Advertencia: Parte del pasado de Eren casi al final. No es algo que se diga que es uy muy sangriento, uy. No. Lo he minimizado lo más posible que pude, pero si tiene cosas explícitas. Sólo digo por si las dudas, yo advertí. (?)
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Eren regresaba del trabajo cuando vio a la chatarra que ahora era el auto de Levi estacionado en su jardín. Ahogó una exclamación de sorpresa mientras agradecía internamente que no estuviese frente a su manzano. Rodeo el vehículo tratando de encontrar algo fuera de lo común encontrando una pequeña nota pegada en el parabrisas que decía: "Buena suerte". No iba a negar que era bastante chocante la vista.
Detrás de él y cual ente salido de la nada, el dueño de la cosa que ya no parecía algo gruñó inconforme.
—Me debes un auto —le dijo al joven castaño, pasándole de largo. Dio un ligero vistazo al adorno indeseado y volvió a gruñir.
—¿Y yo por qué? —Se quejó siguiendo al hombre hasta el umbral de la entrada—. ¡Yo no fui!
—Me importa una mierda —espetó molesto—. Te voy a preguntar algo: ¿A quién raptaron? ¿A ti? o ¿a mi?
Y con esa simple pregunta dejó a Eren refunfuñando y lamentando su suerte.
Con cada día que pasaba sin auto, era la misma cantidad de tiempo que no veía a Levi.
Ya es una semana, y no es que cuente los días; cuenta las horas.
…
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Cuando las garras barbáricas de Eren Jaeger alcanzaron al inofensivo Jean, este soltó un golpe como defensa; estrellando su puño contra la cara morena.
—Eres un… —gritó el castaño al sentir el fuerte dolor en la parte derecha del rostro. Ya se veía venir un moretón—, imbécil.
—¡Tú tienes la culpa! —Jean se defendió arreglándose un poco la gabardina que llevaba esa noche, ya eran principios de octubre y comenzaba a hacer frío—. ¿Quién toma por sorpresa a alguien por la noche?
—El que te citó —respondió entre dientes.
—Touché —reconoció con una sonrisa torcida en el rostro—. Bien, ¿qué quieres?
—Le debes un auto a Levi.
—No sé de qué hablas —se hizo el desentendido.
—No te hagas el idiota, lo reconociste ese día.
—Bueno —con un ligero suspiro cansino trató de encontrar una solución menos derrochadora—. No puedo pagar algo tan caro en estos momentos.
—Lo sé.
Jean le miró acusadoramente y le trató de dar un golpe pero Eren le esquivó fácilmente.
—¡¿Y sí lo sabes cómo rayos pretendes qué pague?!
Jaeger se encogió de hombros y le pidió que le siguiera hasta un pequeño local de comida rápida. Una vez dentro pidió para ambos el paquete completo de la hamburguesa.
—Sé que fue por un buen motivo —reconoció algo renuente, darle las gracias a ese sujeto se estaba convirtiendo en un habito, uno muy nocivo para su salud—. Te cité porque quiero saber algo. Un tipo me ha estado siguiendo últimamente. ¿Annie o Irvin?
Ha sentido esas malas vibras desde que se fugó de casa y el que sabe todo lo que pasa a su alrededor es Jean. Fue en un principio investigador de Mikasa, luego se hizo amigo de Armin y al final todos acabaron conociéndose y llevaban una romántica relación de amistad.
Si, claro.
Ellos no se llevaban bien al principio, de hecho, nunca se llevaron bien, pero Eren sabia que podía confiarle unas cosas por su trabajo y porque claro, compartían amigos.
—Annie —respondió el joven de ojos color avellana, encendiendo un cigarrillo que sacó de su bolsillo. La mujer que les atendió llegó advirtiéndole que era un área para no fumadores a lo que Kirschtein tuvo que apagar a regañadientes su pequeño gusto—. Tu padre quiere darte espacio, pero aun así vigila que nada malo te pase. Relativamente claro, en algunas semanas veras a Mike siguiéndote de nuevo. No bajes la guardia.
Eso era lo que más le preocupaba a Eren, la inactividad de Irvin.
—Salgo a correr por las mañanas, es una media hora, pero a veces creo que es tiempo suficiente para que alguien entre a la casa.
—No debería preocuparte eso, estas todo el maldito día fuera. Sí alguien quisiera robarte ya lo habría hecho —comentó Jean.
Su pedido fue llevado a la mesa y la mujer les sonrió a ambos antes de retirarse.
—Eso no es lo que me preocupa… —murmuró, esperando que la dependiente se fuera lejos.
—Ah, ya veo a donde quieres llegar —se mofó el investigador—. He visto como sales silenciosamente antes de que tú pequeño secreto despierte.
Jaeger se sonrojó hasta las orejas, las podía sentir calientes y como la sangre se le subía al rostro.
Eso no lo pasó por alto el otro hombre.
—El punto es otro —le dijo algo molesto intentando hacerse el ofendido para dejar ese tema de lado.
Kirschtein negó a modo de paz.
—Ya te dije, no debes preocuparte. El señor Smith no es alguien que actúe de forma precipitada dañando a terceros.
—Eso espero.
Ya una vez Irvin trató de persuadirle tratando de meter al que se supone era su amigo.
…
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—Levi —le llamó Eren, podía notarse lo nervioso que estaba, pero el otro hombre no se daba cuenta.
—Qué.
—Me dijeron que en tu juventud eras un joven experto en el arte de robar lo ajeno.
La sombría mirada que recibió Eren de parte del hombre le hizo girar la cabeza y reconsiderar su siguiente frase. Levi apartó su vista del periódico que el guardia del edificio le compra sin falta, y apenas podía leer en la comodidad de su hogar antes de que el mocoso le atacara cuestionamientos de índole personal.
Durante la noche recibió la visita del mocoso, quien alegó abandono. Le respondió con un "Me había olvidado de ti", que Jeager contestó con una mirada de tristeza que le hizo alojarle con remordimiento en su hogar. No pasando por alto la pequeña mancha casi imperceptible en su rostro, esa que parecía un bonito golpe bien dado.
Y ya comenzaba a lamentarse de haberle dejado pasar.
—Si. ¿Y? —respondió sin inmutarse sorbiendo un poco de té que le hizo el castaño. Estaba bueno.
—¿Aun haces lo mismo? Porque me ha robado el corazón.
Levi se atragantó con el líquido caliente, su primera reacción fue querer escupirlo pero no pudo.
—Eren —advirtió con molestia una vez recuperado.
—¡Jean dijo que seria una buena frase!
—No lo es en absoluto —masculló, tratando con todas las fuerzas de su interior no arrojarle a la calle—. Has caído en su trampa, mocoso.
—¿Trampa?
—Ahora mismo se está retorciendo en alguna parte de la risa porque has soltado esa frase sin sentido. Una estupidez "cursi" que hasta un niño de preescolar se avergonzaría en decir.
—¿No le gustó?
—No —sentenció con irritación volviendo a dirigir su mirada al periódico.
Eren avergonzado bajó el rostro y mató cuatro veces a su amigo mentalmente.
…
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Cerca de las siete de la tarde era la hora en la que Eren podía decir que estaba libre. Llegaba a casa y sí Levi no estaba en ella, utilizaba esos momentos para hacer otras cosas. Como por ejemplo, dormir.
Una llamada entrante le hizo estacionarse y verificar el numero, al no reconocerlo lo ignoró, pero fueron varias veces las que tuvo que detener el auto por la insistencia, al final se decidió por contestar.
—¿Señor Smith?
La voz de la mujer la reconoció al instante.
—Hannah. ¿Pasa algo?
—Eren —dijo entonces con voz entrecortada y Eren temió que Irvin haya dañado a ella o a Franz—. Ghost.
Eso le hizo entender que debía desviar su camino.
Llegó a casa Smith, le recibió la mujer muy apenada diciendo que su mascota había estado sin ganas las últimas semanas y que solo se alegraba cuando recibía sus visitas, ya no quería comer y se la pasaba durmiendo.
Que esa tarde no lo encontraron y como ya era costumbre para él salir para dar un paseo y regresar, no lo buscaron, pero se hizo tarde y no volvió.
—Lo siento, Eren —repetía ella constantemente—. Lo encontraron hace una hora.
Otro amargo trago a su vida.
Su regresó a casa fue el doble de tedioso que de costumbre, ya eran las once de la noche y todo lo que quería era darse un baño.
Se quedó con su mascota hasta que le fue permitido para luego atender los trámites con el veterinario.
Levi le recibió con una taza de té y en cuanto sus miradas se encontraron, lo que hizo Eren fue irle a abrazar con fuerza.
—Hanji me lo dijo —comentó, dejando que Eren sollozara bajito sobre su hombro. Guardándose las ganas de empujarle por llenarle de mocos y fluidos extraños.
—Las mascotas deberían vivir lo mismo que sus dueños —Entre murmullos que Levi apenas alcanzaba a entender, el castaño se quejaba.
—Eso es egoísta. Ellos cumplen su ciclo y hacerles vivir de más prolongaría su sufrimiento, idiota.
Que Levi le consolara a su manera ya era un avance, ¿cierto?
—Tienes razón —concedió más animado. Aun así, no dejó el cuerpo más pequeño hasta que este, incómodo, quizo dejar la taza que sostenía en sus manos. A regañadientes el castaño lo dejo y tomó la taza de té—. Lo encontraron a un kilometro de la casa. Todos lo vieron salir pero nadie se preocupó por detenerlo, creían que era su paseo diario. Murió solo, Levi. Solo.
Arranques sentimentales otra vez; pensó el de cabello oscuro.
—Los animales saben cuando van a morir —dijo Levi a lo que Eren quien se encontraba cabizbajo le miró con curiosidad—. El se fue para una de dos: No provocar sufrimiento o morir con dignidad.
Los grandes ojos verdes que se encontraban acuosos y opacos tomaron un brillo repentino que a Levi le hizo desviar la mirada.
—Quería que lo enterraran aquí —susurró.
—No voy a aceptar un perro muerto cerca de mí, ¿escuchaste?
—¡No se preocupe! —negó alzando su mano libre para no ser golpeado—. Acordamos con el veterinario enterrarle mañana en el cementerio de mascotas. No sabía que había uno.
—Pues vete a dormir, mañana tienes que despertar temprano, mocoso.
—Ah, si, eso —murmuró Eren.
El otro hombre miró el nerviosismo del joven y contó hasta diez.
—Te acompañaré. Sin mí ahí probablemente te vuelvas un mar de lagrimas —se dio la vuelta para subir las escaleras y no ver la cara sonriente del castaño.
Porque a ultimas fechas ver a Eren feliz, le traía una sensación de paz.
…
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Las despedidas siempre fueron algo fácil de hacer para él; desprenderse de cosas; dejar el pasado; olvidar momentos, pero es que no había llegado el día en el que a algo realmente valioso le tuviese que decir adiós. Porque ni siquiera fue un hasta luego. Eso le hizo pensar que si lo que le pasó a Ghost le dolía. ¿Qué pasaría con sus amigos? O peor aun, con Levi.
Mikasa y Armin le apoyaron mandándole mensajes de texto con imágenes adjuntas con frases motivacionales, llevándolo a lugares donde pudiera distraerse, algo que sinceramente agradecía; era un grandioso gesto. Jean trató de hacer bromas sarcásticas, lo que ocasionó que le bloqueara de todas las redes sociales.
La semana pasó con relativa facilidad. Los recuerdos se tenían que dejar atrás aunque eso doliera en el proceso.
Y luego, Levi un domingo de descanso, llevó consigo felicidad a su vida.
Dos cachorros de labrador de tres meses.
—¿Dos? —curioseo al entender poco el razonamiento del mayor.
—Es para terminar de llenar ese hueco más rápido.
Eren rió contento y jugueteó con ambos, quienes con pasos torpes, se dedicaban a morder los tenis deportivos sin cuidado. No fue hasta que el cachorro de pelaje dorado se golpeó contra la mesita de centro que su miedo se volvió presente.
—Pero no estoy mucho en casa. Pasara lo mismo que con Ghost, no podre cuidarlo —Eren dijo mientras acariciaba al cachorro adolorido.
—¿Acaso no estoy yo aquí también?
Las pequeñas esperanzas que Levi le mandaba tan sutilmente le hacían llenar su pecho de una sensación cálida. De esas que te dan cuando sientes que después de la horrorosa tormenta, viene la armoniosa calma.
Y que ojalá la felicidad que le brindaba Levi tan desinteresadamente, se convirtiera poco a poco en cariño. Sí es que aun no había. Aunque dudaba que no hubiese, pues las cosas que él hacia se estaban convirtiendo en objetivos a largo plazo, como el cuidar a unos indefensos animalitos juntos.
El hombre mayor acarició y dio pequeños mimos sutiles al otro labrador de pelaje negro.
Eren reaccionó sonrojándose por la adorable vista —según su parecer— y deslizó uno de sus brazos sobre su hombro.
—Muévelo —advirtió Levi.
Jaeger le hizo caso y al mismo tiempo sonrió por esa osadía que esa vez, no le costó un golpe.
…
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Levi despertó temprano ese día, era casi tan reconfortante como golpearte entre las piernas con un bate. Así de maravilloso era madrugar.
Con el cachorro que parecía ser el torbellino más empalagoso del planeta en sus brazos, algo así como Eren pero en pequeño a quien depositó suavemente en el suelo para poder ir a comer algo a la cocina. Por lo regular, el castaño se despierta mucho antes que él y le tiene el desayuno listo, y ese día fue la excepción.
Sin querer pisó al otro perro de color negro y se sintió fatal, cosa que nunca admitiría frente a nadie. El animal corrió en dirección contraria, seguramente con su hermano.
Al verlo recordó que cada quien se llevó a un cachorro a dormir y que ese labrador este abajo quiere decir que Eren había despertado ya.
Qué mas daba, él haría el desayuno. Cuando estaba dispuesto a ensuciarse un poco, ambos cachorros comenzaron a ladrar y rascar algo. A paso lento se dirigió a la sala, si rompían algo pues ni modo, al fin de cuentas no era suyo.
Creyó que estarían ganosos de salir a respirar aire fresco, pero le ladraban a la pared. La pared. Sí iban a comenzar a hacer esas todos los días estaba seguro que se no lo soportaría.
Observó como tonto unos minutos esperando que se callaran o algo, pero seguían insistiendo, al final se dio cuenta que no era un simple pared. Estaba muy desgastada y sí mirabas fijamente no cuadraba con el color. Movió el pequeño mueble que cubría la mitad y encontró una cerradura.
Ah, vaya, más secretos.
Se dio la vuelta dispuesto a no indagar hasta que Eren hizo su aparición, cargaba alimento para cachorros y unos cuantos juguetes.
—¿Buenos días? —dijo no muy convencido al encontrar a Levi, por lo regular no se despertaba a esas horas.
—Buenas.
—En un momento tendré listo el desayuno, primero les doy de comer a —no terminó la frase porque vio el mueble y luego miró a Levi, luego al mueble, después a la pared y al final a Levi. Balbuceó cosas intangibles y eso si que le despertó curiosidad al mayor—. Ahí, bueno. Eso es…
—No me necesitas dar explicaciones. ¿Me escuchaste pedirlas? —la cabeza castaña de agitó dando una negativa. Levi ayudó a Eren con algunas bolsas y se fue a la cocina.
Los cachorros le siguieron de cerca ladrando y agitando su cola en busca de comida. Una vez que ambos tuvieron su plato y tazón de leche, Levi les preparó un lugar para que durmieran.
—Levi —comenzó el menor—, yo…
—No necesitas…
—Quiero hacerlo. Es parte de mi pasado y necesitas saberlo.
Levi no parecía querer negarse a escuchar, lo que internamente le motivaba a seguir confiando en él.
—Escucharte decir que tienes cadáveres ahí dentro no es algo fácil de asimilar.
—No, no —negó divertido, aliviado de que el otro tratara de alivianar la tensión—. ¿Recuerdas sobre lo qué te dije de mi verdadero padre?
—Algo así —lo recuerdos del otro eran tan tristes que veces le hacían replantearse su vida.
—Es largo…
—Eren, sí empiezas algo, termínalo.
El castaño se sentó en una de las sillas altas de la cocina algo mareado.
—El psicólogo no me sacó ninguna palabra y es raro volver a recordar por mi mismo y no en una pesadilla —carraspeó para darse valor—. Lo minimizare lo más que pueda.
"Esa noche desperté al escuchar ruidos y al abrir los ojos, vi la silueta de un hombre en la oscuridad. Corrí de inmediato al cuarto de papá, pero él no estaba. Intenté huir al único lugar seguro de la casa que conocía; el sótano.
El hombre me atrapó en cuanto intenté dar la vuelta para llegar a mi destino, pero fui más hábil y le mordí la mano con todas mis fuerzas. Evidentemente me soltó y papá salió al pasillo que daba al sótano tras escuchar ruidos" —Eren hizo una pequeña pausa y suspiró.
"El sujeto sacó una pistola y le disparó.
Recuerdo que le grité muy fuerte cuando vi sangre en su hombro. Me paralice y luego vino el segundo disparo, iba por un tercero cuando enfurecido me abalancé hacia él y le mordí todo a mi alcance. Tiró el arma sin querer, pero tenía un cuchillo…
Papá recogió la pistola disparándole en la mano, el tipo dejó caer el arma y yo la tomé.
Grisha me gritaba que huyera. Yo no podía, pero él me convenció de ir por ayuda. Fue de modo que lo hice. Lo dejé atrás.
Corrí a la puerta principal, el ladrón fue tras de mí. Corrí todo lo que pude, pero todo me parecía inmenso; apenas pude llegar al jardín cuando volví a sentir que era sujetado. Mi padre apenas y podía moverse, su pierna sangraba, su hombro sangraba. El pasillo y la entrada estaban llenos de sangre.
Volvió a disparar contra el tipo, pero aunque manco, estaba enojado y era alguien con experiencia, me aventó lejos para ir por él".
Eren cerró los ojos y levantó el rostro hacia el techo, recordando.
"Le tiró al suelo inmovilizándolo —continuo.
Yo solo pude observar, yo sólo…
Papá gritó de dolor, el arma estaba en manos de su dueño mientras yo temblaba de impotencia.
Tuvo tiempo de recargarla, fueron tres disparos, Grisha ya no se levantó. Una mancha oscura comenzaba a salir del cuerpo boca abajo del jardín.
Enfurecí, me fui contra el sujeto más grande y le encajé el cuchillo —sonrió después de decir eso ultimo—. Lo tiré y le apuñalé una y otra vez. No estaba satisfecho, ya no podía escuchar nada a mí alrededor, sólo sentía como le encajaba el arma. Cómo entraba y salía. Era satisfactorio, pero no me llenaba.
Cansado, dejé a un lado el cuchillo y miré a papá. Me alejé del otro cuerpo sin vida e hice lo que me había pedido. Busqué el teléfono y marqué el primer número en la lista.
«Soy Eren, papá no respira, por favor, ayuden a papá ».
Volví al jardín, toqué el cuerpo, él estaba tibio. Me mantuve despierto toda la noche esperando por ayuda, ahuyentando a los perros, aguardando a qué papá despertase.
Irvin llegó cual súper héroe al rescate. Me envolvió en sus protectores brazos con mucho cuidado, susurrando palabras de consuelo y sufriendo por mí en silencio.
Palabras que siendo sinceros, no me provocaron nada.
«¿Papá va a despertar?».
Él negó y yo volví a mirar el cuerpo.
No lloré, no me lamenté y no volví a preguntar por mi padre después de ese día.
«Yo te cuidaré, Eren. No estas solo ».
Esa fue la primera de muchas mentiras que le creí".
Levi observó el rostro moreno compungido en una mueca.
—Eren… —intentó decir algo, pero nada le parecía consuelo.
Era bastante impresionante lo que un niño lograba; lo que Eren hizo.
—A veces me pregunto que hubiese sido de papá si yo no hubiese tratado de huir. ¿Habría cambiado algo el qué me dejase llevar?
—No es tú culpa, Eren. Eras un niño —le defendió de él mismo. No le gustaba ver al otro de sumido en sus pensamientos.
—Claro, un niño —rió secamente—. Creo que me acabo de desahogar.
—Te traeré té, estas pálido.
—La puerta tapa el pasillo —dijo, antes de que el hombre se fuera. Aclarando la duda inicial—. El pasillo donde todo empezó. De vez en cuando la abro, limpio y la vuelvo a cerrar.
—¿Te gusta vivir en el pasado? —cuestionó Levi.
—Me gusta aprender de mis errores. Matar es uno de ellos.
—Intentas llenar los agujeros con tierra en vez de escavar y llenarlo de nuevo con cemente y ponerle vitro piso.
—No, hay que cubrirlo con puertas con llave —replicó el castaño.
—La llave colgada en tu cuello como un collar que aprieta y no mata, seguro y es divertido para alguien tan masoquista como tú.
—Eres cómo el limón en la herida —acusó.
—Soy cómo el bálsamo que la cierra, imbécil.
Eren abrió los ojos sorprendido, estaban usando metáforas como indirectas, pero eso ultimo.
—Otra maravillosa declaración de amor.
—Cierra la boca —masculló yendo rumbo a la escalera.
El castaño dejó su asiento y fue tras el hombre. Los perros que se encontraban dormidos despertaron al sentir las fuertes pisadas de sus dueños. Al darle alcance, Eren le hizo girarse para que le mirara.
—Dilo de nuevo —exigió Eren.
—¿De qué carajo hablas?
—Di que tú sanaras la herida.
—Primero me como un perro.
Los cachorros ladraron y Levi les miró para que se callaran. No les quedó de otra que irse a dormir de nuevo.
Eren acorraló a Levi contra la pared más cercana lo que hizo que el hombre de cabello oscuro recordara uno de sus encuentros.
—Terreno peligroso, Eren.
—Soy alguien al que le gusta el peligro, Levi —realmente no, no cuando se trataba del otro hombre. Preferiría mantenerlo a salvo.
Los ojos verdes de contrastes azulados miraban de forma insistente los labios del más bajo.
—No te atrevas —advirtió Levi tratando de frenar lo inevitable—. Date por muerto sí lo haces. Te arrancaré la lengua.
Una sonrisa ladina fue lo que recibió antes de que los húmedos labios de Eren se unieran con los suyos.
No hubo forcejeo, ni intentos de homicidio.
Fue chispa. Un deseo incontrolable, las ganas de someter; de morder; de seguir. De fundirse.
Algo que se estuvo evitando por mucho tiempo y que en ese momento no se podía ocultar.
Tocaron sus cuerpos, volaron camisas, palparon miembros endurecidos hasta que Eren, jadeante, paró en seco algo que no iba bien.
—Tú, no…
—No te detengas, maldita sea —gruñó, volviendo a apoderarse de los labios de Eren.
—Pero…
—¿Crees que si no quisiera estar contigo habría escuchado sobre asesinatos mientras intento consolarte? Piensa, Jaeger, piensa.
—Eres increíble confesándote.
Levi le miró irritado y se alejó.
—Ya debes estar contento —bufó—. Se me ha bajado. No sé por qué lidio con mocosos de mierda como tú.
—Es porque me ama.
El mayor frunció el ceño y subió las escaleras.
—No —El castaño le miró irse—. Aun no.
Aun no.
Para Eren era gloria.
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..
Dos días pasaron, Levi llegó a casa de Eren después de darle arreglo a la suya propia, dejó a los cachorros al aire libre un rato y vio con cierta sorpresa disimulada que ya no estaba la puerta tapando el pasado. En vez de eso, se mostraba un pasillo con dos puertas y a Eren en medio con un balde a lado y una brocha en la mano.
—¡Levi! Que bueno que llegas. ¿Me ayudas?
El hombre asintió y fue a cambiarse por algo más cómodo.
Minutos más tarde, manchas rojas que adornaban la pared fueron reemplazadas por un blanco ostión y unas pequeñas huellas adornando el piso.
El pasado por fin dejaba de atormentar el presente.
—Tranquilo, Levi. Es pintura de agua —consoló Eren al ver manchas en el saco del mayor.
Los pequeños ojos se ensombrecieron y tuvo que ir a lavar su ropa.
La puerta siendo insistentemente golpeada hizo que el castaño dejara de insistir en su intento de apaciguar su ira y fuese a ver quien era.
Cuando Levi vio la ancha espalda del mocoso alejarse suspiró lleno de frustración. Dejando el ciclo de lavado y yendo tras el menor.
—Eren.
Escuchó esa voz femenina bastante conocida. La niña psicópata de Smith.
—¿Se te ofrece algo?
—Papá.
—¿Papá?
—Él acaba de fallecer.
Eren no podía tener más mala suerte.
—No veo en qué pueda afectarme —respondió el castaño indiferente.
La rubia le sonrió de lado sin emoción.
—Felicidades, Eren. Eres su único heredero.
Las cejas castañas se fruncieron en desacuerdo.
Irvin Smith nunca le dejaba opción.
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...
Notas:
Dado que ya tengo el final, este fic se terminará mas o menos en 5 capitulos más. Tengo la mala manía de hacer primero el final...
En fin, tengo una pregunta. ¿Cuál duda no ha sido resuelta? Sé que el pasado de Eren es el que quieren, pero, ¿otra duda?
