Saludos a todos, fue un poco pesado el inicio de esta historia, pero procuro hacer cada capitulo de a menos mil paginas (con menos no me acomodo). Aca esta la continuación, la cual sera un poco mas movido y violento, tomen sus precauciones y espero les guste.
Paw Patrol es propiedad de Spin Master Entertainment, adaptación e idea del fanfic, su servidor.
Capítulo 2: Confusión
-SKYEEEEE! -gritó Marshall al ver a su amiga tirada en el piso. Tiró su mochila de bombero y corrió por su equipo de paramédico. Usando su entrenamiento, comenzó a tomó los signos vitales de la cachorra, y vio que aun respiraba, lo que ayudo a tranquilizarlo un poco, pero su pulso era muy débil, así que debía de actuar rápido.
-ARF ARF, pantalla de rayos X! –activó su pantalla y comenzó a escanearla, no vio fracturas importantes en sus vertebras, pero pudo ver que tenía un par de costillas rotas, así como su pata delantera derecha luxada, además, el golpe de la cabeza fue demasiado fuerte, algo que le preocupaba a Marshall.
-Tranquila Skye, todo estará bien, ARF ARF, COLLARIN!-un collarín especial salió de su mochila y cuidadosamente se lo puso a la cockapoo. -Rocky, activa mi casa en modo ambulancia! Trae mi camilla y ayúdame a subirla.
El mestizo obedeció de inmediato, mientras Marshall continuaba revisando a Skye. Con un ladrido, Rocky activó la casa del dálmata y se convirtió en una ambulancia. Entró y sacó una camilla especial, la tomó con su boca y se dirigió a donde estaba Marshall. Entre ambos cachorros, acomodaron a Skye en la camilla, y la subieron a la ambulancia. Una vez adentro, el dálmata paramédico cerró las puertas, subió a la ambulancia y encendió el motor y la sirena.
-Iré con Katie, avísale a los otros! –dijo Marshall mientras pisaba el acelerador y salía a toda velocidad. Rocky miró como avanzaba su amigo en su ambulancia en dirección a la clínica, al mismo tiempo que los otros cachorros llegaban, totalmente consternados.
-Wocky, que sucedió? –preguntó asustado Zuma.
-Escuchamos que algo golpeó la pared del cuartel –dijo Chase.
-SÍ, y también parece que alguien gritó –dijo Rubble.
-Skye…..tuvo un accidente…..Marshall estaba probando su mochila y…..
Al oír eso, todos los cachorros se aterraron, pero el más conmocionado era Chase, cuyo rostro palideció al oír esa noticia y pensaba en el peor de los escenarios.
-A donde la llevó Mawshall? -pregunto Zuma con preocupación.
-Dijo que con Katie, si hizo eso es porque sus lesiones son bastante severas.
-Vamos todos, debemos de….. –Rubble comenzó a hablar, pero no pudo terminar la frase cuando vieron que Chase ladró el comando para convertir su casa en su crucero policiaco, encendió el motor y piso el acelerador al fondo, dirigiendo su vehículo a toda velocidad hacia la clínica. En la mente del cachorro policía solo había espacio para dos cosas: ver como estaba Skye, y saldar cuentas con quien la lastimó, de la forma más violenta posible. Los demás cachorros también subieron a sus vehículos para alcanzar a sus amigos.
Marshall iba conduciendo excesivamente rápido, pero sabía que no podía detenerse. Sabía que las heridas de Skye podían ser graves si no se atendían a tiempo, y también sabía que ella era la cachorra a quien su amigo Chase amaba profundamente, no podía permitir que algo malo le ocurriera, sobre todo porque él mismo se culpaba de que ella estuviera en esa condición, así que continuo manejando hasta llegar a la clínica de Katie, la cual afortunadamente estaba cerca del cuartel, así que logró llegar relativamente rápido. Estacionó su ambulancia y corrió para ver a la joven veterinaria, quien estaba ocupada con algunos artículos para las mascotas que iba a atender. Al entrar, ella noto que el dálmata estaba muy agitado y preocupado.
-Marshall, que sucede?- preguntó la joven.
-Katie….tienes que… ayudarme…Skye tuvo un accidente…..necesito que la revises.
La jovencita se asustó, pues ver al cachorro paramédico en ese estado de angustia significaba que era algo serio. Ambos salieron y Marshall abrió las puertas de su ambulancia, mientras le describía todo lo sucedido, así como las lesiones que pudo detectar. Katie vió a la cockapoo en la camilla, y que se dio cuenta de la gravedad de la situación. Entre ambos la sacaron y con cuidado la ingresaron en la clínica. Loa joven veterinaria tomó cuidadosamente a Skye y la colocó en la mesa metálica que usaba para revisar a las otras mascotas.
-Por favor, cúrala –dijo el dálmata casi suplicante.
-No te preocupes, hare todo lo posible, hiciste muy bien en traerla aquí, dame un rato para atenderla, en cuando tenga noticias te avisaré–dijo Katie, y cerró la puerta de su clínica, mientras empezaba a buscar todo lo necesario para atender a la cachorra herida. Marshall estaba agotado por la stress y la tensión ocasionada por ese suceso, así que dejo que la veterinaria hiciera lo necesario y regresó a su ambulancia. Pensaba subir en ella para esperar hasta tener novedades de Skye, pero cuando iba a abordarla, sintió que alguien lo tomaba de los hombros y lo azotaba contra la ambulancia. Era Chase, cuya mirada reflejaba un odio puro.
-QUE FUE LO QUE HICISTE A SKYE! DÍMELOOOOOO!-gritó Chase con una furia nunca antes vista, tanto que el dálmata no supo que responder.
-Chase…..ella…yo….todo fue…muy rápido…no sé…..lo siento…yo….
-LO SIENTES? LO SIENTES! SIEMPRE DICES LO MISMO! UNA Y OTRA VEZ!, SOLO SON EXCUSAS PARA JUSTIFICAR TU ESTUPIDEZ!
Marshall nunca había oído tan molesto a Chase, ni siquiera con las peores bromas ni los peores problemas vio algo semejante y cada vez se asustaba más.
-Por favor, yo no… -quiso hablar más, pero un fuerte golpe en su boca le impidió seguir hablando. Con una furia incontrolable, el pastor alemán golpeó una y otra vez al dálmata, lo tiro al piso y ahí, con sus patas hechas puños, golpeaba inmisericordemente al cachorro paramédico,
-DIME QUE LOS SIENTES OTRA VEZ! DIME QUE LOS SIENTES!
El cachorro policía seguía atacando al dálmata, quien no hacía nada para defenderse, cuando llegaron los otros cachorros, quienes no creían la impactante escena que presenciaban: Chase, el siempre fiel y leal perro policía propinándole una salvaje paliza a Marshall, uno de los cachorros más gentiles y nobles que hubieran conocido jamás.
-CHASE, POR FAVOR DETENTE! VAS A MATARLO! –gritó Rocky angustiado.
El cachorro policía volteo y miro a sus amigos como si estuviera poseído, su rostro totalmente transformado por la ira, sus ojos brillaban con una rabia intensa y mostraba sus dientes como si fuera a despellejar a alguien. Ninguno de los cachorros se atrevió a moverse al verlo tan molesto, y solo se quedaron parados e inmóviles mientras seguía castigando a Marshall. Tras una nueva tanda de golpes y patadas, se detuvo para contemplar lo que había hecho, mientras el indefenso dálmata suplicaba por que terminara su suplicio.
-Por….favor….Cha…..seee….ya…..no me….golpees…yo….lo….sien…-Marshall trató de hablar, pero Chase, en un arranque mayor de furia, abrió su boca, mostró sus dientes y mordió la parte superior del hocico de Marshall, con toda su fuerza. Los cachorros oían como el dálmata lloraba y se retorcía de dolor, y contemplaban como su pelaje blanco y moteado ahora estaba lleno de moretones, rasguños y sangre. Fue ese grito lo que los hizo reaccionar. Rocky y Rubble corrieron y con todas sus fuerzas trataron de detener a Chase, mientras Zuma seguía paralizado y temblando de miedo, pero Chase no soltaba a su presa. Tras forcejear un momento, Chase lo soltó, pero empujo al mestizo y a bulldog al piso y volvió a golpear al dálmata en el rostro con fuerza, hasta que finalmente paró. Tomó a Marshall por el cuello y lo alzo, al mismo tiempo que le arrancaba su uniforme de paramédico y su mochila y los tiraba al suelo, mirándolo fijamente a los ojos.
-ERES UN ESTUPIDO RETRASADO! SABIA QUE TU TORPEZA NOS METERÍA EN PROBLEMAS ALGÚN DÍA! TU ERES EL CULPABLE DE LA MUERTE DE TU MADRE! POR ESO TE DEJARON EN ESE REFUGIO! ERES UNA DESGRACIA COMO CACHORRO, SI SKYE MUERE, JURO QUE TE BUSCARE Y TE MATARE CON MIS PROPIAS PATAS! Y AHORA LARGATE, NO QUIERO VOLVER A VERTE POR AQUÍ, NUNCAAAAAA! –gritó Chase, lanzando un último puñetazo al dálmata, quien cayó pesadamente en el pavimento, quedándose inmóvil. El cachorro policía se dirigió hacia la clínica para ver cómo estaba Skye, sin siquiera voltear a ver a Marshall ni a sus amigos, quienes estaban totalmente impactados al ser testigos de la brutal escena, y también se percataron que toda la gente que pasaba cerca observó lo ocurrido, y no daban crédito al ver que algo así pudiera pasar. Marshall se incorporó como pudo, escupiendo sangre de su boca, totalmente maltrecho y llorando, pero pese a sus heridas, logro salir corriendo y huyó del lugar a toda prisa.
-MARSHALL, VUELVE!- gritó Rubble, pero el dálmata no escucho y siguió corriendo. Sin saber qué hacer, Rocky reacciono tras unos momentos y oprimió su placa.
-Ryder, aquí Rocky, tenemos un problema, un muy serio problema.
