Buenos días, tardes y noches, fieles lectores míos, vamos a paso lento pero por suerte las musas cooperaron y logró salir este episodio, poco a poco iremos llegando a la conclusión de esta trama.

Nuevamente, le agradezco a todos ustedes por sus siempre oportunos y valiosos comentarios (Eyiles Jack, Marowak-Dark, NippyDzk, Wolfito, Nelson Cabrera G, Entity of Spite, Napo-1, Otro loco más y demás, muchas gracias por darme los ánimos para seguir adelante)

Sigamos con el drama, sigamos con la aventura, y continuemos viendo como los cachorros solucionaran esto, coooooontinuamos!

Paw Patrol es propiedad de Spin Master Entertainment, fanfic y adaptación, su servidor.


Capítulo 7: Buscando a un dálmata.

Un nuevo día comenzaba en Bahía Aventura, y con los primeros rayos del sol, Marshall se despertó. El sueño apenas le sirvió para descansar, trato de estirarse, pero el dolor recorrió todo su cuerpo, haciéndolo caer al piso. Con la luz del sol se pudo percatar de todos los moretones que tenía, y cada movimiento que hacía le dolía cada vez más, pero no quería permanecer más en ese lugar, pues si alguien lo veía, podrían avisarle a los PAW Patrol. Salió de la cabaña y de otro charco que encontró tomó un sorbo de agua y volvió a mojar el trapo con el cual limpió nuevamente la herida de su hocico, la cual ahora estaba hinchada y comenzaba a infectarse, pero no le dio importancia. Caminó por el bosque, en busca de la autopista interestatal. Una vez que llegó se detuvo y observó la enorme carretera, sin saber aún cuál sería el rumbo que iba a tomar, y comenzó a pensar en las diferentes opciones que conocía.

-Tal vez podría ir a Fondo Nuboso, pero no me gustaría que el alcalde Humdinger me viera ahí vagando. Ciudad Aventura está cerca, pero seguro les avisaran si llego. Tal vez podría ir a Eagletown, aunque es un viaje largo; o la ciudad costera de Costal City, Zuma habla muy bien de ese sitio, o incluso llegar a la frontera y pasar a México, si Tracker pudo, yo también puedo. O que tal….Nueva York…no, no quiero ni siquiera pensar en ese lugar, jamás regresaría ahí, creo que será mejor seguir caminando, algo se me ocurrirá –concluyó el dálmata, así que sin más opciones en su mente, se limitó a caminar al lado de la carretera, pensando que hacer.


De vuelta en el cuartel, los cachorros se levantaban tras una tormentosa y agitada noche. Chase apenas pudo dormir, pues la idea de encontrar a Marshall no lo dejó conciliar el sueño, al igual que varias pesadillas donde veía al dálmata en diversas situaciones escabrosas: malherido, torturado o incluso muerto, imágenes que lo asustaron y luchaba por sacar de su mente. Los demás cachorros se veían preocupados, pero todos estaban listos y dispuestos a colaborar con la búsqueda de su amigo. En eso, todos oyeron la señal de alerta en sus placas.

-CACHORROS, LOS QUIERO A TODOS ARRIBA, AHORA! -dijo Ryder con seriedad, al mismo tiempo que la puerta del elevador se abría.

-RYDER NOS LLAMA! –gritaron todos al mismo tiempo. Los cinco cachorros subieron al elevador, incluyendo a Skye, quien se movía lentamente por sus heridas. Pasaron por su conocido logotipo y salieron usando sus acostumbrados uniformes de trabajo. Chase llevaba su equipo táctico de espía, y estaba ansioso por comenzar la búsqueda. Ryder los recibió en la planta alta, pero esta vez estaba vestido con un pantalón de cuero, chamarra de piel y botas negras, así como lentes oscuros y un casco negro, muy diferente a su vestimenta habitual, mirando con severidad a los cachorros. Bajaron del elevador en silencio y se colocaron en fila, como habitualmente hacen, pero en esta ocasión ni siquiera Chase hizo su habitual saludo, solo esperaban a que Ryder les diera las indicaciones. Con todos ellos presentes, el chico habló.

-Cachorros, como ya saben, Marshall huyó del cuartel, y ahora desconocemos su paradero, debemos encontrarlo antes de que lo perdamos o pueda sufrir algún daño. Quiero que se organicen en equipos y comiencen una búsqueda masiva, Skye, no quisiera presionarte y sé que Katie te dijo que debías descansar, pero necesitamos tu ayuda para esta misión, serás nuestros ojos en el cielo, y con tu ayuda podremos abarcar más nuestro radio de búsqueda.

-No te preocupes Ryder, Marshall es mi amigo y con gusto los ayudare –dijo la cockapoo.

-Rubble, quiero que tú y Zuma se dividan y busquen por en el interior de la ciudad, puede que exista la posibilidad de que Marshall aun este escondido cerca de aquí, pregunten con todos y cada uno de los habitantes de la ciudad de ser necesario.

-LO HAREMOS! –dijeron los dos cachorros al mismo tiempo.

-Chase, aunque no debería dejarte participar por lo que discutimos ayer, también sé realmente quieres arreglar las cosas, y que eres el indicado para esta misión: quiero que tú y Rocky comiencen a buscar en los alrededores de la ciudad y las carreteras. Usen su olfato y sus habilidades para rastrear a Marshall, puede que trate de huir a otro estado.

-SI JEFE RYDER! PROMETO QUE LO ENCONTRAREMOS! –dijo Chase con seguridad.

-Muy bien, pero necesitaremos refuerzos –dijo Ryder más tranquilo a ver que los cachorros estaban listos y coordinados. Oprimió un botón de su comunicador y apareció la pantalla de misiones dividida en dos segmentos, de un lado estaba Everest y del otro lado estaba Tracker.

-Gracias por atender mi llamado, cachorros. Everest, quiero que nos apoyes buscando en las montañas por si Marshall decide llegar con ustedes.

-De acuerdo Ryder, estaremos pendientes -dijo Everest con tono serio y mirando con cierta expresión de enfado a los cachorros, algo inusual en ella, lo que les causó extrañeza.

-Tracker, aunque dudo que Marshall llegue a la jungla, me gustaría que vinieras con nosotros y nos ayudes con tu súper oído, de camino para acá puedes usarlo para tratar de localizarlo.

-Of course Ryder! Por supuesto! Iré en seguida! –dijo el chihuahua.

-Hecho! Comiencen la búsqueda, yo acudiré con la alcaldesa para emitir un boletín y una alerta amber para cachorros ante los medios, así como para arreglar las cosas con los habitantes de la ciudad y tranquilizarlos. Si alguien tiene noticias de Marshall, contáctenme inmediatamente.

Todos los cachorros aullaron y después descendieron por el tobogán hacia sus vehículos y comenzaron la frenética búsqueda del dálmata. Tenían la esperanza de que encontraran a su amigo sano y salvo, antes de que huyera de la ciudad, o de que algo malo le sucediera.


Mientras esto pasaba, Marshall ya llevaba una buena ventaja de tiempo y de recorrido. El dálmata caminó un par de kilómetros sobre la carretera, como si fuera cualquier cachorro vagabundo. De pronto, se sintió muy débil, y el dolor provocado por sus heridas volvía a invadirlo, lo que le dificultaba seguir avanzando, así que se detuvo unos minutos a descansar.

-Rayos, esto es difícil, todo me duele, creo que tengo rota una costilla y….tengo mucha hambre, pero no veo nada que pueda comer, tal vez…. ahí! -pensó el cachorro, al ver una casa rústica en medio de un enorme campo de siembra. El cachorro avanzó lo más rápido que le permitió su maltrecho cuerpo, llego a la casa y tocó la puerta, esperando que alguien pudiera auxiliarlo. La puerta se abrió, pero apareció un granjero mal encarado y sosteniendo un rifle de caza.

-Qué quieres pulgoso? –dijo el tipo molesto y evidentemente alcoholizado.

-Señor, podría…podría ayudarme? Quisiera algo de comida o agua, yo…..

-LARGATE DE AQUÍ, NO ME GUSTAN LOS EXTRAÑOS, NI LOS PERROS! –gritó el sujeto y lanzó un disparo al aire. Marshall se asustó por la detonación e instintivamente salió corriendo de vuelta a la carreta, mientras oía al sujeto maldiciendo y disparando nuevamente su arma.

-Y NO TE ACERQUES A MIS TIERRAS, PULGOSO! –gritó nuevamente el sujeto y cerró violentamente la puerta. El dálmata logro ocultarse detrás de un árbol, donde se sentó por unos instantes para recuperar el aliento. En eso, pudo notar que algo escurría de su oreja, tocó con su pata el líquido y vio que era sangre. También sintió un pequeño agujero en su oreja, producto de la bala del segundo disparo del granjero, pero que no lo sintió por la adrenalina.

-Vaya….no todos son….tan amigables como….el granjero Al…..debó, seguir buscando.

El dálmata retomó su camino, pero el hambre y el dolor no lo dejaban avanzar mucho. Caminó media hora más, pero sentía como sus fuerzas se agotaban, incluso percibió que varias moscas lo rondaban, y al tocar la parte superior de su hocico, notó que escurría una secreción con un olor fétido. Era su herida, que estaba infectada y supuraba pús, necesitaba algo para limpiarla, pero no encontró nada útil que pudiera usar. Resignado, continuó caminando y miraba a todos lados para encontrar algo que saciara su hambre. De pronto, vio tirado al lado de la carretera un objeto redondo que estaba envuelto en papel encerado. Comenzó a olfatearlo para ver que era.

-Creo que es *sniff sniff*…creo….que si! Es….es comida! –el cachorro reconoció de inmediato el objeto: era la envoltura de una hamburguesa, precisamente de las que vende el señor Porter, estaba comida a la mitad, aunque ya estaba comenzando a oler mal, pero no tenía opción. Tomó el platillo y le quito la cebolla y los pepinillos y se quedó con el pan y la carne y los devoró con prisa. Pudo sentir percibir un ligero sabor amargo en la carne de la hamburguesa, pero su necesidad de comer hizo que ignorara ese detalle. Al lado del empaque había un vaso con un poco de refresco. Con la lengua, el dálmata probó el contenido, el cual le pareció desagradable.

-Guacala! Esta tibio, y sabe raro, sé que Ryder nos ha prohibido comer ciertos alimentos de humanos, pero no hay nada más por aquí que comer –dijo el dálmata, y tomó el líquido del vaso. Con un poco de comida en su estómago, prosiguió con su huida y siguió caminando.


Por su parte, los cachorros se habían dividido en equipos, Zuma y Rubble estaban buscando frenéticamente por toda Bahía Aventura, trataban de preguntarles a las personas que encontraban en el camino, pero la mayoría de la gente los evitaba, los ignoraba o abiertamente les pedían que no los molestaran, lo que entorpecía su labor de búsqueda.

-Por qué no nos ayudan? -preguntó Rubble preocupado y extrañado por ese comportamiento.

-Debe sew por lo de Chase, la gente seguro ya se enteró y no quiere acewcawse a nosotros, deben pensaw que les haremos daño, de todas formas, no creo que nos puedan decir mucho.

-Oigan, ustedes son los PAW Patrol, cierto? –dijo un transeúnte que tímidamente se les acercó.

-Sí señow, somos nosotros –dijo Zuma lo más tranquila y educadamente posible.

-Escuche que buscan a un dálmata, no sé esto sea de utilidad, pero un amigo me comentó que vio un cachorro sin placa que iba vagando solo por la carretera interestatal, hacia el norte.

-Debe ser Marshall! -dijo Rubble.

-Muchas gracias, señow –dijo Zuma, agradeciendo al transeúnte.

-Por nada, solo tengan cuidado, y díganle a ese pastor alemán que tome clases para manejo de la ira, la gente está bastante asustada por lo que pasó!

-No se preocupe, nos encargaremos de eso- dijo Rubble, encendiendo su excavadora.

-WYDER, TENEMOS UNA PISTA! MAWSHALL VA HACIA EL NOWTE, EN LA CAWETERA!


Ryder se encontraba en el ayuntamiento, dando una pequeña conferencia de prensa convocada por la alcaldesa Goodway para tratar de explicar los acontecimientos ocurridos, también para pedir ayuda a fin de localizar al dálmata perdido.

-Les agradezco a todos por su presencia, entiendo la preocupación de la gente por lo ocurrido hace poco, pero en este momento, estamos enfocando nuestros esfuerzos en localizar a uno de nuestros cachorros, y espero que la gente de Bahía Aventura nos ayude a localizar a Marshall.

-Están seguros de que ese pastor alemán no es una amenaza? Vimos como dejo a ese dálmata y no me gustaría que lastimara a nuestras familias –dijo una mujer entre la multitud.

-Como ya los dije, ese fue un incidente aislado, aún estamos determinando que fue lo que lo desencadenó, y tomaremos medidas para evitar que ocurra nuevamente, pero Chase es un excelente cachorro, todos aquí lo conocen, y saben que no es un riesgo para las personas.

-Entonces explica por qué golpeo al dálmata y lo hizo huir –dijo otra voz entre la multitud.

-Les repito nuevamente, fue algo totalmente inesperado, y prometemos que no volverá a pasar, además, todos aquí conocen a mis cachorros, saben que todos son muy confiables y no son peligrosos, pero en este momento les pido su colaboración para localizar a nuestro cachorro bombero, si alguien tiene información de su paradero, les agradecería nos lo hagan saber.

La multitud comenzó a rumorear entre ellos. En eso, sonó el comunicador de Ryder, quien inmediatamente atendió la llamada, esperando que fueran buenas noticias.

-Aquí Ryder –contesto el chico con ansiedad.

-WYDER, TENEMOS UNA PISTA! MAWSHALL VA HACIA EL NOWTE, EN LA CAWETERA!

-Gracias Zuma, enviare a alguien para confirmar ese dato –dijo Ryder. Colgó la llamada y oprimió el icono de Skye, quien ya se encontraba dando vueltas en el cielo de la ciudad.

-Skye, nos informan que Marshall fue visto por la carretera norte, verifica eso.

-De acuerdo Ryder, me dirijo hacia allá –dijo Skye. Comenzó a dirigir su helicóptero hacia la carretera interestatal, y usando sus gafas, comenzó a escudriñar la zona, pero sin éxito.

-No veo a Marshall, iré en la otra dirección –la cockapoo decidió dar la vuelta. En eso, el dálmata alcanzó a oír el sonido del helicóptero, miro a lo lejos y pudo distinguirl.

-Es…Skye? Entonces parece que está bien, al menos sirvió lo que hice, pero…que hace aquí? Tal vez me están buscando, pero seguro también me culpará por lo ocurrido, no puedo dejar que me vea –pensó el dálmata. Miró a su alrededor, y encontró una zona con arbustos y maleza alta, y ahí se ocultó, esperando que Skye no lo viera. La cachorra sobrevoló encima del lugar donde estaba Marshall, pero no pudo verlo, funcionando la treta del cachorro.

-*Suspiro* es inútil Ryder, no veo rastros de él, volveré a dar otra vuelta cerca de las montañas y de la vías del tren –dijo Skye con frustración. Dio la vuelta y se alejó del lugar. Una vez que Marshall dejo de escuchar el helicóptero, salió de su escondite y retomó su caminata.