El gran salón que servía como recibidor estaba pulcramente limpio, todo muy bonito, se dijo Eren en cuanto entraron a la gran casa. ¿Cómo la última vez que fue no se veía así de reluciente? Ah, claro. Estaba ocupado tratando de mantenerse quieto y no entrar donde Levi y su "padre" se encontraban.

Le guiaron hasta el despacho que conocía muy bien y luego lo sentaron en la silla frente al escritorio.

—Caballeros, debo confesarles que me sé de memoria el trayecto y no era necesario que me llevaran.

—Guarda silencio, pequeña sabandija.

—Bueno, no soy alguien pequeño y de hecho, soy bastante más alto que ustedes dos.

—Niño, cállate, comienzas a irritarme.

—Tengo unos agradables y bien conservados veinti-

La pistola que se había mantenido en su lugar a esta ese momento hizo su aparición, acariciando su mejilla. Eren no pudo hacer nada, sus manos estaban atadas y aunque hubiese podido derribarle, aun quedaba ese otro sujeto que se veía mas sensato.

—Maldito crio rico, ¿no puedes callarte? ¿O te ayudo disparándote en la boca? Te la has pasado hablando todo el camino. Cállate, sólo cállate.

—Apuntándome no gana nada —No estaba tan mal como desafiarles, o quizá si, pero antes de que pudiese decir más, la puerta de la habitación se abrió dejando ver a un rubio algo sorprendido por la escena.

Irvin vio la pistola sobre su hijo y con una mirada severa el hombre la apartó bruscamente.

—Creí que tardarían más —comentó mientras pasaba a un lado de los sujetos y palmeándole la espalda a un enfurecido castaño.

—Se ha vuelto descuidado, señor.

—Bien, eso es todo. Pueden retirarse.

—Pero…

—Quédense a una distancia prudente, creo que puedo lidiar con mi hijo.

—Si, señor.

Una cosa sabe Eren con claridad y es que estar en una habitación a solas con Irvin era un problema, y ese día no podría escapar como otras tantas veces lo había hecho. Largos años pasó a su cuidado y durante los últimos pocos ese hombre al que siempre le tuvo una admiración y era casi su ídolo, se convirtió en un duro hombre con fuertes deseos de que fuera su heredero aun a costa de sus intereses.

—Mi herencia es tuya, Eren.

—No —intentó soltarse pero las esposas se lo impedían y en cada movimiento se hacia daño—, no y no. Y por si no te quedó claro: No. Primero me ofreces libertad, luego me la quitas, de nuevo tengo una oportunidad y me la arrebatas en mis narices. Tienes un problema y uno muy serio.

—Trato de cuidarte.

—No soy un niño, hace años que—

—Eres mi hijo.

—No lo soy —rebatió molesto.

—Lo eres, no por sangre pero yo te cuidé junto a Mary, al menos por el recuerdo de ella acepta lo que te ofrezco.

—No, y menos cuando contrataste al idiota de Verman para que le lavara el cerebro, ¿entiende cuantos años pasé en la soledad de mi habitación repitiéndome que mi padre era Grisha? A duras penas recuerdo a mi verdadera madre.

—Carla, era una buena mujer.

—Supongo.

El silencio hacia que Irvin tratara de persuadirle, su sola presencia ponía nervioso a Eren, como en antaño. Cuando el pequeño no se atrevía a contradecirle por miedo a una reprimenda y aunque todos sabían de antemano que él jamás le haría daño, el entonces pequeño no entendía todo el amor del que era merecedor, aun así, intentaba siempre ser un buen hijo, con miedo o sin él, Eren siempre le tuvo respeto por su aspecto dominante digno de imitar.

Jaeger trataba de no mirarle, siempre buscando la puerta u otras cosas que ver. Los ojos azules centelleaban expectantes y sus ojos verdes destilaban miedo. Un miedo que sabia estaba mal influenciado pero sabía de las artimañas que la familia Smith utilizaba y una de ellas era el chantaje, no permitiría que viera duda en él, por Levi.

—Me preocupa tu desempeño en la empresa, Pixis me dijo que estaba algo distante.

—Oh, tu empresa —y aunque tenia muchas preguntas, no las exteriorizó—. Me va bien.

No se iba a poner a contarle que no renunciaba sólo para no tener que dejar a Levi en sus sucias manos.

—Creí que saldrías huyendo en cuanto te enteraste de la noticia.

"También yo", quizo contestarle.

—No soy un cobarde.

—Lo sé, hijo —orgulloso de Eren, le miró con cariño—. Así que, ¿puedo deducir que consideras mi oferta?

—No.

—Hazlo por Levi, no querrás que pierda el trabajo de tantos años.

Eren se tensó, oír el nombre de Levi era algo horrible proviniendo del rubio.

—Es tu amigo —intentó persuadirle con eso.

—Considero a la familia más importante.

—¡No soy tu hijo! —rugió furioso. Sus músculos se tensaron e intentó una vez más desatarse. Los duros movimientos hacían que las esposas rasparan contra sus muñecas y eso le dolía. Intentaba a toda costa no parecer vulnerable, pero con la simple mención de su persona querida le había bajado la guardia—. Déjale en paz.

—Acepta mi oferta.

—No puedo —susurró sin ganas pero pensar en el hombre le hizo renovar energías—. ¡No quiero!

—Sé que puedes hacer algo mejor que eso, Eren —Irvin vio duda en esos ojos verdes, su hijo era fácil de persuadir por mucho que intentase evitarlo—. Vamos, di lo que quiero escuchar.

—¿Púdrete? —el rubio frunció las cejas y negó con los ojos en blanco—. Entonces no tengo más para ti.

Ese día iba a ser muy largo.

..

.

Un hombre atravesó la espesa flora que cubría la inmensidad del terreno, cruzando sin ningún tipo de problema la barda, sólo se encontró con un pequeño o más bien, un gran problema. Un perro le gruñía a unos dos metros de distancia.

Se le notaba tenso y su fiera mirada indicaba peligro. Retrocedió instintivamente topando de nuevo con la barda. Bufó exasperado, ahora estaba acorralado.

El can ladró cómo advertencia, quizá estaba entrenado para atacar con alguna clase de movimiento que indicara desafío, pero él realmente no quería hacerle daño.

—¿Ghost? —dijo, recordando la historia de Eren sobre el perro. Y efectivamente el animal dejó su postura rígida y ladeó la cabeza—. Eh… ¿Eren?

Un ladrido más fuerte que le hizo cubrir los oídos, si, era el animalejo de Eren.

Acortó la distancia tratando de tocar al perro, pero este no se dejo y al contrario volvió a gruñir, sólo hasta que olfateó con su húmeda nariz al aire fue cuando se acercó y olió a todo el hombre.

En señal de aprobación agitó la peluda cola y giró a su alrededor con entusiasmo.

—¿Ghost? —escuchó la voz de una mujer llamándole.

Carajo y mil veces carajo, maldijo una y otra vez. Su plan de mierda frustrado por un perro y una mujer inofensivos.

Una joven se acercó hasta ellos y ella retrocedió asustada pero de inmediato le reconoció.

—¿Señor Levi? —preguntó mientras se acercaba al perro y le ponía la correa.

Era la misma mujer que les abrió hace algunos ayeres.

—¿Dónde está Eren? —cuestionó de manera inmediata para tapar su pequeña aventura saltando bardas.

—¿Por qué no le mordió? —omitió su pregunta evidentemente sorprendida viendo inmune al hombre.

—Yo qué voy a saber.

El perro ladró de nuevo queriendo ir hacia donde Levi pero la mujer no lo dejó.

—Es raro, a Ghost no le gustan los extraños y sólo se pone así cuando viene Ere- quiero decir el señor Smith.

—Hablando de él, ¿dónde está? —insistió, le exasperaba que le ignoraran.

—Hace poco vino, pero no ha vuelto y…

—¡Hannah! ¡Hannah! —gritaba un hombre tratando de encontrarla—. Ahí estas, ¿sabes quien vino de visita escoltado por unos sujetos raros? Eren y… ¿Quién es usted? —exclamó asustado al ver al hombre desconocido.

—Cállate Franz, es un amigo del señor Smith.

—Ah… ¿y qué hace aquí? —le miró con duda.

—Vine a rescatar al imbécil de Eren, así que sí ya terminamos las presentaciones. ¿Dónde carajo está?

La pareja se miraron entre ellos y negaron.

—Cuando él viene no hay qué interrumpirles —contestó la mujer con evidente tono nervioso.

—Ese hombre ha dicho que lo trajeron, quiere decir que fue a la fuerza por lo tanto estoy en todo mi derecho de reclamar por él.

La mujer sonrió entusiasmada agitando la correa del pobre perro.

—Eren ha hecho buenos amigos Franz. ¿Podemos ayudarle?

—No lo sé… —dudó y al ver los fieros ojos de aquel hombre supo que seria por una buena casa—. Está bien… pero tenemos que tener cuidado. Son dos sujetos los que están en…

—¡Si! Primero hay qué dejar que Ghost nos guie —le soltó—. Ve por Eren, muchacho, ve.

El perro giró varias veces sobre su propio eje y retomó una carrera hacia la casa. Hannah le siguió y Franz negó algo avergonzado.

—Supongo que está de incognito —Levi asintió—. Venga, le daré ropa de trabajo. Sí alguien pregunta usted es el nuevo ayudante del jardín.

—¿Por qué me ayudan? —preguntó Levi con desconfianza.

El hombre de tez morena se giró para sonreírle mientras negaba.

—Le ayudamos a él.

Levi estaba seguro que Eren era un imán para personas igual de raritas que él.

..

.

La familia Smith tenía enemigos financieros, rivales en los negocios y productividad que muchas empresas desearían. Su honorable apellido permitía cerrar negocios y amedrentar a cualquier incauto que intentase oponérseles.

Y aun así, la cabeza de la familia no podía dejar de pensar que sus deseos no eran del todo cumplidos, pues su hijo intentaba a toda costa alejarse de su protectora vista.

Cuando le vio ahí, sentado y esposado sintió las inmensas ganas de golpear al par de hombres que lo mantenían en ese estado. ¿Qué les hacia pensar que a él le gustaba verle así? Pero se repitió a si mismo una y otra vez que eso era lo mejor, no podía permitir que de nueva cuenta Eren se escapará sin antes haber hablado civilizadamente, o algún intento de eso.

Por más que intentó persuadirle jamás cedió, la única alternativa a la que recurrió por falta de creatividad fue la amenaza, una que por supuesto el castaño se vio ofendido.

El nombre de Levi se repetía constantemente en su cabeza. Conociendo a su amigo, sabia la aberración que le tenia a los cambios fuertes, que se entrometieran en su vida y por supuesto, a la entrada de gente nueva en su mundo.

Eren era todo eso y más, supo por Hanji, la amiga que estaba en todo y a la cual Levi comenzaba a tenerle confianza, que el chico hizo estragos las murallas y eso tenia de mal humor a su amigo.

Quizá eso…

—Sé que Levi no está por voluntad propia contigo —el rubio vio que le estaba dando en su talón de Aquiles cuando el castaño se puso rígido y dejó de removerse—. ¿Quieres causarle más problemas?

—No veo que tipo de problemas pueda causarle.

—Le haces preocuparse, bastante diría yo. La clase de estabilidad que él busca no creo que alguien que va al psicólogo pueda darle.

—Voy por obligación, el idiota de Verman aun no me da de alta. Sí no voy tengo que ir al psiquiatra a que me llene de pastillas innecesarias.

—Aun así no te las tomas.

—Lo sé —sonrió divertido—. ¿Algo más?

No estaba funcionado ser persuasivo, aumentaría la presión.

—Levi le dijo a Hanji que le gustaría volver a su vid de antes —le dijo.

El castaño entrecerró los ojos evaluándole.

—Sí te atreves a hacerle algo malo a Levi —amenazó desde su posición en la silla.

Irvin negó conciliador y afiló la mirada con advertencia.

—¿Qué? No creas que tu vigilancia es del todo inquebrantable, he dejado que la seguridad te envolviera, pero me temo que ya no puedo esperar —Eren mostró los dientes e intentó darle una patada en cuanto el otro paso muy cerca suyo—. Un paso en falso de tu parte y prometo que nuestro querido amigo estará muy lejos en una hora.

—Bien, bien —cedió Eren dando un gran suspiro intentando calmarse y el rubio pudo apreciar derrota en esos expresivos ojos—. Mudarme a casa, ¿no? Puedo hacerlo.

—Quiero más que eso —le dijo el hombre y del librero sacó una carpeta azul y Eren rió pensando en el irónico color—. La adopción, firma los papeles y todo estará resuelto.

—Puedes hacerlo sin necesidad de mi firma.

—Mi conciencia no esta tranquila. Necesito cederte derechos, que sepas lo que depende de ti y lo importante que es la financiera. No lo hice cuando eras un niño porque quería que fueras independiente a tu manera y vieras por ti mismo lo que hay allá afuera.

El castaño rió sardónicamente mirándole con rabia contenida.

—Me temo, querido padre, que no pude hacer nada por ello —ironizó viendo con a los ojos contrarios—. Independencia; libertad. Me la arrebataste años atrás al alojarme aquí, al hacer creer a todos que soy el hijo que siempre soñaste y haciendo de un huérfano tu heredero. No me diste la oportunidad de elegir, ya habías decidido mi vida.

—Eren, eso no es…

—No —volvió a suspirar mientras interrumpía las excusas del rubio—. No entiendes; no me entiendes y probablemente nunca lo harás.

—Quería que esto fuera acuerdo mutuo, Eren, pero veo que no me dejas otra opción así que te lo diré claramente: Accede y Levi puede librarse de todo esto antes de que resulte herido.

El castaño frunció el entre cejo ante la evidente y horrenda amenaza. Meditó unos segundos la respuesta que daría, pero debía pensarla bien. Cerró los ojos un momento tratando de tranquilizarse, escuchar el nombre de Levi de Irvin sí que le descontrolaba.

"A veces solo quisiera que me dejaras en paz y vivir tranquilo".

Abrió los ojos de inmediato casi horrorizado. Era como si su subconsciente le dijera que debía dejar ir a Levi. Sólo pudo recordar la frase dicha hace algunos días, esa que le dolió pero que pasó por alto y ahora llegaba como respuesta a su dilema.

Se mordió el labio inferior tratando de encontrar otra respuesta, alguna mejor solución. Una sola acción que el hombre de oscuro cabello haya hecho por él y que le sirviese de incentivo, algo…

"A mi me gusta el verde".

Su cuerpo se relajó casi de inmediato y dejó de contener el aire que atrapó de manera inconsciente, pero no era suficiente…

—¿Tratas de encontrar motivos, hijo?

Al saberse descubierto, Eren le miró sonriente.

—No necesito de eso para rechazar tu oferta.

—Recuerda que el qué está en peligro no eres tú. ¿Te gustaría ser el culpable de una desgracia?

—Yo no seria nada, culpable es quien amenaza.

A Irvin se le comenzaba a acabar la paciencia. Dejó de lado la suavidad.

—Levi y yo fuimos bastante unidos cuando éramos jóvenes, tanto así que suele llamarme de vez en cuando. A veces se queja de lo sofocado que le haces sentir y que se siente en deuda contigo, no sabe cómo librarse —le dijo, y al ver el rostro de su hijo mirándole dolido casi le hace arrepentirse de la mentira—. Nunca tiene nada bueno que decir de ti.

—Eso no es… —calló al recordar un acontecimiento.

"¿Tanto quieres verle?" —preguntó, tratando de parecer indiferente ante una respuesta que podía no gustarle.

"Si".

Los pensamientos caóticos comenzaban, está bien, entendía que fueran cercanos pero… ¿hablar sobre ellos? ¿De su relación?

—Suele decir que no tienen bases para estar juntos y que su deuda necesita ser pagada. Repudia el contacto físico, sobre todo sí viene de ti.

Eren intentó dejar de escucharle. Intentó rebatir esa información, mas no podía. Su, ¿pareja? jamás ha dicho que le guste lo que le hace.

Si, Levi jadeaba cuando su cuerpo estaba en contacto con el suyo, pero era porque respondía a los estímulos.

Todo se debía a una sana reacción.

No, no. ¡Eren no te dejes convencer!; se repetía.

—Y no te ha besado porque no siente nada por ti —siguió con ataques sentimentales.

Eso fue hiriente.

Los besos, terreno que según Levi no dejaría ceder. Cosas intimas, cosas que definitivamente fueron dichas por él.

El joven dio un suspiro lleno de resignación. Estaba decepcionado consigo mismo, realmente esperaba luchar por Levi, pero no podía ganarle al remordimiento de saber que todo lo que ha hecho no funciona y que el hombre se mantiene a su lado quizá temiendo perder el puesto de trabajo.

—Desátame —dijo—, dame esos papeles y terminemos con esto. Prometo que a Annie no le faltará nada, que la empresa legal encubrirá las irregularidades de la financiera y seré un Smith ejemplar.

—Tú punto débil es él.

—Puede ser —el brillo de sus ojos de color verde se volvió opaco y bajó la mirada hasta posarla en los papeles que el otro retenía en sus manos—. Me dijo que quería una vida tranquila, y eso es lo que le voy a dar. Sólo espero no equivocarme.

—Haces lo correcto, hijo —le quitó las esposas y con paso cauteloso fue a su asiento detrás del escritorio.

Eren le siguió en silencio y apartó bruscamente la silla frente a él y estiró la mano para que le dieras los papeles. Una vez en sus manos, se dedico a leer cada una de las hojas, los términos, las condiciones y la letra chiquita. Esos no parecían documentos de adopción en lo absoluto: ¿Financiera Smith y asociados cede derechos a Eren Smith cómo propietario? Ese parecía un contrato.

—¿Papeles de adopción? —encaró una ceja curioso—. No lo parecen.

—Cuando firmes todo encontraras la adopción al final.

Con un lamento silencioso, se inclinó sobre la mesa para poder firmar cuando un estruendo proveniente de fuera les hizo mirar por la ventana que daba al jardín.

El panorama no era lo que esperaban ver, sólo un gato intentando cruzar el umbral de la puerta y unas cuantas mujeres de limpieza ahuyentándolo. Los perros de guardia intentaban incrustarle los colmillos mientras un par de hombres le detenían.

—¿Es Trevier? Ha crecido mucho —observó a un can bastante grande.

—No, el murió dos años después de que te fuiste a Estados Unidos, ese es su hijo.

La comodidad los había envuelto, Irvin se encontró a si mismo anhelando poder abrazar al "pequeño" Eren.

Cuando lo conoció parecía un pequeño travieso, un aventurero luego y al final era ese chico algo introvertido con aspiraciones inmensas.

De nueva cuenta otro ruido y esa vez fue un auto irrumpiendo la entrada, destrozando la reja y llegando hasta la pequeña fuente en medio del jardín.

Eren masculló un impropio, ese había sido un regalo hacia su madre que le costó varias de sus consolas y su bicicleta, y aunque Irvin fue el que costeó lo demás, aun así no deja de dolerle el recuerdo infantil. Mary lo adoró, era una replica del que estaba en la casa principal.

Reconoció el auto como el de Levi y sólo así calmo su pequeña ira para convertirla en miedo.

¡Por el amor de todo lo que es bueno! ¿Qué hacía él ahí?

Irvin palideció ante la idea de que fueran matones y apartó con brusquedad el cuerpo del castaño de la ventana.

—Iré a ver —Eren dio la vuelta preocupado por Levi.

—Tu te quedas, firmas esos papeles y luego te iras por la parte trasera a tu casa.

—Pero…

Quizo ir detrás de él pero en la puerta aparecieron los sujetos que le llevaron a casa con cara de que no le dejarían ir tan fácil.

Se dirigió sonriente hacia una de las sillas, el par de tipos le miraban con sospecha pero él no hizo nada que advirtiera peligro. Le dejaron ser por el momento mientras el castaño se sentaba detrás del escritorio.

—Les voy a platicar sobre mis vacaciones —les informó con la esperanza de que tras la platica se tuviesen que sentar o al menos salirse para no escucharle.

—Oh no —masculló el tipo de la pistola—. Cállate, niño.

A Eren eso le supo a victoria.

..

El trió y el perro estaban al final del pasillo del lado derecho cuando vieron salir a Irvin de una de las puertas mientras ellos se intentaban esconder en una habitación.

—Bien, según Ghost — comenzó a decir Hannah y el perro ladró en reconocimiento—: Eren está en el despacho.

—Que brillante deducción —ironizó Levi pero al parecer ella no le hizo caso y siguió su monologo de detective.

—Antes de que ustedes llegaran vi a unos tipos custodiando la puerta pero al parecer ya están dentro. ¿Cómo haremos para sacarle?

—Saludando —dijo Levi.

—¿Qué? —preguntaron al unísono la pareja.

—Hannah, ¿te importaría decir una pequeña mentira?

—No…

Que bien; pensó Levi. De otra forma la hubiese obligado.

..

Eren abrió la boca para sacar algunas cuantas frases exasperantes cuando unos cuantos golpes a la puerta le interrumpieron. El hombre de la chaqueta negra agradeció a cuanta divinidad se le vino a la mente la intervención.

Una mujer se asomó y el tipo se acercó para escucharle.

Unas cuantas palabras y ambos hombres se fueron casi corriendo de ahí no sin antes mandarle una mirada de advertencia y dejando a una sonriente joven a su cuidado.

—¿Hannah? —preguntó Jaeger extrañado con la presencia de ella.

—Le traje un regalo.

Un fuerte ladrido se escuchó antes de que el castaño tuviera oportunidad de replicar. Un perro se le abalanzó, lamiéndole la cara y agitando todo su gran cuerpo contra él.

—Yo también te extrañé —le dijo, abrazándole con cuidado mientras le acariciaba el pelaje a su alcance.

—Ese no es —le guiñó un ojo.

Eren ladeó el rostro confundido hacia ella mientras seguía recibiendo el cariño de su mascota.

De detrás de la puerta apareció Levi y al pobre muchacho casi se deja caer con el peso de Ghost. Le hizo hacia un lado y corrió a donde el hombre se encontraba, por poco le da un abrazo con demasiada efusividad si no fuera por la cara de pocos amigos que el azabache llevaba.

—¡Es usted un imprudente! —soltó de pronto, Levi alzó una ceja con duda y luego se cruzó de brazos. No entendía el reclamo—. ¿Cómo se le ocurre atravesar el jardín con su auto?

Los ojos oscuros le miraron con sorpresa y chasqueó la lengua enfadado. Dejó su postura defensiva y atrapó la camisa de Eren atrayéndolo hacia si con fuerza.

—¿De qué mierdas estas hablando? —masculló Levi enojado—. Yo no traje mi… auto.

Recordó de pronto que cuando supo del "secuestro" rebuscó las cosas de Eren hasta encontrar el número de Arlert. Guardó su orgullo en una cajita decorativa y pidió algo de ayuda. Maldijo al rubio idiota amigo del castaño y pateó como venganza al idiota mayor frente a él.

El joven ahogó un quejido cuando sintió la punzada de dolor. Cuando se refería a golpes no podía reclamar nada, siempre era por su "culpa". No se iba a poner a discutir por cosas que tenían solución. Solución a largo plazo, claro.

—Está bien. Digamos que no fue usted, pero de alguien es ese vehículo en el jardín.

—Deja esas tonterías, si es mío, ahora mueve tu culo a la salida —Ya debía comenzar a aceptar que perdió a su mala inversión. No le dolía tanto, después de todo ya se pensaba renovar.

Levi dio la vuelta dispuesto a irse antes de ser visto y solo en ese momento el castaño se dio cuenta del tipo de vestimenta que llevaba. Era el traje con el escudo de la familia, era el traje de…

Eren iba a negar a irse. Le daría la libertad que nunca se le debió haber sido arrebatada.

Le daría la tranquilidad que tanto deseaba.

Y le dejaría vivir una vida sin un acosador como él.

—¿Qué esperas? —le incitó el hombre mirándole con cara de qué o se movía, o le haría moverse—. Quiero llegar a casa y darme un baño; no lo puedo hacer sí no arrastras tu bastardo trasero.

El rostro moreno se iluminó y cómo sí de un rayo de luz se tratase, el camino de su imaginación oscuro y gris se iluminó. Era todo tan cursi que se sonrojó hasta las orejas.

—Volvamos a casa —contestó sonriente caminando detrás del pequeño hombre.

Levi era tan jodidamente difícil de leer, era tan... Suspiró antes de salir y tomó la mano de Hannah a quien le sorprendió el repentino acto.

—Te acabo de causar muchos problemas —le apuntó su numero en la extremidad—. Llámame si sucede algo.

—Claro —le sonrió agradecida. Seguramente el castaño previno algún tipo de reprimenda departe de su jefe—. Ya sabes qué hacer.

—La salida está llena de guardias —informó Franz.

—¡Gracias! —dijo por ultima vez antes de seguir a su pareja que ya estaba por dar vuelta en el pasillo.

Tomó la mano del hombre y Levi le miró con molestia. Eren le arrastró por todo el pasillo hasta llegar a un cuarto; cerró la puerta para no ser molestados. Observó con cuidado el espacio y abrió uno de los closet.

Le indicó a Levi que se acercará y lo metió dentro.

—¿Qué haces? —susurró molesto al verse envuelto entre ropa ajena.

—Es una casa antigua remodelada, tiene un pasadizo que da al jardín.

—Debe de tener como mil años sin uso.

—Apenas ocho —deslizó una parte suelta donde apareció una pequeña ranura que jaló con cuidado, esa que abrió un compartimiento justo a lado. Algo estrecho pero aceptable.

Llegó una ligera brisa con olor a tierra y los ojos oscuros observaron telarañas y polvo. Le dio un ligero golpe a Eren con rabia contenida y se adentró antes de que se le esfumaran las ganas.

Solo debían seguir el camino hasta llegar al otro extremo. Aunque pasaron inconvenientes cuando el recto pasaje se convirtió en una bajada y fue en ese momento en el que Levi se arrepintió de ir primero.

Ahora que ya tenían más espacio dado que antes iban a rastras hubo otro problema.

Derecho o izquierda.

—Uno de a otro lado de la casa y el de la derecha al jardín —bueno, algo así; pensó Eren. Pero no le iba a decir al otro hombre—. Da a las bardas del lado de la cocina, tenemos que escabullirnos y…

—Bien —le cortó Levi con molestia—. Vine por ahí, tú solo encárgate de seguirme.

Eren pensó que absurdamente le seguiría a donde él quisiera y no opondría resistencia.

Salieron por fin al aire libre al golpear una puerta bastante terca que no cedía. El castaño fue el encargado de derribarla ya que era el más alto y al ser un pasaje subterráneo le quedaba algo alta. Sí fuera por él la habría destrozado de una patada, pero Eren insistió en dejar lo menos posible de evidencia.

Los guardias estaban ocupados tratando de descubrir de quién carajos era el auto y tuvieron suerte de no ser vistos saltar la barda.

Una vez libres de esa casa del infierno corrieron por el amplio sistema de seguridad que les otorgaba la naturaleza. Espinas, lodo, ramas secas y animalitos del bosque bastante roñosos. La carretera se extendía ante sus ojos como si hubiesen estado en el desierto.

Y ahí, sentados en lo que parecía una discusión bastante acalorada en un vehículo rojo estaba el rubio de nombre Arlert con otro sujeto. Al verles se separaron y el primero en ir a su encuentro fue el blondo.

—Idiota —le dijo muy amablemente el de ojos azules—. ¿Te dejaste atrapar?

—No seria la primera vez —contestó por él Jean.

—Cállate, cara de caballo. Lo tenía todo bajo control.

—¿Quién mandó mi auto al matadero?

—¡Era para darles tiempo! —se escudó Kirschtein.

—Así que fuiste tú.

Discusiones fueron y vinieron junto a miradas que matan y disculpas a medias. Al final Armin les dijo que llevó el auto de Eren para que pudiesen ir a casa, aunque les recomendaba primero ir a otro sitio para que las cosas se calmaran un poco.

El rubio no tuvo que pedir explicaciones, hace tiempo que su amigo le dio señales desesperadas para no intervenir en asuntos "familiares" pero que entendiera, y lo hace, por eso le apoya como puede y lo volvería a hacer.

Con la promesa del joven castaño de hablar con su amigo pronto, se despidieron para ir cada quien por su lado. Aunque estaba exhausto Eren tenia una discusión mental acerca de los motivos de Levi para ir por él. Tenía miedo de preguntar y recibir una respuesta tétrica de esas que suele dar él.

—Todo bajo control, eh —dijo de pronto Levi, él fue quien se ofreció para manejar.

—Era para no preocuparlos —contestó avergonzado.

El solo comenzaba a ceder, el cielo pronto oscurecería y lo último que pensaba Levi era en discutir, pero quería algunas respuestas.

—Tu familia es molesta.

—No tiene idea. Una vez estuve encerrado en mi cuarto por una semana —dijo, su brazo recargado donde debería ir el vidrio y su palma bajo su barbilla, tenía un aire melancólico que contrastaba mucho con su tono de voz indiferente. —. Le dije lo que ellos querían escuchar y luego huí.

—¿Cuántas veces?

"¿Cuántos años?", fue lo que en verdad quiso preguntar. La sola idea de pensar en lo que un niño pudo pasar le hacia enfurecer.

—Unas dos, él era muy permisivo conmigo —murmuró ente dientes, recordando la época de su rebeldía en toda la expresión—. ¡Pero no crea que me fui sin dar pelea! ¿Ve esta cicatriz? —Se había desabotonado la camisa y mostró una casi imperceptible línea detrás de su hombro derecho—. Una bala me rozó antes de que Irvin pudiese decir que no dispararan. Supongo que el hombre que la hizo ahora está muerto.

Levi no contestó a eso. Sí no fuera por lo que acababa de pasar, creería que Eren exagera con lo de que Irvin es un hombre sin escrúpulos, si, él tiene su propia experiencia de juventud con un muy entrometido rubio, pero de eso a ser un padre egoísta y tirano ya era pasarse de la raya.

Pero bueno, las cosas cambian.

La familia de su amigo no era del tipo hogareño. Aunque trataran de disfrazar su casi obsesión por Eren con amor fraternal, todo se debía a otras circunstancias debido a su posición social: un heredero era lo que todos esperaban.

Y la señora Smith se fue antes de dejar uno.

También estaba el asunto de las amenazas que siempre estaban al día, preocupando a más de uno en la casa por lo que pudiera suceder. Lo que le sucedió a Eren ese día podía pasar de nuevo y ya no seria una feliz visita a casa familiar.

Sabe el tipo de problema en el que estaban metidos por Hanji (una vez más ella hacia gala de lo informada que estaba sobre esa familia). Cree que le mantiene al tanto por sí llegara a suceder un percance.

De cierta manera la forma de actuar del rubio era algo que se espera, ¿no? Cuida a sus hijos.

No se imaginaba como es que Eren se mantenía tan fresco respecto al tema, ni cómo habría sobrevivido sin protección y mas aun, ¿por qué él, siendo ahora más cercano al joven no ha sido atacado de alguna manera?

Eran preguntas que haría a su debido tiempo, se dijo.

—Supongo que fue tedioso —comentó más por no quedarse callado que por sincera preocupación.

—No, la verdad no —la nostalgia invadió de pronto los recuerdos—. En esa época era muy temerario, me gustaba la idea de la aventura y la lucha siempre era la única opción para mi.

—Entonces encajas perfectamente con esa familia de locos.

—No —su voz sonó demasiado fuerte, le disgustaba esa idea—. Lo que ellos necesitaban era un peón que obedeciera órdenes. Al parecer consideraban buena idea que yo fuera el adoptado, creían que me sentiría agradecido por todo lo que me dieron.

—¿Y no? —sus pequeños ojos miraron los músculos de la mandíbula de Eren tensarse y se puso rígido en el asiento. Poco sabia sí él prefería mantener aislada su vida personal, pero al parecer no le importaba mucho que él preguntara—. Yo sentiría algo de gratitud.

—Creo que su sentido del honor es diferente al mío —reconoció con algo de renuencia, sus ojos centellaron con algo que el de brunos cabellos no supo identificar—. Yo no me sentía diferente al resto, al contrario, siempre recibí mucho cariño de parte de todos; desde mi severo abuelo hasta mi autoritario padre. Annie siempre estuvo celosa, pero no encuentro la razón, para mamá ella era su adoración. ¡Y ella era la mejor! No era su hijo biológico pero era muy atenta conmigo.

"Mamá", repitió Levi mentalmente. Pronunciaba el padre y abuelo como si fueran simples palabras, pero "mamá" salía de sus labios de manera suave y cariñosa. No debía de estar del toco sorprendido, la explicación acerca de la mujer era bastante informativa.

La quiere como a una verdadera madre a pesar de sus dudas respecto a sí era reciproco. Admitía que tenia curiosidad por saber cómo Eren llegó a ser cómo es.

—¿Algún día me contaras toda la historia? —se atrevió a preguntar, algo intrigado, ahora si por el tan complicado pasado de la familia Smith.

—Claro —sus ojos brillaron y Levi no pudo encontrar mentira en ellos—. Deberíamos ir el próximo mes juntos al psicólogo, debe conocer a Verman, seguro y se llevan de maravilla.

—¿Vas con un loquero? Ya decía yo.

—No lo hago por gusto, Levi.

La dureza de sus palabras hizo que el conductor le mirara con insistencia haciendo una ligera pausa al volante, pero Eren le ignoró, probablemente estaría ofendido.

La pregunta del "´por qué" no fue pronunciada y Levi intentó otra cosa.

—No quise—

—No se disculpes, ese no es usted.

Y Levi le dio la razón.

Un silencio se formó entre ellos, ya estaban por llegar al hogar de Eren y cómo el hombre de penetrante mirada comenzaba a odiar el silencio cuando provenía del joven a su lado, y sabia que tenia parte de la culpa, intentó cambiar la conversación que murió minutos atrás.

—Hanji ama tu actitud.

Oh, era horrible intentando conversar decentemente.

—La señorita Zoe ama todo lo que va fuera de lógica, y según su lógica, yo soy un espécimen raro.

Pero al parecer el castaño poco le importaba esas cosas.

—Te llaman Smith.

Eso, la verdad si fue provocado. Tenía curiosidad.

—No soy un hijo legítimo, no tengo el apellido Smith y la última vez que vi mi identificación decía Eren Jaeger —su voz carecía de emoción y Levi se dijo que el tono ya lo había escuchado. Pasaba lo mismo cuando alguien le preguntaba su nombre—. No lo quise porque seria despreciar a la familia que alguna vez tuve, sería perderme a mi mismo.

Al castaño, Levi no lo conoce por sus arranques sentimentales, y escucharle hablar sobre a lo que considera familia es demasiado para un apático como él qué no conoce de una manera propia el concepto.

A veces entiende porque Irvin tiene la manía de entrometerse en la vida de Eren, era porque a su modo, era alguien capaz de afrontar casi cualquier cosa por lograr sus cometidos; tenia fortaleza, confianza en si mismo y no temía decir lo que pensaba. Era alguien digo no llevar un apellido fuerte como lo era Smith.

Se sintió orgulloso de la forma en la que había crecido a pesar de las circunstancias que le rodeaban.

Pero qué contradictorios pensamientos iban y venían en él esa tarde.

¿Se preocupaba o no por Eren? La respuesta era sencilla, pero la evitaba de alguna manera.

—¿Por qué te buscan tanto? —Insistió en el tema—. ¿Es por la herencia?

Eren le sonrió de forma misteriosa y no le contestó directamente.

—La carretera se está siendo angosta —informó haciendo un suave movimiento con la cabeza hacia la carretera.

—Responde.

—Si me da un beso le digo —coqueteó Eren con una radiante sonrisa.

—Creo que puedo vivir en la incertidumbre.

El castaño rió y Levi hizo una nota mental acerca de lo experto que era Eren desviando temas.

La próxima vez que tuvieran esa clase de plática tendría que preguntar muchas más cosas.

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NOTAS: Son 6066 the number of the beast (?) palabras. Nada que ver con nada pero se me hizo gracioso...

En fin, muchas gracias a todas las personas que comentan, dan fav o follow. Trato de responder a todos los comentarios, sí se me pasa algo por favor no duden en decirme, intento mejorar.

Gracias por leer.