Buenos días, tardes y noches, fieles lectores míos, tras algunos ligeros inconvenientes, ya pudimos meterle mano a esta historia que capítulo a capítulo se pone mejor.

Mis eternos agradecimientos a ustedes que con sus comentarios hacen que los desvelos y trabajo extra valgan la pena (Eyiles Jack, Marowak-Dark, NippyDzk, Wolfito, Nelson Cabrera, Entity of Spite, Napo-1, Otro loco más y demás, se los agradezco, ustedes son lo más importante)

Que las lágrimas corran y los pañuelos se cubran de gloria, coooooontinuamos!

Paw Patrol es propiedad de Spin Master Entertainment, fanfic y adaptación, su servidor.


Capítulo 6: Una difícil decisión

Tras un rato de búsqueda, los cachorros regresaron derrotados y tristes al cuartel. Rocky entro totalmente empapado, pero no se quejó por la lluvia ni por su pelaje mojado, solo se limitó a sacudirse para secarse. En su rostro se podía ver que no tuvo éxito en encontrar información que pudiera ayudarles a encontrar al dálmata. Por su parte, Zuma se acercó a Ryder y con una cara de tristeza le mostró lo que quedaba de la placa de su amigo. Al ver eso, el chico sabía que ya no tenían más posibilidades de buscarlo con su comunicador, lo que hacía más difícil encontrarlo, y afuera el clima empeoraba y llovía más fuerte. Ryder confiaba en que Marshall sabría resguardarse de la tormenta, si es que aún estaba en Bahía Aventura, pero también le preocupaba que si esperaban más tiempo para buscarlo, más difícil seria encontrarlo, aun así, ya no quería arriesgar más a sus cachorros, así que tomó una dura pero realista decisión.

-Lo siento cachorros, pero no podemos hacer más por el momento. Tendremos que esperar y mañana temprano continuaremos con la búsqueda.

-QUEEEEEE? –gritaron los cachorros, protestando por la decisión de su dueño, incluso Chase se acercó a Ryder con una expresión de disgusto por esa orden.

-NO PODEMOS HACER ESO! DEBEMOS SALIR Y ENCONTRARLO ANTES QUE….

-CHASE, SILENCIO! –gritó Ryder con un tono de voz y una mirada tan seria que todos los cachorros guardaron silencio. Una vez que todos estuvieron callados, Ryder volvió a hablar.

-Escuchen, sé que quieren salir a buscar a Marshall, pero si no planeamos bien esta misión, nunca lo encontraremos. Él es un cachorro muy inteligente, recuerdan cuando huyó porque pensó que nadie lo quería? Supo cómo cuidarse solo, así que puedo asegurarles que sabrá que hacer. También sé que está herido, pero si queremos encontrarlo y ayudarlo, debemos tener un plan bien elaborado. Pondré en alerta a Everest y a Tracker por si Marshall trata de llegar con ellos, pero hasta que no tengamos ese plan, nadie saldrá de aquí –después de decir eso, oprimió un botón de su comunicador y las puertas del cuartel se cerraron y una cortina de metal bajó tanto en las puertas como en la salida del tobogán, para evitar que alguien tratara de salir.

-Ya es tarde, y la lluvia no va a parar, esperemos a que amanezca y entonces coordinaremos una búsqueda masiva entre todos, así que será mejor que descansen, y no intenten salir, o todos estarán castigados! Y no quiero oír más quejas al respecto –dijo Ryder, mientras subía al ascensor. Chase corrió hacia la cortina metálica y comenzó a golpearla con toda sus fuerzas.

-RYDER, DEJAME SALIR! DEJAME SALIR! DEBO ENCONTRAR A MARSHALL, ABREME! ABREMEEEE! –gritó Chase suplicante y con desesperación mientras azotaba la cortina metálica y la arañaba, pero todo fue inútil. Finalmente, y tras unos minutos, se detuvo, derrotado y cansado, miró al suelo y comenzó a llorar con fuerza mientras seguía rogando a su dueño que abriera. Los demás cachorros se acercaron, viendo al pastor alemán con severidad, con sus miradas empañadas, pero no dijeron palabra alguna. Las expresiones de sus rostros y sus ojos decían más que cualquier insulto que hubieran pronunciado.

-Amigos…..yo….yo siento que esto haya pasado….yo no…..yo no…..

-ERES UN MALDITO IMBECIL! POR TU CULPA ESTAMOS ENCERRADOS AQUÍ, AHORA NO PODEMOS AYUDAR A MARSHALL!- reclamó Rocky con severidad.

-TUS DISCULPAS NO HARAN QUE APAREZCA, QUE TAL SI ALGO LE PASA ALLA AFUERA QUE TAL SI SE MUERE, PENSASTE EN ESO?! -dijo Rubble con ira en su voz.

-SI ALGO LE LLEGA A PASARLE A MAWSHALL, TU SERAS EL UNICO WESPONSABLE! –gritó Zuma, señalándolo con su pata. Los tres cachorros se acercaron a Chase, gruñendo y mostrando sus dientes, evidentemente molestos y con ganas de desquitarse con el pastor alemán. Chase continuó llorando y solo se limitó a cerrar sus ojos, aceptando en silencio el inminente ataque que iba a recibir por parte de sus amigos. De pronto, los tres canes vieron que alguien se interpuso en su camino. Era Skye, quien se acercó al cachorro policía y lo abrazó para tranquilizarlo, y al mismo tiempo defenderlo de la agresión que le iban a dar.

-SKYE!…PERO EL!….-reclamó Rocky, pero la cockapoo lo miró severamente, con un coraje que rivalizaba con el que los tres cachorros sentían en ese momento.

-ESCUCHEN! Sé que lo que hizo estuvo mal, y quieren desquitarse por lo que pasó, los entiendo, pero Chase también es nuestro amigo, y todos cometemos errores, no voy a permitir que lo lastimen, además, realmente está arrepentido por lo que hizo y ha asumido la culpa por sus actos, así que debemos darle una segunda oportunidad y perdonarlo.

Los cachorros se sorprendieron por la respuesta de la hembra. Intercambiaron miradas por unos instantes, y después Rocky se acercó a Chase, seguía mirándolo fijamente, pero sin decir nada, y tras pensarlo un momento, también lo abrazó. Después Rubble hizo lo mismo, el único que seguía renuente era Zuma, pero tras unos segundos, accedió y se unió al abrazo grupal.

-Gracias Skye por confiar en mí, perdóname, y perdónenme amigos, no era yo quien hizo eso, la ira me cegó, les debo una disculpa a todos ustedes- dijo el pastor alemán llorando.

-Está bien Chase, no tienes que disculparte con nosotros, sino con Marshall –dijo Rocky.

-Tienes razón, lo haré en cuando lo encontremos, juro por mi vida que no descansare hasta que aparezca–dijo Chase secando sus lágrimas. Ya con la disculpa aceptada por sus amigos y tras haber sido perdonado, Chase y los cachorros decidieron dormir un poco, sabían que el siguiente día sería muy agitado y debían comenzar la búsqueda del dálmata perdido.


La lluvia comenzó a cubrir la región y Marshall buscaba donde refugiarse. Por suerte recordó que estaba cerca de la cabaña del viejo Wild Wilbur, la cual aún se encontraba desocupada, pese a los intentos de Jake para arreglarla, quien al darse cuenta que estaba bastante alejada del resort de esquiadores, decidieron dejarla como un posible atractivo turístico o para un museo, pero debido a los recortes de presupuesto para las reparaciones, al final decidieron dejarla como estaba, así que permanecía desocupada desde hace tiempo, lo que la hacía el lugar perfecto para refugiarse de la lluvia, y esconderse de Chase y los cachorros.

El dálmata logró llegar antes que la tormenta arreciara con todo su potencial. El lugar estaba abandonado, y polvoriento, pese a la limpieza que Jake y los cachorros habían hecho meses antes. Pero al menos estaba seco y lo protegía de la lluvia. Se sacudió para secarse un poco, y busco un lugar donde poder acostarse. Una vez que se relajó, la adrenalina dejó su cuerpo y comenzó a sentir un fuerte dolor que lo recorrió de cola a trompa, sobre todo en la parte de arriba de su hocico, donde el pastor alemán lo mordió. Tocó su nariz, pero el dolor era insoportable. Sabía que debía limpiar su herida, así que busco en la vieja cabaña y encontró un pedazo de trapo. Salió un momento de la cabaña y dejó que el agua de lluvia mojara el trapo y con eso limpió la herida lo mejor que pudo. No quería moverse tanto porque sus fuerzas estaban minadas, así que se acostó y comenzó a reflexionar en todo lo que pasó ese día.

-"Este día fue de lo peor: Chase me golpea, mis "amigos" solo observaron lo que paso y nadie me ayudó, y yo solo quise ayudar a Skye, y ahora estoy en esta horrible cabaña, mojado y adolorido, no es justo! Además, debo de huir de la ciudad, no vaya a ser que Chase cumpla su amenaza y venga a matarme, así que no puedo regresar al cuartel, seguro ya convenció a Ryder y al resto de los cachorros de que yo tuve la culpa de lo que pasó, y lo más seguro es que Rocky tampoco dirá nada para defenderme, solo se preocupan por ellos mismos –pensó melancólico el dálmata, mientras permanecía acostado y veía por la ventana caer la lluvia.

-Chase siempre fue su cachorro consentido, yo solo soy el perro torpe y estúpido del cual se pueden burlar los demás y que debe ayudar a todos sin recibir nada a cambio, y cuando yo necesite ayuda, ninguno me apoyó, si esos son mis amigos, prefiero quedarme solo, buscare otro lugar donde pueda vivir por mi cuenta, lejos de Bahía Aventura y de ellos, ya no me necesitan" –pensó con tristeza. De pronto, su estómago comenzó a rugir con fuerza. El dálmata recordó que no había comido nada desde el desayuno, y debido al accidente de Skye, lo que pasó con Chase y su huida, se olvidó de comer. Olfateó por la cabaña, y un pequeño rastro lo llevo afuera y entre las vigas de la entrada encontró un par de croquetas para perro.

-"Supongo deben ser de las que Rubble tiró cuando abrió su lonchera" –pensó Marshall, recordando la anécdota del día que pensaron que la cabaña estaba embrujada-, "bueno, me servirán por el momento". El cachorro trató de masticarlas, pero vio que estaban duras y rancias, además de que su boca le dolía aun por los golpes y sentía sus dientes flojos, incluso volvió a sentir el sabor metálico de la sangre en su boca por el esfuerzo de morder. Quiso escupirlas, pero sin otra cosa que comer, trato de masticarlas lo más lento posible. Sentía como si masticara un par de piedras, pero después de tenerlas un rato en su boca, las croquetas se suavizaron y pudo tragarlas con dificultad. Salió un momento y de un charco de agua bebió un poco de agua para calmar la sed. Poco a poco el dolor comenzó a invadirlo y le restaba fuerzas, así que volvió a entrar, se acostó y se cubrió con una alfombra vieja, la cual apenas pudo protegerlo del frio. Por la ventana pudo ver que la lluvia no cesaba, lo que enfriaba más el clima.

-Bbbbrrrrr, está helando, pero es mejor esto a dormir en la intemperie –pensó el dálmata, mientras trataba de conciliar el sueño –que estarán haciendo los cachorros, estarán tristes por mi ausencia? No lo creo, seguro estarán felices porque ya no está el bufón tonto del grupo que le arruina su diversión, en especial Chase, en ese caso, ya no tengo motivos para permanecer aquí, definitivamente me iré de esta ciudad"- pensó con tristeza y lloró en silencio por un rato, hasta que el frío y el cansancio lograron vencerlo y cayó profundamente dormido.