ADVERTENCIA QUE NI ES ADVERTENCIA POR SI NO LES GUSTA: LEMON
GRACIAS POR SU ATENCIÓN.
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Levi observa a Eren cocinar moviendo las caderas de aquí para allá. Le ve sonreír agitando la sartén donde hace unos huevos revueltos como si fuera un chef que hace el arte culinario de su vida.
No puede despegar la vista de su moreno rostro atractivo y su pegajosa felicidad.
No puede ignorar ese golpeteo en su pecho que le hace sonreír a cada movimiento errático que da el joven cuando se mueve al ritmo de la música. Es la estación de radio para viejitos que tanto le encanta a Jaeger.
No puede con tanta alegría hasta que el otro le pregunta cómo estuvo su día.
Y ahí se deforma su cara en una mueca cortes.
—Bien —responde. Eren asiente agitando la cabeza—. No deberías pensar en esas cosas.
El chico de cabello castaño deja de moverse y apaga el fuego de la estufa. Sus hombros se tensan y da la media vuelta para encarar a su amante.
—Yo…
—La vida no es tan sencilla —reprimió Levi— Lo sabes.
—Lo sé…
Eren perdió su casa en una subasta del banco. Todos y cada uno de los recuerdos se han ido con unos desconocidos. Eren pasó navidad en el hospital y año nuevo en recuperación junto a frecuentes visitas a Mikasa y la rehabilitación del castaño ha sido forzada.
Febrero fue un mes lleno de peleas en el juzgado por prorrogas. La implacable sombra de Irvin Smith destruyó un poco la calma en sus vidas.
Eren dejó su trabajo en manos de Nile para una exitosa recuperación tanto física como mental, pero al parecer la inactividad hace estragos en la mentecilla del chico de ojos verdes.
Están en un nuevo departamento que Levi rentó, donde no pueden mantener a los perros tan activos dentro y fueron temporalmente cambiados a la mansión de Ackerman.
—Todos están preocupados por ti —dice Levi y Eren solo sonríe forzadamente.
—Si —murmura y saca del estante dos platos—, supongo que solo queda esperar.
Levi se mueve incómodo en su posición y mira hacia otro lado que no sea Eren.
—Me tienes a mi como apoyo —dice para luego retirarse al comedor.
El castaño frunce el ceño y termina por servir los platos.
Todo eso le pone de mal humor, porque se supone no debía ser así.
—Mikasa dice que tendré que ir éste fin de semana a la capital por unos papeles —comenta, Levi le mira de mala manera y entonces agrega apresurado—; no irá ella. Tiene otros trabajos.
—Yo podría…
—No —niega, ya no quiere más problemas ni causarlos—. Salir no me hace mal.
—Considerando que cada que sales te secuestran, no sé sí creerte.
—¡Oiga! —reprocha avergonzado—. Es una especie de maldición, no es mi culpa…
—Sí, si —concede burlón y un poco feliz porque el chico dejó su cara molesta de lado—. Solo dime cuando pase algo.
—Gracias —sonríe, porque es la forma del hombre para demostrar apoyo.
—En las buenas y en las malas —afirma Levi levantando su dedo anular donde su anillo de compromiso reluce.
En el trabajo le preguntaron quién era la loca que lo aguantaba…
Y la "loca" no lo era, era un él. No un loco, era un demente. Sólo alguien así podría adorar a otra persona como lo hacía Eren Jaeger.
La piel morena toma un avergonzante color rojo porque su declaración de amor fue una noche de pasión y no una romántica como él esperaba. Cosa que Levi sabe de sobra y por eso siempre levanta ese anillo en alto.
—Usted es muy cruel…
Levi gruñe en respuesta conteniendo la risa recordando ese momento.
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Aunque a Eren solo le tomó un mes estar en cama, sus musculoso lo resintieron. Era todo terco, creía que podía ir y venir a su antojo sin ayuda, en una de esas se cayó por las escaleras rompiéndose una pierna.
El castaño tenia un karma impresionante, no se mata porque necesita seguir sufriendo seguramente.
—¡Puedo yo solo!
—Cállate maldito mocoso —Levi no puede creer que esté haciendo eso, ayudándole a bañar para que no moje el yeso, como un niño pequeño que no puede hacer nada—. Siempre terminas mojando todo, haces un puto chiquero, me dan ganas de patearte.
Eren se sonroja avergonzado porque es cierto, no es muy precavido pero en verdad lo intenta.
—Bueno… pero yo solito me tallo.
—Claro que te vas a tallar solo, ¿quién crees que soy?
—¿Mi solidario novio?
—Que sea tu novio no significa que… —¿Qué dijo? Aun no puede asociar esa palabra con Eren. No dice nada más, adecua una silla para que se pueda sentar y ni modo, una tina para que no convierta el baño en una piscina.
Acomoda todo lo que necesita cerca y le mira sentado en la tapa del retrete. Hasta ahí llega el buen samaritano.
Eren termina de tallarse, así que Levi lo moja para enjuagarlo. Como recompensa por no hacer cagada el baño le lava el cabello. Una vez terminado lo envuelve en una toalla y lo saca cargando.
—Puedo haber esperado fuera, ¿sabe? Le habría dicho cuando terminara.
—Cállate —reprende, sabe que pudo haber hecho eso pero era su fetiche ver todo vulnerable al mocoso.
Jaeger asiente, ajeno a la perversidad del otro.
En dos semanas más fue libre del yeso, como su pierna tuvo aún más inactividad que el resto de su cuerpo su movilidad fue afectada. Hacia rehabilitación los fines de semana, cuando Levi podía ayudarle.
Mikasa se ofreció infinidad de veces, pero Levi se negó provocando pelas constantes.
Eren les ignoraba revisando la papelería de su casa.
Fue en una de esas noches donde Levi llegaba tarde haciendo horas extras cuando se sorprendió de ver un montón de velas esparcidas por el departamento. Aunque decayó el romanticismo cuando descubrió que eran falsas, aunque le da un punto a Jager, al menos no habría cera en sus muebles.
La cena estaba servida, lasaña y spageti. Eren se encontraba de pie aun lado de la mesa muy sonriente.
—¿Celebramos que ya te puedes mover? —No puede evitar preguntar.
—Si —dice sin más, sonriendo.
Eren en una muda petición arrastra la silla para que el otro se siente. Levi le ignora y se sienta del otro lado.
—Todo se ve bien, pero de nuevo. ¿Celebramos algo? —Le parece raro, pero todo se puede esperar de Eren.
—Es lo que has dicho —responde sin gran ceremonia, le sirve en el plato y sonríe en la espera de que pruebe un poco.
—No me parece que sea…
—Va a requerir de mucha energía, mejor coma.
—De qué rayos hablas.
El joven castaño suspira. Comienza a ponerse nervioso, se rasca por todos lados y termina por meterse carne a la boca. Ignorando así a su novio.
El hombre le imita aún indignado.
Todo avanza sin mayor ceremonia hasta que Levi vuelve a insistir.
—Sí no me piensas decir de una vez te aclaro que vas a dormir en el puto sillón de mierda.
—¿Está loco? —¿Ya no puede ser la gente cortés y romántica sin razón? Deja la mesa y recoge el plato vacío de su pareja para lavarlo.
—¡¿Quién está loco?! —pregunta irritado meneando un pan—. Ven y atrévete a decirlo a la cara.
—¡ES NUESTRO ANIVERSARIO!
—¿Qué tanto te costaba decirlo?
—Usted es imposible —Ya no tiene ganas de lavar nada, que los lave Levi. Deja todo cómo está y se enjuaga las manos.
Se apresura en ir a la entrada, se quita la estúpida corbata que le regaló Levi, que por cierto es de mal gusto. Toma sus llaves y sale de la casa. Más que ofendido se siente decepcionado.
Levi aguarda sentado, no es la primera vez que Eren se va de la casa así. Es molesto, porque en vez de arreglar las diferencias opta por esa salida cobarde.
Pero pasan las horas y él aburrido intenta dormir.
Lo despierta la vibración del celular y la lucecitas parpadeando de forma insistente.
Acababa de conciliar el sueño. No puede admitir que le es difícil sí no tiene a Eren pegado a él abrazándole.
Un mensaje de Mikasa le hace fruncir las cejas mientras intenta acostumbrarse a la luz que irradia el aparatejo.
"Yo no habría olvidado nuestro aniversario".
Ese sujeto apaleado en vez de volver, fue como mariquita con la mujer irritante. Se pasa una mano por la cara, totalmente frustrado. Mira la hora y son las tres de la mañana, Eren jamás se va tanto tiempo.
Tal vez si fue su culpa ese día.
Lo espera sentado en el sofá que tanto le gusta al joven, espera y espera su llegada. Se preocupa porque amanece y aún no da señales, se preocupa aún más cuando recuerda que está con Mikasa quién le advirtió sobre cualquier paso en falso en su relación.
Se traga el orgullo, llama a Eren y la musiquita del juego de Mario Bros comienza a sonar. Sigue el sonido hasta la puerta de entrada, cuando la abre encuentra al cabezota recostado en una posición incómoda aún lado de las plantas del pasillo.
»No se fue« piensa, incómodo.
Eren tiene el sueño pesado, así que lo lleva hasta la cama echándoselo al hombro como costal. Solo le quita los zapatos para que pueda dormir cómodo.
Fue una discusión ridícula, espera que cuando despierte puedan hablar civilizadamente sin reproches.
Se recuesta a su lado y le abraza, instantes después Eren se da la vuelta sobre su costado para abrazarle de vuelta.
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Cuándo vuelve a abrir los ojos Eren ya no está a su lado, parpadea confundido un par de veces y olfatea al aire cual perro. No huele a los panquecillos, ni a café como es costumbre de su amante hacer por las mañanas.
En cambio, el olor del perfume del joven invade sus fosas nasales.
Aún no está trabajando. ¿A dónde pudo haber ido?
Cuando sale de su cuarto arreglado para irse, ve una nota pegada en el refri.
"Salí a correr".
Levi frunce el ceño, son patrañas. ¿Por qué necesitaba ir bañado y perfumado a correr? Según sus cálculos lleva más de hora y media fuera, nadie salía tanto tiempo, mucho menos cuando el parque queda a menos de cinco minutos.
No le da mucha vueltas al asunto y se va con prisas. Con qué no se haya ido con Ackerman le era más que suficiente.
Vuelve temprano ese día, pero todo se encuentra en penumbras. Quizá el mocoso no ha vuelto, pero el ruido de la ducha le indica lo contrario.
¿Se volvió a bañar? Aún no es hora de irse a la cama.
Su mente comienza a ponerse salvaje e imagina escenarios extraños donde Eren y otro comienzan a fornicar a falta de sexo entre ellos. ¿Era su forma de desquite?
Atraviesa la estancia hasta la habitación, su compañero al parecer se quitó la ropa ahí. Ve esparcidas las prendas junto con una pequeña maleta de mano.
No es que sea chismoso, es curioso.
Se acerca para ver el contenido. Es un cambio, una toalla que parece usada con visibles rastros de tierra y hojas. ¿Acaso usó la naturaleza para sus fechorías? Y una botella de agua vacía.
Sí tuviera que deducir, indicaba que estuvo ENGAÑANDOLO EN UN LOTE VALDIO.
Eren vuelve con una toalla envuelta en su cintura, sorprendido de verle ahí a esa hora.
En realidad no piensa en una infidelidad, más bien que fue a correr al parque y como es torpe se le cayó la toalla con la que se limpió el sudor. No estaba su auto, así que antes de correr, tal vez fue al juzgado porque su traje estaba en la cama y tal vez, solo tal vez, pasó el resto del día con sus amigos hablando mal de él.
El mocoso le ignora mientras él sigue pensando en probabilidades.
Está parado justo delante del armario, Eren le mira y mira la puerta detrás de él. Suspira pero mejor da la vuelta para antes tomar su ropa interior de los cajones junto a la cama.
Levi puede ver el momento exacto cuando Eren se agacha, no es una mala visión. Claro que no. Solo tiene una toalla cubriendo lo necesario.
Ladea el rostro en cuanto la toalla sube lo suficiente.
A un buen culo jamás se le ignora.
Se acerca al muchacho que le da la espalda, aún con la toalla puesta intenta ponerse el boxer, antes de su cometido siente que le empujan a la cama.
Eren cae bocabajo y Levi aprovecha para saltarle encima.
—¡¿Qué hace?! —pregunta asustado. Jamás se había sentido tan vulnerable. Exceptuando esa vez que despertó en el hospital y le estaban cambiando la sonda.
—Te va a gustar.
Eren se deja hacer entonces.
Levi delinea con su lengua los músculos en su espalda. El hombre debajo se retuerce, pero eso no hace más que aumentar la excitación. Restriega su pelvis contra el firme trasero del chico de ojos verdes mientras se imagina la cara de sorpresa que debe estar haciendo. Mueve su mano a los muslos, mientras la otra la mantiene sobre la espalda para tenerlo quieto.
Eren jadea en sorpresa cuando el hombre llega hasta su trasero para pellizcarle e invierte posiciones cuando le cree desprevenido.
Levi mira el rostro moreno de Jeager. Está muy rojo, no sabe si por vergüenza o por excitación.
—Mi turno.
El hombre de oscuro cabello niega, no ha tenido suficiente, pero Eren silencia cualquier queja con su boca. Muerde los pequeños labios y Levi responde mordiendo los ajenos. Ambos gimen con el prolongado beso. La erección en el más joven se hace visible cuando la prenda que cubría el pene desapareció.
Levi jadea cuando Eren le muerde el cuello, atrayendo la atención a su rostro. Puede ver la sonrisa de suficiencia en el más alto que le hace perder unos momentos el aliento.
Logra quitarle los pantalones entre bruscos jalones pero eso no hace bajar ni un poco su propia erección.
Eren hace que el hombre chupe su dedo medio a la par que baja su rostro hasta sus calzoncillos. De alguna manera le parece sexy esa prenda blanca sin gracia.
Lame el bulto entre sus piernas y Levi responde alzando las caderas jadeante. Puede sentir también cuando muerde su dedo y vuelve a chuparlo para invitarle. Los pequeños ojos nublados de deseo.
No había visto así a Levi, tan vulnerable y entregado.
Arranca la prenda para dejar a la vista el bonito pene rosado. El erecto miembro gotea un poco de líquido y parece que su dueño quiere que lo chupe, pues sus orbes le miran expectantes.
Lame la punta y su amante cierra los ojos, entregado al calor de la lengua del joven. Vuelve a retorcerse cuando la boca de Eren se cierra comiendo su verga y sube y baja sobre su hombría.
Casi explota en su boca de no ser porque Jaeger lo saca y sopla sobre pene para enfriarle.
Gruñe desesperado por más contacto. Ese imbécil sabe cómo excitarle.
Agita sus caderas, pero Eren tiene otros planes. Toma sus piernas, alzándoles para poner su entrada dispuesta.
Sus ojos pequeños se agrandan con miedo cuando ve la lengua del castaño entrar a su ano. Comprime su anillo pero Eren parece dispuesto a todo. Simulando penetraciones lo moja con su lengua.
Se retuerce desesperado, pero Jaeger mantiene firme su agarre, se siente tan seguro de si mismo que cuando le pide que agarre sus propias piernas le hace caso de inmediato.
Se siente vulnerable y expuesto, él solo se está ofreciendo pero tiene tanto deseo que se olvida de su propio orgullo.
Eren mete un dedo y él jadea en respuesta. La intrusión más que dolorosa es rara, cuando siente el segundo dedo grita sin querer de forma poco varonil, ganándose una risa contenida del castaño.
—Mas te vale dilatar bien —apenas pronuncia, intentando parecer amenazante.
El joven le mira sonriente, aún con su lengua metida en su trasero y es una visión bastante alentadora.
Entonces esos dedos en su culo se abren y vuelve a gritar. Deja sus piernas caer y Eren saca su lengua para solo dejar los dedos dentro.
Siente mucho calor, quiere aliviar un poco su deseo y toma su hombría para masturbarse y olvidarse un poco de la intromisión.
Eren simula las embestidas y él comienza el ritmo frenético de su mano sobre su pene, entregándose a ojos cerrados. Subiendo, bajando y apretando para no correrse antes que el otro.
Cuando mira a Eren este también se masturba, pero con la vista fija en su rostro y los dedos hundidos en su carne para dilatarle. Cuando ve el deseo nublando los ojos verdes, jadea y suelta su semilla sin poder contenerse. Eren busca entonces su boca, dejando de embestir, apretando su erección contra el estómago lleno de semen.
—Eres demasiado sensual —dice Eren, su aliento caliente chocando contra su boca abierta.
Él sigue con la sensación en su trasero, aún tiene ganas y más cuando la polla dura de su novio se frota insistente.
—Follame, haz que olvide mi nombre.
Eren le mira consternado pero obedece antes de que Levi se retracte.
Pone en cuatro al hombre, no quiere lastimar su entrada así que escupe en su mano y lubrica su polla. Levi no parece darse cuenta o ya le estaría diciendo barbaridades.
Cuando coloca la punta en el lugar, el mayor parece recobrar un poco su cordura y aleja su trasero, pero Eren es más rápido y se hunde de una sola vez.
Ambos gritan, uno de placer tortuoso; otro de una combinación de placer y dolor.
Eren espera antes de embestir, no quiere lastimar a Levi. Debe acostumbrarse al tamaño, pero su propio deseo le obliga a mover sus caderas un poco.
Levi contrae los músculos y aprieta. Eren jadea sorprendido. Está muy estrecho, tal vez debió prepararlo más, no quiere lastimar le así que se queda quieto.
El hombre debajo gruñe pero mueve sus caderas para que Eren coopere también.
—Me aprietas, Levi. Relájate.
—Es fácil para ti decirlo, pedazo de…
Eren le calla cuando toma su miembro para masturbarlo y se olvide un momento de apretar. Comienza a sentir dolor y eso no es bueno.
Casi de inmediato Levi se relaja, Eren deja caer un poco de su propio peso en la espalda blanca para morderle de nuevo el cuello. Quiere embestir duro y profundo, asi que antes de cometer cualquier acto que provoque la ira de su amante mejor aprieta con la mano libre su trasero.
Levi arque la espalda, puede ver las fina capa de sudor y no puede evitar lamer las pequeñas gotas.
La sensación de calor del cuerpo bajo él es excitante. Que sea Levi quién haya provocado el encuentro le llena de sobremanera.
Las otras y muchas veces dónde quisieron intentar el acto para él fue frustrante, Levi en vez de parecer entusiasmado, tenía cara de que lo enviaban a fusilamiento.
¿Cuántas veces había querido que el deseo fuera mayor al repudio?
Y ahora después de una discusión todo parece ir mejor.
Detiene sus caderas un momento. El jadeante hombre murmura una maldición al castaño.
—¿Hace esto como disculpa?
—Disculpa de qué —responde molesto. Quiere que Eren le de duro con esa polla que Dios le dio, quizá como regalo para satisfacción de su persona—. Te juro que si no te mueves…
Eren vuelve a hundirse en él.
—Vamos a casarnos —dice, dando una embestida profunda.
—¡Si! —grita cuando siente esa sensación embriagante.
El castaño acaba de descubrir su punto.
Eren sonríe satisfecho. Saca su polla caliente del trasero y le da la vuelta a Levi.
El hombre puede ver la sonrisa que llega hasta los ojos verdes de su novio, esos que miran con tanto amor a su rosada entrada. Rueda los ojos pero le gusta sentirse así de deseado.
Se dan un beso y Eren vuelve a arremeter contra su profanado ano.
Le abraza mientras intenta fundirse con Levi y este a su vez se aprieta con piernas y brazos al cuerpo sudoroso y caliente.
Antes de estallar dentro de su amante, le susurra lo mucho que le ama.
Levi sorprendido eyacula entre sus vientres y aprieta al enamorado castaño hasta que estalla. Una profunda embestida más hace que por fin Eren caiga sobre el cuerpo más pequeño.
En otras circunstancias Levi le habría pateado fuera del lecho, pero en cambio aún se mantiene aferrado a su amante.
—¿Qué tipo de propuesta fue esa? —Adolorido, cansado pero satisfecho, Levi pregunta.
—La mejor —contesta hundido todavía en Levi—. Habría sido romántica, contraté un dúo y todo eso, pero bueno… Los estuve esperando fuera del departamento, fue un poco humillante decirles que no habías llegado. Aún así me cobraron el taxi.
—Que mal por ti —replica sin vergüenza.
—Yo creo que no lo sientes ni un poco —bromea. Sale de su interior y se acomoda para atraparlo en sus brazos. Levi se queja pero ya es prisionero del moreno—. Está declaración fue muchísimo mejor, al menos la respuesta fue bastante enérgica.
—Fue un gran motivante —Admite convencido.
—Bueno —alcanza un cajón de su lado derecho y toma una cajita que abre ante la atenta mirada de Levi. Reluce un anillo brillante de oro y Eren entrelaza sus dedos para poder poner la joya donde pertenece—. No quiero a otra persona que no sea a usted.
Levi agradece que no hiciera esa pregunta cursi. Le da un beso en los labios y sale de los brazos morenos para sentarse dispuesto a limpiar su cuerpo.
Ve el anillo en su dedo anular, parece costoso.
Eren se ha puesto de pie, pero para recoger un poco el desastre que causó antes de que Levi llegara.
—Oye, mocoso —El joven mira a su futuro esposo y sonríe por su propio pensamiento—. Voy a necesitar algo de ayuda para ir al baño.
El castaño se sonroja y Levi sonríe con satisfacción.
Dentro de la ducha volvieron a tener sexo hasta que el agua caliente provocó que Eren se desmayara.
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Nile es el primo de Irvin Smith, hijo de la hermana de su madre cuya vida no fue fácil. Ambas fueron mujeres de bajos recursos que lucharon por sobresalir al mundo, tanto así que la vida les sonrió con esposos que las adoraban.
El privilegio —o mas bien maldición— fue concederles un hijo varón para que sobrellevaran el apellido, las dos lo hicieron y de ese amor nació Irvin y Nile.
Los hombres de negocios con alto estatuas hacían oídos sordos cuando la "sociedad" discriminaba que las mujeres no fueran de su mismo nivel. No importaba, nada de eso importaba, sus familias si.
Cuando el señor Smith supo que su primogénito tenía una severa condición de corazón al nacer, hizo todo lo posible para que sobreviviera llevándolo a las mejores clínicas y reconocidos especialistas. Las primeras cirugías fueron exitosas, pero por temor a perderle surgió la paranoia y lo mantuvo "preso" en la casa de campo familiar.
Obligándolo a mantener el reposo máximo y haciéndole estudiar en casa convirtiendo así a Irvin en un niño serio, devorador de libros que eran su única compañía y reservado. Era un chico listo, pero también algo retraído.
Su madre se sentía culpable por darle un cuerpo débil y se mantuvo distanciada de él desde su nacimiento; su padre estaba obsesionado con mantenerle con vida y se olvidó pronto de la mujer con la que se casó. Ella murió cuando él tenía 13 años de una sobredosis de antidepresivos.
Creció con la falta de interés en el sexo opuesto, en ocasiones echaba en falta la presencia femenina, solo eso.
Grisha Jaeger era uno de esos tantos especialistas que su padre había contratado, la mujer del doctor tenía el mismo tipo mal congénito. Al parecer fue contratado porque preservó la vida de Carla mucho tiempo, tratando de curar su enfermedad que se agravó tras el nacimiento de su único hijo, que milagrosamente no heredó el mal.
Con la promesa de mejores cuidados para su esposa, el doctor se instaló en una de las casas propiedad de la familia Smith para entera disposición del primogénito por sí algo malo sucedía.
Tiempo después se enteró que la mujer había muerto, dejando a un pequeño de cuatro años solo.
Grisha era muy reservado con su vida personal y salvaguardaba mucho al pequeño, jamás le habló de él, tampoco lo llevaba a pesar de que su padre no le veía problema en ello. Jaeger se excusaba con que el infante aún era muy travieso, prefiriendo dejarlo al cuidado de una de las enfermeras de la difunta Carla que todavía trabajaba con ellos.
Los padres intuyen cosas, tal vez él sabía lo que podría suceder sí alguien como él que ha vivido encerrado casi toda su vida convivía con alguien de fuera. Alguien tan inocente.
Tiempo después de cumplir los 16 conoció a Eren.
A veces es mejor que la situación fluya porque el destino es inevitable.
Un niño de expresivos ojos, bastante elocuente y muy travieso; como advirtió el doctor en su tiempo. Al parecer ya no tenía más quien lo cuidara.
Fue el primero amigo que hizo en la mansión.
—¿Te perdiste? —Preguntó al ver al infante asustado en cuanto entró a la biblioteca personal—. Puedo…
—¡¿Qué es eso?! —Al niño no le importó y se apresuró en tomar un libro del estante bajo la divertida mirada azul—. ¡Parece un pescado grandote!
—Es una ballena —Respondió Smith. Hace mucho que no veía a alguien que no fuera su padre, los trabajadores y el doctor.
—Ah —con su pequeño rostro iluminado continúo hojeando el libro. Levantó el libro para que el otro alcanzara a ver desde su cómodo asiento en la ventana—. ¿Y esto?
—Un pez espada —respondió. Dejó el libro propio a un lado y fue hacia donde el niño.
Había tomado el ejemplar de animales acuáticos, uno de los tantos volúmenes de su extensa enciclopedia.
—¿Se están bañando?
Irvin rio sorprendido de que el pequeño no supiera que eso no era una bañera. Fue algo tan tierno pero a Eren eso le hizo enojar.
—¡No te rías! —acusó, su ceño se frunció y apuntó las cejas del otro—. ¡Cejudo!
En vez de enojarse, el rubio volvió a reír.
—Tú también tienes cejas gruesas —contestó divertido, pasando un dedo delicadamente para suavizarlas—. Son tiernas.
El infante refunfuñó indignado, pero el mayor fue más listo, le acercó otro libro más grande.
Eren pasó mucho tiempo aprendiendo sobre el mar e Irvin sobre que en la vida puede haber mejores momento que solo obtener todo lo que quieres portándote bien. A veces, experimentar y conocer trae muchas mejores cosas.
El pequeño de ojos verdes eso hizo. Se aventuró en una casa que no era suya.
Muchos podrían catalogarlo como travesura.
Lo que nunca imaginó es que algo que un niño hace sin pensar tuvo como consecuencia una obsesión.
Irvin Smith se obsesionó con el pequeño niño que le abrió un mundo nuevo de posibilidades y no descansó hasta tenerlo en sus manos.
De nueva cuenta el patriarca Smith cambió, ahora preocupado por su descendencia. No volvió a casarse por temor a que su futuro hijo heredara el mal congénito y se enfocó en hacer prevalecer a su primogénito. Cuando la etapa de riesgo terminó, o mas bien se alargó, le hizo comprometerse con una chica de su misma edad, hija de uno de los inversionistas de la futura empresa familiar. Guiado por la posibilidad de que su nieto no tuviera el mismo mal como el hijo de los Jeager.
A sus 16 tenia novia formal. A pesar de que la idea no le era muy de su agrado, jamás hizo algo para contradecir a su padre que con tanto esmero lo criaba. Nunca de los nunca contradijo un mandato; una orden o cualquier tipo de circunstancia que implicara desobediencia.
De esa forma podía hacer lo que le viniera en gana siempre y cuando no fuera más allá de la casa.
Mary era una chica rubia criada para complacer a su futuro marido, de soñadores ojos verdes claros y muy risueña. La hija menor de una familia con dos hombres antes que ella. No esperaban mucho de la pequeña más que tuviera un buen esposo que la pudiese solventar económicamente.
Después de casarse le diagnosticaron cáncer y años después murió, pero antes de eso, Irvin la trató como a una reina, como le hubiera gustado que su padre tratase a su madre. A pesar de no amarla, la quería, como a la compañera de vida que era. Le adoraba porque era una mujer maravillosa que se lo merecía.
Tanto como quería a su pequeña hija.
Mary Smith fue una esposa ejemplar y madre cariñosa; era una mujer fuerte de gran corazón muy similar a Eren.
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Levi escuchaba el murmullo a su alrededor mientras trabajaba, al parecer el rubio amigo de Eren los dejaba para volver a su anterior empresa y su alma descansó al saber que tendría un espía menos que pudiera decirle a Eren todo lo que hacía.
Ahora solo faltaba que Connie trabajara y dejase de acosar a Sasha.
—Muchas gracias por todo —dijo Armin mientras en una caja con sus cosas metía los pequeños regalos de despedida.
Cuando pasó por su cubículo Levi le metió una caja de clips de colores que la verdad estaban feos, le dijo que era un regalo de despedida y Arlert le miró ofendido de que le diera cosas que al parecer eran basura.
—Supongo que gracias —murmuró el rubio y le devolvió la caja—, pero creo que los necesita mas usted.
El hombre de brunos cabellos no sabía como desasearse de esa cajita sin tener que tirarla. Fea y todo pero sería un desperdicio.
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Cuando volvió a casa las luces estaban apagadas, señal de que Eren había salido y no le avisó. Bufó con fastidio, y él que amablemente llevó la cena.
Cuando prendió la lámpara del pasillo una silueta cerca de la cocina le llamó la atención, no era de la Eren, no…
—¿Qué tal tú día? —preguntó aquella voz conocida que deseaba no volver a escuchar en su vida.
Levi mentiría si dijera que no le causó el más mínimo miedo, porque lo hizo. La recordaba, era la estúpida voz gruesa y modulada de Smith.
—¿Se te perdió algo en mi casa? —Respondió oscamente. Encendió las luces y la figura imponente de Irvin se alzó. La silla alta que tomó de la cocina fue dejada en su lugar y éste se acercó hasta donde el moreno se encontraba.
—Eren.
—Ha de estar disfrutando de la vida, esa que tú dejaste porque deberías estar muerto.
—Gracioso —dijo el rubio—, me reiría si no fue porque no estoy jugando.
—Ni yo sé dónde está — Y era verdad, hasta él se sorprendió de no encontrarle. Ah, ya recordaba, se fue a la capital…
—Llámale —ordenó.
—Un momento —Levi rodeó al hombre, tratando de calmarse. Su cuerpo le traicionaba con pequeños espasmos nerviosos—. ¿Tu hija sabe qué vienes de visita?
—Levi… —advirtió Smith.
—No, no. Amigo, casi causas que me orine en los pantalones.
—Necesito hablar con Eren.
—Y yo necesito un TRAGO, estúpido cejon. ¡Estabas muerto!
—Oficialmente si.
Levi no daba a crédito. ¿Será que se volvió loco?
—Ya… —Tomaría agua a ver si la alucinación se iba.
—No soy un fantasma —Habló de nuevo, adivinando el hilo mental por la cara de espanto del otro.
—Pues debes ser un enfermo mental, entonces. No hay otra explicación para que hayas fingido tu muerte y dejaras a tu hija sola.
Levi estaba molesto y la cara impasible del rubio era igual de molesto.
—No es de tu incumbencia.
—Lo es, carajo. Al mocoso le dará un ataque cuando te vea, ¿quién crees que lidiara con él?
—Bien, entonces vas a acompañarme.
—Mi culo no se moverá de este sitio.
—Mi amigo te ayudará.
Levi vio a otro rubio y rodó los ojos. Dos contra uno era mucho para él, sobre todo cuando sabe que Irvin practicó Judo durante la Universidad para fortalecer su cuerpo y según él, el espíritu. Optó por tratar de tirarse por la ventana, pero no, estaban en el cuarto piso.
—Tengo piernas, pudo ir solo.
—No trates de huir, Eren no estaría muy contento al saber que arriesgaste tu vida. Ya sabes como se pone.
El moreno gruñó, si, lo sabe. Sabe cuanto lo cuida. Todos lo saben.
Maldita sea.
Él solo quería una cena tranquila.
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Eren recibió un mensaje de un número desconocido y lo ignoró, el spam que le hacia la línea telefónica para que cambiará de compañía era absurdo y hasta mandaban encuestas y trivias todo el puto día, estaba asqueado.
Un segundo mensaje y lo volvió a ignorar.
Un tercero llegó y era tono de Levi. Inmediatamente lo abrió y se espantó con el:
"No vuelvas a casa hoy".
No vuelvas a casa hoy… Se repitió mentalmente. Seguramente estaba enojado por no avisarle que saldría, pero antes de irse tenía que reunirse con Mikasa. Llamó a Levi pero este le mandaba al buzón.
Revisó sus mensajes ignorados y encontró uno en particular.
"Vine a cenar y no estabas en casa, en su lugar invité a Levi a pasar el rato".
Sus manos temblaron de coraje. Le pidió de favor a Jean que cuidará a…
Volvió a revisar sus mensajes rápidamente.
"Lo siento, bastardo suicida. Fue muy rápido… Tu papá lo". Y ahí terminaba.
Tu papá…
Papá.
Arrojó el teléfono a la pared lleno de coraje, destrozándolo.
Mikasa le miró asustada. Eren estaba temblando, su expresión rabiosa y su mano echa un puño sobre su costado.
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La casa de campo de la familia Smith era bonita, la primera vez que la conoció no se detuvo a admirarla.
—Vaya, a pesar de ser un muerto viviente aun conservas tus modales —Dijo Levi. Su anfitrión le proporciono una taza de té negro mientras esperaban en el living—. Que lastima que los gusanos no te comieron el cerebro.
—Nunca estuve bajo tierra.
—Aunque bueno, hubiesen sido tus propios parásitos. O tal vez las cejas tomaron el control de tu cuerpo.
Irvin suspiró abatido, al parecer Levi le ignoraba deliberadamente.
—¿Cómo ha estado Eren?
—Bien, bastante bien. Bueno ya sabes estuvo en coma y esas cosas por tú culpa. Pero dentro de lo que cabe está muy bien.
—Yo no hice nada.
—Eso no fue lo que escuché.
Smith le miró seriamente. No esperaba que le creyera ni si quiera intentaría convencerle.
Hubo un mal intercambio de planes y lo que pasó con su hijo fue un desastroso accidente, pero lo arregló y ahora todos estaban muertos.
—Lo solucioné.
—Matando, ¿qué no te sabes otra? Eren pudo resultar muerto.
—Yo sé lo que hago con mis hijos.
—¡Eren no es tú hijo! —Levi siempre defendía a su ex amigo cuando Eren decía que lo que era el rubio no era ser padre, pero dado todas las circunstancias ahora entendía la vehemencia de su pareja cuando gritaba con todas sus fuerzas que eso no era un padre.
Un silencio incómodo atravesó a ambos hasta que Smith habló:
—Lo sé —dijo sonriendo. No, no era una sonrisa, era una mueca sin emoción alguna—. Intenté verlo como uno.
—De qué…
—Eren creció siendo un joven apuesto, ¿verdad? Eso fue lo que te atrajo de él —Levi abrió la boca para protestar cuando el rubio le interrumpió—. Me gusta su carácter rebelde. Sé que no voy a ganar nada después de todo lo que he hecho, pero si al menos puedo tenerlo una vez, para mi es suficiente.
Levi entendió de qué iba todo.
Al parecer…
—Tú… —susurró incrédulo—. ¿Deseas a Eren?
—Lo amo, Levi. Desde el primer instante en el que lo conocí. Ese pequeño lleno de vida me salvó —Y no mentía, de no ser por el chico de ojos verdes se habría quedado encerrado entre cuatro paredes.
—¡Estas enfermo! —Dijo, se obligó a no decir otra cosa más hiriente. Levi pensaba que para Irvin lo mejor que le pudo ocurrir es no haber conocido a Eren. Tal vez así la familia que le queda no sufriría, al menos Annie tendría un padre.
—¿Amar es una enfermedad? ¿Tú también lo estas? No haría nada para dañarle, al contrario. Quiero que sea él el que decida, quiero su consentimiento.
—¿Hiciste todo esto para…?
—Traté de protegerlo de mí convirtiéndolo en mi hijo, Intenté con todas mis fuerzas pero no pude. Yo no quería que Grisha acabará muerto, sí tan sólo él hubiese aceptado que Eren fuera mi amigo su vida no habría acabado en una tragedia.
—¡Él tuvo razón en querer alejarlo de ti! Un padre nunca se equivoca.
—Yo también soy padre.
—Tú eres escoria. Un padre no abandona a sus hijos como lo hiciste con Annie, jugando con sus sentimientos y dejándolos a su suerte.
—Protegía a Eren.
—¡De ti! ¿Acaso no lo ves?
—No lo vas a entender —musitó—. Cuando el doctor murió un sentimiento de protección nació en mi, ese que me hizo mandarle con un psicólogo tratando de borrar cualquier memoria de su anterior familia y los sucesos que acabaron en muerte, trataba de crearle nuevos y mejores recuerdos, pero Eren fue fuerte. Me sorprendió que nunca sucumbiera. Amo eso de él.
—Eso no es amor.
Levi no podía asimilarlo. Todos ellos eran una bola de traumados.
—Tal vez.
—Señor, ahí viene.
El hombre asintió y Levi fue llevado a otra habitación.
.
.
Cuando Eren estuvo frente a Irvin su valentía le traicionó. Su figura siempre opacando a cualquiera, esa naturaleza dominante siempre le sobrepasó. Aunque en ese momento era distinto, tenía a alguien a quien proteger.
—¿Dónde está? —indagó rápidamente cuando entró a la habitación. Sus ojos desesperados tratando de encontrar la figura de Levi.
—Depende de ti.
—Dime dónde…
La puerta principal del salón volvió a abrirse, esa vez un hombre sujetaba con toda su fuerza a Levi. El azabache forcejeaba pero nada puede hacer retroceder al mastodonte.
Su sangre hirvió llena de furia.
—¡Suéltalo! —Demandó casi en un rugido, se obligó a sí mismo a serenarse en ese instante sí no quería que su amante fuera lastimado.
—Ya te dije, depende de ti.
—¿Qué quieres? —solicitó saber, casi implorando para que de una vez por todas le dejaran libre.
Levi forcejeó de nuevo, intentaba gritarle que no le escuche, pero su boca estaba tapada por una cinta y una tela extraña.
—Levi siempre me ha gustado.
Eren enmudeció, se puso pálido y miró de nuevo a su pequeño amante.
Los ojos grises de Levi casi se salen de sus cuencas. ¿Irvin intentaba hacer lo qué creía que iba a hacer?
—Es mío —rugió furioso Eren, encarándole molesto y apuntando a la figura de Smith—. No voy a permitir que le toques un solo pelo.
—Entonces, ¿qué tal un intercambio? —Eren estrechó los ojos pero asintió quedamente dándole a entender que le escuchaba—. Tú, por él.
El hombre más pequeño se paralizó.
Si, lo estaba haciendo. Manipulaba a Eren.
»Lo amo, Levi. Desde el primer instante en el que lo conocí. Ese pequeño lleno de vida me salvó«.
Buscaba…
»¿Amar es una enfermedad? ¿Tú también lo estas? No haría nada para dañarle, al contrario. Quiero que sea él el que decida, quiero su consentimiento.«
—No entiendo…
—Tenerte a ti es como tenerle a él —dijo, para sorpresa de Levi que no podía creer semejante mentira. Irvin le tendió la mano a un paralizado castaño—. Decide, Eren.
El hombre de baja estatura no podía maldecir más su suerte. El imbécil detrás de él no bajaba la guardia por más estupideces que escuchaba salir de la boca del rubio. ¿Acaso no ve lo qué pasa? Ah, claro. El dinero.
Su ira estaba en incremento cuando de pronto el más joven le mira por sobre su hombro. Le muestra una sonrisa forzada que no alcanza a llenarle de alivio, al contrario, siente su corazón latir con fuerza y un hueco en el estómago.
Niega. Niega una y otra vez con la cabeza para que Eren no diga que si.
No le des la mano.
No vayas con él.
Está loco, Eren.
Te quiere a ti.
Por su bien mental, Eren decide dejarle de mirar y trata de encontrar la respuesta en el piso. Las manos echas puño en sus costados aún no se mueven, están rígidas.
—¿Tengo tú palabra de qué no volverás a buscarlo? —pregunta, tratando de encontrar la verdadera respuesta en el rostro inmutable de aquel al que alguna vez consideró un padre.
—Prometo no entrometerme de nuevo en su vida.
Con la cabeza gacha Eren no puede ver la sonrisa torcida en el rubio.
Es un juego de palabras, no prometió alejarse del castaño, si no de Levi.
¡No le creas! Intenta gritar el más bajo.
Con un manotazo Eren aparta la mano de Smith y el de brunos cabellos suspira de alivio.
—Puedo ir solo, pero llévatelo —murmura. Señala sin mirarle a los ojos a Levi y al sujeto que le sostiene—. Dile que lo lleve a casa, quiero la prueba de que este sano y salvo.
—Me parece justo.
Con un ademan Irvin le hace una seña al hombre fornido.
Levi es sacado a rastras mientras ve por última vez la espalda de Eren y a Smith acercarse con confianza sujetándole un hombro.
Ganó.
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Todo el trayecto a casa Levi estuvo pensativo, cavilando en tirarse del auto en movimiento. No podía concebir la idea de Eren siendo… Ese imbécil. La mordaza en su boca ya no estaba, solo la sensación de picor.
Cuando estacionaron frente a su departamento el bruto que lo llevaba no estaba tan tonto como suponía.
—No hagas nada idiota sí no quieres morir —dijo, al ver que no causaba ningún tipo de reacción, agregó—: O tal vez Eren vuelva con un brazo roto.
—El rubio idiota primero te mata antes de que algo así suceda —¿Quién no ha visto la ira de Smith cuando algo malo le sucede a Eren?
—No se va a enterar —contestó burlón y le dijo que se bajara—. Voy detrás de ti, sigue caminando.
Una vez dentro del departamento le tomó una foto y esperó frente a la puerta. Con los brazos frente a su pecho observaba a Levi que parecía león enjaulado.
Cuando el hombre comprobó que no tenía móvil y que al parecer cortaron la línea telefónica cuando no estaba, golpeó un pilar en la cocina con coraje.
—¿Vas a quedarte toda la noche? —Preguntó oscamente dirigiendo su fría mirada hacia él indeseado visitante. Últimamente tenía muchos de esos.
—Las órdenes son esperar hasta que acaben. Tú sabes —sonrió ladinamente—. Ir a recogerlo después del encuentro y traerlo.
Que le recordase que Eren estaba con Irvin le hizo dolor la cabeza.
Podía intentar noquear el estúpido, comprobó que solo eran ellos dos, así que no habría refuerzos. Que él fuera a hacer todo eso quería decir que no había nadie más.
—Supongo que perdiste el piedra papel o tijera —no estaba de más sacarle información—. Y te tocó la peor parte.
—No había nadie más —gruñó en respuesta pensando que lo tachó de estúpido perdedor.
Y si…
—Si, claro.
—No tengo por qué darte explicaciones.
Pero las había dado y eso era lo importante. Ahora tenía que encontrar algo muy pesado. Tal vez en su cuarto encuentre un martillo, bueno, no tiene herramienta porque siempre llama a un experto y…
El timbre le sacó bruscamente de sus pensamientos, acercándose a la sala vio al mastodonte que seguía de brazos cruzados frente a la puerta.
—Levi —escuchó la voz de Armin—, se que estás ahí, me dijo el guardia. Traje unos papeles para Eren, son de Mikasa.
El hombre no tuvo más remedio que fruncir el ceño y amenazarle silenciosamente para irse a una de las puertas que resultó ser el baño. Cuando Levi abrió vio a Mikasa detrás del rubio y ella le indicó que guardara silencio.
Eso le ofendió, ni que fuera tonto. Bien, ese no era momento para discutir. Lo jalonearon del brazo y los tres se fueron corriendo.
Jean les esperaba abajo dentro del automóvil rojo. Su auto favorito iba a sufrir mucho, pensaba muy afligido el chico rubio cenizo.
—¡Arranca! —gritó Armin acelerado cuando todos estuvieron dentro—. Oh Dios. Siempre quise decir eso.
Al parecer la ventaja les duró poco cuando vieron otro auto negro a un lado de ellos. Intentaba golpear la parte trasera para sacarlos del camino o mínimo se estamparan contra algo.
—¡Está loco! —Jean intentaba defender su hermoso auto—. ¿Saben lo qué me costó? ¡Mikasa tiene uno mejor!
Ella le frunció el ceño en respuesta y Jean tragó saliva cuando su asiento fue pateado.
—Cállate, escandaloso. Me debes un auto también —defendió Levi a la mujer, no por gusto, se la estaba cobrando.
—¿Ah, si? Pues Eren me debe un celular.
—No distraigan al conductor —murmuró Armin nervioso. Su asiento de copiloto no era envidiable para los de atrás, su retrovisor le daba vista libre para que su corazón se acelerara cada que los alcanzaba—. Me voy a morir.
—Falta poco —Habló Mikasa. Los de adelante asintieron y Levi no supo a que se referían hasta que una bala le dio al retrovisor de Armin. Éste suspiró de alivio y se aferró a su asiento—. Dobla a la derecha.
El conductor asintió, esquivando autos, aunque eran pocos dado que la hora pico había pasado hace dos horas. Se dirigían al estacionamiento de la empresa Smith.
Siguieron más disparos esporádicos. O el del auto negro conducía o disparaba.
La barricada delante de ellos los llenó de alivio. Dos camionetas blindadas de la policía hicieron que su perseguidor retrocediera, pero antes de que eso sucediera otras dos camionetas lo acorralaron en una pared.
Fue lo más loco que hicieron en su vida.
Arlert estaba seguro que eso le iba provocar azúcar o algo.
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Eren Jaeger no iba a mentir, si, sintió la rabia fluir dentro de él cuando su "padre" mencionó su atracción hacia Levi. Si, casi le salta encima. Sí, pero se contuvo y se felicitó a sí mismo.
—No estés nervioso — Quizo tranquilizarle Smith, pero no estaba nervioso. Estaba lleno de ira.
La mano grande y firme del rubio quemaba sobre su hombro.
No es tonto, sabe de la obsesión del rubio para con él. Por eso mismo ideó un plan para sacar a su amante del pequeño juego de enredos que tanto le gusta al más alto. Sí fuera a Levi a quien quiere no hubiera hecho todo eso sólo para dejarle ir tan campante.
Es obvio que no.
Le estaba guiando hasta la recamara principal y eso le causó escalofríos, tenía que hacer tiempo antes de que fuera tarde. Estaba dispuesto a pelear, no por nada le conocían como brabucón en la escuela, aunque nunca le hizo daño a nadie que no se lo mereciera.
—¿Qué pasaría si me niego?
—Nada, Eren —Contestó con una sonrisa conciliadora que el castaño no reconoció como tal—. Sólo estarías encerrado un tiempo hasta que recapacites. No en tu habitación, claro. Preparé una sin pasadizos para ti.
El más joven frunció el ceño en desacuerdo y se detuvo.
Irvin vio en esa oportunidad vía libre para tocarle la mejilla.
—¿Acaso hiciste todo esto para atraerme?
Irvin se dio cuenta de que habló de más y su hijo se había dado cuenta, aunque llamarlo de esa manera en su mente solo le hacía verlo de manera algo morbosa.
—No eres tonto, supongo —Con una leve caricia bajó la mano.
—No cuestiones mi intelecto. ¿Quién te hizo pasar por muerto, Hanji?
—Ella nunca haría algo tan éticamente incorrecto —Defendió impasible.
—¡Veo que al menos te importa no manchar la reputación de alguien!
—Eren —reprendió. Las cosas ya no estaban yendo como quería—. Vayamos al cuarto.
—¿Para qué? ¿Para qué puedas callarme con tu polla?
—Eren —advirtió—. Basta.
Pero el castaño no se callaría, no lo haría. Siempre se ha sentido débil frente a él, tratando de calmarse gritando intentando así darse valor.
—¡Escucha por una vez en tú vida lo que tengo que decir! —Irvin se limitó a asentir. El pasillo ahora parecía infinito, a tan solo unos cuantos pasos de la recamara principal. Tratando de normalizar su respiración, viendo a los ojos azules que le observaban impasibles se dio a la tarea de procesar la pregunta que de siempre—. ¿Por qué?
Smith seguía observándole y negó suavemente. Guió a Eren hasta la pared y lo apresó contra su cuerpo.
—¿De verdad quieres saber? —No quería sonar muy rudo, tan solo no quería que Eren viera su lado más oscuro.
El castaño tembló de rabia, adivinando de qué iba eso.
—Deja de intimidarme —miró a Smith iracundo—. No soy un niño.
—Eres mi pequeño.
—Usas de excusa todo el tiempo algo que ni tú te crees.
—Tienes razón, debería dejar de mentir —Sonrió, causándole escalofríos a Eren. Le empujó con fuerza, aprisionándolo—. Quiero olvidar lo que siento, Eren. Ayúdame a olvidar.
Eren no sabía hasta que punto iba a dejar de mentir. No quería olvidar, estaba dispuesto a todo menos a eso.
Los furiosos ojos de Eren estaban sobre el rubio, a pesar de que con el tiempo se volvió un joven alto aun no superaba la estatura de Smith. Imponerse era difícil, pero no imposible.
—¿Papá?
Irvin se giró al descubrir a la pequeña Annie en el pasillo. Sus ojos azules llenos de asombro como de preguntas. Suspiró tratando de calmarse, al parecer en su mensaje debió poner algo como "No le digas a Annie que estoy vivo".
Eren era tan impredecible como caótico.
Pensó que reaccionaria de otra forma, esa donde nunca piensa y solo hace lo que su cuerpo demanda. Al parecer estaba madurando en aspectos que parecían nunca iba a lograr.
—Hola —saludó, mirando de reojo a Eren pudo ver que le fruncía el ceño de vuelta. ¿o tal vez él no la llamó?
—¡Apunta con la pistola, Annie!
¿Pistola? Pensó contrariado el rubio.
—Cállate, tonto —reprimió. Aun con la cara de asombro de su bolso de mano sacó una pistola—. Sé lo que hago.
Con sus manos temblorosas levantó el arma hacia ellos y Eren rodó los ojos.
Irvin no pudo reaccionar cuando fue estampado contra la pared, no cuando su pequeña le apuntaba y sus filosos ojos le demandaban respuestas. No quería dañar a Eren tampoco, así que se dejó guiar a una habitación mientras la rubia le pasaba unas esposas y lo arrinconaban a una silla.
Tal vez él tonto era él por no pensar bien las cosas.
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Mikasa intentaba apresurar a los policías que apresaban al rubio, sobre todo cuando sabía que Irvin estaba con Eren y Levi se encontraba muy ansioso.
No estaban en calidad de detenidos, pero si de posibles testigos.
—Deja eso ya —Se quejó Jean. Estaban sentados en las bancas de la comisaria. Con toda la incomodidad del mundo porque su amiga no se veía por ningún lado y el hombre a su lado movía el pie con insistencia en una especie de tic—. Me pone nervioso.
—Sí no viene pronto, me iré yo.
—Adelante —Le apremió—. Le aseguro que eso nos meterá en problemas a todos.
—No me importa.
—Yo también estoy preocupado por el bastardo suicida —Confesó Jean—, pero debemos esperar. No creo que el señor Smith le causé más mal del que ya hizo. ¿Qué más le puede hacer? El único seguidor que le quedaba está en el interrogatorio.
Levi no quizo entrar en detalles sobre eso y frunció aun más el ceño, aumentando la velocidad de sus pisadas.
Jean viró los ojos y negó. Se distrajo unos momentos en Armin que tecleaba muy rápido en su celular con expresión preocupada, al parecer sintió el peso de su mirada, encontrándose con los ojos color avellana. Su semblante cambió cuando sus azules ojos se dirigieron a Levi.
Era aun más terrorífica.
—Levi —El nombrado giró su cabeza un poco para verle de reojo—. Annie dijo que Mike le esperaba afuera —El rubio se aclaró la garganta—. Él le llevará…
El hombre de oscuro cabello hizo una mueca antes de levantarse apresurado.
—¡Pero no puede irse aun! —Se quejó Jean.
—Mikasa lo arreglará, Jean —Intentó tranquilizarlo. Ambos jóvenes vieron correr a Levi, lo que nunca en la vida.
—¿Qué pasó? —Ahora el turno de él para preguntar.
—Ahora no —Armin vio una vez más el mensaje de Annie.
"Batería. Le disparó a Eren, Mike les guiará. Está loco, Armin".
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Eren podía sentir el dolor en el brazo izquierdo, quemándolo, haciéndole mucho daño. Se sentía mareado y cabeceaba tratando de mantenerse consiente. Sentía todo el doble, la sensación de la alfombra bajo él, las pisadas apresuradas y un zumbido en su cabeza.
—Te voy a curar.
La borrosa imagen de Irvin se paseaba con una botella en la mano hasta que llegó a él. Le hizo tomar un trago de ese horrible tequila que siempre estuvo en una vitrina del salón. Escupió más de la mitad de lo que pudo tomar.
—Sabe horrible —Se quejó. El líquido le ardía en la garganta y su voz salió rasposa.
—Te va a ayudar.
¿Ayudara qué? Se preguntó.
De pronto sintió la razón. El rubio le extrajo una bala del brazo, gritó con todo el dolor que le propició cuando unas pinzas entraron en su carne. Apresuradamente Smith desinfectó con más alcohol e improvisó un apretado amarre. Ahora la mitad del brazo estaba vendado intentando aminorar la sangre que aunque no fluía en grandes cantidades, si podía convertirse en algo peor.
Eren se quejaba en pequeños espasmos de dolor que el tequila no disminuía. Sintió unos brazos alzándole y no se quejó, ya tenía suficiente con su brazo.
—Duele.
—Lo sé —Depositó a Eren suavemente en la cama, quitando los mechones de cabello que se le pegaron en la frente por el sudor—. Eso te pasa por no escuchar.
Bufó irónico. El descaro de su parte era impresionante, ahora resulta que no querer ceder era no escuchar. Estaba dispuesto a "hacer caso" dentro de lo conveniente, el alcohol comenzaba a hacer efecto y necesitaba acumular fuerza.
Cuando intentaban apresarle bastó que empujara a Annie y la tomara de rehén para que él se descolocara en su sitio. Arremetió contra Smith, pero la pistola ya estaba en manos del rubio. Recibió el impacto de bala en su brazo como advertencia para que la rubia obedeciera.
Lo hizo. Fue encerrada en el baño de la habitación de al lado y el castaño cambiado a esa.
La sangre fluyendo sobre la alfombra caoba y manchando las cortinas tratando de ponerse de pie antes de que el rubio le inmovilizara para no escapar. La ventana abierta dejó entrar un poco de aire y lo agradecía enormemente. Se encontraba muy mareado y sofocado.
—Creo que sabes lo suficiente de primeros auxilios como para razonar lo que no tienes que hacer —Comenzó a decir—. ¿Sabes qué deberías hacer, Eren?
El rubio se refería a que tomó clases a escondidas, eso era otra cosa que nunca pudo hacer sin que el otro supiera.
—¿Guardar reposo?
—No hay que moverse —asintió—, te dolerá sí lo haces.
Confirmó más por tratar de que se callara a tener que darle la razón. Iba a descansar un poco antes de volver a forcejear, de nada servía intentar escapar tan cansado sí lo van a atrapar en el acto.
Eren apreció el peso de alguien a su lado. El colchón se hundió solo un poco y entró en pánico al sentir las leves caricias en su brazo sano.
—Qué …
—Realmente esperaba que fuera consensual.
Los ojos verdes del castaño se abrieron desmesuradamente al percibir las malas intenciones, trató de saltar de la cama pero los fibrosos brazos de Smith lo devolvieron con fuerza.
—¡Te voy a matar sí lo intentas!
—¿Es por qué no soy Levi? —preguntó, ejerciendo fuerza en le herida. Eren se quejó agitándose de nuevo y provocándose daño solo—. Cierra los ojos e imagina que soy él.
—¡Tú nunca podrías ser él! ¡Nunca! Suéltame o te mato. ¡Suéltame! —Lo único que podía hacer en su estado de debilidad era gritar y forcejear. Esperaba que en un estallido de adrenalina de su cuerpo arrojarlo para saltar por la ventana.
El rubio intentaba tranquilizarle lo suficiente, al no sentir cooperación tuvo que forzar ambos brazos hacia arriba arrancándole un grito de dolor.
Annie escuchaba los alaridos del otro cuarto con horror, cubriéndose la boca con las manos. Los mensajes que pudo mandar antes de que su batería se agotara eran su esperanza. Intentó con todo su menudo cuerpo derribar la puerta o deshacerla a patadas, pero no cedía. No había tampoco nada en el baño que le sirviera como palanca y la ventana era tan minúscula porque el extractor hacia el trabajo.
Rogaba que Levi salvará a su hermano.
Que llegara a tiempo es lo único que pedía.
—En verdad no quiero hacerlo —murmuró, su aliento chocando contra la cara morena. Podía ver de cerca las pestañas y su mirada rabiosa—. No así.
—No lo hagas, porque si lo haces, te mato.
Smith sonrió de lado intentado calmarse, asintió dejando de torturar su brazo mientras Eren se mantenía recostado con los ojos cerrados. El esfuerzo le hizo sentir mareado, tenía sueño.
—Recuerdo cuando tenías pesadillas —Sonrió remembrado el pasado—. Y yo te consolaba toda la noche.
A Eren eso le causaba el más mínimo confort. Lloraba por su culpa, por la familia que le arrebató y él a tan corta edad no entendía, buscaba el consuelo de quien pudiera dárselo e Irvin era el padre que ya no estaba.
—No se puede cambiar el pasado, porque si me dieran la oportunidad lo haría sin pensarlo dos veces —Estaba en su naturaleza buscar alguna clase de pelea aunque su cabeza le gritará que se detuviera—. ¿No dijiste qué descansara? Déjame solo.
—Rompiste el trato, Eren —Informó con tono evidente—. Tú, por Levi.
—Ya dijiste que no quieres hacerlo.
—Si, pero no me gusta que me contradigan. Intentaras escapar y eso no me gusta.
—¿Por qué no te quedaste muerto? —Murmuró, sintiéndose más mareado y con mucho más sueño repente—, después de la muerte de Mary no recuerdo otro momento feliz contigo.
Irvin dejó de acariciar el brazo, se levantó para mirar a Eren desde su posición de pie.
—¿Intentas hacerme enojar?
—Intento que te vayas.
Con un suspiro cansado Irvin le hizo caso, abandonó la habitación, el castaño oscilaba entre el mundo de los sueños y la conciencia, por supuesto que se encargó de darle una buena dosis de tranquilizante con el tequila que ya estaba haciendo efecto. Al menos por el momento se encontraba tranquilo, Eren no iba a intentar saltar por la ventana.
.
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Levi vio a Mike, otro rubio con una cara imperturbable frente a un auto color plata. Él le devolvió la mirada, abriendo el asiento de copiloto en clara indicación para que se sentara.
—¿Hay algún motivo oculto para qué hagas esto? —Se refiere a "traicionar" a Irvin.
—Detenerlo —Contesta de manera simple, apresurándolo—. No es mala persona.
Levi no esta de acuerdo con eso, sube al auto y detrás de él Mike. Arranca y ninguno de los dos intenta volver a conversar. Solo hasta que no está cerca de la casa del rubio, manda un mensaje y mira dónde Mike.
—Él está confundido, por favor, no intente hacerlo enojar —Le dice el rubio, en un vano intento.
—Le voy a romper el cuello —contesta impasible Levi.
Con una risa casi inaudible Mike asiente.
—Entiendo su molestia —dijo—, alguien le amenazó con hacerle daño a su familia y de ahí comenzó a hacer planes para hacerse pasar por muerto. Tenía la idea hace tiempo pero no la llevó a cabo por Annie, ella aun no es mayor de edad. Las cosas se le salieron de control, empezó a tomar drogas. No podía dormir, tuvo delirios de persecución y constantemente vigilaba a Eren.
El azabache recordó lo que Annie le dijo sobre ellos dos.
—Pudiste detenerlo antes —respondió ofuscado.
—Lo hago ahora —contestó parco, sin una pizca de remordimiento.
El auto se detuvo y Levi salió rápidamente sin siquiera cerciorarse de que el otro le seguía. Corrió por las amplias estancias del corredor, pateó tanto muebles como puertas en busca de Eren, cuando abrió uno de los cuartos escuchó la voz de Annie. Abrió el banco y ella le miró agradecida.
—No le hagas daño —pidió, magullada y despeinada. Nada que ver con su usual porte altanero.
Alzó una ceja, ella perdonaba toda la miseria que su padre le estaba provocando.
—Ve a casa —Respondió en cambio, se lo pensaría—. ¿Dónde está Eren?
Ella negó.
—Le disparó y me encerró.
La bilis subió por su garganta. Agitado corrió de vuelta al pasillo, nada detenía su ira hasta que encontró al imbécil de Irvin salir de la nada. Se paralizó en el instante, cerrando la puerta de donde había salido cual fantasma.
Vio al rubio fruncir las tupidas cejas, apuntó la puerta y se despidió de Levi con un gesto de la cabeza, pasándole de largo.
Levi no hizo nada, no le gritó, en cambio se apresuró en ir por Eren. Solo él importaba.
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Mikasa había hecho un gran trabajo movilizando a la policía en cuanto recibió el mensaje de Levi, las influencias de la mujer eran impresionantes y Armin no hacía más que mostrarse agradecido de tenerla de su lado. Aunque habría preferido que fuera una comitiva un poco más pequeña, a veces Ackerman solía exagerar cuando se trataba de su amigo castaño.
Arribaron a la casa de los Smith, rodearon el perímetro y se cercioraron de que no hubiese alguna salida posible.
En cuanto al patriarca de la familia, se encontraba en el jardín, junto al árbol donde solía leer cuando era pequeño. Tocó en tronco recordando la larga travesia de su vida junto con las malas decisiones que le llevaron a ese día.
Miró al cielo un momento, soltando un pesado suspiro.
Iba a liberar a sus hijos de él, hacerles daño jamás estuvo dentro de sus planes, pero lo había hecho. Ahora no había nadie que les amenazara, su supuesta muerte sirvió para poder moverse sin que le tomaran en cuenta. Su familia era libre ahora.
De él, de todo.
Tenía planes de irse lejos, de no tocar nunca a Eren. De jamás hacerles daño, pero no pudo detener sus deseos y aunque sea solo una vez, él quería...
Mike se le acercó con paso lento e Irvin negó.
—Todavía puedes huir —le ofreció, una salida simple por algún corredizo.
—No sin ti —respondió firme.
—Yo ya no tengo salvación —se giró hacia Mike, alzando los brazos—. Mírame ahora, solo soy un hombre derrotado. Tal vez logre la redención entregándome.
Un helicóptero se escuchó a la distancia, el sonido se hacia cada vez mas fuerte. ¿Qué acaso eran criminales de guerra?
Smith sonrió, imaginado que era obra de la familia Ackerman, en específico de Mikasa. Habría sido la mejor nuera del mundo sí tan solo Levi no existiera y él no hubiese sucumbido a sus deseos.
—Te voy a seguir hasta el fin del mundo —su acompañante llamó su atención.
—¿Me entregas tu vida? —Indagó incrédulo—. Solo eres un peón más.
—No lo soy, no lo fui —Mike dijo seguro.
Con un suspiro cansado Irvin asintió solemne, su historia era algo extraña y así terminaría.
Las luces de pronto les iluminaron, el helicóptero que estaba de más en esa situación los encontró.
—¡Pongan las manos sobre sus cabezas donde pueda verlas! —gritó entonces un oficial. Así lo hicieron ambos—. ¡Al suelo!
Ninguno opuso resistencia.
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Armin veía la escena exagerada en la televisión, lo malo de ese tipo de despliegues ostentosos era que atraía la atención de las televisoras. Ahora todos sabrían lo que pasó en la casa Smith.
Mikasa fruncía el ceño constantemente, no por lo que había provocado, sino porque no había rastros de Eren.
Arlert recibió una llamada, alertando a Jean y a la mujer, fue corta y precisa.
Eren estaba en el hospital.
La escena es parecida a lo ocurrido cuando Eren entró en coma, pero ese día su amigo no lo estaba. Se encontraba despierto pero recluido.
Annie había llegado por su cuenta, se encontraba nerviosa pero Armin insistió en que fueran a la policía. Estaba viendo la televisión, la misma escena que se repetía en varios noticieros. Su padre detenido mientras los corresponsales especulaban sobre las sospechas, aunque una era muy cierta y fue su supuesta muerte.
Levi llevó a Eren al hospital, el carro de Mike estaba vacío cuando salió apresurado con el mocoso en brazos. Las llaves pegadas indicaban que tal vez ese era su plan, no lo pensó mucho. La hermana del joven se encontraba en su propio auto, con el celular en la mano y el cable del cargador pegado.
Eren se quejaba mucho, deliraba tal vez por la pedida de sangre. Le llamaba una y otra vez "corazón". Hizo nota mental de todas las cursilerías que salían de su boca, empezando por querer llenarle la cama de pétalos de rosa para poder yacer amorosamente; según palabras del propio Jeager. Creía que era más bien un pervertido o algo así, pero era un romántico empedernido.
Lo que hizo gracia y estalló en una carcajada, fue cuando Eren le dijo que sí IrvIn hubiese intentado tocar sus partes privadas le habría mordido la mano. Nadie iba a tocar sus preciadas joyas, nadie que no fuera él, aclaró. Si quería podía comprobarlas.
Negó suavemente acariciando la cabeza castaña, sus ojos puestos en la carretera.
No quería que Eren terminara dormido antes de llegar, por eso no le mandó a callar cuando intentó cantar una canción de amor.
Y así, entre los inofensivos intentos de cortejo de Eren, pudo calmar su agitado corazón.
…
..
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NOTAS:
PUES KHE Tal vez nadie se acuerde de esto. Tal vez nadie lea ni la mitad. Tal vez pocos quieran un final o se aburrieron, nomás leerán las notas pero les quiero decir que intento terminar mis historias.
Por sobre todas las historias a esta en particular le tengo un cariño más especial ajajajaja. Quiero darles un fin digno a los fics por mi paz mental.
Bonito día a quienes hayan llegado hasta aquí. Besitos a todos.
¡Gracias por leer!
