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Los inquisitivos y pequeños ojos de Levi contemplaban la pequeña figura de Annie rondar la estancia de la casa. Ella estaba llena de ansiedad, en realidad, todos ahí lo estaban, pero él sólo miraba a quien parecía ignorarle.
—¿Eren no lo ha llamado?
—No —fue su seca respuesta. ¿Qué esperaba el niño rubio? Han estado ahí cerca de dos horas, no se ha movido y todavía se atreve a preguntarle.
—Debe ser una broma —dijo uno de los indeseados visitantes, Jean, sí mal no recuerda su extraño nombre—. El idiota debe estar por ahí mofándose de nosotros y…
—Cállate, Jean —Y el hombre obedeció a la orden de la rubia intimidante—. Eren no es así.
Si, Jean lo sabe, pero esperaba apaciguar un poco los ánimos tan depresivos del lugar. Mal intento; se dijo, nadie estaba de humor.
Armin revisaba los planos que sacó de internet intentando averiguar un posible perímetro desde donde se vio por última vez al castaño. No era diferente a lo que seguramente la policía estaba haciendo, pero al menos lo estaban intentando.
Ofrece un poco de té porque a pesar de todo, la educación es lo que define a las personas.
—No, gracias —se rehúsan.
Su boca se tambalea hacia un lado en un intento de tic y niega al mismo tiempo. La educación le puede chupar un órgano vital sí quiere.
Mira el teléfono, esperando alguna llamada impertinente de Eren diciéndole alguna salvajada como la del muro como lo hizo anteriormente; que le diga que volverá a casa.
Una señal.
El sonido de un celular alborotó a todos, Arlert fue el elegido y su pálida cara detonó la alarma en Levi.
—Mikasa está en la estación de policía —oh si, ella y sus influencias de dinero—, encontraron un cuerpo cerca, no era el de Eren pero…
El colmo.
—Largo de mi casa.
—Levi…
—También es la casa de Eren —interrumpió la mujer.
—Largo —siseó bruscamente.
Los presentes se miraron unos a otros y asintieron. Cada quien haría sus propias averiguaciones, entendían un poco al enfurecido hombre que ya estaba en el otro extremo sosteniendo la puerta para que se fueran.
Si, eso de atenerse a las malas noticias provocaba el mal humor de cualquiera. Hasta los cachorros estaban ansiosos dando vueltas alrededor.
—Volveré —amenazó la hermana psicópata del desaparecido.
Una vez que todos se fueron, Levi contempló el plano sobre la mesa y miró a sus perros que intentaban darle ánimos lamiéndole las manos. Asqueroso, pero reconfortante. Acarició a ambos antes de tomar los papeles e irse.
Él haría su propio trabajo sucio.
…
..
Unos bonitos ojos le miraban con cariño mientras sentía como acariciaban su cabello con lentitudhasta causarle suaves escalofríos que le recorrían el cuerpo. La melodiosa voz susurrándole palabras de consuelo le hacían sentir en pa,z hasta que se dio cuenta quien era su acompañante.
"¿Mamá?"
Apenas un murmullo salió de sus labios y después un frio que le caló hasta los huesos.
—¡Despierta!
Tiritó e inhaló grandes bocanadas de aire. El pecho se le oprimió con fuerza por el impacto del agua helada sobe su cuerpo. Siempre ha creído que cuando la vida te da cosas buenas, siempre tiene algo malo preparado después, como eso. Soñar a su madre, recordarla… Hace tiempo ya que no le sucedía eso.
Sacudió su cabeza y miró al sujeto que le arrojó esa tortura.
—¿Qué carajos? —a su lado, otro tipo le miraba algo cohibido y hasta nervioso. Se miró un poco y se dio cuenta de que estaba amarrado. El deja vu vino a su mente como pequeñas puñaladas—. ¿Quiénes son ustedes?
—Nosotros somos los que hacemos las preguntas aquí.
Que trillada situación. Era como ver una película de bajo presupuesto.
—¡Desátenme! —le dolían los brazos. Le dolía todo, que alguien le diera una toalla.
Sus ruegos fueron escuchados y el hombre que le miró con miedo se le acercó para ponerle una manta encima. Aunque eso no iba a mermar sus escalofríos hasta que estuviera completamente seco.
—Lo siento… —murmuró el sujeto muy quedito para después alejarse e irse.
—Mira —el otro tipo alzó la voz. Era algo aguda, hasta se atrevería a pensar que estaba nervioso. Su rubio cabello se agitó cuando alzó la cabeza para demostrar lo macho que era—, sabemos quien eres, Eren Smith.
Eren pensó que era un secuestro mal ejecutado y agachó la cabeza con pesar. No importaba que pidieran rescate, ¿quien se los daría? Annie no estaba autorizada para sacar dinero de las cuentas, él aun no aceptaba la herencia y su "padre" estaba muerto. Mal planeado por todos lados.
—Sé que piensas que es un secuestro —continuo el sujeto y Eren tuvo que mirarle con sorpresa—, pero no. O al menos no como tal… Queremos que cedas la empresa.
Ah, viéndolo bien. Era un muchacho, no más de veinte años y no tan rudo como parece. Fachada de chico malo y frases amenazantes de películas trilladas.
—Chico, no sé qué creas que soy, pero yo no quiero…
—Tú sólo llegaste de la nada y pretendes adueñarte de todo, mi padre ha trabajado por años en ese sitio esperando un puesto mejor. Se le dijo que podría ser parte de los accionistas, se le dijo que era candidato a la gerencia. ¡Llegas tú y lo arruinas todo! La empresa será disuelta sí no aceptas la herencia, eso lo sé y lo sabemos todos. Solo cede los derechos y muchas familias como la mía no serán echadas a la calle.
Eren cerró los ojos. ¿Así qué Irvin la había jugado bien, eh? Siempre planeando los pasos de los demás cómo si fueran propios. Deshacer una empresa no era fácil, se necesitaba declararla en bancarrota, ¿quién haría eso? Él no por supuesto, pero si no era manejada debidamente y sin un presidente a cuestas no iba a durar.
Y luego estaba ese chico exaltado de mirada furiosa que tanto le recordaba a él con sus acciones sin pensar.
Le seguiría el juego para quedar libre sin complicaciones. No le iba a mentir, no quería nada pero tampoco deseaba gente desempleada. Y tenia frio, ese sitio estaba helado.
—Bien. Vamos, dime qué quieres, no importa, te lo doy.
—¿Para ti no es importante la empresa? —Sus verdes ojos le miraron extrañados, ¿qué? Que le sucedía a ese bipolar, que aceptara y ya—. ¡No te importa!
—Hey…
—¡Los niños ricos como tú no saben lo que es pelear por lo que quieren!
Eso le ofendió.
—Cállate —gruñó en respuesta—. ¡Cállate maldito idiota!
Carácter explosivo más carácter explosivo no era buena combinación. Sabe que debe callarse, sabe que no debe exaltarse. ¡Está peleando con alguien más joven que él! ¡Debe dar el ejemplo!
—¿Qué dijiste?
—Me harté, de ti y de toda la maldita y jodida gente que cree que solo soy un adorno. He trabajado lo suficiente y estudié por mi cuenta para ser lo que yo quiero, no me vengas con patrañas de niños sin aspiraciones de nada. Quieres que tu padre tenga el puesto para luego obtenerlo tú, en cambio yo no quiero una maldita empresa multinacional. Cállate estúpido niño, te voy a matar.
—No está en posición de amenazarme.
—¡No estás en posición tú de exigirme nada! En cuanto salga de aquí te buscare.
—¡No si antes te mato! —Comenzó a decir tratando de defenderse.
—No puedes matarme, ¿no quieres que ceda mis derechos? Tu plan es absurdo.
—Intercambio. Tú vida por la de tus seres queridos.
—No seas estúpido, niño. ¿Crees que alguien con un solo cómplice podrá si quiera traspasar la seguridad de…?
—¿Tu casa? —respondió con una sonrisa a medias en el rostro.
Eren se estremeció en su asiento. Sí le amenazaba con eso, lo mataría de verdad.
—Ahí no hay…
—¿Nadie? —se estaba divirtiendo, le valía tres piedras la mirada enfurecida del hombre amarrado—. Creo que si, un hombre, si. Vi a un hombre, bajito y un perro. ¿O eran dos?
Eso crispó sus nervios. Se paró de la silla como pudo; amarrado y colérico.
—Sí te atreves a tocarle… —amenaza, mostrando todos los dientes en un intento por parecer peligroso.
—¿Quién me lo va a impedir? ¿Tú?
Y entonces Eren le saltó encima…
...
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Levi llegó al área donde una cintilla amarilla rodeaba para que nadie se acercara, él le hizo caso, según los planos, esperaba encontrar una entrada al bosque donde se supone lleva a un mirador. De ahí desviaría su camino para adentrarse al espeso bosque y luego, ya sabrá qué hacer, el instinto le guiará…
Caminó hasta el mirador, caminó después del mirador, caminó hasta mucho después del área segura y siguió los planos que el chico rubio había hecho. Claro, la interpretación de planos estaba dentro de sus muchas cualidades. Que imbécil fue, pero la ansiedad le había ganado.
Estaba pensando seriamente que caminaba en círculos, todo le parecía igual. ¿Por qué no estudió algo que le fuera más útil?
Con razón nadie encontraba nada, todo era confuso y el camino comenzaba a cortarse por pequeños barrancos.
Tierra y más tierra, el cielo se oscureció en señal de que había pasado mucho tiempo fuera. Desde luego, la suerte nunca está de su lado porque también las nubes comenzaban a acercarse.
Lluvia, odiaba la lluvia.
Vio a un sujeto recogiendo a toda prisa palos del suelo. Probablemente para él era leña.
Parecía nervioso, miraba a su alrededor, pero no se concentraba si no, ya lo hubiera visto a él.
Bingo.
Con cuidado le siguió tratando de ser lo más silencioso posible. Rodeó mucho, como tratando de pasar desapercibido, quizá alguna orden, porque él no parecía muy listo.
Llegó a una pequeña cabaña que no se encontraba en el mapa. Miró al papel, lo hizo bolita y lo arrojó con odio a donde jamás pudiera verlo de nuevo.
Una vez que el sujeto entró, él se quedó observando tratando de ver por dónde podría escabullirse.
Escuchó gritar a alguien, un hombre. Rió ante la idea de que probablemente fuera una pareja de hombres que disfrutaban de una relación clandestina. Su pequeña sonrisa de circunstancia se borró cuando un "te mataré" bastante sonoro le llegó a los oídos.
Corrió al lugar, estaba ansioso.
Era la voz de él, sabía que era su voz. La ha escuchado infinidad de veces, la reconocería en cualquier lado.
Era la adrenalina recorriéndole cada fibra del cuerpo, era un poderoso incentivo ya que su cuerpo estaba algo cansado de caminar tanto.
Pateó con fuerza la puerta y encontró a dos hombres tratando de detener a una tercera persona.
Eren.
No supo cuanto estuvo conteniendo el aliento, pero lo soltó todo de golpe.
—¡Eren!
Ambos hombres levantaron la mirada y él se recriminó la estupidez. La impulsividad se le estaba pegando.
El joven estaba con la cabeza en el suelo, no se levantaba, ni si quiera se movía.
—¿Te siguieron? —gritoneó uno de ellos.
Pregunta más tonta.
—¡No!
El sujeto en el suelo comenzó a moverse de forma brusca, luego vio como levantaba la cabeza y le miraba horrorizado.
—¡Váyase!
—¿Acaso tienes mierda en la cabeza? —respondió de forma brusca, ¿qué no ve que está ahí por él?
Se acercó de manera cautelosa y uno de ellos sacó un arma.
—¡Por qué siempre tiene que hacer todo más difícil! —chilló Eren en el suelo.
—Te estoy rescatando, imbécil.
—¡No lo necesito! —volvió a gritar el joven castaño.
—Claro que si, mírate.
—No, no lo entiende. ¡Lo necesito a usted a salvo!
El silencio se apoderó del lugar. El que parecía el más nervioso del grupo se alejó lo suficiente hacía un rincón.
—¿Qué están haciendo par de idiotas? —El rubio hizo lo mismo, pero apuntando con el arma—. ¿No ven quien es el qué las tiene de perder aquí?
Eren volvió a removerse en el suelo, ya no estaba atado a la silla, pero si tenía las extremidades sujetas. Se hizo daño al romperlas poco a poco y se fue de nuevo contra el hombre.
Levi miró al sujeto que estaba en un rincón, no parecía que quisiera estar ahí.
Vio a Eren darle un buen golpe en el rostro con quien forcejeaba, se acercó lentamente y le inmovilizó de un efectivo movimiento. El castaño frunció el ceño con molestia y le quitó el arma. No era para nada su momento de gloria.
—Golpéalo —le dijo el mayor.
Los verdes ojos brillaron con emoción y lo hizo. Sí le dolió o no, no lo demostró.
Cuando le iba a dar otro, Levi le detuvo.
—Solo era uno, no lo vas a matar.
—Pero…
—Nada —le indicó con la cabeza al otro que estaba en una esquina—, interrógalo.
Eso bastó para que el pobre muchacho temblara con miedo.
—No… no fue nuestra culpa, nos dijeron que si hacíamos eso…
—¡Cállate! —cortó la explicación.
—Pero, Evan…
—¡No les digas nada! —volvió a insistir.
—Eren —fue una orden.
El castaño entendió que debía darle un nuevo golpe.
—¡No! Les diré, ya no lo lastimen… —el cómplice más temeroso iba a soltarlo todo.
—No seas cobarde —le dijo de forma molesta Evan.
—Pero es que ellos… van a venir y…
—¿Quién va a venir? —preguntó Levi.
—Nadie, pero les sugiero que huyan si no quieren terminar muertos —escupió al piso el joven temerario con una sonrisa lúgubre que adornaba su demacrado rostro.
Un sonido de un vehículo les llegó de repente y el joven amagado comenzó a reír.
Eren se asomó de inmediato por una ventana. Vio a dos sujetos salir de una camioneta con armas de alto calibre y palideció ante la idea de enfrentarse a esos sujetos sin tener nada ellos.
Miró a Levi y éste le devolvió la mirada de manera inquisitiva. El tipo que aun tenia sujeto sonrió macabramente, pero Eren le borró la sonrisa con un golpe que lo noqueó.
Tomó a Levi de la mano y corrieron hacia una habitación.
—Salga por la ventana.
—¿Por qué?
Quizo gritar: "¡Haga lo que le digo!" pero se contuvo. Levi probablemente se molestaría más de la cuenta.
—Armas, sujetos. Sólo… —susurró ofuscado—. Corra.
Todo era su culpa, nunca debió haber involucrado a ese pequeño hombre en su vida. No quería que nadie lo lastimará y ahora por su culpa ambos podrían resultar un poco más que heridos.
Una ceja negra se alzó al entender y tomó la mano de Eren para que le siguiera.
La calidez de ese simple contacto hizo sonreír a Jaeger con euforia mal contenida; y luego se escabulleron ante la mirada atónita de quien acababa de entrar a la habitación.
Lograron salir victoriosos, pero al parecer su pareja estaba un poco perdido. Aunque no se atrevía a mencionarlo. Miraba hacia todos lados intentando encontrar la salida del bosque. Como sí hubiera un letrero con el "exit" que tanto deseaba que apareciera.
Un sonido semejante a una ráfaga les hizo detenerse en seco.
Y como sospecharon, era el sonido de un arma.
Levi chasqueó la lengua para después, sin mucho ánimo, tenderle el móvil a Eren.
—¿Para qué? —curioseó. Sus ojos verdes se dirigieron al aparato que Levi movía para que lo tomara.
—Pide ayuda.
Un suave "oh" y Eren ya estaba haciendo malabares para poder recibir señal suficiente mientras seguían caminando. Palabras apresuradas, sonidos sofocados y el grito de "dile a Jean" dio por terminada la llamada.
La lluvia comenzó a caer y Levi maldijo a su suerte, ese pozo negro sin fondo. Si querían salir ilesos ahora se les dificultó de más.
El bosque parecía no tener final hasta que llegaron a un…
—¿Barranco?
—Antes este lugar tenía un río, pero se convirtió en presa para poder abastecer a la ciudad y controlar a la población para que no se bañaran y contaminaran el lugar —explicó Levi seriamente. Esperaba haber podido perder a sus perseguidores o al menos haberse alejado lo suficiente, pero las pisadas estaban marcadas en la tierra como burlándose de ellos—. No te acerques mucho…
Pero era la suerte, o él tenía malas vibras como alguna vez escuchó que alguien le dijo.
O simple y sencillamente Eren era estúpido.
El joven se sostuvo de la orilla hasta con las uñas. Levi de inmediato reaccionó y tomó su brazo. Eren se quejó porque su extremidad sostuvo su humanidad bruscamente, probablemente desgarrando algún musculo, y su cabeza impactó contra la roca.
—Eres… —susurró el mayor conteniendo el aliento, estaba pesado.
De nuevo la ráfaga de balas. Los buscaban y estaban disparando al azar.
—Corra —pronunció a duras penas, el dolor del brazo ya le estaba nublando la vista y dudaba seguir aguantando. La cabeza ni que decir—. Váyase antes de que lleguen.
—No te voy a dejar ir, mocoso de mierda—espetó Levi al mismo tiempo que apretaba la mano de Eren con fuerza, el peso le estaba ganando, haciendo que se deslizara de apoco junto con el castaño—. No me pidas imposibles.
—Sí seguimos así ambos caeremos —dijo lo más suave que pudo, tratando de no gritar por el dolor que le provocaba la roca contra sus costillas. Su mirada se fue opacando y miró hacia abajo intentado ocultar un quejido.
—Nadie se ira a ningún lado, tú te quedaras conmigo —manifestó Levi molesto por la evasiva. Sí el castaño no ayudaba un poco todo iba a terminar mal, pero no podía exigir imposibles cuando él se esforzaba por mantenerse consciente— Eren, mirarme.
—Lo hago, nunca he dejado de hacerlo.
—No comiences a ser cursi hoy, hazlo mañana, cuando puedas pararte decentemente. Vas a estar bien, saldremos de aquí.
—Claro —concedió, no podía decirle que no le quedaban fuerzas y que le costaba respirar.
—Te jalaré hacia mí.
Eren asintió, cerrando los ojos. Tampoco podía decirle que se había atorado con alguna enredadera espinosa, ni que su pie sangraba y mucho menos decirle que ya no sentía el brazo y poco le faltaba para tampoco sentir los dedos. Levi se estaba esforzando demasiado, pero sí seguía así caerían. El suelo donde estaba el hombre no era rocoso, era liso y resbaloso por la lluvia, no tenia donde apoyarse y en cada intento se acercaba más a la orilla.
Así que tenia un plan.
—Yo quería que todo fuera fácil entre nosotros —dijo Eren riendo por la difícil situación.
—Cállate y ahorra fuerzas —musitó el hombre mayor tratando de conseguir apoyo en algún lado.
—Me gustaría que siguiera vivo y cuidase a los cachorros.
—¿Qué? Ya estas delirando —la raíz de un árbol sobresalía, Levi se estiró para alcanzarla y se felicitó por su esfuerzo al sostenerla.
—¿Sabe qué suena loco? —Soltó un quejido cuando el hombre jaló de más el brazo—. Que a pesar de todo, disfruto de alguna forma masoquista toda esta atención. Me habría gustado que fuera distinto.
—¿Eren? —Había dejado de escucharle, se perdió lo último que dijo por alcanzar su punto de apoyo.
—Gracias por demostrarme una vez más que en toda persona hay buenas intenciones sin esperar nada a cambio.
Levi frunció el ceño al escucharle, toda esa habladuría le sabía a despedida. Chasqueó la lengua y le indicó que iba a estirar, ejerció más fuerza contra el suelo junto con su codo y brazo, pero cuando lo hizo...
La mano de Eren se le fue resbalando cuando el mismo castaño abrió la palma quitándole su agarre.
"No, no"; maldecía Levi mentalmente
Sintió cómo su cuerpo no le respondió debidamente y vio en cámara lenta la caída de un pacifico idiota de mirada derrotada.
"No, Eren, sujétate". Intentó gritar, sin éxito.
Levi cayó de espaldas contra el suelo y reaccionó con el golpe sólo para ver descender basura y lodo.
"No". Fue su pensamiento coherente. El cuerpo del joven se estaba perdiendo de su vista demasiado rápido.
—¡Eren! —intentó gritar pero su garganta no acostumbrada a tal esfuerzo sonó ronca y sin fuerza.
Gruñó con desesperación e hizo algún intento de unión coherente con ideas, pero se reprimió mentalmente porque tiempo era lo que no tenía. Tomó vuelo para saltar, sentía la adrenalina y que el mundo no podría con él, pero unos brazos le envolvieron antes de que hiciera algo por lo qué lamentarse.
Sintió que la aceleración lo abandonaba y el miedo se apoderó de él unos momentos.
¡El mocoso estaba cayendo! ¿Quién carajos le detenía?
—No sea igual de imprudente que Eren. No sea un bastardo suicida —le regañó un voz desconocida para él.
Levi se soltó con brusquedad y vio a aquel sujeto que había estado en su casa.
Si, casi hace algo igual de imprudente.
Se trató de calmar y reflexionó unos segundos. Estuvo apunto de arriesgar su vida cuando podía alcanzarle cuesta abajo.
Observó el lugar antes de dar marcha pero de nuevo la voz le paró.
—No le sugiero ir por ahí, le están buscando.
Otro gruñido de parte de Levi y esta vez tomó de la chaqueta a aquel sujeto irritante.
—Llévame donde pueda alcanzarlo y que sea rápido, cerdo perezoso —ordenó de golpe.
Jean se petrificó momentáneamente por el miedo y se deshizo del agarre en cuanto recuperó su hombría.
—Usted es terrorífico, no sé que le ve Eren —manifestó—. Rápido, mi auto esta cerca de aquí. Armin hizo una revisión rápida del perímetro con los planos de la cabaña, puede darle las gracias después.
Levi vio al niño rubio del lado del copiloto, no necesitó de palabras para agradecer toda la ayuda.
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Mikasa llegó al hospital con un nudo en la garganta. Ella conoce a Eren desde que eran niños, sabia lo fuerte y resistente que era; sobre su lucha constante con la vida. Él no podía morir, él no debía morir así.
En la sala de espera vio a Levi, estaba sentado al final del pasillo con gesto ausente, pero eso no le impidió acercarse y golpearlo.
El hombre torció la cara y cuando el segundo golpe llegó, solo se dejó hacer.
—¡Dijo que Eren estaría a salvo! —Exclamó con molestia y fue casi inmediatamente detenida por Jean—. Dijo —arrastró la palabra con desagrado—, qué él estaría mucho mejor con usted. ¡Dijo que le cuidaría!
—¡No fue su culpa, Mikasa! —gritó Jean, de golpe la mujer dejó de forcejear.
Sus ojos se pasaron de Levi a Armin quien le miraba con culpa. El azul que tanto conocía estaba opaco y el instinto le dijo que no mentía. Se soltó de Jean y abrazó al cuerpo del rubio y él lloró un rato en su hombro.
Si, lo olvidaba.
Eren era el valiente e impulsivo, ella la fuerte que no se dejaba caer y Armin era el más sensible e inteligente de los tres. No iba a comenzar a ser de otra manera.
—Lo siento, Armin. ¿Podrías explicarme qué pasó?
Sí ella iba a llorar, seria de felicidad al ver a Eren sano y a salvo.
…
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Para algunas personas había pasado un mes y medio, para Levi, para él pasó una eternidad.
El accidente provocó que Eren cayera en coma, desde entonces el castaño no da señales de querer despertar. Las enfermeras dijeron que se dio fuertes golpes contra la cabeza, tuvo contusiones y no sabrán a que grado si no despertaba.
Temían que no lo hiciera.
Levi le visita todos los días sin falta después del trabajo. Deja que pasen las horas de visitas mientras lee un libro sentado en el pequeño sillón de la habitación. Ve ir y venir doctores, enfermeras, familiares y amigos. Ve a llorar a su amiga de la infancia, escucha murmurar lamentos de su hermana y trata de no sacar a patadas a ese tal Jean, cada que va le da un ligero golpe de saludo en el brazo inmóvil.
La tez viva y morena de Eren se ha convertido poco a poco en algo sin color ni brillo. Se ha vuelto opaco; pálido; frío.
Extraña la calidez, las sonrisas y los coqueteos. La mano firme envolviendo la suya creyéndole dormido y el beso de dulces sueños robado en la madrugada.
Mikasa y Annie se oponen a las visitas pero cuenta con el apoyo de Armin, que aunque tuvieron sus roces, el rubio sabe lo importante que él para su amigo. No niega que le incomoda mucho su presencia, pero sabe que sufre en silencio, igual que el resto.
—Eres un desconsiderado —farfulla incorporándose antes de que la enfermera llegue y lo corra, pero aprovecha esos últimos momentos para tocar con su palma la frente descubierta—. Despierta pronto, Eren.
Aun no es capaz de decir que le extraña.
…
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Annie siempre espera a que el sujeto bajito deje de ir. A un día llegar y no verle; a que pueda estar a solas con Eren sin tener que susurrar y que el molesto hombre quien tiene todo su derecho de estar ahí se vaya.
Un día se encontró con ese utópico panorama y en vez de sentirse feliz, un sentimiento amargo de apoderó de ella.
¿Hasta ahí había llegado? ¿Un mes? Todos se cansan de esperar, pero ella le creyó distinto.
—Ese hombre preguntó si podía llegar mas tarde porque tenía que trabajo.
—No podemos desacomodar las horas solo por una persona —reprimió la enfermera, una mujer mayor.
—Lo sé, pero me da pena.
—Se nota que eres nueva en esto, siempre hay alguien esperando por otra persona.
—Si, pero nunca había visto a alguien tan desesperado como él.
—Que dices, si yo siempre le veo tranquilo.
—Viene todos los días, se nota que ni la hermana ni la novia lo quieren aquí y trae con él las manzanas que dice son para cuando despierte.
—No es de nuestra incumbencia.
Annie pasó de largo el pasillo de las enfermeras cotillas y sonrió sardónicamente.
Después de todo lo que había pasado, ¿esperaba que el sujeto huyera? No, él no lo haría, sí para aquella mujer era evidente la dedicación, para ella lo era aun más.
Su hermano tenía suerte de tener a un montón de gente que le cuida. Le daba algo de envidia.
…
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Levi llegó a casa de Eren, entró con cuidado y casi de inmediato un par de perros saltaron a recibirle. Les saludó como siempre hasta llegar al estante donde tenia cautiva la comida y les sirvió a cada uno en su plato, les miró hasta que se acabaron todo y luego se sentó en el suelo.
En otras circunstancias tal acto le hubiera parecido ofensivo, pero en esos momentos de su vida donde ya todo estaba hecho un caos eso no era nada.
Recibió con gusto al perro que se parecía a un joven que conocía demasiado bien, el empalagoso quien contento movía la cola con entusiasmo; el otro perro sólo se recostó a su lado.
—Eren aun no despierta.
Orión, el perro de pelaje color chocolate ladró fuerte. Todos los días cuando llegaba a casa les hablaba sobre Eren para que no le olvidaran, o eso pesaba que sucedía. Black, el otro animal de la casa y nombrado así siguiendo la secuencia de la mente infantil de Ere con el que nombró a Ghost, y por su irónico color negro se quedó impasible.
—A veces creo que me acostumbré demasiado a él que ahora sin su presencia me siento un inútil.
Black gruñó y el hombre rió sin ganas.
—Lo sé, no lo soy —contestó como si pudiese entenderle.
Echaba de menos las platicas sin sentido con Eren.
Mikasa le sigue reprochando hasta el por qué come sí el que debería estar en cama es él y no el joven de cabellera castaña.
El que no tiene a nadie por quien alguien se preocupe.
Un ser humano sin sentimientos y cuyo único fin —según ella— era ser un ser miserable toda su vida. Probablemente su hipótesis sobre el mundo amargado es la infidelidad de Eren, pero en todo caso, los dos tienen la culpa.
En fin, no niega nada pero tampoco lo acepta. Ella aun vive con la esperanza de ser escogida y son los celos los que hablan por ella.
La chiquilla es un ser con el que se puede razonar, pero a la vez se ciega mucho por sus sentimientos amorosos hacia Jaeger.
Que estresante situación que se desató por estar rodeado de personas equivocadas.
Su móvil vibró y reconoció un mensaje.
Sonrió casi imperceptiblemente y alejó a los perros.
"Eren despertó. Está preguntando por usted".
Muy en el fondo de su corazón, siente que todo ha valido la pena.
…
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Caminó sin mucha prisa por la recepción del hospital, llegó hasta la sala de espera donde alcanzó a ver a ese tal Jean tomando algo, dándole la espalda. Siguió su camino por los blancos pasillos del hospital hasta dar con la puerta número #104 y suspiró suavemente.
Se dio cuenta que estaba temblando cuando trató de girar el pomo de la puerta.
Entrecerró sus ojos, dando un aspecto mal humorado en vez del ansioso que en realidad sentía.
—Está obstruyendo el paso —Armin se arrepintió de inmediato cuando recibió una mirada terrorífica—. Quiero decir…
—Adelante —se hizo a un lado y dio la media vuelta.
—¿A dónde va? Eren espera verlo.
—No estoy preparado.
—¿Eh? —el rubio parpadeó confundido—. ¿Qué quiere decir?
No consiguió respuesta. El mayor ya se estaba alejando.
—Encontraron a uno de los captores de Eren.
—¿Y? —le encaró. Una ceja negra al aire enmarcándole el rostro con molestia.
—Dijo que siguió órdenes.
Con el mismo tono desinteresado dijo:
—¿Y?
Armin suspiró desganado y miró la puerta de la habitación. ¿Por qué Eren al menos no escogió a un hombre más sociable?
—Bueno… —estaba algo indeciso, al menos a él no le correspondía decirle, pero sí no lo hacia él, sería Mikasa y ella era algo directa de manera fría—. Encontraron dos cuerpos de jóvenes, ambos con múltiples balas en el cuerpo. Uno de ellos aun seguía con vida cuando lo encontraron, pero estaba agonizante, dio el nombre de Mike Zacharius…
Levi frunció el ceño, recordaba ese nombre.
"Jean investigó y, pues —el rubio dudó un momento—. Era el guardaespaldas de el señor Smith".
—Habla claro, niño. ¿Qué tratas de decir?
—Hay sospechas de que Irvin sigue vivo —Arlert vio por un momento algo de asombro en el inexpresivo rostro del mayor—. Las órdenes para su rapto fueron "persuadirlo", pero los muchachos lo utilizaron para su beneficio.
Levi hizo una mueca rabiosa, de esas que no indican nada bueno.
—Me voy.
—Pero… —Se supone que le dijo para que estuviera al pendiente de Eren, no para que se fuera de buenas a primeras.
—Volveré en cuanto pueda, ahora que no está en terapia intensiva no tiene horario restringido.
—Aun así…
—Dile que estoy cuidando bien de Orión y Black, él entenderá.
Y se esfumó dejando a Armin con la palabra en la boca.
…
.
Se estaba ocultando el sol cuando llegó a la residencia de la familia Smith, donde el guardia de la reja le reconoció como el "acompañante" del joven Eren. Su recibimiento fue silencioso, Hannah le saludó con la cabeza gacha. Subir las escaleras le pareció un suplicio.
—La señorita Annie está en el salón, sí gusta acompañarme.
—¿Te regañaron?
—Me dieron una advertencia gracias al joven —murmuró muy bajito, casi no pudo distinguir lo que dijo—, pero no me arrepiento de nada.
Levi sonrió de lado mirando hacia el frente, para que nadie pudiera ver que ella le respondió. Si, entendía su pequeño mutismo.
Oh, Eren. Ese engendro del demonio (como cariñosamente le decía) atraía demasiadas buenas personas para ser alguien tan… él.
Cuando llegaron al salón, la mujercita, otro engendro al cual lo consideraba como tal, estaba para nada elegantemente recostada en un amplio sillón color blanco. Pulcro, hasta eso, todo muy limpio el asunto.
—¿Tú también vienes a regañarme? —preguntó apenas le vio entrar por la gran puerta.
—No, a mi no me interesas —pero le intrigaba quien más había ido ese día—. Quiero preguntarte algo y quiero que me respondas con la verdad o juro que…
—Ya, ya. No estoy de humor, ¿qué quieres saber?
—Tu padre…
—Muerto. Gracias por preguntar.
—Se sospecha que…
—Sé lo que dicen, pero no. Él no está vivo y sí gustas puedes ir a comprobar a su tumba. Anda, ya sabes dónde está, junto a mamá.
Sus miradas se encontraron, ambos retándose. Uno cansado, el otro fastidiado.
Ella se le adelantaba a lo que quería saber, pareciera que alguien más ya le había…
—¿Vino Ackerman?
—Esa tipa —murmuró—, si.
—Supongo que…
—Pero ella no sabe que Mike era el amante de papá —dijo con voz monótona. Sus ojos no lo enfocaban, estaba absorta mirando la fotografía familiar colgada como trofeo sobre la chimenea—. Él no lo hizo, Mike era una gran persona. Nos cuidaba a todos por igual.
Que ella dijera eso era porque debía ser verdad. Aun así, ¿por qué le dijo eso precisamente a él, a quien supuestamente odiaba?
Que más daba. Ahora estaban sin pistas.
—Eren despertó.
—Lo sé —respondió, ahora mirándole—. Y también sé que probablemente corriste hasta aquí por respuestas. Eres igual de imbécil que Eren.
—Niña… —le ofendió.
—No permite visitas, dice que lo primero que quiere ver es a ti. Está como retrasado con los ojos cerrados esperando que llegues.
Levi retrocedió. Su cuerpo se movió sin consentimiento.
Con razón tanta insistencia de Armin.
—Volveré —amenazó, como ella alguna vez hizo con él.
Se vio obligado a huir por la vergüenza más que otra cosa.
Estúpido Eren.
Sí se hubiera visto en un espejo, habría notado que estaba sonriendo.
…
..
El castaño estaba recostado en la cama del hospital. Muy incómodo porque no quería abrir los ojos y Hanji le había manoseado por todos lados, según ella, "revisión médica". No estaba muy cooperativo en realidad. Tras muchas pruebas y rayos x a su persona, por fin pudo estar en paz unos minutos antes de que sus amigos aparecieran.
Lo primero que vio al despertar fue a una enfermera que le estaba cambiando la sonda y se sintió bastante incómodo. Se prometió a si mismo que lo segundo que vería iba a ser a Levi para borrar esa imagen mental de su memoria, pero no fue así.
Una vez más, fue a una persona del hospital. Hanji Zoe, el médico de cabecera de la familia.
Y entonces lo juró, por sus preciadas joyas de la familia que lo tercero que vería ahora seria Levi. Si o si.
Cerró sus ojos y esperó.
Pero él no llegaba.
Escuchó la voz molesta de Jean farfullando lo desconsiderado que era. A Mikasa hacerle unas preguntas que la verdad, no entendió. Pudo escuchar a Armin comentando que los perros ya tenían nombre y sonrió al saberlos. Supo que Annie estuvo ahí juntos a sus primos y tío.
Pero sus ojos permanecían cerrados.
Maldita sea Levi. Se estaba sintiendo algo, por no decir mucho, desplazado.
Su orgullo sentimental estaba siendo acribillado, estaba comenzando a sentirse molesto y estuvo a punto de abrir los ojos cuando regresó la enfermera a cambiarle la sonda porque aun no se podía poner de pie.
—Imbécil.
Frunció el ceño aun con los ojos cerrados, tratando de averiguar si no fue una alucinación. Con cuidado, medio abrió un ojo y vio a la enfermera que estaba observando algo con molestia.
—Señor, le recuerdo que es un paciente que necesita cuidados.
—¿Por qué tardo tanto? —acusó el castaño.
—Estaba meando.
La joven enfermera junto las cejas aun más con molestia. Preguntándose si estaba bien en dejarle a solas con el paciente.
—¡Se llama Black!
Y lo reconsideró cuando le vio exclamar eufórico.
Y ya no pudo decir más cuando el sujeto bajito sonrió de lado y la mirada ansiosa del castaño lo taladraba. Decidió por el su bien mental salir antes de que la tensión sexual cobrará vida.
Al salir, la jefa de las enfermeras y una chica nueva la abordaron antes de que pudiera si quiera cerrar bien la puerta.
—¿Y? ¿Cómo fue?
Entendió a que se referían y negó suavemente.
Ella no era tan chismosa…
—Y Orión —confirmó Levi cuando escuchó el sonido de la puerta que por fin fue cerrada.
—Si… yo no habría pensando algo bueno.
Eren esperaba algo. Un saludo, un abrazo o tal vez un beso.
—Despertaste.
Pero no eso…
Ligeramente decepcionado, asintió.
—A qué le hice mucha falta —Bromeó, intentado darse ánimos a sí mismo—. Me extraño tanto que contaba los días de mi ausencia.
—Lo hice.
Sus entrañas se removieron, parecían sus tripas cuando tenían hambre pero era otro tipo de sensación, una reconfortante. Casi de inmediato enrojeció y se puso tímido. La penetrante mirada del mayor de pronto le pareció incomoda.
—¿En serio? —No había terminado de cuestionarle cuando el hombre ya estaba demasiado cerca sujetándole un brazo.
—No lo vuelvas a hacer —demandó Levi.
—¿Hacer qué? —preguntó suavemente.
Su voz era algo que el mayor extrañó y ahora, con él despierto y mirándole con todo el amor del mundo mientras no terminaba de creer su afirmación, le parecía que pasó más de un eternidad sin escucharle.
—Ser imprudente —respondió, aflojando el agarre que hasta ese momento, se dio cuenta que ejerció más fuerza de la necesaria. Y Eren no se quejó—. Ser un idiota.
—No puedo ir en contra de mi naturaleza.
—No vuelvas a dejarme solo.
—¿Me extrañó? —Quería confirmarlo un millón de veces, pero le bastaba con una nueva afirmación. Un simple asentimiento. Eso era todo.
Levi le miró y frunció el ceño. No con molestia, más bien pensativo.
—No lo vuelvas a hacer —respondió al fin. Dejó de torturar el brazo moreno y juntó su frente fría con la cálida de Eren. Aspiró el aroma del castaño, y aunque olía a hospital, eso no le impidió volver a hacerlo. Continuo apenas con un murmullo y su voz sonó desesperada—. No dejes que te extrañe de nuevo.
Por fin aceptando sus sentimientos.
Nada podía competir con la radiante sonrisa de Eren en ese momento.
.
Ni siquiera un par de enfermeras tras la puerta igual de sonrientes. Y otra a lo lejos avergonzada, pesando lo cotillas que eran.
.
..
…
NOTAS:
Pues, ¿por qué me tardo tanto? Sí ustedes supieran mis tragedias... Ahora tengo menos tiempo que antes, pero no abandono, pasos lentos pero seguros.
Bien, emm. ¡No morí! Se me borraron las notas y deberían dar las gracias (?) porque eran muchas incoherencias... sólo puedo decir que tenía el capítulo hace algunos días pero no tenía internet, ahora que volvió parece lo mismo por el módem bastardo que no da bien la señal.
¡Ah! Me gusta la comedia. ¿Alguien lo ha notado? Tuve muchos problemas con el drama en este capítulo porque a todo le encontraba humor negro. Matenme plsss. Y quiero hacer tantas parodias y cuando hago parodias quiero hacer drama, no puedo vivir así.
Se me olvidó que más iba a poner...
Sí llegaste hasta aquí quiere decir que te gustó. Así que muchas gracias por leer~
