Esto es algo nuevo, he reescrito un poco, lo sé, espero no afectar todo lo que quiero hacer ahora, pero no me gustaba trabajar con un Naruto adolecente, tenía que darle un par de años más así que discúlpenme si a veces me equivoco. Por otro lado, espero recrear muy bien a los personajes de la obra y que vean el progreso de cada uno, por lo menos eso espero.
Dicho esto, lo estoy escribiendo un día después de haber publicado mi primer cap, ya sea porque tengo tiempo o porque se me ocurrió una gran idea. Sea cual sea el caso, esto saldrá cuando vea que sea el momento :D
Mercenary, Assassin and Father
Resumen: Fue un ambu de Raiz durante su vida como shinobi. Ahora, en este nuevo mundo, tendrá un papel similar siendo el mercenario del mejor postor. Su vida da un giro completo al encontrarse cara a cara con la responsabilidad de criar a una niña que perdió a ambos padres…que también resultaba ser una hija de Atenea.
15 años después
La imagen inicio con alguien abriendo los ojos, los cuales eran de un color azul profundo. Los ojos giraron hacia su ventana, notando que eran los rayos del sol quienes le habían levantado de su largo sueño. Sin mostrar rasgos de pereza, logra sentarse sobre su cama y colocar los pies sobre el suelo.
Estuvo repasando el sentido de la vida durante un par de segundos, antes de sacudir ligeramente su cabeza y levantarse de la cama para ir a asearse. Al entrar al baño, se topó con el grane espejo que tenía al frente, dejándolo ver que ya no era el miso adolecente que llego por accidente aquí. Si, ahora era un hombre con el cabello rubio desordenado, sus ojos azules profundos llenos de un aburrimiento permanente.
Su cuerpo había cambiado, siempre se le considero alto en la aldea a diferencia de su hermano Menma, el cual parecía tener problemas para crecer. Ahora tenía 1.92 de altura, su cuerpo estaba muy bien marcado por todo el entrenamiento constante que ejercía y ejerció durante su tiempo en Raiz.
Tal vez uno de las pocas cosas que no tendrían sentido en él era su piel, ya que fue lo única cosa que el heredo de su madre. Su piel lechosa era sin duda igual a la de su madre, delicada y frágil. También podría deberse a que siempre estuvo cubierto detrás de una máscara y estuvo un buen tiempo bajo tierra junto a sus demás compañeros de AMBU.
Su mirada fija al espejo, examinando su abdomen marcado, en el cual coloco una mano sobre él. Sabía perfectamente que su padre trato de hacerle Jinchuriki antes que sus hermanos, pero no tuvo ninguna excusa para ello. En cambio, tuvo la suerte de ser atacado por un Uchiha desconocido y tuvo aún más suerte al poder dividir el poder entre sus hermanos mellizos, teniendo dos Jinchurikis en vez de uno solo.
Su mirada de repente, fue llevada a su ojo derecho done estaba el legado de su amigo. Por alguna razón, él podía desactivar el sharingan como si se tratase de un Uchiha natural y también fue esa la razón por la cual él debía de estar en el puesto de Hogake según su padre.
Potencial sin límites, poder sin un límite, esa fue la descripción que usaban en el rubio, el milagro de la Hoja. Tenía una extraña capacidad de aceptación y acoplamiento, lo cual le servía para adaptarse a cualquier tipo de situación en el que se encontraba. Ese fue el inicio donde otro de los empleados de su padre estuvo muy orgulloso de participar, Orochimaru.
Gracias a su padre, Danzo y orochimaru, lograron colocar perfectamente una porción del Chakra del Kyubi, el cual resultaba ser un gramo de arena a comparación de sus hermanos, pero va más allá de eso. Según estudios, su cuerpo funcionaba como una granja de Chakra. Cosechaba el Chakra del biju dentro de él, haciendo de esa mínima porción casi hasta 200 veces.
De repente, su rostro se tornó…Diferente. Sus colmillos crecieron y tres marcas bestiales aparecieron en sus mejillas antes planas. Ambos ojos se enrojecieron, el sharingan salió a la luz mientras el otro tenía una pupila rasgada al igual que el biju procedente. Esto fue en lo que le convirtieron, no era humano…no era un Jinchuriki…era solo un arma que iban a usar para dominar el mundo shinobi.
Su apariencia volvió a la normalidad tras un suspiro. Sacudió ligeramente su cabeza para olvidarse de aquel pasado tan horrible, que, a pesar de ser de esa forma, por alguna extraña razón no lo lamentaba.
Se tuvo que golpear el rostro para volver de ese estado tan melancólico, mirando firmemente el espejo frente a él. hoy era un día diferente, tenía cosas por hacer…cosas muy importantes y no debía de perder el tiempo en trivialidades como estas, pues tenía que preparar el desayuno para su pequeña niña.
Ella no estaría de buen humor si no va a la escuela con el estómago vacío.
"buenos días papá"
Fueron las primeras palabras del día que escuchaba de otra persona que no sean sus propios pensamientos. La pequeña adolecente sale con libro en mano hacia el comedor, sentándose en la mesa sin despegar la mirada de su libro. Tal vez no se había dado cuenta, pro aun traía el pijama debajo de su falda del uniforme escolar.
"buenos días Annabeth, veo que ese libro sin duda esta interesante" dijo con una pequeña sonrisa en su rostro mientras cocinaba el desayuno para ambos. No estaba concentrado en lo absoluto, era natural para el preparar algo como esto, lo ha estado haciendo durante los últimos 15 años.
"lo está y mucho" dijo la adolecente rubia con comida en su boca ya que había asaltado las tostadas que se suponía debían de comer junto a su desayuno "no sé de dónde sacas tanta imaginación, este es uno de los mejores libros de la historia" declaro mientras le mostraba una gran sonrisa que pronto se vio opacada por la tostada que se metió a la boca.
Naruto se rio ligeramente, sintiendo la ironía con la que la vida funcionaba. Se volvió un escritor famoso al contar sus misiones como AMBU, los sucesos que había visto con sus propios ojos, las anécdotas que escuchaba de sobrevivientes de diferentes clases de guerras, la vida de diferentes personas, todo eso lo colocaba en sus libros, la experiencia de toda una vida manchada en sangre.
"recuerdo haberte dicho que ese libro es para mayores de edad" dijo de manera calmado, sin despegar su vista de los huevos que estaba cocinando, escucho algunos cubiertos cayendo, tal vez la impresión de la niña al recordar aquella prohibición "pero puedes quedártelo…" sus palabras hicieron que una nueva esperanza creciera dentro del corazón de la niña "…mientras me dejes llevarte a la escuela" propuso el rubio mayor dejando los platos sobre la mesa, enseñando la mejor sonrisa que tenía hasta el momento.
La sonrisa de esperanza en el rostro de la adolecente se rompió en miles de pedazos, quedando un frío e inexpresivo rostro "no" fue su respuesta cortante seguido de cerrar el libro de golpe, entregándolo en la mesa como si se tratase de un archivo secreto.
El rubio siguió el libro con los ojos, tomándolo con delicadeza y dejándolo en cualquier parte de la mesa "¿Por qué no me dejas llevarte a la escuela?" pregunto muy curioso ignorando la fría mirada de su hija "ni siquiera me dejas hablar con las profesoras que me citan a por una reunión" de hecho, nunca ha ido a la reunión de padres porque su hija se negaba rotundamente a que vaya a la escuela.
Nadie dentro de la vida escolar de Annabeth conocía a su padre, ella evitaba a toda costa que alguno supiera sobre él. Estaba agradecida que tenía el apellido de su padre biológico para evitar que cualquiera descubriera su relación con él. Naruto tuvo que leer una gran cantidad de libros psicológicos sobre los adolescentes, para entender su rotunda negación a tenerlo apartado de su vida. Era como si tratara de tener dos mundos diferentes, uno dentro de esta casa y otro fuera de esta.
Recuerda perfectamente que esto empezó a ocurrir cuando cumplió 13, en una de sus fiestas de cumpleaños que desde ese momento no volvió a tener ninguna más. Cada vez que le preguntaba si quería una fiesta, negaba con firmeza y peor aun cuando de traer amigos se trataba.
Estaba preocupado si eso se trataba por alguna clase de falta de vida social, tal vez trataba de que él no se enterase de que no tenía ningún solo amigo y por eso lo evitaba a toda costa. Otra razón podría ser que tenía mucha vergüenza de que él sea su padre, de que tenga solo 31 años y por ello no encajaba con su propia edad.
Sabía perfectamente que esa podría ser la razón, pero tampoco tenía mucho sentido ya que ella era una niña muy melosa y cariñosa, incluso en la actualidad. No lo sabe y tampoco espera saber con una hija tan orgullosa como ella, digna de portar el título de hija de la diosa del orgullo.
"solo…no quiero que vayas" dijo con la mirada gacha la adolecente, sin quererle mirar a los ojos "¡me voy papá!" grito luego de terminar su comida a una gran velocidad e ir a la puerta rápidamente "¡te amo!" se despidió saliendo de la casa, cerrando la puerta tras ella, dejado una silenciosa escena tras ella.
Suspirando, el rubio mayor se levantaba para limpiar los trastes. Este fue uno de esos pocos días en las que, si intentaba saber la verdad, solo conseguiría una negación rotunda. Se rio entre dientes al ver una hoja pegada enfrente donde estaban indicaciones o normas exclusivas para él
En letras grandes y mal escritas estaban las palabras "solo salir conmigo", "no ir a la escuela", "no tener invitados", "no abrirles la puerta a desconocidas", "no salir al parque más de las 7 Pm." Y el ultimo "mimarme siempre" seguido de un "¡te amo papa!" en mayúsculas.
Era irónico lo cuidadosa y meticulosa que puede ser una niña de tan solo 13 años a pies de entrar a la pubertad. De alguna manera, pareciese que ella lo protege de los demás, como si intentara mantenerlo a salvo cuando se supone que siempre ha sido al revés. Esto en su momento le hiso preguntarse si ya sabe del mundo sobrenatural, que realmente sabe de qué es una semidiosa y que es atacada por monstruos rutinariamente.
Ella guardaba un secreto, un muy buen escondido secreto. Él no tiene ni la obligación ni el derecho para exigirle nada, sobre todo cuando el guarda uno y bien grande. Después de todo, él seguía saliendo a completar algunas misiones cuando tiene tiempo. Un gobierno tal, un dios tal o incluso un monstruo divino mandando a tal y cual cosa, su día a día. Pocas personas conocían su verdadera identidad y a muy pocas les interesaba, por lo que no tenía ningún problema
Su vista retorno a la mesa, dándose cuenta de un ligero y minúsculo error. El libro que se le había devuelto, ahora no estaba sobre la mesa. En vez de eso, estaban los apuntes de su hija que se suponía que debía de llevar a la escuela. Recordaba escuchar una noche anterior, que tenía una tarea muy importante por enseñar. Por el descuido y la incómoda despedida, debió de haberlo confundido con su libro.
Tomo los apuntes con sus manos, mirando si realmente se trataba de ese y confirmándolo de inmediato. Tuvo un debate mental, donde una parte decía que debía de llevárselos como un padre responsable sería y otro lado donde se abstendría de ir, cumpliendo con la voluntad de su hija.
No hubo problemas para elegir. Fue a su habitación y se vistió con la poca ropa formal que tenía, ya que nunca las usaba, no tenía necesidad de obtener más. Una camiseta negra, un par de pantalones grises. Mirándose al espejo, no intento peinarse, era imposible. Sin dudar, abre la puerta con las notas en mano, dispuesto a romper un par de reglas…incluso si eso le mete en problemas después
Annabeth estaba riéndose junto a un par de chicas, las cuales resultaron ser una de sus tantas compañeras. Por alguna razón, llego a ser popular por ser una niña muy inteligente y bonita, lográndose rodear de muchas chicas que a veces le agradaban, a veces no. Su grupo de verdaderas amigas eran estas dos, a quienes le tenía mucho aprecio.
Entre sus conversaciones d las estructuras más grandes y bellas, Annabeth busco entre sus cosas, tratando de hallar sus apuntes con la tarea en ella. Al no encontrarla, se rio nerviosamente y empieza una desesperada búsqueda, la cual termina con decepción.
Sintió el sudor frio de su cuerpo al sentirse arrinconada, ya que no encontraba alguna forma de poder entregar la tarea a tiempo. no le gustaba, incluso su fuera un error ligero, no le gustaba decepcionar a nadie y estaba segura que con olvidarse su tarea una vez, sería muy raro para los profesores.
Antes que la profesora lograra decir algunas cuantas palabras para empezar su clase, el sonido de la puerta se escuchó, tomando la atención su atención de golpe. Confundida, se acerca hacia el para abrir la puerta y averiguar de quien se trataba.
Annabeth que seguía enredada entre sus pensamientos, no escucho el sonido de impresión de todas sus compañeras de aula junto a la profesora. Fue traída a la realidad de golpe, cuando sintió que alguien la jalaba hacia todos lados, se trataba de su amiga "¡mira Anna! ¡mira!" dijo señalándole a la puerta desesperadamente "¡es muy caliente! ¡es muy guapo!" chillo su amiga mientras lucia como una fangirl salida de un concierto.
Su mirada se dirigió a donde su amiga le decía, abriendo los ojos como platos al ver quien se encontraba ahí. La cabellera rubia era sin duda reconocible a metros de distancia, sus ojos brillaban en diversión a diferencia de lo usual, lo que le decía que estaba muy emocionado al respecto. La facilidad con la cual hipnotizaba a su profesora era sin duda de años y años de Visual Novel que tanto le gustaban jugar.
"m-muy b-bien" tartamudeo la profesora mientras obtenía el cuadernillo. Intento decir algo más, pero estaba completamente paralizada. El rubio con una sonrisa, chasquea los dedos, intentando devolverla a la realidad "¡oh, sí! No he preguntado por su nombre y su extraña relación con Annabeth" pregunto, intentando saber más del desconocido.
"mi nombre es Namikaze Naruto, es un gusto" dijo inclinándose ligeramente, un saludo con mucho respeto de su parte "y sobre Annabeth…ella es mi hija adoptiva" informo con una pequeña sonrisa, dejando en shock no solamente a la profesora, sino también a todos los alumnos que estaban en el aula, que casualmente se volvió increíblemente silenciosa.
"¡¿QUUUEEEEÉ?!"
Annabeth no necesito un par de segundos más. A una gran velocidad, ella empuja fuera al rubio con sus manos, cerrando la puerta tras ella aislando a su profesora y amigos en el aula.
"pero ¡¿qué estás haciendo?!" exigió mientras levantaba un pie y pasaba con fuerza, afirmando su posición. Naruto recuerda que Athenea era conocida por hacer eso mismo, como una forma para distribuir su ira y molestia hacia otro lugar.
"vine a entregarte tus notas, las dejaste olvidadas en casa al confundirlas con mi libro" Annabeth recordó que efectivamente, su libro estaba en su mochila "se lo mucho que intentas demostrar tu valía en la escuela, solo quise ayudar" se escaso el rubio, mientras acariciaba la cabeza rubia intentando calmarle su ira.
La adolecente tenia pucheros en el rostro, cruzando los brazos mirando enojada a otro lado, haciendo reír aún más al adulto rubio "si tanto te moleste, me iré enseguida, no quiero retrasar aún más las clases" dijo divertido, señalando detrás de él.
La vista de Annabeth se dirigió a donde señalo, viendo como en todas las aulas de los alrededores incluyendo la suya propia, estaban los alumnos profesores espiando desde la puerta. Una vena se formó en su rostro "¡no tienen nada más que hacer!" grito intentando regañarles, algo que funciono cuando todos se escondieron de nuevo.
La adolecente rubia desvió su atención a una agradable sensación de comodidad y, sobre todo, protección. Viendo hacia arriba, se encontró envuelta en los brazos de su padre "yo…no tengo idea de porque te esfuerzas tanto de mantenerme alejado de tu vida. tal vez me odias…tal vez te avergüenzo…tal vez me tienes miedo…simplemente no lo sé" admitió el rubio con una pequeña sonrisa, ignorando el rostro afligido de su hija "pero…realmente no me importa. Esta es tu vida, yo solo soy parte de ella. Mi papel como tutor y guia ya ha acabado, de eso me he dado cuenta estos últimos meses" divago mientras recordaba los últimos años donde crio a la pequeña Anna, que lloraba ligeramente intentando mirar a otro lado
Naruto la voltea y hace que les mire a los ojos, mirando sus ojos grises llorosos "Ya eres una mujer y estoy orgulloso de eso, sin darte cuenta, ya has empezado a caminar tus primeros pasos sin mi ayuda…es hora de que te deje ir" admitió mientras se levantaba y se toaba con calma lo que iba a decir "yo…me iré a otro país" dejo caer la bomba, dejando en shock a su pequeña niña "tengo entendido de que quieres ir a un pequeño campamento de verano cuando acabe esto…probablemente estarás ahí durante el tiempo que creas necesario" dijo en forma de referencia, sin demostrar que sabía sobre el campamento mestizo.
Saco algo entre sus ropas, mostrando un pequeño folleto del campamento mestizo que se le daba a los mortales, dejando sin habla a Annabeth "me mandaron esto ayer, dijeron que sería unas agradables vacaciones para ti" se tomó otro tiempo, para sacar otra hoja de sus bolsillos, que al desdoblarlo, mostraron una copia de un contrato "he firmado esto ayer junto al permiso para que te vayas, es mi contrato hacia la empresa a la que desde ahora voy a trabajar" le dio una pequeña sonrisa triste "no te veré durante mucho tiempo…por lo menos hasta que estés casada o tengas tu primer hijo" admitió, dando a entender que se iría por un muy largo tiempo.
"¿Qué?" susurro, destrozada la adolecente que miraba sin vida los papeles que tenía en mano. Ella sabía sobre su herencia, su madre personalmente se lo dijo un día y durante sueños le mostro el campamento mestizo. Ella ha estado yendo en secreto cada año intentando engañar a su padre, que ahora lo sepa y la envié directamente solo puede ser alguna artimaña de su madre.
"si…mi avión sale en unas horas" admitió nuevamente el rubio, avergonzado de haber escondido algo muy importante "aprovechó el momento para decírtelo personalmente en un ambiente en donde no te descontrolaras y mantendrás la compostura…así que si, esa es mi razón por la cual puedo decírtelo yo mismo" admitió nuevamente, riéndose de sus propias palabras, casi como si esta triste despedida solo fuera un "hasta luego" y no un "hasta nunca".
Hubo un terrible silencio, casi parecía que la institución escolar murió en se momento. Estaba muy curioso por como el ambiente estudiantil se volvió un frio congelador. Su mirada regreso a su pequeña niña, a la cual había informado insensiblemente y tal vez había dejado en shock durante toda su vida "¿Annabeth? Mi avión todavía está esperando por mí, recuerda que todavía tengo que hacer una cola y arreglar papeles" trato de apresurar mientras abría los brazos, esperando un abrazo de despedida veloz "¿Annabeth? Ven rápido-" fue cortado cuando sintió un par de brazos a su alrededor.
Estuvo ligeramente sorprendido cuando se encontró aprisionándolo por un par de brazos. Su ya no tan pequeña hija ahora le estaba abrazando muy fuerte, impidiéndole moverse y posiblemente que se vaya para siempre. con una sonrisa triste, acaricia su melena rubia, intentando frenar sus lágrimas. Pero cuanto más tiempo pasaba, más fuerte se volvía su agarre.
"oye…me duele ¿sabes?" bromeo mientras intentaba apartar a la adolecente, cosa que no funcionaba "Annabeth, esto es lindo y todo, pero aún me tengo que ir, solo…apartate" lo último lo dijo con dificultad al intentar abrir sus brazos, pero con la fuerza muy reducida que usaba para no hacerle daño, no iba a funcionar.
"no quiero" susurro entre lágrimas, "¡no quiero perderte!" admitió mientras le abrazaba más fuerte "por eso te aleje de la escuela, por eso no quiero que estés cerca. ¡no quiero que nada cambie!" finalmente revelo sus verdaderas intenciones, mientras lloraba abiertamente en el abdomen de su padre no biológico.
El rubio se quedó pensando en sus palabras durante un corto tiempo, antes de soltar una ligera risa, algo que rompió el conmovedor momento. Annabeth eleva su mirada llorosa, para ver una de las pocas veces que ha visto a su padre sonriendo…en burla "era una broma" revelo el rubio, elevado aquel contrato y rompiéndolo "¿realmente creíste que yo iba a trabajar? Pensé que me conocías mejor" se rio con calma al sentir los peños puños de su hija tratando de ocasionarle algún daño.
"eres cruel" dijo con una pequeña sonrisa la niña, que trataba de limpiar sus lágrimas "entonces… ¿lo del campamento también es broma?" pregunto, sin saber realmente que la poseyó para decir esas palabras y provocar una verdad devastadora.
"eso sí es cierto" Todo en Annabeth se congelo al escuchar eso "no entiendo porque te niegas, has estado yendo a campamentos de verano los últimos nueve años ¿Qué es un año más?" la adolecente rubia sorbió un poco de su saliva, mirando a otro lado intentando guardar las apariencias "pero esta vez iré contigo hasta ver realmente que estas dentro, luego de eso yo me voy" la rubia tenía los ojos como platos al enterarse de esto.
Ahora que tenía una edad mayor, los monstruos alrededor del campamento irían hacia ella con mucha más hambre de lo habitual. Era peligroso ir este año y sobre todo con personas normales. Que su padre le acompañara, sería un claro intento de suicidio.
Desde la perspectiva de Naruto, el también sabia de esto último y quería llevarla con la mayor seguridad que pueda. Este, dentro de su conocimiento, sería la primera vez de su pequeña niña en el campamento mestizo. Pero ahora se encontraba dudando seriamente de esto, pues al verla mirando el folleto con tantos nervios, solo le hacían dudar de su propia afirmación, ella ha estado antes en el campamento mestizo.
'¿ella sigue pensando que soy normal?' pensó con una sonrisa del mal al notar su malestar 'si sabe sobre el campamento, su madre debe de haber interferido…que interesante' pensó con una expresión calculadora al entender finalmente que su madre, una atleta olímpica había roto una de las leyes de su odioso padre.
"n-no p-puedes i-ir" tartamudeo su respuesta, mientras miraba nerviosa a su pariente rubio que seguía con esa mirada calculadora y sonrisa fría "p-porque…p-porque" intento responder, mirando a todos lados para encontrar alguna respuesta que le ayudase en un momento así.
El rubio mayor bufo, mientras acariciaba su cabeza "no e preocupes, hablaremos de esto en casa. Creo haber llamado demasiado la atención" dijo nuevamente riendo. Una marca se presentó en la frente de la niña, girando su rostro avergonzado, esta vez vio a todos fuera de sus salones, haciendo un circulo a su alrededor.
"¡TENGAN SUS PROPIAS VIDAS! ¡MALDICION!" grito la pequeña adolecente, totalmente avergonzada dispersando a todos sus compañeros para la risa burlona de su padre. Al escuchar esto, no dudo en volver su mirada hacia su padre y mirarle con la misma ira "¡arreglaremos esto en la casa! ¡vete de una vez!" dijo mientras regresaba a su aula con pasos poderosos.
"muy bien" "¡BIEN!" "bien" "¡BIEN!" fue esta la discusión de ambos, mientras se iban en direcciones opuestas. Mientras que Naruto respondía con calma, su hija le respondía totalmente enojada, así hasta desaparecer tras una esquina.
Annabeth regreso a su asiento, muy enojada mientras miraba hacia su ventana que da para la salida, donde todos los demás también estaban apoyados para ver la salida del padre de una de sus compañeras. Naruto se dirigía con calma hacia un auto deportivo rojo, el cual abrió y se dispuso a conducir.
Al sentir que lo miraban, dirigió su atención hacia aquella ventana, saludando con una pequeña sonrisa y salir de ese lugar. Annabeth suspiro al ver que todo finalmente había acabado, abriendo su libo y colocándole mucha atención para olvidarse del problema.
Se sintió incomoda cuando todo el mundo parecía estar mirándole detenidamente, para su mayor vergüenza. Cerrando su libro con fuerza, disperso las miradas haciendo que la clase comenzara rutinariamente.
"Anna" le susurro su mejor amiga, llamando su atención "no sabía que tenías un papá así de caliente, dijiste que era tu padre adoptivo ¿no?" pregunto para asegurarse de ello y fue confirmado segundos después "entonces no hay nada de malo en que me pases su número ¿no?" fue respondida con una mirada fría, a lo que termino con una sonrisa forzada de su parte "okey…ya entendí" respondió decepcionada, regresando su atención a la clase.
Los horarios estuvieron un poco apretados, por lo cual los profesores tuvieron que apresurarse al perder tiempo con la vida familiar de su estudiante estrella. Finalmente, todo parecía acabar cuando el timbre de salida se escuchó, dispersando a todos los alumnos que buscaban regresar a sus casas.
"Señorita Chase" llamo su maestra, mientras guardaba todas sus cosas "necesito hablar un rato con usted" sus amigas le vieron con una sonrisa forzada, ya que era la primera vez en mucho tiempo en que sonaba como si tuviera algún problema.
Suspirando, la rubia se acercó al escritorio de su profesora y tutora. Para una humana, ella era muy bella, hasta podría decirse que linda. Era joven, así que todavía podría tener una vida amorosa si lo intentara. Aun así, La única heredera de la familia Namikaze sentía que algo muy estúpido estaba por ocurrir.
La maestra parecía avergonzada, jugando con sus dedos para calmar sus nervios, pero luego de un par de segundos, logro calmarse para mostrar una mirada decidida "Señoita chase, usted ha mostrado altos rendimientos durante todo este largo año escolar, pero su padre no ha asistido a ninguna de nuestras reuniones. Esto no afecta a sus calificaciones…pero tampoco es bueno para una salud mental saludable" se tomó un tiempo, mientras intentaba encontrar su fuerza interior "por ello, quiero hablar personalmente con él…dentro de un par de días…en un lindo restaurante para hablar sobre nuestros-quiero decir" se corrigió rápidamente, tartamudeando en el proceso "sobre usted" se reía nerviosamente, esperando no haber cometido un error.
Annabeth tenía una sonrisa forzada en ella, sin intentar dar una respuesta cortante a un superior como su profesora que al parecer solo quería ligar con su padre "lo entiendo, me asegurare de hacerle entender que esto es importante para mi futuro" mintió, mientras se inclinaba ligeramente y salía de la habitación, dejando salir un gemido de cansancio.
Sentía que tendría que cambiarse de Preparatoria
Naruto se encontraba conduciendo alrededor de la ciudad. Le agradaba mucho el manejar a cierta velocidad que era totalmente ilegal y sancionado, pero con solo tomar cierto aire fresco era suficiente para él. A veces se detenía por alguna señal roja y llamaba la atención de las mujeres a su alrededor, ¿tal vez por el costoso auto que conducía? Eso era lo más seguro.
Durante un muy buen tiempo estuvo disfrutando del paseo, pero algo le llamo la atención y era una mujer extremadamente hermosa que aparecía cada cierto tiempo, intentando detener el auto. Se reía entre dientes al ver la cantidad de veces que ya la había visto y siempre la ignoraba. Pero al parecer, incluso ella ya se había cansado, pues luego de un par de intentos más, en otro lugar mucho más distante y durante una señal roja, ella fue a su auto, abrió la puerta como si nada y se sentó en el asiento de al lado.
Quien sabe cuándo tiempo pasaron en silencio, pero aquel silencio no iba a durar una eternidad. Dirigiéndole una mirada divertida, el rubio sonrió a la mujer "como estas…Atenea" saludo el rubio, haciendo fruncir aún más el ceño de la mujer.
"Namikaze Naruto" escupió con algo de ira, tal vez por haberla ignorado durante un par de horas "¿acaso no entiendes cuando debes detenerte e invitar a una dama a un pequeño paseo?" pregunto con algo de ira en su voz, cosa que fue respondida por una risa ligera.
"no sé de qué estás hablando, aquella señal era todo menos de una dama" dijo divertido, con sus ojos brillando en una burla oscura "parecías una prostituta acercándose a por un nuevo trabajo" dijo sorprendiendo a la mujer, quien no esperaba algo tan directo.
"¿de verdad?" pregunto sorprendida, respondida con un movimiento de cabeza afirmándolo "¿Por qué sigo haciéndole caso a Afrodita?" dijo entre dientes, enojada por el mal concejo que acaba de recibir de su hermana mayor.
"¿Quién le hace caso a Afrodita?" preguntó retóricamente, pensándolo de una forma detenida y también haciéndole pensar a la diosa de la sabiduría "por todos los errores que ha cometido en sus mitos y sigue cometiendo…" divago al recordar todos los libros que hablaban sobre ella "para ser una diosa del conocimiento, no eres muy inteligente para estas cosas" se burló nuevamente, algo que hiso enojar aún más a la diosa.
"deja de burlarte de mí, mortal" amenazo la mujer, con sus ojos brillando de un poder casi divino "de no ser así, conocerás cuan apetecible puede ser el silencio" sus ojos seguían brillando en enojo, pero esto no parecía haber detenido la risa del rubio.
"¿ah sí? ¡sorprendeme!" le reto el rubio, dirigiéndole nuevamente su mirada repleta de una diversión oscura, con sus ojos brillando en carmesí, pareciendo un animal a punto de saltar por su presa, al igual que un depredador.
La mujer sudo ligeramente, antes de calmarse volviendo a la normalidad y el aura a su alrededor desapareció "tienes muchas gallas al desafiar a una diosa, de ser como Artemis, ya te hubiera arrancado la cabeza" dijo serena, mientras cerraba los ojos recordando a otra de sus hermanas.
"¿la chica de la luna? Nos hemos visto un par de veces, ¿sigue buscándome?" pregunto curioso al recordar a aquella diosa tan persistente y terca. Atenea suspira mientras asiente cansada "vaya, que persistente" admitió de nuevo, sudando ligeramente al recordar también, todos los intentos fallidos de la diosa de la caza.
"Assassin" susurro, haciendo que el ambiente se pusiera silencioso, incluso al burlón rubio que ahora tenía un rostro serio "te estás haciendo muchos enemigos en el olimpo, incluso podría decir que en otros panteones" dijo mientras cruzaba los brazos, teniendo una pequeña sonrisa al finalmente llevar la conversación a algún lado.
"¿enserio? ¿entonces porque siguen utilizando mis servicios?" volvió a preguntar, desapareciendo la sonrisa del rostro femenino "Yo solo hago el trabajo sucio por todos, incluso a los que tu llamas familia. Si soy tan peligroso ¿Por qué no matarme?, te responderé esa pregunta ahora..." se tomó su tiempo para volver su vista hacia ella, con su sonrisa calculadora de siempre "porque me necesitan" la diosa bufó enojada, mirando a otro lado para no admitir que tenía razón.
"eres un mal necesario, eso la acepto" admitió derrotada la diosa, mientras miraba sus propias manos "es por tu culpa que a veces perdemos hijos, perdemos parejas…perdemos nietos y familias…pero la verdad detrás de tus acciones es otro dios a la cual llamamos hermano o padre…realmente no te puedo culpar de esto" dijo con una sonrisa triste, recordando cómo ha perdido una cantidad inusual de hijos los últimos años por culpa de quien tenía a su lado.
"si te hace sentir mejor…yo también lamento sus muertes" intento consolar el rubio, sabiendo muy bien su forma tan insensible de hacer las cosas "no fue nada personal, solo es trabajo" recordó los dioses que le ordenaban a matar a sus propios sobrinos o incluso hijos para evitarse problemas "yo solo hago el trabajo sucio, no por eso debe de gustarme matarlos" admitió ser reacio a matar a inocentes, algo que hace mucho había descubierto ella.
"entonces ¿Por qué no te unes a mí? Se mi Adalid" propuso nuevamente la mujer, tendiéndole la mano para que aceptase "sé que no te gusta matar a inocentes, yo te puedo proteger y tendrás una vida mejor" trato de negociar, algo que el rubio le dio mucha gracia.
"¿enserio crees que aceptaré? Claro que no me gusta matar, pero es divertido" dijo con una sonrisa recordando todas sus misiones "mi trabajo es más un hobby, es mi forma de saber que tan bajo pueden caer los seres superiores al tener un arma entre las sombras" se tomó otro tiempo para dejar que la información llegara a su cerebro inteligente "¿entendiste? Yo solo quiero ver la cara oscura de los dioses" revelo sus verdaderas intenciones, con la misma sonrisa de siempre.
Atenea retiro su mano lentamente, incapaz de seguir intentando convencerlo "¿Qué ganaras con esto? ¿Encontrar nuestra debilidad para luego destruirnos?" pregunto con cuidado, sabiendo perfectamente que el rubio impredecible podría sorprenderla con otra brutal declaración.
"¿destruirlos? ¡vaya broma!" Atenea vio sorprendida como el rubio parecía carcajearse, era la primera vez que lo veía así "no, no y no. ¿Por qué intentar destruirlos? Ustedes se están acercando a su propia autodestrucción" la mujer abrió los ojos como platos ante aquella declaración tan veras de su parte
"ustedes no piensan como dioses, su debilidad es pensar que lo son. A diferencias de los humanos, solo poseen un poder que raya en la divinidad, pero siguen teniendo un alma humana." Revelo el rubio, mirando con una mirada seria el frente el cual ya no existía, pues a su alrededor, solo era un infinito espacio sin anda en el "Ustedes ríen, lloran, incluso gritan. Se sienten tristes, felices, asustados, atemorizados y unos cientos de sensaciones más" le recordó, al examinar detalladamente las emociones y personalidades de cada dios "tienes emociones, tienen sensaciones, pueden fallar, pueden sentir culpa…y sobre todo…quieren seguir viviendo ¿Cuál es la diferencia entonces con los humanos?" se tomó un tiempo, para ver la cara de duda en la diosa
NO EXISTE
Atenea finalmente parecía salir de su trance, ya que se vio rodeada de un montón de recuerdos que había tenido durante su vida como diosa, dándose cuenta que realmente sus acciones podrían haberse tratado de un humano cualquiera con poderes, en realidad…no había ninguna diferencia.
"…así como tienen su lado bueno, también tienen oscuridad en su corazón. Su debilidad es pensar que son dioses y que todas sus acciones son las correctas, su mayor debilidad es pensar que no son humanos…eso es lo que he descubierto durante estos 16 años sirviendo a todos ustedes por separados" admitió mientras seguía en su deber de conductor.
El ambiente dentro del auto fue silencioso hasta la siguiente parada, donde la mujer aprovecho para salir del auto ante la mirada divertida del rubio, que seguía viendo como aquella semilla de la duda ya estaba plantada en su corazón.
"sin importar lo que hallas dicho, protege a mi hija" fueron sus últimas palabras antes de desaparecer en la nada al igual que un espejismo, haciendo que Naruto siguiera su camino hacia su casa, que ya estaba a mucha distancia desde su punto de partida.
"dioses, dioses y dioses…son tan predecibles y tan humanos que ni siquiera lo notan" dijo al recordar cómo se encontraba manipulando a la diosa de la sabiduría, algo que ante los ojos mortales pensaban que solo era imposibilidad 'subestiman a la humanidad pensando en simples formas de vida, ignorando que ustedes son parte de ellos y al igual que los mortales…no son más que peones en un mundo que parece ser un gran tablero de ajedrez' pensó mientras miraba como en un par de minutos, ya iba a llegar a casa.
'bueno…por lo menos no todo es tan oscuro como parece' fueron sus pensamientos finales al salir de su auto y ver a su pequeña niña luego de una gran tarde conduciendo y poniéndose al día con su madre. Al abrir la puerta, estaba listo para su abrazo de bienvenida de su hija adolecente, pero todo lo que recibió, fue una fría bienvenida.
Annabeth estaba impaciente, golpeando repetidamente el suelo con sus pies, de brazos cruzados y con una mirada muy enojada además de que sus mejillas eran muy lindas para pasar desapercibido. Se recordó que ya no era una niña y tenía que dejarle de llamar linda… ¿o tal vez sí?
Luego de eso, siguió una larga y aburrida conversación entre ellos donde los regaños de parte de su hija no dejaban de llover. Incluso cuando la conversación termino, su hija seguía regañándole cada vez que podía haciéndole recordar todos sus errores o incluso su forma de pasar el tiempo jugando Eroges.
No hay cosa peor que la ira de una adolecente avergonzada
END
En mi siguiente capítulo quiero colocar algo de acción, ya que empezamos un poco fuerte, es el momento de algo suave y luego algo fuerte de nuevo. Mi capitulo tres va a tratar de eso mismo. Espero que lo tengan entendido un poco. Me gusta escribir cosas así, con un personaje que pueda manipular a los demás (MADARA, me encanta hacer fic de ese tipo :v) claro que, Naruto no es del todo manipulador como veras, tiene su pequeño corazoncito para su pequeña niña.
Dicho esto, su personalidad es algo que he plasmado de uno de mis trabajos, espero que les guste. COMENTEN, SUSCRIBANCE, VEAN MI PERFIL….GRACIAS (firma…omega :v)
