Capítulo III

Encuentros y desastres.

Afuera se escuchaban las risas de sus amigos, Itachi sonrió en la oscuridad. Se había escabullido al balcón, la noche estaba hermosa y por primera vez desde su llegada estaba realmente relajado. Bebió un sorbo de su cerveza cuando se percató que la puerta corrediza se abría, volteo para encontrarse con unos ojos negros similares a los suyos.

– ¿Qué tal la familia? ¿Sorprendidos?

– ¿Tu que crees?

– Yo creo que…– el chico de cabello corto hizo una pausa, soltó una risa despreocupada y le dio una palmada en la espalda. – Vaya que es una sorpresa tenerte de vuelta. Es bueno verte.

– No creo que todos piensen igual.

– Ya se acostumbraran. – dijo el mayor restándole importancia. – ¿Vas a decirme que te trajo por estos lados?

Itachi dudo por un segundo. – Un nuevo proyecto.

– ¿Trabajo?

– Hn… algo así.

– Oh ya veo porque estaba de tan buen humor Fugaku. – dijo con un tono sarcástico. – ¿Acaso tuviste una epifanía y finalmente vas a revelarte?

– No es gracioso Shisui. – Soltó con un deje de enojo en su voz.

– Vamos, no te enojes.

El pelinegro noto como su amigo observaba con seriedad su mano y el la oculto con rapidez aunque fue tarde. Esperaba algún típico comentario suyo al respecto pero solo sintió como él apoyaba una mano en su hombro. – Mi casa es tu casa, por si necesitas un respiro.

Shisui agito su botella que ya se encontraba vacía. – Dicho esto, voy a entrar, necesito otra de estas. – señalo la cerveza.

La puerta volvió a abrirse y se asomó Hidan. – ¡Señoritas! Lamento interrumpirlas pero Kakuzo acaba de escribir, nos encontramos con él en el lugar así que nos vamos, ya. – sentencio haciendo énfasis en la última palabra y agrego algo nervioso. – Sasori ya se puso fastidioso con esa mierda de la puntualidad y blablá.


Sakura camino apresurada por el jardín delantero con las manos apretadas dentro de los bolsillos de su campera, acababa de hacer una estupidez y la única que podía hacer algo era ella. Toco el timbre y ladeo los ojos con ansiedad, la puerta se abrió unos pocos segundos después dejando ver a una sorprendida Ino del otro lado.

– ¿Qué diablos te paso frentona?

– No lo sé. – dijo la chica nerviosa entrando a la casa haciendo a un lado, bruscamente, a la rubia. – Fue un arrebato .. no se como…

– ¿Un arrebato? – grito mientras cerraba la puerta detrás de ella, movía su cabeza y sus brazos con desaprobación. – ¡Eso! ¡Eso sí que es un desastre!

– Oh, gracias Ino puerca, me estás haciendo sentir muchísimo mejor. – bufo

– Habla en serio, es como el accidente de Chernobil pero en tu cabello. Misma escala.

– ¡INO! – reprocho la pelirrosa.

– Debería contar como mutilación.

Rodo los ojos como respuesta a lo dramática que estaba siendo su amiga. – No es para tanto.

La muchacha comenzó a reír. – Tranquila, yo lo arreglo. Voy por unas tijeras. – No tardó mucho en volver aparecer en la sala con un pack de cervezas y las tijeras. – Ahora sí, estamos listas.

Ambas subieron las escaleras y fueron directo a la última habitación del pasillo. Sakura sabía que los padres de la chica no estaban en la ciudad así que no se sorprendió cuando vio a Sai sentado en la cama con un bong de vidrio entre sus manos ni tampoco por el intenso olor a marihuana que había.

– ¿Acaso interrumpo? – dijo la chica señalándolos.

– Como crees – negó la rubia.

– Tal vez mas tarde sí. – hablo el chico al mismo tiempo que ella.

– No le hagas caso, vamos siéntate, intentare arreglar esto.

– Wowww ¿Qué te paso fea?

– ¡Cierra la boca! – Gruño Sakura.

Se sentó frente a un gran espejo que colgaba de la pared, debajo de este había una pequeña mesa llena de maquillaje, una pila de libros y una fotografía de ellas dos. Sonrió, tenían una relación complicada pero Ino era su mejor amiga, tal vez la única, y siempre habían estado juntas. La había apoyado en todas y cada una de sus decisiones incluso cuando no estaba de acuerdo con ellas, era algo que la pelirrosa valoraba mucho.

Sintió las manos de la chica acomodar con suavidad su cabello que horas atrás ella había cortado con rabia, una parte estaba más larga que la otra y muchos mechones habían quedo a la mitad. – ¿Con que te cortaste? ¿Con una navaja o simplemente pusiste tu cabeza debajo de una podadora? – se quejó pero Sakura solo cerro sus ojos y no dijo nada. Ino logro emparejar todo en poco tiempo sin embargo había quedado mucho más corto de lo que esperaba. Y de hecho así era, antes su pelo le llegaba casi a la cintura y ahora apenas alcanzaba sus hombros. No es importante, crecerá, pensó.

– ¡Listo! – exclamo con una sonrisa poniendo ambas manos en los hombros de su amiga y acomodando su rostro al lado del suyo. – Yo creo que te ves hermosa ¿Qué piensas?

– Me gusta, se siente liviano. – dijo, dedicándole una sonrisa.

– Por lo menos ahora no pareces una loca que escapo de un hospital psiquiátrico. – soltó Sai.

Ambas se dieron vuelta y lo fulminaron con la mirada. – ¿Qué? – Sakura negó con la cabeza, el chico nunca había tenido mucho filtro con lo que decía y le costaba mantener su boca cerrada. Ya lo conocía, ni siquiera se ofendía a esa altura– Bueno… te queda bien y creo que es más práctico ¿No? – agrego finalmente tratando de arreglar lo que anteriormente había dicho.

– Muy bien. – hablo Ino juntando ambas manos y adoptando una pose pensativa. – Ahora falta decidir qué vas a ponerte. – se dirigió a su armario y comenzó a buscar.

– ¿Ponerme?

Pero la chica nunca respondió, seguía hurgando entre vestidos y faldas largas mientras hablaba sola, buscando algo para prestarle a su amiga.

– Iremos a una fiesta a buscar algo y si el lugar es bueno tal vez nos quedemos. – le respondió el pelinegro.

– ¿Una fiesta? Ino, yo no sé si estoy de humor para…

– ¡Oh no! Nada de eso frente, tu vendrás. – sentencio señalándola con el dedo mientras arrojaba las prendas en la cama. – Ponte esto.

– Que más da. – dijo resignada. La rubia soltó un grito de gloria mientras la pelirrosa se reía.


No podía evitar tener un mal presentimiento, es que en verdad era demasiado bueno para ser idea de Naruto y tenía muchos motivos, ¡Demasiados!, para desconfiar del rubio, no era el mejor tomando decisiones. Pero estaban en una fiesta, en una increíble y enorme fiesta. El lugar explotaba de gente por todos lados, una gran piscina, buena música y cerveza gratis.

Es hora de disfrutar, pensó, su amigo había ido en búsqueda de algo para beber y seguramente detrás de alguna chica. El bebió con tranquilidad mientras observaba a una chica que le sonreía, a una pelirroja, seguramente algunos años más grande que él, casi todos lo eran, cuando sintió que alguien agarro con fuerza su brazo. – ¿Pero qué demonios …– dijo Sasuke pero se calló instantáneamente cuando vio a su hermano.

– ¿Qué haces aquí?

– Tú que crees.

Que fastidio, pensó el menor, justo cuando empezaba a pasarla bien.

– No sabía que era el día de traer a tu hermanito a una fiesta. – dijo Shisui apareciendo por las puertas cristalinas que daban al exterior. Lo que faltaba – ¿Cómo está el pequeño Uchiha?

– Hn… Idiota.

– No te pases niño.

De repente el ambiente se puso tenso, fue entonces cuando escucho la voz de Itachi interrumpirlos – ¿En serio van hacer esto? Vámonos. – le dijo a su amigo y acto seguido señalo al pelinegro. – Y tú no hagas ninguna estupidez.

– Oye Sasuke no vas a creer a quien… – dijo el rubio gritando entusiasmado, haciendo acto de presencia. – ¿Qué hace Itachi aquí?

Los tres chicos se dieron vuelta en dirección a Naruto y se quedaron mirando impactados la escena. – ¿Qué sucede? ¿Tengo algo en la cara? ¿Por qué nadie habla? – dijo mientras se pasaba las manos sobre su rostro, tardo un poco en entender que ninguno le estaba prestando atención a él.

¡Mierda! Eso sí que estaba mal.

– Ahí esta Ino. – hablo nuevamente. – ¿Esa es…?

– Sakura. – susurro por lo bajo el mayor aunque no pasó desapercibido por Sasuke.

– ¿Acaso ella… esta...? ¿Arriba solo lleva… – tartamudeaba con torpeza, lo cual irritaba más al Uchiha.

– Ella sí que sabe cómo moverse. – soltó Shisui. – Creo que no extraño a la inocente Sakura, esta me gusta más.

Sasuke se masajeo la sien nervioso, lo empujo con brusquedad y fue tras la chica. Si se quedaba un segundo más escuchándolo iba a golpearlo. Vio de reojo como Itachi iba tras él, no pudo evitar gruñir y enojarse más, no sabía si por su hermano, por ella o por toda la maldita situación.


Habían llegado temprano todavía no había tanta gente. Ino fue directo a encontrarse con alguien y a buscar lo que sea que tenía que buscar, a esa altura ella ya había dejado de hacer preguntas, no tardaría en volver. Nunca lo hacía. Mientras tanto Sai y ella se sirvieron algo para tomar, tenían un muy buen vodka, y pasearon por la lujosa mansión.

Finalmente la rubia apareció y la arrastro al centro de una improvisada pista de baile. – Supongo que nos vamos a quedar. – dijo Sakura casi a los gritos por el volumen de la música.

Vio como Sai aparecía por detrás de ella y le entregaba dos shot de un extravagante color azul, acto seguido la rubia estiraba su brazo para entregarle uno.

– ¡Vamos! Toma uno y relájate. – Sakura cerró los ojos y lo bebió de un trago ¡Demonios, sí que era fuerte! Sintió el calor bajar por su garganta.

Y de un momento a otro ya había perdido la cuenta de todo lo había tomado. Sabía que tal vez al otro día se iba arrepentir. Si, definitivamente. Pero estaba demasiado ebria a esa altura de la noche para actuar o si quiera pensar con claridad. Miro como su amiga se retocaba su maquillaje mientras hablaba sin parar de todos los chicos guapos que había visto. Ella estaba a su lado aspirando una fina línea de polvo, blanca. Inclino un poco su cabeza y se limpió los restos que quedaban a un costado de su nariz.

Por segunda vez volvieron a golpear la puerta del baño y largo una fuerte carcajada cuando escucho a su amiga gritar. – ¡Esperen, un maldito segundo!

– ¿Estas lista?¡Oh! Adoro esta canción ¡Vamos! – exclamo efusivamente la rubia abriendo la puerta.

Sakura no podía parar de reír. – ¡Britney!¡Woww! – grito a las personas que estaban haciendo la fila del baño mientras alzaba sus brazos. Ino tomo su mano para no perderse, bajaron por las escaleras que desembocaban en la sala principal, fueron esquivando personas hasta llegar al centro, el lugar estaba lleno.

Ambas se dejaron llevar y empezaron a bailar desinhibidas, eufóricas y para algunos de una forma bastante sensual; se movían al ritmo de la música mientras cantaban y se reían, no tardaron mucho en captar la atención de los que estaban a su alrededor aunque a ellas no le importaba en lo absoluto.

– ¡Te amo Ino cerda! – le dijo la pelirrosa a su amiga en un repentino ataque de sentimentalismo, sinceridad y amor, efectos secundarios de estar borracha pensó, mientras daba vueltas y jugaba con sus cortos cabellos, sentía su cuerpo cargado de energía y calor, mucho calor.

– Aww… Yo también frentona hermosa. – le respondió con un abrazo, pero ella arrugo su cara y la aparto con delicadeza.

–Hace mucho calor… ¿No? … ¿No sientes que hace mucho calor? – pregunto mientras se abanicaba con su mano. La rubia negó con su cabeza sin darle mucha importancia.

– ¡Mierda, no lo soporto! Es el mismísimo infierno. – volvió a hablar agobiada, acto seguido desabrochó su camisa y la ato a su cintura.

– ¿Sakura que estás haciendo? – replico entre risas Ino, la pelirrosa había quedado solo con un sujetador negro de encaje, un poco más largo de lo normal pero que igual dejaba descubierto gran parte de su abdomen.

– Están todos borrachos y seguramente drogados, nadie lo va a notar.

– Es un país libre.

La pelirrosa sonrió relejada y siguió bailando aunque no duro mucho. Aproximadamente, unos veinte minutos después sintió como la agarraban por la muñeca, ella se dio vuelta despreocupada para encontrarse con la mirada asesina de Sasuke. – ¡Sakura! ¿Qué mierda se supone que estás haciendo?

Tardo un poco en procesar las palabras de su amigo, su mirada juzgadora y que, maldita sea pensó, también estaba Itachi a un costado. Y… ¿Shisui? ¿Y Naruto? ¡Genial! Estaban todos. – Yo … Tu … – tartamudeo mientras lo señalaba. – Tú tienes que soltarme. – dijo finalmente pero el pelinegro no cedió.

– Tenia calor, ya … déjame, metete en tus asuntos

– Sakura debemos irnos. – esta vez el que hablo fue Itachi, con un tono seco y severo, parecía más una orden que un consejo.

– ¡No! Si solo… nos estamos… estábamos, aguafiestas, divirtiendo. – replico como una niña pequeña Ino.

– Ino… – suspiro el Uchiha menor. – Tú también deberías…

– No, Sasuke. – grito enfurecida la pelirrosa soltándose de su agarre. – Tu deberías dejar de meterte en mi vida ¿Sabes qué? Ya no necesito que me protejas. – lo miro de frente con sus ojos lleno de rabia, de ira acumulada. – Ya no soy esa estúpida, débil y llorona niña, y aunque no te pedí que me cuides te libero… Ya no soy tu problema. – Finalizo con una sonrisa irónica.

– Sakura yo no hablaba en serio, eso fue hace años, no se suponía… – trato de acercarla a él.

– Wow, ¡Vaya! El gran Sasuke Uchiha diciendo una oración completa… ¿No se suponía que? ¿Qué yo escuchara lo que realmente piensas? – grito, ella sabía que no era el momento para hablar de eso, simplemente había salido. Vio la mirada avergonzada del pelinegro y decidió que ya era suficiente, y además estaba empezando a sentirse mareada, con nauseas.

– Me largo. – le dio la espalda pero antes de seguir volteo nuevamente.– No me sigas, déjame en paz.


El Uchiha vio como la chica se alejó con cierta torpeza. Después de aquella discusión su hermano había quedado paralizado y el resto de los presentes incluido el mismo algo aturdidos y sorprendidos con todo aquello. – Eso sí que fue incómodo. – dijo el chico de pelo negro. Shisui no termino de hablar que Sasuke ya había salido corriendo por el mismo lugar por donde había desaparecido la pelirrosa.

Itachi suspiro agobiado tratando de mantener la calma. – Naruto ¿Puedes ocuparte de ella? – pregunto refiriéndose a la rubia. El chico asistió. – Llévala hasta su casa. – le ordeno antes de irse.

Camino buscándolos por un rato, hasta que se le ocurrió que tal vez podían estar en el patio. Con suerte alguno de sus amigos que estaban en esa parte los habían visto. O tal vez Sasuke pudo convencerla y ya no estaban ahí. No, eso último definitivamente no era una opción. Llego a la parte trasera y tampoco vio señales de ellos ahí pero cerca del final se percató de la existencia de una puerta que daba con la cocina y allí estaban. Su hermano apoyado en el marco con los puños fuertemente cerrados y la chica parada cabeza abajo bebiendo cerveza directo de un barril mientras un montón de desconocidos gritaban "¡Bebe, bebe, bebe!".

¡Por dios!

No tuvo que intervenir porque la ayudaron a bajar en ese instante y todos los que estaban presentes se fueron yendo. Pero hasta ahí llego su suerte porque de un momento a otro se vio envuelto en una pelea. Un chico, el último en irse de la habitación, estaba sujetando a Sakura con violencia mientras esta trataba en vano de zafarse del agarre, vio la cara de pánico de la chica y sus ojos se nublaron de ira corrió a ayudarle pero su hermano se había adelantado, tirándose encima de este. Vio como el desconocido le escupía en la cara a Sasuke para sacárselo de encima mientras le atinaba un golpe en la cara. Estaba a punto de dar su cuarto golpe cuando él lo aparto, su oponente trato de defenderse golpeándolo pero no fue suficiente, lo estampo con un fuerte movimiento contra la pared mientras apretaba su cuello con ambas manos. Estaba cegado de furia, sintió que sus ojos eran fuego, rojos como el fuego, no le importaba ver que no estaba pudiendo respirar, siguió presionando su cuello hasta que el grito desesperado de la chica lo trajo de vuelta a la realidad. Lo soltó y el muchacho cayo respirando con dificultad pero al instante salió corriendo.

Miro a su alrededor y vio a Sasuke escupiendo sangre mientras intentaba pararse; a Ino y Shisui que recién habían llegado y estaban confundidos con todo aquello. Y a la pelirrosa de rodillas en el piso con sus ojos de ese hermoso color jade que tanto le gustaba lleno de lágrimas y miedo.

Itachi cerró sus ojos un momento antes de acercarse – ¿Te encuentras bien? – le pregunto al pelinegro que sangraba.

No llego a contestar. – ¡Sakura, regresa! – grito Ino tras verla incorporarse y correr afuera.

– Shisui, rápido, las llaves. – le dijo el mayor, y las atrapo con agilidad cuando este se las lanzo. – Encárgate de llevarlos, voy a tu departamento. – le dijo antes de desaparecer.

Salió en busca de la chica y no tardó en encontrarla, cerca de la entrada vomitando a un costado ¿Desde cuándo todo se había vuelto tan complicado?, pensó. Se acercó un poco más a ella y esta se lanzó sobre él y comenzó a llorar como una niña pequeña sobre su pecho. – Todo va estar bien. – murmuro mientras acariciaba su cabello pero ella se desvaneció en sus brazos. La cargo hasta el auto y manejo hasta el departamento de su amigo, estaban a punto de llegar cuando vio que la pelirrosa se había despertado pero ninguno de los dos hablo hasta que llegaron. Estaciono el auto y la vio bajarse con dificultad entonces volvió a alzarla.

– Estoy bien, puedo caminar, no hace falta. – murmuro débil.

Itachi no dijo nada, siguió sosteniéndola hasta que llegaron al lugar y la acomodo en la cama. – Voy por una manta. – dijo este y un leve sonrojo apareció en su rostro cuando vio que la chica se estaba sacando la falda. Cuando volvió ya estaba dormida, la cubrió con la manta y se recostó al lado de ella. Que noche fatal pero por lo menos ahí estaba, descansando segura.

La miraba en esa posición y lucia tan linda, inocente y pura. No podía evitar pensar por que había cambiado tanto, todo aquello que la hacía ser ella estaba despareciendo, ya casi ni la reconocía. – ¿Qué te está pasando Sakura? – soltó en voz alta antes de quedarse dormido sin darse cuenta.


– Sakura no quiso decir todo aquello. – comenzó hablar la rubia. – Solo está enojada.

La rubia le dedico una tierna sonrisa al chico. No era un secreto que siempre le había gustado a pesar de que este la ignoraba, a pesar de su mal carácter. Ella lo conocía y no esperaba una respuesta tampoco. – Y borracha. – agrego antes de lanzar una pequeña risa.

Pero Sasuke no dijo nada.

Ella se acercó y vio sangre en su mejilla y en sus labios. – Eso luce fatal, espérame… déjame… – inmediatamente saco un pañuelo de su bolso, lo mojo un poco y comenzó a limpiar las heridas del chico con delicadeza mientras esperaban a Shisui.

Sasuke hizo una mueca de dolor y la rubia aflojo, un poco avergonzada, la presión que estaba haciendo con su mano. – Lo siento, creo que vas a necesitar algo más que esto.

– ¿Por qué eres buena conmigo? – hablo por primera vez.

– ¿Necesito tener motivos para ser buena contigo?

– Hn…

– Creo que todos nos equivocamos, y si así fue pide perdón. Todos merecemos segundas oportunidades.

– Tal vez no la merezca.

– Si la mereces. – Ino guardo silencio antes de decir. – Te conozco, y debajo de toda esta pantalla, eres una buena persona por eso soy buena contigo.

Sasuke no dijo nada pero le dedico una tierna sonrisa.


¡Hola! Tarde un poco pero acá les dejo un nuevo capitulo. Gracias por los comentarios y espero mas por favorrrr, me muero por saber que les parece. Si les gusto tómense un segundo, un pequeño momento, en escribir algo que sirve un montón como incentivo. Y vuelvo a repetir que cualquier critica, opinión, consejo, etc. son bien recibidos y me ayudan también a que la historia vaya mejorando. Soy bastante nueva en todo esto. Sin nada mas que decir, me retiro. Buen fin de semana. Besos, que lo disfruten y hasta el próximo cap!