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El conocido olor a viejo y la recepcionista sonriente con exceso de maquillaje fue el primer triste panorama que tenia que ver antes de entrar a consulta.

—Buen día, señor Smith —saludó Verman mientras se acomodaba para recibirle.

—Jaeger —corrigió el castaño.

—Si —concedió el hombre con desgano—. Mis más sinceras condolencias por el fallecimiento de su padre, era un gran hombre.

—Eso decía en su lapida. "Hombre honorable y padre ejemplar". Creí que lo vería en el funeral, señor Verman, le pagaba mucho para lavarme el cerebro, era lo menos que esperaba de usted.

—¿Cómo has estado? —le ignoró—. La perdida de un familiar siempre es un duro golpe emocional.

—Me va bien —respondió mirando hacia la puerta—. Levi es un gran apoyo.

El hombre mayor pasó su palma izquierda por su rostro con gesto cansado.

—Eren, ese sujeto está en tu imaginación.

—¿Está diciendo qué tuve sexo con una alucinación?

—¿Qué?

—Está allá afuera, esperando que termine para ir a almorzar —dijo, regocijándose con la incredulidad del hombre—. Señor Verman, le juro que soy un chico bueno y no he tenido recaídas. ¿Quiere que le platique mi vida? Bien. Mi padre de crianza falleció, discutí con mi hermana a tal punto que me hizo un gran moretón en la pierna. Estoy en proceso de una demanda para que no me quiten mi casa; peleando con un verdadero fantasma. Me han dejado una herencia que no quiero y tengo insomnio. ¿Algo más?

Kitts negó, escribió algo en su libreta de apuntes y se dirigió a Eren cómo si estuviese hablando con un niño pequeño.

—Hijo, el psiquiatra te dará nuevas pastillas. Te recomendare con el mejor, en nuestra siguiente sesión trataremos tu recién descubierta orientación sexual y…

—¿Me está diciendo qué Levi no existe y qué soy gay? Yo sólo sigo las indicaciones de mi corazón —se burló.

—Eren, ese tal Levi…

Dejó la frase a medias cuando un enfurecido castaño se levantó de su asiento rápidamente. Verman se tensó sobre el sillón de cuero con miedo esperando un golpe, pero en vez de eso el chico se dirigió a la puerta, saliendo estrepitosamente y volviendo a entrar segundos más tarde con un sujeto algo corto de estatura.

Lo que le dejó sorprendido fueron sus manos. Estaban tomados de las manos.

—Le presentó a Levi —dijo Eren con una sonrisa de satisfacción en el rostro, alzando el firme agarre entre sus dedos. Lo que le costaría un reprimenda por la pequeña exhibición, pero valía la pena—. Es todo. Mañana presento una demanda contra usted por retención de sesión para que me manden con otro psicólogo que si me pueda dar de alta. Con permiso.

Eren se dio la vuelta de nuevo junto al hombre.

—Señor Smith…

—Señor Verman —le encaró con una sonrisa sardónica—. En cuanto supo del fallecimiento me hubiera encantado que dejara ese juego y todo habría acabado con un abrazo fingido. Ahora no me deja otra opción.

El mayor estaba nervioso, dudando, tenia miedo pero habían sido años de lo mismo.

Estaba sudando, las manos le temblaban.

No había otra opción, Irvin ya no estaba entre ellos y no tenia ninguna garantía de salir victorioso, él no era una persona influyente ni mucho menos. Cuando vio a Eren dar un paso hacia atrás buscando irse le detuvo.

—Mañana pase por su alta —Si, ya no tenía opción.

La gallina de los huevos de oro por fin fue libre.

—Ha tomado la decisión correcta.

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Despertó aturdido, con un fuerte dolor de cabeza y la boca seca, algo así cómo estar borracho pero consiente de todos los actos. El brazo le dolió, pudo sentir un suave hormigueo recorrer bajo la piel. Supo de inmediato que al moverlo comenzaría la pequeña agonía, pero no lo hizo, no cuando su extremidad sostenía la cabeza de Levi quien respiraba suavemente aun dormido.

Era uno de esos pequeños placeres de los que aun no podía darse el lujo de experimentar cuando quisiera. Esa noche fue la excepción, ya que el siempre malhumorado hombre estaba al tanto del consuelo no pedido que necesitaba.

Contuvo un suspiro, Levi estaba muy cerca de su pecho y agitarse ocasionaría despertarle. Sabia del sueño tan liviano que tenia y de lo mucho que batallaba para poder dormir.

Seguiría mirándolo hasta el fin de los tiempos sí no se tuviera que ir. Liberó su brazo sustituyéndolo por una almohada, luego su pierna salió de la cama para darle paso al resto de su cuerpo.

—¿Ya te vas? —preguntó adormilado.

—Tengo que seguir con los trámites.

—Es tu día de descanso.

—La justicia no descansa.

Levi le miró por la ridícula respuesta e intentó incorporarse sobre la cama.

—Te acompaño —después de todo no tenia muchas cosas qué hacer.

—No, gracias —tuvo que hacer una esfuerzo descomunal por no saltarle encima y quedarse. ¿Por qué se lo hacia tan difícil? —. Me gustaría pedirle en cambio un favor.

Levi asintió, pero horas después ya se estaba arrepintiendo.

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El hombre llegó a una de esas casas que a los ricos les encantaba mantener. Grande, llena de lujos y adornos innecesarios.

Era antigua, remodelada solo por dentro. Un gran salón de entrada donde estaban un par de escaleras. Era como sacada de una película infantil de princesas.

Chasqueó la lengua y observó detenidamente la foto colgada en la pared que estaba mirando. Era un par de chiquillos tomados de la mano. Era su estúpido chiquillo con esa mujer de la que no quería ni mencionar.

—La señorita Ackerman le recibirá en el jardín —le dijo una mujer mientras le indicaba que le siguiera.

Comenzaba a extrañar la casa de Eren, esa en donde él solo podría limpiarla a pesar de dos perros a los que les encantaba cagarse en todos lados.

Paró en seco cuando la mujer también lo hizo, abriendo una puerta de cristal. Le hizo pasar y luego se retiró.

Y ahí estaba, la mujer innombrable.

Ella frunció las cejas al verle.

—Esperaba ver a Eren —dijo con un tono neutral.

—Está ocupado.

—Está bien, pero debería venir a verme, soy su abogada.

—Yo sólo sigo indicaciones —masculló y alzo una carpeta. La mujer resopló decepcionada y tomó los papeles—. Me voy.

—Ya que estas aquí —dijo, a lo que Levi tuvo que detener su andar y mirarle—, me gustaría advertirle…

—Mocosa —le interrumpió burlesco—, te hacen falta diez años más para advertirme algo.

Ella le observó impasible e ignoró el comentario.

—Quiero advertirle, señor —continuó—, que hacer feliz a Eren debe ser su prioridad.

—Mis prioridades y decisiones son algo que a ti no te incumben. Yo hago lo que quiero.

—No con Eren —afirmó. Estuvo sentada pero se puso de pie para hacer hincapié en su petición—. Estoy dispuesta a luchar por él aun en contra de su propia decisión, él es impulsivo y no piensa bien las cosas; puede equivocarse pero no aceptará ese error de manera racional. Puedo perdonarle todo y volver a ser como antes. Estoy dejando a lo más valioso que tengo en sus manos, ¿puedo estar segura que hago bien?

—Él es feliz —afirmó con un tono de voz perfectamente audible y autoritaria.

Ella sonrió derrotada, dejándose caer en su asiento. No esperaba de todos modos algo más elaborado que pudiera decirle.

—Lo sé —ha visto la sonrisa de Eren. Es deslumbrante, sus ojos verdes brillan como nunca antes y a pesar de los problemas, nunca parece quejarse. Cómo si la sola presencia de ese hombre frente a ella fuera la cura de sus males—. Cuídelo bien, pero recuerde que en cualquier error, estaré yo dispuesta a ser su apoyo.

—Consíguete una vida.

—Él ha sido toda mi vida.

Levi desconoce la historia de amor de esos dos, pero a Eren parece no afectarle, en cambio, la mujer altiva que se encontró en un principio parece una niña desamparada tratando de luchar por algo ya perdido.

Le causa escalofríos toda esa sarta de cursilerías, pero le molesta más la declaración de guerra y la afirmación de la mujer sobre arrebatarle al castaño.

Ella no parece ceder y teme que en un futuro la encuentre revoloteando en su territorio sin mayor pudor. Eren parece tener una extraña debilidad por sus amigos y duda que le diga que no.

—Él está a salvo, lo cuido hasta de él mismo. No hay mejor persona que yo para cuidarlo —se iba a arrepentir de decirlo sí llega a oídos de Eren—. Él es libre, no tiene ataduras conmigo y sin embargo él está ahí, porque quiere. Tenlo en mente.

No tenia necesidad de explicarle nada, pero sentía que se lo debía.

Mikasa sonrió agradecida por esas palabras, ella necesitaba eso, una fuerte bofetada mental.

Y entonces Levi se fue, dejándola con su corazón roto y los recuerdos de lo que fue.

En cuanto dejó de lamentarse revisó los papeles que le mandó Eren y frunció las cejas al ir leyendo cada documento.

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Mikasa y Eren se reunieron para seguir viendo los papeles que le hacían heredero de todo lo Smith.

—Dice que te adoptó hace años, Eren —le comentó a un inmerso castaño evaluando los papeles.

—Él dijo que…

—Es probable que sea una falsificación y que apresuró los trámites de la herencia. El señor Smith probablemente previno su muerte.

—Hanji dijo que esperaba que Levi aceptará cuidar a Annie —intentó explicarse, aun no lograba entender el asunto del todo.

—Dudo mucho que a ella le encantará la idea.

—Como sea, yo solo quiero saber si puedo salvar mi c asa.

—Lo siento, Eren. La inmobiliaria no recibió tus pagos, pero si los del señor Irvin y bueno, es suya a menos que aceptes la herencia.

—Solo quiero mi casa —dijo, renuente a un cambio.

—Sí no aceptas, todo será dado como apoyo a una casa hogar.

—¿Y Annie?

—Todo, Eren.

—¡Cómo puede hacerle eso a su hija!

—Esperaba que tú aceptaras, te pone contra la espada y la pared. Opciones no te quedan.

—Al menos no puso de condición casarme y herederos…

—Yo te habría ayudado con gusto

Eren negó sonriendo forzadamente y volvió a dirigir toda su atención a el verdadero asunto a tratar, pensando que a pesar de todo, sus amigos siempre estaban al pendiente de lo que pasaba a su alrededor y Mikasa, buena con él por naturaleza no le reprochaba su falta de compromiso para con ella.

A veces cree que todo abría sido más sencillo enamorarse de ella y vivir sin ansias de libertad.

—¿Puedo disponer de todo cómo quiera? —preguntó Eren, se le había ocurrido una buena idea.

—Supongo que si, una vez en tus manos tú sabes lo que haces. De todas formas haré una cita con los abogados del señor Irvin. ¿Planeas algo?

—Nada malo, Mikasa —aseguró viendo la escéptica mirada de la mujer. El sonido de su celular llamó la atención de ambos. El castaño revisó y era un mensaje de Levi donde proclamaba su presencia, o más bien, exigiendo la comida para cachorro que le tocaba comprar—. Lo dejo en tus manos.

De manera apresurada recogió su maletín bajo el atento escrutinio de Mikasa.

—Mándale mis saludos a Levi —dijo ella, acomodándose en el asiento mientras sonreía de forma misteriosa.

Eren alzó una ceja con duda antes de despedirse dándole un simple beso en la mejilla.

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El castaño llegó sonriente a casa, esperando por la bienvenida de los aun cachorros y del serio rostro de Levi, pero encontró la casa vacía y una nota pegada en la puerta: "Deja las croquetas en la alacena".

Ni un corazón, ni carita feliz. ¿Por qué Levi no era expresivo ni en las notitas? Hizo lo que le pidió con el extra de arrojar sus cosas en la esquina de la entrada, procuró con mucho esfuerzo no ensuciar más de lo debido mientras cocinaba su cena y en silencio comió.

Él no esperaba un gran recibimiento, al menos un bienvenido o un "¿vienes de putas, Jaeger?" como tanto le encantaba decirle el mayor.

Estaba fastidiado y aun le tocaba revisar papelería del trabajo. Un mal día siempre es un mal día; pensó con desgano.

Se acomodó en la mesa del comedor y comenzó a rayonear hoja tras hoja por faltas y revisiones. Así estaba cuando Levi le encontró. Ceño fruncido y los ojos rojos de cansancio.

—¿Te falta mucho? —preguntó el recién llegado y los cachorros ladrando detrás.

—No —alzó la vista unos segundos para contestarle y los volvió a bajar con pesar—, tres carpetas más y seré libre.

—No llegaste temprano hoy

La frase sonó a reproche y Eren sonrió de lado para que el otro no pudiese verle.

—Mikasa me entretuvo con algunas cosas.

—¿Fuiste a su casa?

—Si —respondió, pasando por alto el ceño fruncido del mayor—. Creo que aceptaré la herencia y luego me desharé de ella. Es mucho por manejar para mi, no lo quiero y no me siento preparado para manejar una empresa en la que la mayor parte de los accionistas son gente con experiencia esperando el puesto que yo voy a tener sin esfuerzo.

—Me parece bien, son tus cosas.

Eren asintió, dejando caer su cabeza hacia atrás. Le dolía la cabeza a horrores.

Levi a veces veía lo mucho que el de ojos verdes se esforzaba por mantenerse sereno cuando en realidad era un torbellino al que le encantaba actuar. Ayudarle le parecía buena opción, pero al otro no le gustaba meter a nadie en sus asuntos. ¿Haría bien en acercarse y darle un masaje? Se sentía como la mujer de la relación y eso le molestaba.

Se acercó lentamente al castaño y posó ambas manos en los anchos hombros del menor con cuidado. Era un cuerpo fibroso, bien formado en donde aun con la camisa puesta podía sentir los músculos tensos.

Un buen cuerpo, siempre lo ha admitido. Lo observaba pasearse sin camisa al salir de ducharse o cuando se levantaba por las mañanas.

Sintió a Eren exaltarse un momento para luego relajar su cuerpo, aun mantenía los ojos cerrados y eso le parecía una maravilla. Le gustaba el rostro de él, facciones varoniles, ojos grandes y definidos, pero mirada depredadora.

Le gusta Eren sin duda alguna, es llamativo, lo que hace que la mitad en la oficina hablen de él todo el día.

Acarició su rostro por inercia, llegando hasta su cuello y bajando a los hombros, donde hizo movimientos circulares solo por el mero placer de tocar el cuerpo.

—Sí me sigue viendo y tocando de esa manera, va a lograr que me corra —Eren estaba consiente de que le miraba, no hacia falta abrir los ojos para comprobarlo.

A Levi no le molestó esa frase, en otras circunstancias se hubiera alejado e insultado, pero ese día no. Estaba tan excitado cómo él sólo por acariciarle un poco.

—¿Cómo? —preguntó tratando de sonar inocente, volviendo a acariciar piel expuesta—. ¿Así?

El gran suspiro placentero que soltó Eren le causó satisfacción.

—¿Puedo tocarme mientras lo hace?

Una alarma de alerta sonó en su cabeza, Levi sabe que de seguir de esa manera terminaran haciéndolo en la sala y peor aun, frente a sus mascotas.

—Muérete.

La ronca risa que salió de la garganta morena acarició sus oídos. Estaba siendo un idiota enamorado y por segunda vez la alerta sonó. Retumbando en sus oídos cómo si en verdad existiera.

—Está bien, de todas formas solo necesito de un poco de su voz para imaginar.

—¿Te gusta ser un depravado, Jaeger?

Y entonces los parpados se abrieron y unos picaros ojos verdes le sostuvieron la mirada.

—Me masturbo imaginando su voz de placer. ¿Qué si me gusta? Claro, me satisface en mis noches de soledad —Y entonces el joven sintió el suelo frio justo después de un gran dolor de espalda. Levi le jaló la silla tirándolo sin contemplaciones. Girándose luego para seguir su camino hasta las escaleras—. ¡Eso no es justo!

Los pequeños y ensombrecidos ojos del mayor le observaron detenidamente antes de subir y desaparecer de la vista de Eren.

Y aun así, el castaño tuvo el valor de levantarse tan rápido como el dolor se le pasó para seguirle. Porque ya entendía los pequeños gestos del otro.

Ese día iban a tener una acalorada discusión en el cuarto.

Cuando llego dando grandes zancadas esperaba tener que suplicar porque le dejara pasar, pero la puerta estaba abierta y él más que dispuesto.

Y luego se detuvo en seco. Retrocedió, lo mismo que había avanzado pero unos brazos se lo impidieron.

—Te metiste donde no deberías.

—¡Me ha puesto una trampa!

—¿Yo? No eres idiota, o al menos imagino que no lo eres.

—Me provocó —omitió el insulto a su intelecto bastante dudoso—. ¡Sabe lo caliente que me pone y aun así!

Detuvo la acusación, no estaba sonando convincente para nada.

—¿Aun así qué? —le provocó, alzando una ceja divertido que Eren no alcanzó a ver.

—¿Quiere tener sexo? —preguntó el castaño obviando lo obvio.

—Solo sí tú quieres.

—Sabe que si, lo sabe, pero...

Levi suspiró tratando con mucho esfuerzo de no golpearle. Reconoce que ha sido un poco, ¿manipulador? pero sabe que de otra manera no habría avance alguno. Y la palabra avance se repitió muchas veces en su mente como pequeñas puñaladas en su cerebro.

Empujó a Eren sobre la cama quien cayó de espaldas en el colchón y una vez que tuvo al castaño donde quería besó suavemente la punta de su nariz, y luego la mordió con saña.

Jaeger soltó un quejido y tomó la cara contraria entre sus grandes manos.

Y también le besó.

Labios entre abiertos recibieron a un entusiasta joven. Fue algo fugaz donde ambos se ruborizaron al mismo tiempo por haber compartido una cosa tan intima.

—¿Por qué se besan las personas? —la voz era apenas audible, pero para Levi que estaba a milímetros de su rostro alcanzó a escuchar.

—Es una muestra de afecto —respondió con el mismo tono cómo sí susurrar les hiciera conservar ese momento de intimidad—. Placentero.

—Placentero —repitió sonriente el joven.

El mayor le observó, parecía un niño que acababa de comprender el significado de la vida y cuya expresión era tan serena que le hizo apretarle las mejillas, el otro no soltó ningún quejido y en cambio invirtió posiciones.

Levi esperaba que la ropa volara y los calzoncillos fueran arrancados con los dientes como alguna vez vio en una porno.

—¿Puedo dormir aquí esta noche?

No estaba preparada para oír semejante petición cuando se sentia tan caliente que habría permitido morder la almohada.

—Mi lado es el derecho.

—Lo sé.

Y aunque lo negara, Eren Jaeger era un niño con muchas ansias por cariño.

Comenzaba a dudar de lo que el castaño de verdad necesitaba. ¿Era a él o la atención que podía brindarle?

Por una parte sabe que podría ir con Mikasa y recibir mucho más de lo que él estaba dispuesto a darle, hasta su amigo rubio puede hacer muchas mejores cosas.

¿Qué tenía él, un adulto realista que atrajera tanto a ese joven entusiasta con ideas tan fuera de lugar?

Quizá era eso, que él podría ponerle los pies sobre la tierra. Bajarle de la nave antes de que despegara cuando aun no aprendía a pilotear, pero, ¿y él que ganaba?

—Mañana le voy a llevar a un sitio fantástico —susurró Eren adormilado. Los pequeños ojos le miraron para que continuara pero el sueño parecía ganarle a un somnoliento y exhausto muchacho—. Y haré su comida favorita.

Una pequeña línea ensombreció sus ojos al escucharle.

¿Eso era lo qué ganaba? ¿Salidas y comida? Vivienda gratis, si. Beneficios materialistas e inútiles.

—No es necesario.

—Sé que le gusta lo que cocino —Y Levi no lo negó—. Es mi forma de compensarle por todos los dolores de cabeza que le causo, y por haber ido con Mikasa.

—Un "gracias" me es suficiente.

—Gracias —dijo—, en verdad le agradezco que este conmigo.

Sinceridad.

Eren le ofrecía lealtad, sinceridad, felicidad y un estomago lleno.

Satisfacción consigo mismo por hacer algo bueno. Era el complemento que le hacia falta a su vida.

Demasiado bueno para ser verdad. ¿Duradero? Lo tenía en ese instante, pero en el otro podría esfumarse como arena entre sus dedos.

Podría irse de su vida, escabullirse tal y como lo hizo Eren sin ningún tipo de explicación. Ahora que podía, cuando no había nada que perder.

Como su corazón.

"Lo pierdes a él".

Su conciencia era una hija de puta.

La verdad es que ya no podía irse.

—Creo que te quiero —masculló entre dientes, sintiendo una especia de brisa liberadora, pero el mocoso ya estaba dormido en una posición incómoda sobre su brazo. No le escuchó. Pellizcó una de sus mejillas y sacó su extremidad de manera brusca—. Idiota.

Estaba ofendido. Y ofendido caminó hasta su armario, buscó algo con que taparse, se quitó los zapatos y le compartió algo de calor a su acompañante.

Los besos eran placenteros, pero no tanto como la comodidad que la sola presencia de Eren le otorgaba.

Ojalá durará para siempre.

Ojalá…

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El televisor era una distracción para sus mascotas que aun no tenían nombre, vaya buenos cuidadores eran que ni si quiera se les podía ocurrir algo decente. Eren trataba de llamarles Ghsot uno y dos, cosa que obviamente no permitió. Les gustaba ver las imágenes aunque fuese el noticiero de la tarde que él ponía para comenzar a limpiar la casa e informarse en el proceso. ¿Quién dijo que solo las mujeres podían hacer dos cosas a la vez?

"La carretera del kilometro 23 ha sido bloqueada, por favor tome una vía alterna".

¿A él que le importaba que fuese bloqueada? Quizá deba llamarle al castaño y advertirle…

"La policía informa que hubo una persecución, la valla que servía de separación ha sido parcialmente destruida por un vehículo de color negro que fue encontrado baleado. No hay rastro del conductor y varios testigos afirman haber visto a varios hombres ir por el pequeño bosque que se encuentra cerca".

Levi intentó no prestarle mucha atención a esa noticia. Se encontraba tratando de no vomitar cuando recogía los desechos tóxicos de sus perros parcialmente entrenados para hacer sus necesidades en el maldito jardín.

"Al parecer las placas del auto coinciden con las del hijo de uno de los grandes benefactores de hogares para niños y quien recientemente falleció… "

Los oídos comenzaron a zumbarle, de golpe sintió un insistente golpeteo en el pecho y dejó la bolsa junto con el recogedor en el suelo.

Comenzó a prestarle un poco de atención a las noticias y se sentó en un sillón junto a sus perros. Un auto negro enfocado en diferentes tipos de ángulos, se parecía mucho a…

"… el joven Eren Smith. Trataremos de averiguar un poco más".

El hombre del televisor se acercó hasta el lugar cercado para que nadie pasará y le preguntó a uno de los policías.

"Al parecer han encontrado papeles dentro del carro que acreditan al señor Smith como propietario del vehículo. Es toda la información que nos han proporcionado, seguiremos averiguando".

Y acabó el reportaje.

Casi de inmediato sonó el teléfono y Armin trataba de averiguar cosas que ni él sabía.

Él no sabía dónde estaba Eren.

El frenético zumbido en sus oídos se detuvo, junto con el golpeteo en su pecho, convirtiéndose en vacío…

… ese vacío donde debía ir su corazón.

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NOTAS: ¿Eh? Creo que he tardado demasiado...