ahora vuelvo. Quédate quieto en un sillón.
Una hora más tarde, ya estaban en el lugar.
Levi estaba hecho una furia. Eren había parado en una tienda a comprar flotadores, bloqueador, y otras cosas que no eran necesarias.
"L o son". Le había dicho, explicándole que primero necesitaba alguna tabla en que apoyarse.
La alberca era techada, pero Jaeger insistió en ponerle el bloqueador, ahora entiende que lo hizo solo para manosearle aprovechándose de su ignorancia respecto al tema. Jodido bastardo.
—La primera lección es mantener el aire. Sumérgete y aprieta muy bien esa nariz, sal cuando se te terminé el oxigeno. ¿Bien?
—Supongo.
Pero Levi no salió, de nuevo.
Eren se puso pálido experimentando la misma sensación de cuanto estuvieron en el mar y saltó al agua, con facilidad sacó el cuerpo inconsciente dándole los primeros auxilios. El agua que se había tragado fue expulsada. Lo ultimo que Levi vio, fueron unos ojos verdes llenos de preocupación para luego desmayarse de nuevo.
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Las luces tintineaban la segunda vez que abrió los ojos, encontrándose así mismo recostado en el asiento del copiloto y una manta sobre su cuerpo. Desde su posición podía ver que Eren manejaba manteniendo un gesto enfadado.
No tenia ganas de qué lo regañaran, volvió a quedarse dormido con el olor de la colonia de Eren flotando en el aire y la promesa a sí mismo de que pediría disculpas en cuanto volviera a despertar.
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La tercera es la vencida, se dijo.
Con lentitud se incorporó en la cama a la que de inmediato no reconoció como suya, vio la mesita de noche donde había un reloj digital y se percató que aun era temprano. Un pequeño rayo de luz se colaba por las cortinas y un agradable olor a comida le guió hasta la cocina de la casa de dos pisos.
—Buenos días —le saludó Eren quien sentado en la barra, intentaba lidiar con la taza de café recién hecho—. Sírvete lo que gustes.
Señaló algo de comida que aun estaba caliente.
—¿Tienes té?
—Debo dé —contestó poniéndose de pie y revisando los estantes, se encontró con una caja y puso el agua a calentar—. Es manzanilla, ¿le sirve?
—Si —No agradeció, ayer tenia la intención pero al ver a Eren tratándolo con frialdad le hizo dudar de sus buenas acciones.
—Ayer no salió del agua, ¿podría explicarme por qué?
—No.
—Entiendo —dijo intentando parecer indiferente, pero sus expresivos ojos le delataban—. Me iré adelantando, aun tiene tiempo de desayunar e ir a casa por una muda limpia.
Levi asintió en silencio rehusando mirarle y Eren suspiró con pesar yendo a las escaleras, y perdiéndose de la acusadora mirada del hombre de oscuro cabello.
A las ocho de la mañana ambos estaban listos para irse. Levi tomó una ducha rápida para no perder tiempo en casa y cuando llegó a la sala se encontró con el deprimente panorama de Eren mirando su celular con aire ausente.
—¿Me vas a llevar?
—Llévese mi auto, acaban de arreglar mi motocicleta y me iré en ella.
—Creí que la idea era pasar tiempo juntos —frunció en ceño por la seca respuesta. ¿A qué jugaba? No tenía ánimos de lidiar con un chiquillo.
—La idea era mantenerle a salvo también, si mal no recuerdo.
Levi no contestó ante el evidente tono de reproche y el castaño le pasó por un lado entregándole las llaves del vehículo.
Al parecer hirió algo muy dentro de Eren.
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Era medio día del martes cuando unos pequeños ojos acusadores empezaron taladrar a Armin, quien sentado a unos cubículos más adelante intentaba hacer su trabajo como era debido. Con cansancio le dirigió una mirada a Levi hacia el pasillo y minutos más tarde, ambos se encontraban frente a frente.
—El idiota tiene días que no me habla —acusó.
No le importaba que se viera de manera infantil. Además, ¿a qué otra persona podía recurrir cuando se trataba del mocoso?
Arlert le miró con ojos acusadores al oír la palabra despectiva con la que se refirió a su amigo.
—Pues van de maravilla, ¿no quería alejarse usted en primer lugar?
—Tenemos un trato —dijo a modo de explicación—. Ya me harté de que se comporte como un niño que juega a las escondidas.
—Si, sé sobre lo de ustedes —murmuró dirigiendo su mirada nerviosa a otro lado—. No pudo ayudar, estamos algo… cortos de entendimiento.
—Ah, el mocoso y tú se pelearon. Que novedad.
—Lo de ustedes tampoco es novedad —acusó con el mismo tono sarcástico—. Debería tragarse el orgullo y disculparse. Eren podrá ser un idiota como usted dice, pero sabe como lidiar con un problema. Y mientras usted se lo pongo difícil, mi amigo no se acercará —le dijo pero a cambio recibió una mirada fulminante que le hizo cohibirse—. Sólo digo…
—El problema es que no se qué rayos tiene.
—Piénselo bien, ¿atentó contra su "acuerdo"? ¿Le negó algo qué habían acordado? ¿Le cambió por alguien más? En esas circunstancias Eren suele ser algo rencoroso.
—Yo no hice nada de… —Un foco iluminador apareció de repente ante un camino oscuro y Levi maldijo entre dientes lo sentimental que podía llegar ese cabezota castaño—. Quizá pasaron unas cuantas cosas.
—Sí no quiere disculparse no lo haga, pero a cambio deberá hacer algo que Eren desee.
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Un acorralado castaño intentaba huir desesperadamente de las garras de un enfurecido hombrecillo. Cuando la oportunidad se le fue de las manos al ver a Armin vigilando la entrada para que no lo hiciera supo que era un complot en su contra.
¿Dónde estaba Connie? Seguramente en el tercer piso coqueteando con Sasha.
—Mañana en tú casa.
—¿Perdón?
—Casa. Después del trabajo —comenzó a decir cómo si estuviera lidiando con un tonto.
—Entendí, pero no encuentro claro la finalidad.
—Tiempo de… —murmuró manteniendo una mano fuertemente agarrada de la corbata gris de Eren. No podía decir la frase completa y miró a Armin sobre su hombro para que lo hiciera por él.
—Tiempo de calidad, quiere decir —dijo con fastidio. Estar en medio de una pelea de amantes no era la idea perfecta para su tarde—. Acepta ya antes de qué no pueda ni mantenerse en pie.
Jager asintió varias veces con tal de qué se fueran todos de una vez y le dejaran moverse con libertad.
—Vendré por ti —amenazó "amablemente" Levi mientras soltaba la corbata—. No intentes huir, el chico rapado te tiene vigilado.
¡¿Estaba condenado por su secretario?! No podía culparle, bastaba con una simple mirada de esos pequeños ojos para amedrentar a cualquiera.
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La tarde del siguiente día llegó tan rápido que el castaño no se dio cuenta de la hora hasta que miró el reloj de mano que marcaban las siete, sino que Springer anunció la "inesperada" visita de Levi que reclamaba su presencia.
Eren suspiró, aun no tenia las ganas de enfrentar a su empleado por la falta de compromiso que tenía con la relación. Y no podía exigirle nada porque sería alejarle, por eso había optado por ignorarle un tiempo, al menos hasta que sus ansias por saber lo qué pensaba se calmaran.
Nunca contó con el factor "interés" que el hombre demostró.
Al llegar a casa Eren se mantuvo distante mientras hacia la cena, respondía con monosílabos y desviaba la mirada cada que se cruzaba con los ojos verde oliva. Para cuando terminaron sus alimentos y guardándose el orgullo, Levi le dijo de la forma más casual que pudo encontrar que tuvieran avances.
—¿Nos vamos a besar? —preguntó esperanzado, la idea era como un sueño hecho realidad.
—No —respondió de manera casi inmediata, los besos eran algo muy íntimo y no estaba dispuesto a ceder en ese terreno—. Vas a tocar hasta donde yo esté dispuesto a aceptar.
El rasgo más característico de Eren que eran esos ojos verdes brillantes, esos que se ensombrecieron por lo dicho, y esos mismos que Levi trató de adivinar en qué estaba pensando.
—Agradezco la oferta, pero tengo que declinarla —se levantó de su asiento arrastrando la silla con él, tomó sus platos de manera brusca y los dejo en el fregadero para luego despedirse—. Buenas noches.
—¿Por qué no? —curioseó arqueando una ceja ante el repentino arranque del joven.
Eren se detuvo a los pies de la escalara e intentó con todas sus fuerzas no ceder ante sus arranques de estupidez.
Hizo de su mano un puño apretándolo con fuerza y cerró los ojos con lentitud saboreando un amargo sentimiento a sabiendas de que Levi no le veía.
—Lamento informarle que no soy una puta —se giró y contempló el semblante indiferente que tanto le molestaba del otro—, no pienso "hacer avances" con una persona que ve a la pareja como desfogue. Hasta que no entienda que…
—No dije que lo fueras, Eren —le interrumpió—. Creo que quedó bien claro la palabra avance. No "desfogue".
—¿Y sí lo hago? Quiero que me asegure que nada cambiará después de eso, no vamos a retroceder y no me negara compañía. Vendrá de vez en cuando y sí esta dispuesto a pasar un rato agradable conmigo y no será cortante.
—Lo hare, lo prometo.
Eren se preguntaba cómo podía decir esas palabras sin demostrar alguna emoción, al menos él no podía.
—Acompáñame a mi cuarto —volvió a girarse retomando su camino.
No pudo ver la sonrisa de satisfacción en el rostro de Levi esa noche.
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—¿Usted va a seguir adelante? —Regaño con evidente irritación.
—¡Espere! —Eren le detuvo, agitado por todas las obscenas cosas que se le cruzaron por la mente.
Era un hombre con un apetito sexual después de todo y tener al causante de muchos de sus sueños húmedos (por no decir todos) era gloria y a pesar de eso, tenia nula experiencia tratando de seducir a otro hombre. Estaba nervioso, tanto que no podía hacer nada.
—Borracho eras bastante bueno —se quejó Levi consiente de que el castaño le escuchaba—. El acoso se te daba mejor.
—Estar alcoholizado tiene sus ventajas —Se defendió, viéndose las palmas que le cosquillaban y evitando la mirada oscurecida del hombre frente a él—. Y no era acoso, jugaba, o mas bien no era algo formal, intentaba acercarme no era consiente de las cosas, quiero decir…
—Si, si, sólo muévete.
Tenía muchas ganas de abalanzarse y dejarse guiar por sus instintos, pero muy en el fondo sabía que eso no era adecuado, y mucho menos correcto, sobre todos si recibía una patada en su zona baja por parte de Levi y de nuevo, él se intentó mover para acabar con el incómodo momento, pero Eren volvió a negar necio.
—Yo hare el primer movimiento —afirmó Eren con convicción.
—No dejare que ataques mi culo de nuevo. Hasta donde yo esté dispuesto, Jaeger, recuerda.
Eren entornó los ojos, tampoco es que el hombre de brunos cabellos intentase atacar el suyo. Con una gran exhalación se acercó a través de la cama matrimonial hasta quedar lo suficientemente cerca de Levi como para inhalar su fresco olor. Se dejó caer con las piernas abiertas y le indicó al hombre que se pusiera entre ellas.
Levi le miró furioso por la estúpida petición y no le hizo el menor caso.
—Ven —exigió el castaño con voz ronca, lo que hizo estremecer al pequeño hombre pero siguió con su posición de mantener los brazos cruzados sobre su pecho. La segunda vez que Eren repitió la orden fue con un seco—:. Ven aquí, Levi.
La cabeza del hombre de cabello oscuro se agitó negando.
Eren emitió un gruñido de frustración y tomó el brazo pálido con brusquedad girando el cuerpo para que quedara entre sus piernas.
—Maldita sea, Eren. Te dije que no.
—Los avances son más importantes que tu negativa, quedamos en intentarlo y diste tu palabra de hombre que así seria. Ahora te quedaras quieto mientras yo intentó controlarme y no girarte sobre la cama y penetrarte para que grites retorciéndote debajo de mi.
—¿Eres estúpido?
—No, no lo soy. Quiero hacer que pase un buen rato, no qué sienta asco, pero para llegar a eso necesito que coopere.
Por un momento, los pequeños ojos de Levi brillaron pero Eren no pudo verlo.
—Bien —musitó y dejó que el castaño hiciera lo suyo. Se tensó en cuanto Eren suspiró cálidamente cerca de su oreja y se puso rígido cuando las manos grandes y morenas se colaron debajo de su pulcra camisa blanca—. Despacio.
La orden divirtió a Eren, pensando que hace algunas semanas Levi estaba a punto de sucumbir ante su propio placer y no reparó en hacerlo despacio, mas bien parecía que tenia una necesidad incontrolable.
Ignoró su mandato y lentitud le despojó de su pantalón negro, bajándolo hasta las rodillas de esa piel tan blanca. Tragó saliva, sintiéndose de pronto tímido ante el cuerpo que estaba descubriendo.
Recordó la vez que le vio completamente desnudo, esa vez parecía que ese sujeto sabia perfectamente lo que tenía.
Unos brazos delgados pero bien definidos; fibrosos y blancos. Siempre pensó que Levi era algo delgado por su estatura, pero nunca imaginó que su cuerpo estuviese dotado de músculos algo mejor que los suyos.
Solo algo. Casi nada, se dijo.
—Estoy tan excitado —murmuró reprimiéndose.
Necesitaba sentir más de su piel, embriagarse de su tan deseado amante y apresarle entre sus brazos para confirmar que era solo suyo.
—Te dije que lo hicieras mas rápido —le regañó Levi dejando el tibio regazo del castaño y bajando de la cama para quitarse todo rastro de ropa, quedando completamente expuesto ante Eren—. Ahora tu.
Eren ahogó un ronco gemido de asombro, olvidó los detalles de ese cuerpo tan tentadoramente de Levi sintiéndose cohibido ante la confianza del otro. Todo él le tentaba, hasta el mas mínimo detalle y no podía defraudarle y se despojó de su ropa con facilidad arrojándola sin cuidado hasta quedar en iguales condiciones.
—Ven —volvió a insistir, abriendo las piernas para dejarle espacio entre ellas y que viera que ya estaba excitado solo con verle.
Levi sonrió ladino fijando la vista en su propia hombría que despertó al ver el cuerpo moreno y asintió yendo a su encuentro con paso lento.
Vio a Eren apuntar sus muslos en una muda invitación a que se sentara.
Levi obedeció aunque a regañadientes.
—¿Sabes algo sobre el sexo gay, mocoso?
—Me leí unas cuantas cosas —jadeo al sentir las nalgas firmes del hombre sobre si y contuvo el deseo, era un santo, en definitiva lo era. Levi le debía la integridad de su trasero—. Haremos los preliminares.
—Y cómo carajo pretendes —Un jadeo murió en sus labios cuando sintió que su miembro era tomado por unas temblorosas manos, no podría afirmar sí fue por sorpresa o porque eso había estado esperando—, hacerlo.
De ahí en adelante todo fue más fácil, las inhibiciones auto impuestas de Eren fueron mermando hasta que quedaron en el olvido. Saborear el éxito de mantener a Levi sobre él fue más que la vergüenza.
—Tócame tú también.
—No hare —un gemido ronco inundó la habitación cuando unos dedos traviesos se colaron a su trasero—, bien, entendí. Déjalo ya.
Con sinuosa lentitud Levi se inclinó hacia adelante e intentó besar los tentadores labios contrarios, pero gruñó por su pensamiento incoherente y en vez de eso mordió el cuello más moreno y agarró fuertemente los hombros restregándose contra la mano mas grande para que le diera algo de diversión.
Jager intentaba recordar como se respiraba correctamente, el peso de Levi sobre él era placentero, su piel contra la suya causaba en él una sensación excitante. La tentadora idea de dejar de explorar para invadir el territorio que tanto deseaba se iba perdiendo poco a poco. Mas se contuvo, su hombre estaba haciendo el mismo esfuerzo que él para controlarse y se lo agradecía enormemente.
Cuando tuvo un poco de control en su persona, Eren rió por lo provocativo que estaba siendo Levi y no protestó cuando los dientes se clavaron más fuerte en el hueco de su cuello, ni cuando las uñas perfectamente cortadas se enterraron en su piel.
En una suave movimiento que Levi no previó, Eren le tumbo sobre la cama y con lentitud pasó su lengua húmeda sobre su torso al mismo tiempo que restregaba su miembro erecto en los muslos desnudos. Bajó la cabeza de a poco dejando el rastro de besos sobre la blanquecina piel y llegó hasta su hombría que palpitaba deseosa; acariciando unos cuantos vellos negros rizados haciéndole estremecer.
Levi intentaba no desear que se tragara su pene y le diera placer. "¿Cómo era posible que un mocoso medio virgen supiese donde tocar? ¿Acaso era un experto?" La titubeante mirada del comienzo le decía que seguía siendo tan virgen de mente como se le imaginaba.
Pero…
—¿Le conté que fue mi primera experiencia sexual?
—No… —murmuró, pero se lo imaginaba, y eso de alguna manera le hizo llenarle de satisfacción.
Un breve suspiró de sorpresa salió de su boca en cuanto la lengua de Jaeger se movió sobre su carne, chupándole para luego engullirla por completo.
Quizo enterrar los dedos sobre ese cabello alborotado y hacerle ir a su ritmo, pero temía correrse antes de tiempo y avergonzarse por su poca resistencia. En vez de eso, se mordió el labio reteniendo los gemidos y evitando mirar la excitante visión de Eren entre sus piernas.
Se sentía horriblemente bien, sentía que iba a explotar.
Quería más, mucho más…
A pesar de haber tenido breves encuentros sexuales en el pasado, nada como la hábil lengua del castaño para hacerle querer gemir todo el tiempo.
El sexo para él jamás fue prioridad, pero ahora cada que su mirada se encontraba con las gemas verdes, un deseo incontrolable se apoderaba de él. Muchas veces terminó dándose duchas frías satisfaciéndose bajo el chorro de agua; la mano era su mejor amiga.
Ahora con el causante de su creciente deseo sexual acariciando y chupando su intimidad con vehemencia, ya no tenia de qué preocuparse de esas noches de soledad.
Esa soledad que le gustaba tanto antes y la cual fue cambiando poco a poco tras la presencia tan brillante de Eren. Era cómo su propio y único lugar feliz, ese donde sólo él sabia donde encontrar y el que siempre estaría dispuesto a recibirle.
Y aun así, no sentía la "relación" del todo correcta.
—Más te vale que no muerdas —con voz entrecortada logó articular antes de volver a sentir esa húmeda boca y los hábiles dedos recorriendo sus muslos en agradables caricias que le excitaban.
En respuesta, Eren sonrió travieso mordiendo su miembro, lo que le hizo correrse en su boca.
Levi se tensó, arqueando ligeramente la espalda y tratando de mantener a raya los espasmos de la oleada de placer.
Se había corrido con la mirada fija de Eren sobre él. ¡Había tenido un maravilloso orgasmo porque el mocoso ese le estaba viendo! Estaba realmente demente, lunático, no, no, eso no pasó.
—Carajo —gruñó, cuando sintió que el castaño succionaba su sensible miembro, parecía que quería exprimirle hasta la última gota.
—Delicioso —murmuró y tras una mirada deseosa viendo el cuerpo que se tensaba bajo suyo, se relamió los labios y tragó su semilla lentamente.
—Eres un cerdo —masculló Levi aun sintiendo el éxtasis, intentando normalizar la respiración después de tener un maravilloso orgasmo—. Un maldito cerdo.
Los ojos verdes contemplaron maravillados el cuerpo duro y caliente dispuesto y negó teniéndose a su lado.
—Me gusta saborearte, no es algo anormal —se defendió sonriente, satisfecho consigo mismo por su buen trabajo.
—¿Eso es todo? —intentó que su voz sonara desinteresada, esperaba algo más de acción.
—Te dije que serian las preliminares, no quiero abarrotarte.
—Ya hemos tenido sexo, Eren. Esta vez no será diferente.
—No si puedo impedirlo, lo haré a mi ritmo, del modo que pueda controlarme y por supuesto, que pueda recordarlo.
—Como quieras —su voz volvió a su usual tono distante y salió de la cama dispuesto a asearse, sus piernas temblaban y tuvo que durar un momento de pie antes de que unos brazos fuertes le guiaran hasta el baño—. No soy un maldito lisiado, hijo de puta.
—Cómo la pareja responsable que soy, es mi deber asegurarme que llegues sano y salvo a tu destino.
Eren tenía esa mueca de satisfacción, cómo si él hubiera sido el del orgasmo y no él. Quería borrarle esa sonrisa del rostro.
—Mi puño en tu cara es mi destino.
—Si, si. Ahora entra y ten cuidado.
Cuando Eren estaba cerrando la puerta del baño para darle la privacidad que necesitaba, Levi contempló el pene del castaño que se erguía poderoso y al parecer, dolorosamente excitado.
—Eren —le interrumpió antes de que se cerrara por completo. Lo que le iba a decir no llegó, porque antes de esos negó—. Nada.
El chico le sonrió con suavidad mirándole con esos brillantes ojos enamorados para luego cerrar por completo.
Yendo hasta la puerta corrediza del baño se dio cuenta de que casi sucumbe, casi, ante la tentadora oferta de ofrecerse a liberarse de esa erección, de no ser por una pizca de razón que aun quedaba en su cabeza hubiesen acabado de nuevo en la cama y esta vez, podía jurar que su trasero no saldría ileso.
Él no estaba para satisfacerle y se lo dejo bien claro. Las reglas que imponía antes de aceptar sus absurdas ideas:
1.- La privacidad ante todo. (No iban a estar todo el día pegados).
2.- La razón de su "noviazgo" era satisfacer sus necesidades y eso Eren lo tenia bien claro.
3.- No le tocaría ni daría la iniciativa (solo por el placer de no ceder ante Eren).
Y el mocoso aceptó cada una de las condiciones, sonriendo a cada palabra y afirmando que le enamoraría.
Lo que le causó remordimiento.
Al aceptar "salir" era para beneficio del otro y luego si eso no funcionaba se vería en la penosa necesidad de desistir y abstenerse a sus reglas, pero desde un principio todo fue a su modo y cómo quería, y Eren jamás se quejó…
Porque era un estúpido mocoso enamorado, y él era un hombre que no deseaba sucumbir ante ese sentimiento.
El chorro de agua calienta sobre sus hombros le hizo calmarse y dejar de pensar, hasta que unos golpes en la puerta le hicieron quedarse quieto en su sitio a la espera de un posible nuevo "progreso".
—¿Levi? Voy a entrar y dejarte una toalla —cuando no obtuvo respuesta, Eren entró con cautela y observó la silueta detrás de cancel. Dejó la toalla sobre la repisa y con una mirada anhelante se fue igual de silencioso.
Bajo la regadera, el hombre se reprimió hasta el cansancio su poca cooperación, pero es que no podía contra la poderosa mirada enamorada de Jaeger…
… no podía.
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Eren llegó a casa con dolor de cabeza, pero en cuanto dio un paso a la entrada, el olor a quemado le inundó las fosas nasales cambiándole por completo su estado de ánimo.
Levi estaba en casa. Se dijo con emoción.
Tras los pequeños avances dos semanas atrás, Levi había cumplido su promesa y se mantenían en constante comunicación.
Sí Eren salía tarde del trabajo o no, Levi iba a su casa y se quedaba a dormir para "acostumbrarse" y tratar de hacerle la cena como agradecimiento por salvarle la vida (si, aun insistía en ese tema), lo que le parecía enternecedor y a la vez un atentado contra su vida.
Su amante no cocinaba de una manera que pudiese recomendar.
La cocina estaba llena de humo con un olor muy peculiar y detrás del sartén, estaba aquel hombre de aura intimidante que le hacia vibrar de emoción (sentimientos contradictorios) tratando de apagar el fuego.
—Mierda —le escuchó decir.
Eren rió bajito para no provocar la ira de Levi y con lentitud, se acercó hasta él arrebatándole de un suave movimiento el utensilio de cocina donde lo dejo caer en el fregadero tapándolo en el proceso.
—¿Pescado? —preguntó tratando de descubrir la masa negra.
—No, pollo.
—¿Por qué no esperó?
—No soy un maldito manco para no poder hacerlo solo.
Lo sabia, pero su pequeño amante no era apto si quiera para hervir agua y de eso derivaba todo el problema. Asintió dándole la razón para no hacerlo enfadar más de lo que ya estaba y fue hasta el refrigerador para sacar verdura congelada.
—¿Quieres arroz o pasta? —ofreció.
—Arroz.
Y con esa respuesta, el hombre mayor se fue de la cocina para no estorbar.
El castaño volvió a reír disimuladamente y fingió toser al percatarse de la mirada de pocos amigos que le mandó Levi desde la sala.
Eren quería pensar que todo eso duraría para siempre.
Y ese mismo día, Levi sintió que algo estaba fuera de lugar.
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La segunda vez que sintió lo mismo, fue una tarde en donde el joven de ojos verdes le llevaba en su auto.
Observaba sin reparos el atractivo rostro de facciones varoniles, no era muy distinto a su propio rostro, pero Eren tenía ese algo que le gustaba y no lo podía negar.
¿Cuándo pasó de la atracción al gusto? Se preguntaba incontables veces.
—¿A tu casa o a la mía? —de pronto le dijo; casi le pillaba viéndole.
—Tuya, deje ropa ahí.
Ya eran dos meses de relación. Ahora Eren se quedaba algunas noches en casa de Levi o viceversa.
Se pasaban el día juntos, cenaban juntos y amanecían juntos; pero nunca en la misma cama.
Era un par de adultos que trataban de llevarse bien y Levi estaba satisfecho con eso, no era necesario el sexo, hartarse de Eren sería fácil sí seguían llevando ese ritmo de vida.
Los "avances" fueron una simple excusa para que le dirigiera la palabra, y el joven a su lado no parecía exigir mas de la cuenta.
—Ayer tire su taza sin querer —confesó Eren, esperando que el hombre no se enojara, no mucho—. ¡Pero le compré otra!
—¿Es la de puntos de colores de la alacena?
-Sí lo es ...
El hombre de oscuro cabello chasqueó la lengua e intentó no regañarle, ¿de qué servía? Nadie le devolvería su preciada taza. Al menos Eren tuvo la "amabilidad" de reponérsela.
Después se cobraría lo descuidado que era.
Y pensó, no sin cierto temor, que se estaba imaginando con Eren a futuro. Un futuro incierto y a la vez prometedor. ¿Qué le estaba sucediendo?
—Quiero ir a casa.
—¿Cambió de opinión?
—No, quiero estar solo.
El castaño sabía que Levi se iba a enojar pero no a tal punto.
—Bien —aceptó algo desconfiado, dejarle solo mientras le maldecía mentalmente no era saludable—. ¿Al menos podemos cenar juntos?
—A mi puta casa, Jaeger y rápido.
Levi había ganado la batalla.
Una vez que llegó a su hogar, se encerró en su habitación y rodeado de lo conocido se permitió reflexionar sobre Eren.
Prácticamente se estaba comportando como una pareja de años de estar juntos y eso le confundía de sobremanera, le hacia pensar que la relación daría un paso que él no iba a poder controlar.
El acosador ese, su pareja o el mocoso (tenia tantos apodos en su mente que ya ni sabia como tratarle) se ganaba con facilidad su confianza, a pesar de que era un descuidado, no podia mantener limpia su casa y no lavaba sus malditos trastes sucios.
¿Cómo podia vivir con una persona tan él?
Ah, si. Era malditamente adorable, complaciente y persuasivo; algunas veces era coqueto pero era para hacerlo enfadar.
Tuvo un mal concepto de Eren en un principio por su forma tan desenvuelta de ser, pero aprendió con el tiempo que tras la fachada de sus multiples cualidades y sonrisas educadas, se escondia un niño que rogaba por un poco de atencion y era bastante timido.
¡Eren Jaeger era timido! O quizá sólo le cohibia su presencia, ha saber.
A veces comenzaba a tartamudear cuando estaban solos, se ponía nervioso cuando le miraba o simplemente se sentaba a su lado. Por mera diversión constantemente le hacia preguntas incomodas acerca del sexo, le gustaba verle titubear.
Cuando no estaban desnudos en la cama, Eren no era más que un niño sin experiencia y eso le agradaba. Le hacia sentirse con autoridad.
Lo más triste del asunto era que estaba perdiendo terreno y Jaeger lo estaba conquistando.
