Saludos a todos, por causas de fuerza mayor deje un rato inactiva esta historia, pero volvemos a retomar este drama cada vez mas intenso.

Por sobre todas las cosas, mis agradecimientos a mis leales amigos y lectores que siguen dedicando un rato de su valioso tiempo para leer mis creaciones y comparten sus opiniones (MarowakDark, Wolfito, Eyiles Jack, NippyDzk, Zuma Amante, gracias mis estimados, sus comentarios son de las mejores recompensas que uno puede recibir).

Aun falta mucho para que acabe esto, asi que continuamooooos!

Paw Patrol es propiedad de Spin Master Entertainment, fanfic y adaptación, su servidor.


Capítulo 4: Dolor interno

Marshall corrió en dirección al bosque. A pesar de la golpiza sufrida, la adrenalina lo hizo correr tan rápido como pudo, y sobre todo, el miedo de que Chase cumpliera su amenaza de matarlo, nunca lo había visto así de molesto, y su expresión, esa ira asesina que vio, no podía creer que fuera el pastor alemán que conoció desde que era un indefenso cachorro, aquel a quien admiraba y quería. Sin embargo, oír todo lo que le dijo fue demasiado para él, nadie lo había insultado ni golpeado tanto en su vida, pero más doloroso que los golpes y las heridas, fueron esa palabras que uso, la forma tan cruel como las pronunció, las cuales sintió como si desgarraran su alma. Ver que aquel a quien consideraba su hermano mayor insultándolo de semejante forma lo desmoralizó totalmente. Y aun peor, se sentía traicionado por sus propios amigos, que lejos de defenderlo, solo se quedaron observando, mientras Chase lo lastimaba.

No sabía por cuanto tiempo había corrido, ignoraba si alguien le llamó o lo miró en su huida, lo único que quería era que todo eso terminara. El dolor, el sufrimiento, la decepción, la sensación de vació, eran las únicas emociones que sentía. Tras un buen rato de estar corriendo, se percató que estaba cerca del acantilado cercano a la cueva que encontró el capitán Turbot meses atrás. Una vez que llegó, se dejó caer en el pastoso suelo y comenzó a llorar con todas sus fuerzas. Lloraba como nunca antes lo había hecho, un llanto desgarrador y triste, que salía desde lo más profundo de su alma quebrada. Solo el dolor físico superaba su dolor interno. No había sentido tanta angustia desde que era pequeño. Se sentía devastado, sin ganas de vivir, y fue en ese momento cuando vio la solución al alcance de su pata: el profundo acantilado.

A pesar de su miedo a las alturas, observó por un momento la profundidad del acantilado, era una altura considerable, y la playa donde desembocaba estaba llena de filosas rocas, una caída desde ahí era una muerte segura, pensamiento que empezó a rondar la mente del cachorro. Por un instante, pensó en dar el salto final, con el cual acabaría su sufrimiento, solo era un paso, su boleto hacia la eternidad y la paz. Alzó una pata y respiró profundo para tomar valor.


Chase le contó todo lo que paso a Skye. La golpiza que le dio a Marshall, los insultos, las amenazas. La cachorra no podía creer que el pastor alemán, quien era conocido como alguien gentil y noble, hubiera sido capaz de lastimar a uno de los suyos como venganza.

-Chase….eso es terrible…no puedo…..no puedo creer que hayas hecho eso -dijo mientras se acostaba nuevamente en la cama metálica. Oír eso la conmocionó bastante.

-Lo sé, lo sé!- dijo Chase angustiado y con los ojos llorosos -pero al oírlo decir que fue su culpa que estuvieras lastimada….yo….simplemente perdí el control, el solo pensar en que estabas herida…..o muerta…yo…yo….me deje llevar por la ira.

Skye puso su pata en el hombro del cachorro policía, para tratar de tranquilizarlo. El pastor alemán no pudo decir más y solo la miró tiernamente.

-Me alegra ver que te preocupes por mi tanto, te aseguro que yo siento lo mismo que tu sientes por mí, pero no debiste lastimar a Marshall, ni asustar al resto de tus amigos de esa forma, solo espero que nuestro amigo esté bien –dijo Skye, mientras veía a Katie, quien también estaba preocupada después de oír todo lo que le sucedió al dálmata.

-Ryder, si es cierto lo que dijo Chase, debo revisar a Marshall, sus heridas puede ser serias, y de no atenderse, su vida podría estar en riesgo.

-Descuida, nos encargaremos de eso, podemos llevarnos a Skye?

-Seguro –dijo la veterinaria mientras le daba una bolsa con medicamentos y una receta-, que tome esto según las indicaciones y que descanse lo suficiente.

-Gracias Katie, cachorros, organicémonos, Skye, te pondremos en la ambulancia de Marshall, Rubble, quiero que remolques la ambulancia con tu excavadora, el resto, regresemos al cuartel.

El chico tomó a la cachorra, y cuidadosamente la introdujo en la ambulancia. Rubble acercó su excavadora y con su grúa, enganchó el vehículo, mientras el resto de los cachorros abordaban sus vehículos y condujeron hacia el cuartel. Unos minutos después, llegaron a casa, y los cachorros comenzaron a buscar a Marshall, pero todo fue inútil, no había señales del dálmata.

-Ryder, ya buscamos por todos lados y no lo encontramos –dijo Rocky con desesperación.

El chico estaba preocupado, pero no quería preocupar más a los cachorros, y menos a Skye, quien necesitaba descansar. Cargó a la cachorra y la colocó en uno de los cojines que usaban para ver televisión. Una vez que la cockapoo estaba acostada, se dirigió al resto de su equipo.

-Cachorros, es un hecho que Marshall no vino para acá, y puede estar en cualquier otro lugar.

Chase estaba al lado de Ryder, y se veía totalmente deprimido, mientras el resto de los cachorros lo miraba severamente.

-Te das cuenta de lo que hiciste, Chase?-dijo Ryder molesto.

-Yo…...no sabía….me deje llevar…y ahora, lo lastimé…pobre Marshall….yo…..

-FUISTE UN COBAWDE CHASE! -estalló Zuma de manera acusadora, mientras las lágrimas corrían por sus ojos, ante el asombro de los otros cachorros, –TU GOLPEASTE A MAWSHALL UNA Y OTRA VEZ, NI SIQUIERA PUDO DEFENDERSE, ÉL NO HIZO NADA Y AUN ASI LO LASTIMASTE Y LE DIJISTES ESAS COSAS TAN HORRIBLES, NO SE MERECIA ESO!

-Así es Zuma….fui un estúpido y un cobarde –dijo el cachorro policía, mirando al suelo.

Zuma lo miró furioso. Nadie recordaba haber visto así de molesto al pequeño y gentil labrador, incluso comenzó a gruñirle y a mostrarle sus dientes, pero no pudo decir más y el llanto estalló en sus ojos, sollozando como si fuera un cachorro bebe. Rocky se acercó y lo abrazo para consolarlo mientras se desahogaba. El mestizo también miraba con severidad y enojo al pastor alemán, quería hacerle lo mismo que le hizo a su amigo, pero se contuvo, aunque la molestia era evidente en su rostro. Rubble miraba al piso, pero a ratos volteaba a ver a Chase, también con ira en sus ojos y frunciendo el ceño, contrario a su acostumbrada actitud alegre y tranquila.

-Tranquilícense todos. Voy a tratar de llamarlo, así que no quiero que hagan ruido –dijo Ryder.


El dálmata estaba al borde del precipicio, un paso más y todo el dolor y sufrimiento acabaría para él. Justo antes de saltar, oyó el sonido de su placa, lo que lo hizo retroceder. Alguien trataba de llamarlo, tal vez era Ryder, o tal vez era Chase, tal vez algún otro de los cachorros, pero Marshall no quería contestar. En ese momento se sentía tan deprimido que solo quería desaparecer de la faz de la tierra. Aun lloraba por las palabras dichas por Chase, las cuales le dolían más que los golpes recibidos, mientras la alarma de su placa seguía sonando con fuerza.

-"Que rayos es lo que quieren? Acaso no fue suficiente para Chase golpearme? Seguro ahora me insultara, volverá a decirme que soy un cachorro estúpido e inútil" –pensó el dálmata

La placa continuaba sonando, y conforme seguía sonando, su dolor se convertía en rabia, una rabia nacida de ese mismo dolor, provocado por la traición del pastor alemán y por la indiferencia del resto de los cachorros.

-"Ellos solo se quedaron ahí parados, sin moverse, ni uno alzo una pata en mi defensa, entonces todos ellos seguro piensan que también soy un cachorro tonto e inútil, y Chase…jamás me había golpeado así, y lo que dijo…...él sabe de mi pasado, todo lo que yo sufrí, como se atrevió a decirlo así, además, sabe que nunca lastimaría a Skye, pero prefirió golpearme y echarme, si ya no les importo, tampoco me importan ellos! -pensaba el cachorro.

La señal de alarma de su collar continuaba sonando, desesperándolo mientras el sonido taladraba sus ideas y pensamientos. Harto de escuchar ese sonido, se arrancó el collar y azotó la placa violentamente contra el suelo, una y otra vez hasta que quedo totalmente destrozada y el sonido desapareció. Lanzó los restos hacia el barranco, y después aulló y gritó con ira y desesperación, como nunca antes lo había hecho. Quería sacar toda esa frustración de su interior. Una vez que se sintió más desahogado, decidió que no volvería al cuartel, y emprendió la huida. El cielo se nubló y comenzó a llover, como presagio de que algo malo sucedería.