Saludos, fieles lectores, poco a poco vamos avanzado al final de esta emotiva trama, faltan unos cuantos capítulos pero les aseguro que estarán llenos de mucho drama y emoción.

Mis agradecimientos a ustedes que comparten su tiempo y comentarios (Eyiles Jack, Marowak-Dark, NippyDzk, Wolfito, Nelson Cabrera G, Entity of Spite, Napo-1, Otro loco más y demás)muchas gracias, sus comentarios son valiosos y me impulsan a seguir adelante)

El viaje aún no termina, sigan pendientes de esta odisea y de su pronta conclusión

Paw Patrol es propiedad de Spin Master Entertainment, fanfic y adaptación, su servidor.


Capítulo 8: Un pasado en común

Mientras Zuma y Rubble buscaba en la ciudad, y Skye revisaba las montañas, Chase y Rocky seguían buscando por los alrededores. Con su olfato, el pastor alemán logró encontrar un rastro del dálmata, muy débil pero era suficiente para mantener la esperanza viva. Olfateaba frenéticamente para no perder esa pista, la que finalmente los llevó a la cabaña de Wild Willbur.

-Pasó por aquí, aun puedo olerlo –dijo Chase. Rocky hizo lo mismo, confirmando lo que dijo su amigo. Ambos cachorros entraron a la vieja cabaña, donde el olor era aún más fuerte, y miraron hacia todos lados, pero no encontraron al dálmata, aunque si confirmaron que estuvo ahí.

-MARSHALL, ESTAS AQUÍ? MARSHAAAALL! –gritó Chase, pero nadie atendió su llamado.

-Chase, debió pasar la noche aquí, pero eso fue hace horas –dijo Rocky, rascando su oreja.

-Lo sé! Pero si estuvo aquí, significa que aún puede estar por estos rumbos, si está mal herido, no creo que se pueda mover tan rápido, debemos seguir buscando! –dijo el pastor alemán. Ambos canes subieron a sus vehículos y volvieron a olfatear la zona, con la esperanza de que pudieran encontrar algún nuevo rastro que los llevara con su amigo dálmata.


Marshall logró avanzó un rato más por la carretera, pero llego un momento en el que tuvo que detenerse, un tremendo y persistente dolor de estómago lo paralizó, haciendo que el resto del dolor de su cuerpo se incrementara, impidiéndole continuar con su marcha.

-Uuugggghhhh! -dijo mientras tocaba su barriga con su pata-, me…duele…..mucho, creo que…creo que esa carne…. estaba podrida….y no tengo medicina….a menos que….!

Siguiendo su instinto primordial, se acercó a donde vio que el pasto estaba crecido y comenzó a masticarlo, pero el sabor le resulto muy desagradable y se detuvo.

-Guácala! Sabe horrible! Como es que todos los demás perros hacen esto? –dijo asqueado, pero sin más opciones, siguió masticando. Una vez que comió la mayor cantidad de pasto que pudo, se recostó junto a la sombra de un árbol. El calor y el hambre no le ayudaban, igual que su herida infectada y su lesión en la costilla, así que prefirió descansar un momento, mientras su remedio casero hacía efecto. Se acostó con cuidado, ya que el dolor del estómago era insoportable, al igual que el dolor del resto de las heridas de su cuerpo, en particular la de la nariz, la cual ya estaba supurando mucho pús, así como la de su oreja, que comenzó a dolerle. Permaneció inmóvil por un par de minutos, pensando en su actual situación.

-Estoy cansado, hambriento, enfermo, herido, valdrá la pena seguir? Quisiera volver a casa, pero que tal si me rechazan otra vez? Qué tal si Ryder me castiga? Tal vez por eso me buscan, quieren castigarme por el accidente de Skye, seguro Chase ya los convenció de que yo tuve la culpa de que ella se accidentara, seguro Rocky también… - sus pensamientos fueron interrumpidos cuando sintió como su estómago comenzó a gruñir ruidosamente, y un intenso dolor en su estómago lo hizo retorcerse en el suelo. Se acurrucó poniendo sus patas en su vientre y respiró profundo mientras pasaba la sensación. Sin embargo, la molestia no disminuía, y de pronto, sintió que algo comenzó a subir rápidamente por su garganta. Como pudo se levantó y apenas se puso en cuatro patas, vomitó sin cesar por algunos segundos, hasta que sintió su estómago vació, y se dejó caer, exhausto por el esfuerzo. Un olor fétido y desagradable provenía del líquido que vomitó, lo que confirmaba que comió algo descompuesto, pero al menos eso le ayudo a sentirse momentáneamente mejor. Descansó por unos minutos más para recuperar sus fuerzas, y luego volvió a retomar su camino.


Chase y Rocky iban en sus vehículos recorriendo la carretera. El pastor alemán usaba su olfato para tratar de localizar al dálmata, y de improviso, detectó algo, un ligero rastro en el aire, así que se detuvo para verificar. En eso, su placa sonó, y vio que era Skye quien llamaba.

-Ya recorrí la carretera y no encontré nada –dijo la cockapoo-, como van ustedes?

-Encontré un rastro, es algo débil, pero puedo olerlo, estoy seguro, mi nariz no falla.

-Yo no vi a nadie por ahí, pero si tu nariz dice que encontró algo, verifícalo, yo daré un segundo recorrido por las montañas, les avisaré si encuentro algo.

-Gracias Skye, estamos al pendiente, cambio y fuera –dijo el pastor alemán. Volvió a olfatear el aire y pudo retomar el rastro, era un olor a sangre, aun fresca, lo que preocupó al cachorro.

-*Sniff sniff*, por aquí pasó, puedo asegurarlo, puedo oler…..su sangre! Parece que está herido, hay que buscarlo! –dijo Chase, olfateando el suelo y después el aire, tratando de localizar la dirección que el dálmata tomó. En eso, el mestizo se acercó al cachorro policía.

-Oye Chase, a que te referías con eso de la muerte de la madre de Marshall? -pregunto Rocky; aunque estaba molesto con el pastor alemán, tenía curiosidad por saber el significado de esas enigmáticas palabras. Chase suspiró, pues los cachorros realmente no sabían nada del pasado del dálmata, y decidió que era mejor contarle a su amigo todo lo que sabía.

-Cuando Marshall nació, su madre murió durante el parto, y según los doctores, parece que no recibió suficiente oxígeno cuando nació, dijeron que por eso le afectaría cuando creciera, a eso le atribuyen que sea tan torpe. Su padre era Blaze, el famoso dálmata bombero de Nueva York, alguien muy estricto, pero nunca lo quiso, e incluso lo culpó por la muerte de su madre, y debido a su torpeza natural fue que lo rechazó y parece que ese fue el motivo por el cual lo dejó en un refugio para cachorros abandonados, fue ahí donde Ryder nos encontró a ambos y nos adoptó.

-Espera, ustedes dos estaban en el mismo refugio? –dijo Rocky asombrado por saber eso, a lo que el pastor alemán asintió con la cabeza y en silencio, rememorando su propio pasado.

-Vaya, eso sí es algo triste, sé que ustedes fueron los fundadores de los PAW Patrol, pero no imagine que ambos venían del mismo refugio, como fue que llegaste ahí? -preguntó el mestizo. Chase suspiró, pues era algo que no había compartido con nadie y solo Marshall sabía.

-Veras….yo fui hijo de una pareja de perros policías, mi padre se llamaba Trigger y mi madre se llamaba Miranda. Ambos murieron en el cumplimiento de su deber cuando yo era un cachorrito más pequeño, y el oficial que era el compañero de papá me adoptó, Al principio todo estaba bien, pero luego este oficial perdió su empleo. Se volvió alcohólico, y comenzó a portarse distinto, me maltrataba, me gritaba, incluso….incluso llego a golpearme y herirme cuando estaba ebrio, abusó mucho de mí. Cada día de mi corta vida se volvió una horrible pesadilla. Finalmente, un día me tomó y me dejó en ese refugio. Estaba solo y triste, pero libre de dolor.

Rocky no dijo nada, estaba boquiabierto mirando al pastor alemán quien continuaba relatando su historia con su mirada empañada y su voz entrecortada por recordar esa parte de su pasado.

-Fue en ese refugio donde conocí a Marshall, ambos éramos muy pequeños, así que nos pusieron juntos, yo era alguien temeroso y callado, pero él….era un cachorro distinto: a pesar de todo el sufrimiento que tuvo, era alguien alegre y optimista, aún recuerdo lo feliz que estaba cuando me conoció, me dio ánimos y me enseñó a nunca perder la esperanza, prometimos que seríamos hermanos y nos….*sniff sniff* nos cuidaríamos por siempre….desde ese momento, me volví su hermano mayor, yo….yo debía protegerlo, y ahora…ahora, fui yo quien.….fui yo quien lo lastimó y lo alejó…..….yo…MARSHALL, QUE FUE LO QUE TE HICE? –gritó Chase y comenzó a llorar. Rocky no podía creer que ese cachorro al que veía como alguien valeroso y heroico, ahora estaba devastado y llorando como un cachorrito indefenso. En ese momento, el mestizo lo abrazó, y Chase dejó de llorar, aferrándose al abrazo de su amigo.

-Chase, yo…..cuando te conocí, pensé que eras solo otro cachorro arrogante y engreído, y me hartaba tu rutina de líder prepotente, y la verdad, por lo que le hiciste a Marshall, realmente estuve a punto de golpearte junto a Zuma y Rubble, pero al oírte decir esto, me doy cuenta….me doy cuenta que eres un buen amigo y un gran hermano, solo tuviste un momento de confusión, y al saber de tu pasado, veo que sufriste mucho, pero te convertiste en alguien muy fuerte y valiente, y realmente quieres a Marshall, y por eso…yo te admiro… y puedo perdonarte por lo que hiciste –dijo Rocky con la voz quebrada.

-Gracias Rocky –dijo Chase, limpiando sus lágrimas-, es hora de encontrarlo, cueste lo que cueste, tengo que disculparme con él y arreglar las cosas para que regrese con nosotros.

Los dos cachorros asintieron, regresaron a sus vehículos y retomaron su búsqueda, sabían que era necesario encontrar al dálmata, antes de que le pasara algo grave.


Marshall prosiguió su huida y logró avanzar un buen trecho de camino, pero volvió a sentirse mal. La sed, el hambre, el cansancio y el dolor de sus heridas minaban sus fuerzas. Volteó y vio que ya estaba bastante lejos de Bahía Aventura, pero no sabía dónde estaba ni había indicaciones que le dijeran en qué dirección iba, solo podía ver algunos acantilados y zonas boscosas, por lo que supuso que ya estaba aproximándose a algún otro estado.

-Parece que logre alejarme bastante, pero no puedo avanzar más, me duele todo, hubiera traído al menos unas vendas para estas heridas –pensó el dálmata. Siguió avanzando, pero con lentitud, así que pensó una nueva táctica: esperaría a ver si alguien podía llevarlo, así que se puso a un lado de la carretera, esperando que algún automovilista se apiadara de él. Por casi 15 minutos estuvo bajo el inclemente sol, pero ningún vehículo se detenía. Comenzó a perder las esperanzas cuando oyó a lo lejos el sonido de un motor.

-Un vehículo! Ya sé! Le pediré que me lleve a la ciudad más cercana, será más fácil que seguir a pie –pensó el dálmata, y se preparó para poner su carita triste, esa que siempre usaba para obtener algo, pero grande fue su sorpresa cuando vio que el vehículo que pasaba frente a sus ojos era la patrulla de Chase y el camión de Rocky. Se cruzaron miradas por unos breves instantes y el dálmata sacó fuerzas de su interior para volver a correr y huir de los cachorros.

-AHÍ ESTA! -gritó Chase, quien frenó de golpe su patrulla, bajó y salió en persecución de su amigo, Rocky hizo lo mismo y ambos salieron detrás del dálmata. Marshall, con una mezcla de disgusto y miedo, hizo lo que podía por tratar de dejar atrás a sus perseguidores. Era el más rápido de los cachorros, pero sus heridas y el cansancio no lo ayudaban, por lo que no lograba correr a toda potencia y poco a poco estaba siendo alcanzado por los dos canes.

-MARSHALL, ESPERAAAAA! –gritó Chase, con la esperanza de que el dálmata se detuviera.

-Déjenme en paz! -gritó el dálmata, mientras corría sin detenerse, hasta que logró ver que se dirigía a un risco, y a duras penas pudo frenar a tiempo. Pensó por un momento en saltar, pero se asomó y vio que estaba muy alto. Era una caída demasiado riesgosa, pero en ese momento se sentía acorralado, lo que lo angustiaba más al ver que los cachorros lo alcanzaban.

-POR FAVOR, ESPERA! –gritó Rocky, esperando que el dálmata no hiciera alguna locura.

-Que quieren de mí? Ya me fui como todos ustedes quisieron, qué más quieren? -dijo Marshall.

-Tranquilízate! No queremos que te vayas, queremos que regreses con nosotros, solo queremos que… –decía Rocky, pero Chase se desesperó, empujó al mestizo y se adelantó hacia donde estaba el dálmata, quien al ver al pastor alemán, se sobresaltó y comenzó a retroceder más, sin percatarse que estaba a unos milímetros del borde del risco. Al dar el último paso, perdió el equilibrio y cayó al vació. Ambos cachorros se asomaron y vieron la escena como si fuera en cámara lenta, contemplando como el dálmata caía agitando sus patas y después se perdió entre el follaje de los árboles que había en el fondo del acantilado.

-MARSHALL, NOOOOOO! -gritó Chase con desesperación al ver como caía su amigo. Trató de saltar para alcanzarlo, pero Rocky lo sujeto con toda su fuerza para evitar que se lanzara.

-ESTAS LOCO? NO PUEDES HACE ESO! TE VAS A MATAR!

-DEBO SALVARLO! ES MI HERMANO! SUELTAME! –grito Chase, pero Rocky le dio una fuerte bofetada al pastor alemán, y lo sostuvo con sus patas para hacerlo entrar en razón.

-PIENSA IDIOTA! ESTA MUY ALTO! Tu tirolesa no llega hasta allá, no traemos nuestras mochilas jet, y tampoco podemos bajar por aquí, es muy arriesgado lanzarse así sin pensar, debemos actuar de forma inteligente. Avancemos hasta llegar a una desviación, por ahí podemos bajar y una vez que lleguemos, lo buscaremos, comprendiste bien?

Chase reacciono y entendió lo dicho por el mestizo, así que asintió con la cabeza. Rocky sonrió satisfecho de haber convencido a su amigo y ambos se dirigieron a sus vehículos. Antes de que abordaran, Chase se dirigió al mestizo.

-Gra…gracias Rocky, no sé en qué pensaba, por algo eres la voz de la razón del equipo, por eso Ryder confía en ti, eres el más maduro de todos nosotros.

-No me agradezcas, para eso son los amigos, a veces hay que ser más analítico y menos emocional, vamos! Hay que salvar a Marshall, Mientras llamaré a Ryder! -dijo Rocky.

Los dos cachorros intercambiaron miradas, encendieron los motores de sus vehículos y avanzaron para buscar la forma de llegar al fondo del acantilado para salvar a su amigo. Chase esperaba con toda su alma que el dálmata estuviera bien.