Levi se estremeció ante el contacto tibio de los dedos de Eren sobre su fría piel, suprimiendo un ronco gemido de excitación al ser estampado contra la pared. Acababa de salir de bañarse cuando un entusiasta chiquillo le obligó a unirse a él.

—Aléjate —dijo el hombre mayor, quien atrapado entre el cuerpo moreno y la no muy mullida pared intentaba (sin éxito y no mucho esfuerzo) salir de los brazos que le mantenían preso.

—No suena muy convincente —susurró Eren divertido.

Claro que no suena convincente, se dijo Levi. Los húmedos labios del castaño estaban bajando muy sutilmente a su parte baja, necesitada de atención y mucho cariño.

—Trabajo, Jaeger, trabajo.

—Sólo un poco más —fue su muy convincente suplica.

Eren bajó la prenda que cubría su sexo, envuelto en pequeños rizos negros, haciendo que se le hiciera agua la boca por semejante manjar. Con una lamida suave y pequeños besos sobre el falo hizo estremecer al hombre de pequeños ojos, luego engullo el ya erecto pene que reclamaba atención inmediata.

—Joder —masculló Levi entre dientes al sentir esa hábil boca y su lengua propiciándole placer. Colocó una mano sobre sus labios, reprimiendo los gemidos que de ninguna manera iba a dejar salir.

Los ojos verdes le miraban complacidos y bajo la atenta mirada verde olivo, hizo un movimiento con las manos estrujando el trasero firme del hombre y ejerciendo más rapidez intentó hacerle correr en su boca.

Aunque Levi ya tenía otros planes; le empujó el pie derecho con demasiada fuerza, haciéndole caer el piso con suma facilidad.

—Vuelve a tocarme otra vez por la mañana —amenazó, entre irritado y jadeante—, y conocerás el dolor.

Eren reprimió una carcajada. No lamentaba haberle saltado con tanta necesidad, ¡faltaba más! Con solo ver su expresión de satisfacción mientras lo saboreaba era el premio que necesitaba. Aun medio adolorido asintió enérgico mientras se ponía de pie.

—¿Le llevo a casa? —ofreció.

—¿No me escuchaste? Yo si tengo trabajo.

—¡Yo también! Que tenga que ir a reunirme con algunos inversionistas en un caro y lujoso restaurante no significa nada —Levi le dedicó una mirada de desprecio y Eren negó divertido—. ¿Vendrá más tarde?

—No.

El castaño ya conocía sus "no", eran de "ruégame y quizá acceda" pero esta vez no podría insistir demasiado.

—¿Un ratito?

—Ya te dije que no —masculló volteando la cara hacía el cuarto—. A veces solo quisiera que me dejaras en paz y vivir tranquilo.

—Dudo mucho que en verdad quiera eso—rió sin ganas, le había dolido un poco esa afirmación—. Ya que no vendrá hoy mañana le invito a cenar, ¿le parece?

—Supongo.

Y con eso bastó para que Eren se perdiera por el pasillo que daba a las escaleras dispuesto a hacerle el desayuno a su pareja.

..

La maquina expendedora que había en el pasillo no estaba haciendo lo que quería. Levi la pateó, golpeó y aun así no lograba aleccionar a esa maquina que jura, le odia.

Atrapada estaba su barrita nutritiva. No cayó, si no que sostiene con fuerza de voluntad contra el vidrio para no ser consumida. Maldita sea esa barra luchadora.

—¿Por qué no mejor va a cafetería por algo? —le dijo Petra, quien espera su turno.

—Quiero esa barra —murmuró mientras veía fijamente el vidrio que le separaba del producto.

—Quizá si le hablamos al encargado…

—Hola —saludó Eren, le tocaba ir con el supervisor del are y se encontró con el par de sujetos mirando a la maquina—. ¿Qué hacen?

—La barra se atoró, señor —le informó la mujer retrocediendo unos pasos nerviosa cuando Eren se acercó demasiado.

El más alto de los tres alzó una ceja y sacó una moneda de su bolsillo insertándola en el orificio de la maquina, pulsó el mismo número de la barra de Levi y con el peso del producto ambas barras cayeron.

—¡Ya está! —Exclamó con júbilo—. Bien, ya me voy. Nos vemos.

Levi ya no sabia cual era su barra y cuál era la de Eren, tomó ambas y se las regaló a Petra.

—Ya no las quiero —le dijo.

La mujer no entendía nada.

...

..

.

Levi estaba comiendo en una mesa en la cafetería, disfrutando de los pocos minutos de paz antes de que alguno de sus compañeros tuviese la maravillosa idea de comentarle algún chisme de la oficina, como todos los días.

Tuvo que recurrir ahí ya que alguien le quitó todo el interés por las barras nutritivas.

—Al chico nuevo pronto se le acabará su transferencia temporal.

Ahí comenzaba el chisme.

—Escuché que por órdenes del jefe aun le queda mucho tiempo con nosotros.

—No creo.

—Pues por ahí supe —una mujer bajó la voz para que solo ese pequeño grupo pudiese escucharle y con tono misterioso junto a una sonrisa maliciosa les dijo—: Que esos dos son amantes.

—¡Ymir! —le regañó una chica rubia de ojos azules—. Eso no se dice.

—No, son amigos de la infancia —contradijo una castaña con la boca llena de comida. Todos ene la mesa, la regañaron por escupir mientras hablaba y no volvió a emitir palabra hasta que se tragó lo que le quedaba con un sorbo de agua. Las personas le esperaban pacientes a que continuara—. Me hice amiga de Armin y es un chico muy amable e inteligente. Me dijo que le gustaría ayudar a un amigo muy querido a que regresará a casa. ¡Obviamente es el señor Jaeger!

—No puedes sacar conjeturas tan a la ligera, Sasha —le dijo con tono conciliador Christa.

—¡No son a la ligera! —Rezongó—. Bueno, tampoco es que sea cien por ciento verídico, pero…

—¿Recuerdan al rubio del otro día? El jefe por esos días se vio muy feliz —dijo Ymir con gesto divertido.

—No pueden ir por ahí haciendo chismes —les regañó Petra con tono despectivo—, por eso el señor Jaeger no suele venir aquí, sí cada que pasa todos lo ven como bicho raro.

—¡¿Eh?! ¿Estas enamorada del jefe? —Comenzó a burlarse Ymir alzando una ceja—. Tú solo abres la boca para defenderlo.

—¡No es eso! Es mucho menor que yo… —desvió la mirada con algo de vergüenza. ¡Ella tenía a Auruo!—, lo veo cómo alguien al que se le tiene que proteger.

—Pues ese hombre ya esta lo suficientemente grandecito y bien dotado como para hacerlo él solo.

—Déjenlo ya, sí se entera lo que decimos nos va a ir mal —dijo Connie.

—Connie tiene miedo porque es su secretario.

—¡Pues si! Es el primer buen jefe que tengo, suele ser muy amable y le gusta su trabajo. No hagan que se vuelva igual de huraño que Nile.

Todos hicieron una mueca de disgusto.

—Ese siempre ha sido así —razonó la mujer de pecas en el rostro, recordando al hombre haciendo como si le dieran escalofríos solo nombrarle.

—¿Alguno se acuerdo cómo comenzamos a hablar del jefe? —preguntó Sasha distraídamente.

—Creo que Christa dijo algo sobre que estaba guapo —le picó Ymir para molestar.

—¡No es verdad!

—¿No es guapo?

—¡Lo es! —la rubia se puso roja y negó—. Quiero decir…

Los trabajadores comenzaron a reírse de lo inocente de la rubia hasta que Levi, quien siempre se mantenía al margen de todo, habló:

—Dejen de hablar tonterías y coman, quedan cinco minutos.

Casi de inmediato se levantó de la silla y se fue con su basura (comida a medio comer) con paso apresurado. Petra le siguió después.

En la mesa quedaron unos estupefactos jóvenes.

—¡Levi! Hey, espera.

—¿Qué? —Le hizo caso y se giró para mirlarle.

—Bueno… sé que ellos pueden ser muchas veces algo irritantes pero…

—No me interesa, ve al grano.

—El señor Jaeger siempre ha sido muy amable con nosotros, me ha estado ayudando con… algunos problemas y sólo quería agradecerle. Tu parees ser mas cercano a él estos últimos meses, me gustaría saber que regalo le gustaría y…

—Arlert es su mejor amigo, pídeselo a él.

¿El rumor era cierto?

—Pero escuché que no se hablaban…

—¿De nuevo? —Eren no le contó.

—Si… Entonces, ¿me ayudara?

—No —se giró y retomó su camino.

Petra se quedó en su sitio viéndole alejar y dejó escapar todo el aire que retuvo con miedo. Sabía muy en el fondo que no era buena idea hablarle.

Levi se encontró con Eren en el elevador, al parecer llegaba de su hora del almuerzo.

Aun tenía en mente la pregunta sobre el regalo. ¿Qué era lo qué le gustaba? ¿Qué clase de manía para los objetos de valor tenia? Supone que no tiene nada de malo preguntar.

—¿Cuál es tu color favorito?

Eren le miró unos instantes, algo perplejo por la repentina pregunta.

—Negro —respondió solemne.

—Eres tan simple…

—Tú cabello es negro —se encogió de hombros, cómo diciendo que eso era todo lo que necesitaba saber.

Las puertas del ascensor se abrieron y el castaño apuntó la salida, el pequeño hombre frunció las cejas y salió todavía pensando en la respuesta, para cuando se dio cuenta de lo que Eren trató de decir ya era tarde, el joven ya no se encontraba a la vista.

"Ese mocoso era muy cursi". Pensaba entre irritado y ligeramente avergonzado.

A la hora de la salida se volvieron a encontrar, Levi miraba indiferente hacia el frente y Eren intentaba lidiar con su celular.

—A mi me gusta el verde —dijo de pronto el hombre de oscuro cabello.

Las puertas de nuevo fueron abiertas en el subterráneo.

El chico de ojos verdes se puso rígido y soltó el móvil, la distracción de Eren bastó para que Levi pudiese ir a su auto sin ningún problema.

Cuando el hombre mayor llegó a casa, se fue directo a su cuarto y se reprimió lo idiota que sonó lo qué dijo.

Se estaba volviendo igual de cursi que Eren…

¿Cómo le hacia para traspasar sus murallas? La respuesta era simple: Sólo necesitaba ser él mismo y un poco de acoso, el mocoso era un acosador.

Un acosador muy agradable.

..

—¿Por qué eres agradable con todo el mundo? —preguntó una vez que estuvo cerca. Le había visto rondar su piso y le siguió.

La pasada noche se puso a pensar de la platica con Petra, la de sus compañeros y de todos los por qué del universo.

—No lo soy, sólo hago mi trabajo —le contestó mientras observaba la maquina expendedora tratando de elegir lo que quería.

—Lo eres, tienes embobada a media oficina.

—¿Sólo media? —Levi gruñó—. Eh, no, lo siento, pero al único que quiero embobar se hace el difícil.

—No vuelvo a preguntar nada.

—No soy agradable —Eren rió por el comportamiento huraño del otro—, sólo hago lo que considero correcto. Es como a la señorita Ral, hace poco le ayudé con el acoso de Gunter, volvió a insistir en eso, creo que los viste hace mucho.

—Si.

—Pues eso, ella no quería que perdiera el trabajo porque eran amigos, yo solo le di varias advertencias y le recomendé un nuevo lugar.

Cuando Eren por fin decidió, presionó los botones esperando que no se trabara.

—¿Ves? Te preocupas por las personas. Es molesto.

—Una vez alguien se preocupó por mí y me ayudó a cambiar mi vida, creo que por esa persona soy así.

El producto salió y el castaño lo recogió muy emocionado.

—¿Si? Creo que quien sea el que haya sido debe ser igual que tú: un horrible sujeto.

—No diga eso, aun le guardo mucho cariño —le dijo entre divertido y ofendido. Eren le guiñó un ojo antes de entregarle lo que había sacado de la maquina y luego se alejó del pasillo.

Era una barra. Una barra de Froot Loops.

..

Una de las pocas veces en las qué Eren llegó a casa tarde fue un día de insomnio para Levi. Le escuchó llegar y dejó su cuarto para verle acusadoramente por la ventana, se había pasado la cena.

El castaño estaba subiendo por las escaleras cuando alcanzó a ver la silueta del hombre al final.

—¿Lo desperté? —preguntó Eren sorprendido de verlo.

—Sí hueles a alcohol primero date un baño.

Eren parpadeó confuso ante la acusación y negó lentamente.

—Perdí la noción del tiempo, prometo que no volverá a pasar.

—No estabas en el trabajo, el chico rapado llamó preguntando por unos papeles.

—Fui a ver a alguien.

—¿Una amante, Jaeger? —soltó Levi con ironía.

—No… —volvió a negar irritado—. Tengo un perro. Es un labrador negro, se llama Ghost, vive en la casa Smith.

—¿Y qué hace allá? —omitió la burla que tenia por el nombre del perro, mas lo anotó mentalmente para futuras referencias.

—Es complicado…

—Dilo ya para ir a dormir —aunque era mentira, había tratado de dormir desde hace horas pero eso no lo tenía que saber nadie.

—Lo visito cada que sé que Irvin llegará tarde a casa —comenzó a decir, sentándose en los escalones dándole la espalda a Levi y suspirando derrotado—. Fue uno de los pocos regalos que me dio Mary. Desearía poder traerlo, pero está enfermo y yo no puedo darle los cuidados que necesita, allá tiene a gente que me ayudan con el.

—Te gustan los animales —dijo Levi mas como afirmación qué cómo pregunta.

—Me gusta Ghost —confesó con cierto aire nostálgico impregnado en su voz—. Era mi fiel amigo en mis días oscuros: Lo vi un día que Irvin nos llevó a la veterinaria porque uno de los perros de casa resultó lastimado. Un perro triste y abandonado, me recordaba a mí. El veterinario dijo que lo encontraron abandonado en una caja. Le conté a mamá cuando llegamos y al día siguiente ya lo tenía en mis brazos.

—Ella te consentía demasiado —dedujo.

Eren bajó el rostro aun más, escondiendo parte de la frente con el flequillo del cabello.

Recordó cuando llegó a la mansión y Mary le recibió con los brazos abiertos a pesar de no ser su hijo biológico, un desconocido y que era un niño problemático con aire amenazador.

—Los doctores le dijeron que no podía tener hijos. Ella me acogió en su familia pensando en darme todo el amor de madre que se le negó. Poco después nació Annie, ella me decía que yo era una bendición; el milagro que le dio una familia —la voz de Eren descendió en un murmullo y lo ultimo fue mas cómo queja que recuerdo—. En el fondo sabía qué ella me tenía lastima. Yo, un niño huérfano y ella, una mujer deseosa por dar amor.

Levi se sorprendió e hizo un movimiento casi imperceptible de incomodidad para que el otro no se diera cuenta.

Pensaba que lo único bueno que el muchacho tenia era el recuerdo de una madre amorosa en medio del caos, pero ni siquiera eso tuvo el placer de experimentar. Era una vida triste.

—Ella te amaba, de otra forma te habría ignorado. ¿No has pensado en eso?

—No se puede ocultar las verdaderas intenciones de las personas. Mary era una madre ejemplar, lo sé; lo viví. Lo era para ambos porque Irvin así lo quería. Ella lo amaba y era una esposa que jamás le negó nada a su marido.

—Eres un chiquillo malagradecido —acusó el hombre. ¿Qué persona se quejaba del amor que se le dio desinteresadamente? Con sus altos y bajos. Verdadero o falso. Se le dio.

El castaño rió secamente y se puso de pie.

—Yo adoraba a Mary y le agradezco haberme criado con paciencia, Levi. Jamás he dicho lo contrario —le encaró con una sonrisa amable en el rostro y se despidió con un beso sobre la frente que mantenía arrugada las cejas—. Buenas noches.

Levi se quedó en medio del pasillo esperando escuchar el sonido de la puerta de Eren cerrarse antes de retirarse a su propia habitación.

Al parecer Jaeger era una persona que se dejaba llevar por las emociones del momento y trataba con todas sus fuerzas no sucumbir ante los recuerdos. Intentaba dejar el pasado atrás y avanzar.

Y aunque fuese bastante abierto con él, no se mostraba del todo, siempre terminaba ocultando algo.

..

Durante las mañanas que Levi se despertaba en una casa ajena, en un cuarto espacioso y una sensación de vacio que no terminaba de llenar se preguntaba si estaba haciendo lo correcto.

Dejaba que Eren controlara gran parte de la relación escudándose con "yo te permito que lo hagas". Para su desgracia se estaba acostumbrando al mocoso y le gustaba la idea de la compañía, pero de nuevo se encontraba de lleno con la sensación de que seguía faltando algo.

Dejó de pensar en ello cuando unos salvajes golpes comenzaron a escucharse, haciendo retumbar a las ventanas.

De mala gana se levantó y siguió el ruido que provenía de la puerta principal, gruñó pensando que era Eren quien había salido y olvidado de sus llaves. Abrió de golpe la puerta quitando el seguro primero y se encontró con la desagradable mirada de una chiquilla que esperaba jamás volver a ver.

—¿Y Eren? —Preguntó ella adentrándose y empujándole en el proceso—. ¿Dónde está Eren?

—Suponiendo que es su casa y es muy temprano por la mañana, ha de estar dormido, solo supongámoslo.

La mujer le miró con esos oscuros ojos sin vida y siguió su camino hasta las escaleras.

—Hey, niña —le llamó y de nuevo ella le miró—. Eren duerme desnudo, te sugiero que toques la puerta.

Mikasa enrojeció de golpe y sonrió, quizá imaginando cosas insanas.

Levi no vio con buenos ojos la actitud territorial y luego esa tímida, era repugnante. Luego cómo que la mujer recobró la compostura y le miró acusadoramente.

—Llámale.

—¿Acaso soy tu criado? —Respondió de mala gana él, se cruzó de brazos y se apoyó en la pared—. Llámale tú.

—Mira —comenzó a decir ella, el escalón que había aventajado lo bajó para acercarse a Levi y apuntarle—. Sé que ustedes tienen algún tipo de relación, pero Eren sólo está confundido, en cuanto recobré de nuevo la razón volverá a ser el de antes.

—¿El de antes, dices? —Repitió irónico—. Mira que eres ilusa.

—Qué estas…

El sonido de la puerta les hizo mirar a la entrada y vieron a Eren.

Mikasa sonrió ilusionada y el castaño le observó con cautela. Ella casi sobre Levi, el hombre cruzado de brazos como si ella no representara una amenaza mas grande que una mosca pero el ambiente se sentía tenso.

—¡Eren! —Mikasa corrió hacia él olvidando al otro hombre.

Abrazó al castaño como si su viera dependiese de ello y luego le besó, un beso que duró poco ya que una mano le jaló con fuerza hacia atrás.

—Creo que te equivocas de persona, niña —dijo entre dientes el hombre de oscuro cabello intentando intimidar a la mujer que le veía con los ojos entrecerrados.

—Oh —expresó ella. Se zafo del agarre del hombre y miró a Eren avergonzada—. Lo siento, es la costumbre.

El castaño le sonrió sin saber qué decir.

—¿Sucede algo? —preguntó Eren tratando de dejar el asunto atrás.

—Bueno… —la joven dudó antes de hablar y vio de reojo al otro sujeto.

—Iré a bañarme para ir al trabajo —le dijo Levi. No le gustó la mirada que le dedico esa mujer, conocía perfectamente cuando alguien no lo quería cerca, no era necesario eso.

—¡Cuando termine haré el desayuno!

—Haz lo que quieras —le respondió mientras subía las escaleras. Estaba de muy mal humor.

Eren chasqueó la lengua despreciando a su suerte tan cruel. Los grandes avances que hizo se hicieron añicos gracias a su amiga, mas no podía culparla, no del todo.

—Lo siento, Eren.

Sus ojos verdes se encontraron con las irises grises de su amiga que le miraban con remordimiento. Jaeger suspiró una ultima vez y la guió hasta la sala de estar para poder habar cómodamente mientras pensaba que ojalá lo que ella tuviese que decir, valiera la pena escuchar.

..

Eren planeaba con mucho entusiasmo una velada junto a Levi. Era su forma de decir: "Lo siento, yo no tuve la culpa y no sé porque me disculpo, pero lo siento". Si, así funcionaban las cosas entre ellos.

Tenía en mente comida hecha en casa y platos desechables. De camino a su hogar pasó por una pequeña tienda para comprar lo necesario y al salir de ella sintió como era seguido. "No seria la primera vez", se dijo. Con pasos rápidos intentó llegar a su auto pero fue detenido por dos hombres quienes lo tomaron por los hombros con confianza.

—¿Tiene prisa? —le dijo uno de ellos acercando su rostro haciendo que a Eren le dieran arcadas por el asqueroso aliento que tenia.

—Mucha, amigo. El trabajo honrado agota a cualquier hombre —respondió provocándoles un poco. Se iba a defender hasta el último momento y llegaría a los golpes si fuera necesario. No le iban a robar tan fácil.

El hombre a su izquierda rió cínicamente y apretó con fuerza su hombro.

—No intentamos robar si eso es lo que piensas, queremos llevarte a un lugar con nosotros. Prometo que será divertido.

Eren frunció las cejas y agitó las bolsas que tenia en las manos.

—Ya he hecho planes con alguien.

—Esto será mucho mejor —rió el otro hombre, mostrándole una pistola que llevaba bajo la chaqueta. Y dicho eso, le guiaron a una camioneta blanca de cuatro puertas con vidrios polarizados.

Ese no iba a ser un buen día.

..

.

La cara de Levi mantenía una fachada impasible, de esas que auguran calamidades mientras esperaba al impuntual de Eren. El mocoso ese le citó en su casa pero no al parecer no se encontraba, hace más de media hora le dijo que en quince minutos llegaba. Se podía meter esos quince minutos por el…

Una llamada entrante le hizo dejar de matar mentalmente a Jaeger, pero duró poco al reconocer que era su número.

—Espero que tengas una buena explicación para dejarme parado frente a tu puerta por media hora —le dijo no ocultando su molestia.

—Le diría que si, pero no —Levi percibió algo de ironía en su voz y eso le hizo fruncir la boca—. Me secuestraron, un par de hombres tratan de intimidarme preguntándome por el clima.

—¿Pretendes que me crea eso? Tienes hasta diez para confesar que se te hizo tarde.

—Le digo la verdad. Oh, mire, el hombre número dos ya me miró enfadado, me está estirando la mano para que le de el teléfono y, oh, el hombre uno acaba de detenerse y está apuntándome con la pistola —un gruñido y un sonido secó se escuchó tras el teléfono, luego la voz de Eren continuo con un jadeo—. La pared es muy dura, Levi. Recuérdame nunca más volver a azotarte contra ella.

—Sí estas haciéndome una broma, de una vez te digo que pares.

Hubo una pausa que a Levi se le hizo una eternidad, no escuchaba la respiración de Eren, solo sonidos raros.

—El señor Smith estará en casa cuando terminemos con él —alguien le dijo de manera apresurada y luego colgó.

Levi miró su móvil unos segundos antes de maldecir en voz baja, esperando que el "estará en casa" sea vivo. Y que "señor Smith" solo lo había escuchado una vez en un lugar no muy lejos de ahí.

...

..

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NOTAS:

Pues tenía como tres capítulos hechos entre tantos borradores que tengo del fic y decidí subirlo antes de que diga: "Oh, tengo que terminar el capítulo de -insterte fanfic- antes de actualizar éste". Y no subirlo después. Si, me suele pasar muy seguido.