Capítulo II
Pasado
– ¿No la has visto? ¿Cómo puede ser? ¿Y si le pasó algo?
La voz del rubio le resultaba escandalosa y mucho más molesta de lo normal ¿En qué momento se había vuelto parte de aquel interrogatorio? Después de lo que había pasado a la mañana no tenía intenciones de lidiar con la pelirrosa, ella le había dejado en claro que se apartara de su camino y él no era de los que insistían.
Dejo algunos libros, cerró su casillero con tranquilidad y camino ignorando a su amigo. – ¡Sasuke! ¡Idiota! ¿Acaso estas escuchando? – grito Naruto detrás de él.
No dijo nada.
– ¡Sasuke! – insistió el rubio con preocupación, interviniendo nuevamente en su camino.
– No soy su maldito niñero. – le grito enojado esquivándolo. – ¡No estorbes!
– Eres un…
Pero el Uchiha acelero el paso y no llego a escuchar lo último, no estaba de ánimos para iniciar una pelea sin sentido. Cerró con fuerza sus puños y continúo con su camino. Era demasiado orgulloso para admitir que todo aquel asunto le daba mala espina pero… ¡Demonios! ¿Qué más podía hacer? Él ya se había dado cuenta de su ausencia y había intentando llamarla pero conocía a la chica bastante bien y sabía que si no quería ser encontrada no iba a dar señales de vida hasta que fuera necesario.
Se apoyó en la puerta de su automóvil mientras se prendía un cigarrillo, tendría que inventar alguna excusa de por qué estaba volviendo solo, su madre seguramente preguntaría. Que molesto.
Dio una calada y se volvió a preguntar dónde estaría su amiga. O con quien. Y esta última idea le genero cierto recelo.
Durante los siguientes días Sakura no apareció por la residencia Uchiha, eso sí que era algo nuevo y extraño. ¡Genial! Lo que faltaba, pensó. Todavía no sabia si le molestaba su ausencia o la preocupación que le generaba eso. Bufo enojado.
– ¡Que sorpresa!
– ¿Sorpresa? No me digas que te olvidaste…
Yahiko sonrió mientras rascaba su nuca. – Tal vez.
Nagato negó con la cabeza y entro al departamento. Extendió la mano para agarrar la lata de cerveza que le tiro su amigo desde la cocina y estaba a punto de sentarse en el sillón cuando vio algo que llamo su atención; tomo la prenda entre sus dedos y volvió la vista hacia donde se encontraba el muchacho. – ¿Y esto?
Lo miro con curiosidad antes de responder. – Eso…– se lo saco de las manos para tirarlo dentro de su habitación. – Es un sostén.
– Konan es mi amiga también. – hizo una pausa que pareció eterna. – Y no sé qué pasa entre ustedes…
– No, no lo sabes así que no deberías opinar. – lo interrumpió enojado el chico de cabello naranja.
Sabía que su amigo detestaba tener que dar explicaciones pero a él le molestaba más estar en el medio de lo que sea que esos dos tenían o no tenían; a esa altura no estaba del todo seguro. Últimamente las cosas se habían puesto extrañas, como de costumbre no hizo preguntas al respecto, primero porque no lo creyó prudente y segundo porque si realmente fuese algo que querían que el supiera ya se lo hubieran dicho. Ya no eran adolescentes para andar con juegos.
Sin embargo la prolongada ausencia de la chica no le parecía casualidad. Lo que arranco siendo un viaje temporal termino siendo una estadía indeterminada en otro país. Y esto devasto a Yahiko, algo simplemente se rompió y no volvió a ser el mismo de siempre, por mucho que se esforzaba. Él nunca dijo nada, nunca quiso admitirlo, tal vez porque eso significaría afrontar la situación y eso implicaba también tomar una decisión, y ahí tenía mucho que perder.
Pero Nagato lo conocía como la palma de su mano, entre ellos muchas veces las palabras sobraban por esa inexplicable conexión que compartían, siempre pensó que eso se debía a que sus dos amigos eran lo más parecido a una familia para él.
– Tienes razón. – rompió el silencio con el tono amable que lo caracterizaba. – Es solo que solíamos ser como los tres mosqueteros, no quiero que eso se arruine.
– Yo tampoco. – su voz sonó nostálgica, el chico de cabello naranja estaba sentando en el sillón encorvado con la cabeza baja. Hizo una pausa y alzo la mirada nuevamente – La amo ¿Sabes? Pero esto fue su decisión y yo solo… solo la estoy apoyando. – parecía estar tratando de convencerse a sí mismo. – O… no lo sé Nagato ¡Demonios! Estoy tratando de seguir adelante, hago lo que puedo.
Konan solía viajar seguido a visitarlos pero cada vez se fue complicando más, empezó a ir menos y su ausencia trajo consecuencias, aun cuando se comunicaban por otros medios. Dentro de poco se cumpliría un año, pensó y se sintió culpable por haber revivido todo aquello. Sintió impotencia de no poder hacer nada por ninguna de las dos personas más importantes de su vida, él sabía bien que ambos estaban sufriendo, cada uno a su manera.
– ¿A qué precio? – fue casi como si su boca tuviese vida propia, solo salió.
– ¿De qué hablas?
– Tus palabras fueron "la estoy apoyando" pero… ¿A qué precio? ¿Es realmente esto lo que quieres? No lo sé, no me parece justo para ..
– Basta ya. – lo interrumpió. – Creo que ya fue mucha charla de "fogata de corazones abiertos" por un día. – dijo Yahiko y comenzó a reírse. – Me dijeron que la comadreja volvió a la ciudad ¿Es cierto?
Nagato esbozo una sonrisa, era tan típico de su amigo cambiar de tema cuando no quería seguir hablando. – Si, es verdad. Creo que vendrá esta noche, el resto no debería tardar en llegar… ¿Qué haces? – pregunto con curiosidad al ver al chico escribiendo rápido en su celular.
– ¿Eh? … Nada, mandaba un mensaje
Itachi cerró con fuerza la puerta del despacho y el sonido retumbo por el pasillo de la mansión Uchiha. Sus ojos estaban particularmente oscuros, sombríos, el chico camino apresurado pero dio tan solo unos pasos antes de detenerse, cerrar su puño y golpear la pared más cercana; una y otra vez hasta que puedo sentir como un líquido espeso salía de sus nudillos, apretó los dientes, odiaba perder el control no era algo propio de él.
Pero que estúpido se sentía. Estúpido, estúpido, estúpido, se repetía en su cabeza. Tendría que haber previsto todo aquello y evitarlo ¿Cómo pudo creer que podía salir algo bueno de aquella conversación con su padre? Las cosas se hacían siempre como Fugaku Uchiha quería o directamente no se hacían y a esta altura del partido el más que nadie debía saberlo. Solo buscaba algo de comprensión de su parte, una forma más pacífica de solucionar las cosas, era su hijo no otra más de sus propiedades de las que hacía y deshacía a su antojo ¡Vaya iluso!
Respiro profundo y esbozo una media sonrisa en la oscuridad, lástima que ya había tomado una decisión y no iba a dejar que nadie frustrara sus planes, a el también le gustaba que las cosas se hicieran a su manera, tal vez algo que heredó de su progenitor.
Paso su mano por un costado de su camiseta limpiándose y bajo las escaleras, necesita salir de aquel lugar pero a mitad de camino se encontró con la mirada preocupada de Mikoto. – Itachi… ¿Qué ha pas …
– Voy a salir madre. – la interrumpió el y abandono la casa sin darle tiempo a la mujer a decir nada más. No quería meterla en el medio, no era necesario involucrarla.
Camino un par de cuadras ya más relajado, el aire fresco siempre lo tranquilizaba y aquellas calles también le traían buenos recuerdos, había sido una buena idea ir caminando después de todo. Estaba atardeciendo cuando llego a una plaza cercana a su casa y la vio en la zona de juegos para niños, su inconfundible cabello rosa que caía con gracia y casi tocaba el piso. Estaba trepada en el colorido pasamanos del parque, sus piernas estaban trabadas en una de las barras y su cuerpo colgaba.
Desvió su camino para acercarse a ella y se dio cuenta que tenía sus ojos cerrados, no supo por qué pero le pareció una escena tierna e inocente, se veía tan tranquila y tan linda. Ya más cerca su mirada color jade parecía examinarlo con curiosidad, se sorprendió de que se haya dado cuenta de su presencia quizás había escuchado sus pasos.
– ¿Qué haces aquí? – pregunto Sakura sin cambiar de posición.
– Iba de camino a la casa de unos amigos. – le respondió Itachi mirándola desde arriba. Le pareció percibir cierta agresividad de parte de la chica. – Te recordaba más amable.
– Las personas cambian. – soltó la chica. – No puedes esperar irte y volver cuando se te dé la gana y que todo siga igual.
– Tranquila, no es un ataque. – vio como la pelirrosa noto la herida en sus nudillos y su rostro cambio. Balanceo su cuerpo hasta que agarro la barra más cercana con ambas manos, soltó sus piernas y dio un pequeño salto aterrizando en el suelo con una rapidez y agilidad que Itachi no sabía que tenía. Quedo frente a él.
– ¿Qué te sucedió? – Sakura tomo su mano y acaricio con sus dedos alrededor de la lesión. Este gesto tomo por sorpresa al mayor de los Uchiha pero al mismo tiempo le genero calidez, aunque muy fiel a su estilo no mostro expresión alguna.
– No es nada, solo un golpe.
– Si no quieres decirme está bien pero no me mientas.
Sonrió. Sí que había crecido. – ¿Has estado evitándome?
Sakura arqueo una ceja y soltó su mano como si quemara. – ¿Qué te hace pensar eso?
– Tengo entendido que vas seguido a casa y hace unos días que nadie sabe de ti.
– No eres el centro del mundo Uchiha, solo estuve ocupada.
– Lo supuse pero no habíamos podido hablar. – hizo una pequeña pausa. – ¿Cómo has estado?
– Supongo que bien, tuve años mejores para ser sincera pero no es necesario que me trates como una flor frágil, suficiente tengo con Shisui y tu hermano ni hablar de Naruto.
Ahí estaba de nuevo ¿Enojo? ¿Desconfianza? ¿Resentimiento? ¿Dolor? Seguramente un poco de todo y no podía culparla, sabía que era probable que se sintiera así, abandonada, después de todo se había marchado tan solo un mes después de la muerte de su padre. En cierto sentido tenía motivos para actuar así, el debió estar ahí para protegerla. Ahora solo quedaba esperar con paciencia a que todo se acomode.
– Nunca lo hice.
– ¡Tsk! – dijo mientras rodaba sus ojos. Levanto su mochila del suelo y saco su celular con unos auriculares blancos. – Tengo que irme.
– Vamos te acompaño.
– No hace falte pero gracias. – dijo la chica y sin esperar respuesta empezó a caminar en sentido contrario al Uchiha mientras se colocaba el artefacto en los oídos. El no insistió.
Itachi se dio vuelta rápido y subió un poco más el tono para que ella pudiera escucharlo. – ¡Oye! – la pelirrosa, que ya se encontraba unos metros más lejos, freno su andar. – Tu cabello largo, me gusta más así. Te ves linda.
A Sakura se le escapo una sonrisa sincera y un leve sonrojo que no paso desapercibido. – Gracias. – grito mientras agitaba su brazo a modo de saludo.
Sakura volvió a sentirse como una niña pequeña y frágil. Era algo que no podía controlar, aquel comentario que seguramente para él era solo eso, algo que dijo sin pensar, le había generado una alegría que no estaba segura de haber experimentado antes. Lo recibió con cierta timidez y se dio cuenta que había bajado la guardia cuando un leve calor invadió sus mejillas.
Ella estaba acostumbrada a los comentarios o supuestos "cumplidos", y hasta alguna que otra mirada entrometida. Por lo general le molestaba, no se sentía halagada sino más bien invadida porque sabía mejor que nadie que en su mayoría habían otras intenciones ocultas detrás de estos, fomentadas por los rumores y chismes del instituto sobre ella. Una mierda. Nadie sabía absolutamente nada sobre Sakura pero todos tenían el derecho de opinar, inventar o "adornar" toda historia que la involucrara.
Pero las palabras de Itachi fueron diferentes, su voz, su tono, había un no sé qué, cierta inocencia, ternura y pureza que la reconfortaba, la volvía a proteger como cuando eran pequeños, aun sin darse cuenta.
¡No! ¡No! ¡No! Ella no podía estar con una sonrisa boba, se había prometido no volver a caer, no necesitar de nadie, protegerse sola. Ser fuerte. Aunque obviamente para el pelinegro era como una hermanita menor y eso nunca cambiaría, ella no tenía las cosas tan claras y por las dudas mantendría distancia, la misma pared que había creado para resguardarse, que hasta el momento había funcionado bastante bien.
Miro el cielo desde las escaleras del patio, las primeras estrellas se asomaban con timidez, y se permitió solo por ese día dejarse llevar. El sonido de su móvil la trajo de vuelta a la tierra. Desbloqueo la pantalla para encontrarse con un mensaje, te olvidaste algo en casa, leyó la pelirrosa.
¡Buenas! Les dejo el segundo capitulo, y me gustaría saber que les parece la historia hasta ahora? Repito que toda critica constructiva es bien recibida, así que dejen reviews porfa porfa porfaaa que también sirven de estimulo jajaja ! Besos y nos leemos!
