Aquí el capítulo 4. Supongo que para cuando vean esto debe de ser marzo o abril, no lo sé, simplemente no tengo ni idea. La razón de que ya no actualiza se debe a mis estudios, tengo que ponerle más atención a ese ligero detalle si quiero entrar a la universidad.

Dicho esto, también he tenido o tendré problemas para escribir este capítulo ya que estoy viendo otras serias a las cuales le he tomado interés. Tengo un nuevo proyecto en DXD y tambien muchos trabajos originales en Fictionpress. Por cierto, esa es la página donde tengo el mismo Nick y subo obras originales que tal vez les agrade (esta todo en mi perfil)

Sin más que decir, el capitulo


Mercenary, Assassin and Father


Resumen: Fue un ambu de Raiz durante su vida como shinobi. Ahora, en este nuevo mundo, tendrá un papel similar siendo el mercenario del mejor postor. Su vida da un giro completo al encontrarse cara a cara con la responsabilidad de criar a una niña que perdió a ambos padres…que también resultaba ser una hija de Athenea. (Sharingan) (AMBU)


Capítulo 4: Leyendas a través del tiempo


Oscuridad…eso era lo único que se podía ver no importa cuántas veces intentara enfocarse. Seguido de un silencio ensordecedor, se escuchó finalmente algo de vida, se trataban de los pasos calmados de alguien. Este alguien era quien veía la oscuridad sin fin, caminando sin rumbo hacia el frente.

Finalmente, vio una pequeña estrella en la lejanía, una pequeña luz de esperanza al final de toda esta oscuridad. Aun así, los pasos siguieron siendo lento, casi hasta temerosos. Cuanto más se acercaba, otro sonido se unía a los pasos del sujeto. Se trataba de latidos.

Aquellos latidos se volvían más fuerte conforme se acercaba hacia aquel punto de luz en la lejanía. Paso a paso, la imagen se volvía trastornada, desfigurada, los ojos de la figura no parecían entender lo que tenía frente a él. Este mismo, se cubrió los ojos para poder seguir continuando, notado que traía largas mangas blancas.

Poco a poco el escenario parecía cambiar, pues ya no solamente era el sonido sordo de los pasos, sino que estos parecían caminar sobre alguna clase de piedra o tierra. El sonido de las hojas se unió a aquel sombrío sueño, pero, sobre todo, una ventisca sin igual parecía arrasar con la figura para que dejase de continuar. El sonido de los latidos seguía siendo ensordecedor, como si lo escuchara en su propia mente.

Por el increíble viento, a esto se sumó algunos mechones de cabello castaño o negros, no se distinguía muy bien. Los pasos se volvían cada vez más forzados, seguido de un nuevo sonido, como el de una campanilla. El objeto que hacia ese ruido se presentó frente a el atravesó del propio brazo, parecía ser una vara o bastón de monjes de color negro.

Ahora que estaba a pasos de él, aquella estrella ya no era un pequeño punto a la distancia, sino una especie de esfera de color dorado, el cual se estremecía cada cierto tiempo produciendo los latidos. Ante la vista de cualquiera, no había duda de que estaba vivo.

EL sujeto no pudo soportarlo más y retrocedió un par de pasos por el increíble viento que lo expulsaba. Gracias a esto, se pudo ver que alrededor había estatuas de diferentes seres extraños que portaban colas en sus espaldas.

La vista retorno a aquella burbuja que sobrevolaba el suelo. Usando mucho esfuerzo, la persona logro llegar hasta ella y tocarla con sus manos. Un brillo ilumino todo el lugar, haciendo que la oscura pesadilla cambiara a un bonito escenario de color amarillento con el cielo completamente azul. Las nubes eran doradas y parecía que caían plumas por todos lados.

El sonido de alguien gritando durante esa transición era notable, casi como el de un dolor extremo, a esto se siguió el sonido sordo de un golpe. Una sombra desfigurada mostro un fruto extraño, que cayó al suelo y emergió en un gran árbol. Esta sombra sin nada en las manos, abrió los ojos mostrando un par de pupilas perlas o blanquecinas.

La visión mostro a una incontable cantidad de más sombras con los mismos frutos en sus manos, todos desapareciendo luego de dejar caer el fruto en el suelo. La primera sombra ahora resultaba ser la última, la cual aún portaba aquel fruto extraño. Este mismo no lo lanzo al suelo, sino empezó a comerlo con un hambre y una risa igual de enfermizas.

La visión cambio de repente, mostrando como la silueta oscura del árbol empezaba a marchitarse, rompiéndose en miles de sombras más, las cuales empezaron tomar una forma humanoide. Las sombras podían contarse con la mano, pero lucían muy confundidas, admirando su propia existencia. Finalmente, estas se elevaron a los cielos, donde miraban la tierra donde nacieron.

La imagen fue cortada por una incontable cantidad de plumas, las cuales pasaban por un rostro desorientado, casi como si estuviera en una clase de trance hipnótico. Un poco por encima de sus ojos oscuros, había una venda blanca que casi tapaba sus ojos cansados. La pupila del hombre se contrae de repente, admirando algo que estaba más allá de su propia comprensión.

La esfera dorada seguía latiendo, la cual le siguió una pequeña risa infantil de una niña. Las plumas estaban por todas partes, ocultando a la perfección lo que había dentro de esa esfera, pero sin duda…estaba vivo. Cerro los ojos cansados, escuchando por última vez la risa inocente de una pequeña niña que actualmente había sustituido los latidos.

Ahora…

Ahora ya lo entiendo todo…


Naruto Uzumaki despertó de golpe, pues la libertad con la que se podía mover no era normal, descubriendo que estaba en plena caída del árbol donde dormía. Para su suerte, logro despertarse a tiempo cayendo en una rodilla al suelo salvándose de una, tal vez no dolorosa, pero si vergonzosa caída.

Se llevó una de sus manos al rostro, intentando despejar ese sueño tan extraño de su cabeza. aun no entendía que significaba, pero varias de estas…visiones le estaban perturbando el sueño durante mucho tiempo. Estaba seguro de que intentaban decirle algo, pero nunca realmente los entendía, si solo tuviera una pista donde buscar, tal vez tendría las respuestas que buscaba.

Escucho el sonido de muchas personas en los alrededores, sonidos de espadas chocando, flechas acertando y un sinfín más que le decían que no estaba en la comodidad de su hogar. Si…ahora recuerda que no estaba en casa, sino todo lo contrario, estaba en el campamento junto a su hija.

Suspirando, da un fuerte salto para llegar de rama en rama para ver desde el árbol más grande. Con aquella visión, noto que todos los chicos del área estaban empezando un entrenamiento muy mediocre para ser semi dioses. Negando con la cabeza, siente un par de presencias acercándose hasta el.

Agudizo los ojos, como si se tratara de un halcón, noto que había sido descubierto por su el encargado de este lugar junto al dios supervisor. Rio entre dientes al recordar lo sucedido el día anterior. Sin más demora, saca un kunai extraño de sus mangas, lanzándolo con fuerza en su dirección. Segundos después, desapareció en un brillo blanco.

Cuando llego a su destino, noto que su truco había sorprendido mucho al centauro, lo suficiente como para que saltase un par de pasos hacia atrás y tomara guardia. El dios en cambio, no parecía muy sorprendido y solamente bebía algo para calmar sus nervios.

"hola Dionisio, buenos días" saludo el rubio, inclinándose ligeramente. El mencionado solo le dirigió una mirada cansada para volver a su bebida. El rubio sonrió ligeramente al sentir todavía la tensión en los músculos del centauro, como si se preparase para cualquier clase de ataque "hola para usted también, Quirón" saludo formalmente, haciendo que el centauro inclinara la cabeza respondiéndole.

"entonces…¿Cuándo piensas largarte?" dijo sin más rodeo el dios, mirándole con los ojos entrecerrados notando como la sonrisa en el rubio aumentaba "sabes que padre estará furioso cuando te encuentre, él te odia" le recordó el dios, deteniéndose solo para beber algo de su tasa.

"¿Qué sería de mi si no tuviera a medio mundo odiándome?" pregunto irónicamente, riéndose de su mal chiste. Sus palabras solo hicieron desconfiar aún más al centauro "sé que el tipo de los rayos me odia, al igual que el tipo de los muertos y el tipo del mar" divago a la trinidad del olimpo "pero creo haberme ganado un pequeño favor al rescatar a su hijo y amante, ¿no lo crees?" Dionisio bufo molesto, recordó que efectivamente, Poseidón le debía una grande.

"eso no me importa, te quiero fuera de aquí para mañana, ¿me oyes?" le ordeno el dios, apuntándole con el dedo, haciendo asentir al rubio. suspiro cansado mientras se retiraba cansado "madre mía el estrés, necesito una buena copa o sino moriré" se quejó mientras se retiraba, no podía con todo esto.

Mientras esto pasaba, Quirón lo miraba con mucha dificultad, pues aun no entendía que significaba todo esto. Cuando intento obtener más información del dios, este simplemente le respondió que era confidencial y que no podía contar mucho o tendría problemas. Lo único que sabe de él es que resultaba ser el padre de una de las hijas de atenea.

"entonces…" escucho hablar al rubio, sacándole de sus pensamientos "¿así es como entrenan?" pregunto curioso, aunque en sus ojos podía ver la indiferencia que este sentía "me esperaba más de un campamento de los dioses" dijo en un tono neutral, cosa que insulto mucho al centauro.

"aquí no los hacemos soldados" le informo, resaltando ese detalle más que nada "aquí les enseñamos a cómo combatir a criaturas que andan tras ellos, aprenden a defenderse y como sobrevivir al mundo exterior" el rubio simplemente asentía sus palabras, como si no le importara.

"las estadísticas dicen todo lo contrario" dijo este mientras miraba con sus ojos el entrenamiento de aquellos chicos "el 70% de los egresados de este lugar no sobreviven mas de dos años fuera, mientras que los que sobreviven no llegan a la vejez…" Quirón gruño ante sus palabras, tan duras como ciertas "a pesar de que pueden recluirse de por vida aquí, tampoco hay mayores de edad por sus 'búsquedas' las cuales terminan de desaparecer a una gran cantidad de ellos" sus ojos miraban casi en cámara lenta, grabando cada acción de los inexpertos chicos.

"¡no es así!" grito enojado Quirón, pisando con fuerza el suelo y haciéndolo estremecer. Sus acciones no intimidaron en lo absoluto al rubio, quien le miraba fríamente a esperar una respuesta. La emoción del centauro parecía disminuir cuando se dio cuenta que se había exaltado intentando ignorar la verdad frente a él "…no se supone que sea así…" admitió derrotado, alejándose del lugar desganado y con la mirada gacha.

Naruto no regreso su mirada cuando lo vio perderse detrás de él, bajo la cabeza y se rio en silencio al ver que incluso los seres míticos negaban la verdad, aunque les golpeara en la cara.

De pronto, una flecha surco su rostro, ondeando su cabello por la ráfaga de viento causante. El silbido de otra flecha se escuchó en la lejanía, flecha que fue sujetada con mucha pereza por el rubio, quien la rompió con los dedos sin esfuerzo. Miro con cierta molestia un par de personas en la lejanía, por lo cual, camino en dirección opuesta para desaparecer del lugar.

"¡eh, tú!" escucho ahora más cerca. Aun cuando la voz sonaba muy enojada, no le dio el placer de ganarse su mirada "¡enfrentame! ¡ahora!" le ordeno, intentando ganar su ira. Por otra parte, el rubio volteo mirando cansado para ver una figura adolecente y femenina.

La mirada del rubio la examino, notando su gran cantidad de musculatura "¿hija de ares?" pregunto con los ojos cerrados, recordando la misma firma de energía "mira, no tengo tiempo para esto" intento alejarla, ocultando su rostro tras su mano al dolor de cabeza que le daría alguien tan descerebrado.

"¡no sé quién diablos eres ni que eres! ¡pero no me importa! ¡no puedes llegar de la nada y andar como si todo esto fuera tuyo!" gruño enojada, sintiendo su ira hirviendo dentro de ella al ver que el rubio mayor seguía mirándole con indiferencia "¡te reto a un duelo!" gritó ahora furiosa, sacando su arma respectiva y empuñándola de forma amenazante.

"¡¿Qué?!" escucho que alguien grito acercándose hasta el tumulto que provocaba toda esta actuación. Con sus ojos, vio cómo su pequeña niña había llegado hasta el "¡clarisse! ¡alto! ¡para con toda esta locura!" intento detenerla, parándose en medio de los dos.

"¡hazte a un lado, sabelotodo!" grito enojada al ver a una de ellos protegiéndolo "¡me importa un bledo que sea tu padre! ¡le voy a dar una lección de modales!" dijo mientras ondeaba su arma amenazadoramente.

Annabeth intento detenerla de nuevo, pero fue sorprendida cuando una mano cayó sobre su cabeza, acariciándola "no te preocupes" la tranquilizo con una pequeña sonrisa "será un pequeño encuentro amistoso" con esto, la empujo ligeramente dejando el camino libre para su batalla.

"¡pero ella es una hija de ares!" intento recordarle, todavía pensando en que se trataba de una lucha desigual. Ante sus palabras, su padre solo atino a reírse brevemente, caminando un par de pasos hasta su oponente.

"perfecto" dijo clarisse al verlo frente a ella. su sonrisa no duro mucho al verlo completamente desarmado y sin ninguna armadura "¿no piensas armarte? Podría matarte" le recordó, esperando una respuesta de este.

"no necesito nada además de mis brazos" dijo subestimándola. Parecía pensarlo un momento cuando vio ambos brazos "de hecho, puede que aun estemos en desventaja, tratare de no lastimarte mucho" dijo con una sonrisa malvada, enojando a su oponente más de lo que ya estaba.

"¡eso ya lo veremos!" fue el grito de guerra que soltó mientras corría a toda velocidad hasta su objetivo. Su corte vertical, tal cual de poderoso como era, fue detenido fácilmente con una mano, la cual atrapo la suya propia "¡¿Qué?!" pregunto en shock, al verse atrapada.

"primera regla en una batalla" susurro solamente para que ella fuese capaz de escuchar "no dejes que tus emociones te dominen" con esto dicho, la levanta fácilmente y la lanza a distancia, chocando y arrastrándola por el suelo.

Clarisse se levanta con cierta dificultad. Su mano se sentía dolorida solo por el apretón que le dio, por otra parte, la mitad de su cuerpo parecía haber sufrido un leve estirón por ser lanzada con tanta rudeza. Gruñendo completamente enojada, tira su espada a distancia y mira a alguien entre la multitud, quien asiente y le arroja una Lanza, la cual relampaguea en sus manos.

La adolecente se ríe al ver la ligera impresión en su rostro "¿oh? ¿asustado? Pues deberías de estarlo" se rio, sujetando con fuerza su lanza, concentrando todo el poder alrededor de su arma.

Naruto no respondió, animándole para que le atacase. La chica no lo duda y corre hacia el para atacarle. Sujetando con fuerza su arma, la tomó de forma rara para intentar atravesarlo con ella, pero fue desviada por una de las manos del rubio. Gruñendo, clarisse intenta nuevamente atacarlo, haciendo un barrido con su lanza, más fue desviada nuevamente.

Al ver que sus ataques no parecían afectar en lo más mínimo, tiró la única defensa que traía, la cual se trataba de su escudo, para sujetar la lanza con ambas manos. Una ceja se levantó en el rubio al verla empuñar un arma a dos manos, aumentando aún más su poder.

La apuñalada fue evitada por este mismo haciéndose a un lado. La sonrisa en la chica aumento cuando lo tenía donde quería, colocando la lanza en el suelo junto a sus manos, haciendo un barrido de una patada, esperando que lo desequilibrase. Su acción fue prevista como el rubio salto ligeramente, para luego agacharse esquivando otro ataque de su mortal lanza.

Todos veían como ahora este esquivaba los mortales golpes con mucha habilidad. Clarisse mostraba muchas nuevas maniobras que pocas veces se ha visto, pero ninguna parecía realmente funcionar.

Desesperada por acabar con todo, usa toda su fuerza para atravesar nuevamente al rubio. Pero este al verse cansado, la toma con un par de dedos, deshaciendo el manto relampagueante a su alrededor. La mirada a sorprendida de la chica se elevó para mirar a su enemigo, quien le miro a los ojos directamente, dejándola paralizada.

"eres buena" admitió este, viendo su rostro sin vida al ver inutilizada su arma y sus ojos repletos de temor al verle "pero eres muy débil aun" con esto, le quita el arma sin esfuerzo alguno, caminando lentamente hacia otra dirección mientras examinaba la Lanza. Sin más, tira la lanza como si se tratase de un trozo de metal sin valor, el cual reboto en el suelo y cayo a los pies de la chica.

Esta misma, sintió sus piernas perder fuerza, cayendo al suelo de rodillas, mirando su arma frente a ella. Se rodeó a si misma con sus brazos, abrazándose y estremeciéndose mientras dejaba que un par de lágrimas cayeran por sus mejillas. Tenía miedo, mucho miedo. Por un momento, vio más de miles y miles de forma en como el rubio podría haber acabado con su vida.

Annabeth miraba con dificultad la escena frente a ella, incluso cuando su padre caminaba en su dirección, su vista estaba enfocada completamente en clarisse. Su padre llego a su lado y siguió caminando, sin siquiera darle una mirada. Sin más, corre hasta su compañera, para verla seguir llorando amargamente.

Todos vieron la escena tan patética y no pudieron temerle, pues alguien que podía derrotar con una mirada no era alguien que podrías subestimar. Annabeth solo podría mirar la silueta de su padre alejándose, sin saber realmente que pensar

¿Quién eres papá?


Actualmente se encontraba en el bosque a las afueras del campamento. No tenía un propósito real, lo único que quería era evitar alguna confrontación con su hija, tal vez con un poco de tiempo ella pueda pensar con mejor claridad y preguntarle cosas que realmente pueda responder.

Mientras tanto, aprovecharía el tiempo que estaría aquí para calmar su mente y pensar en sus próximas jugadas a partir de ahora. Tenía una sensación extraña de que algo estaba sucediendo y no le agradaba en lo más mínimo. Los dioses olímpicos han estado muy callados los últimos meses, pocos incluso salen al mundo humano.

Suspirando, decide relajarse un momento en el claro del bosque que encontró. Aun cuando usaba sus ropas de empresario, no temía ensuciarlo cuando se sentó en el pasto para disfrutar de los regalos de la naturaleza. De esta forma, cerró los ojos colocándose en una posición de meditación.

Hace mucho tiempo, le habían enseñado a como ser un sabio. El entrenamiento fue dirigido por orochimaru, quien estaba obsesionado con los poderes que el arte ermitaño podría ofrecer. De esa manera, fue instruido por el mismo sannin para poder manejar ese mismo poder de la naturaleza.

Senjutsu, el poder del sabio. Un arte prohibido que permite ser uno con la misma naturaleza que nos rodea, siendo capaces de maximizar nuestros poderes con la ayuda del poder del entorno.

Recordó esas palabras tan imprecisas y tal vez erróneas que le había dicho Danzo para que se interesara en el arte. Su respiración se cortó de repente, incluso sus latidos se detuvieron por un par de segundos intentando un estado de casi muerte e inerte para poder acoplarse a la naturaleza.

Nadie podía verla, pero un aura rodeaba al rubio mientras este simplemente moldeaba la energía natural para que lo rodeara y trasformara un poco el entorno junto a él. Los resultados fueron muy notorios, pues las plantas y flores emergieron de la nada, los arboles aumentaron su tamaño y todo a su alrededor parecía tener un brillo poco antes visto.

Recuerda que había pasos para llegar a ser un verdadero sabio. El primero sería control, uno debía de sentir y controlar la energía a su alrededor. El segundo paso sería el moldeo, con la energía natural se podían hacer diversas cosas para moldear la realidad misma a tu voluntad. Mientras que el último paso era ser uno completamente con la naturaleza, aquello se le nombraba como Modo Sabio.

Pocos sabían, que existía un paso más…uno que podría llevar a nuevas fronteras el significado de sabio.

Sus pensamientos se interrumpieron cuando sintió una gran cantidad de manos sobre él. Una marca en su frente apareció cuando vio que, incluso cuando detuvo su moldeo natural, las manos no parecían dejarle en lo absoluto. Su paciencia culmino cuando sintió un par de pechos en su cabeza.

"muy bien, suficiente" dijo serio mientras se levantaba de golpe, asustando a las ninfas a su alrededor. Al verlas detenidamente, noto que se trataban de dríadas, ninfas de los árboles.

Incluso cuando se levantó y caminaba fuera del lugar, sintió como varios pasos parecían seguirle. Volviendo su mirada, solo vio árboles en fila. Cuando siguió su camino, nuevamente los pasos fueron escuchados y cuando intentaba pillar a sus perseguidoras, solo encontraba árboles.

Cansado, usa el hiraishin para desaparecer del lugar y tratar de encontrar una nueva área de meditación. Su desaparición dejo consternada a las ninfas, quienes rodearon el lugar donde desapareció, intentando buscarlo bajo tierra. Cuando no lo hallaron, se quedaron ahí, esperando a que volviera a aparecer.


Senjutsu, el poder del sabio. Un arte prohibido que permite ser uno con la misma naturaleza que nos rodea, siendo capaces de-

Sus pensamientos fueron interrumpidos nuevamente cuando manos nuevamente empezaron a rodearlo. El mismo sentimiento de hace unos instantes se repetía, solo que ahora era más frio y húmedo.

Abriendo los ojos, se encontró con que estaba atrapado entre cuerpos de mujeres muy hermosas. Para la no tan sorpresa de todos, estaba sentado en medio de un lago, como si este fuera piso sólido. Las mujeres que lo habían atrapado eran ninfas del agua, nereidas. Dudo un poco de sus propios pensamientos ya que posiblemente haya un par de náyades.

Suspiro cansado mientras desapareció nuevamente del lugar, dejando en shock a las ninfas quienes se sumergieron en el agua intentando hallarlo. Cuando no pudieron hacerlo, se quedaron también en ese mismo lugar, esperando a por su retorno.


Senjutsu, el poder del sabio. Un arte prohibido que-

La marca en su frente se hiso más prominente cuando se vio siendo interrumpido por tercera vez solo en esta mañana. Los cuerpos a su alrededor se sentían livianos y otros tan duros como la roca. Seguro eran alguna clase de ninfas del aire y otro de roca, montaña quizá.

Su paciencia se estaba agotando cada vez más, se suponía que esto debería de ser relajante, pero estaba siendo todo lo contrario. ¿acaso no existía un lugar donde no haya especies relacionadas con la Naturaleza? No lo sabía, pero esperaba que así fuera. Con estos pensamientos, desapareció de la misma forma, dejando confundidas a las ninfas elementales.


Senjutsu, el poder del-

Respiro calmadamente al sentirse fuera del estado de meditación. Sentía un par de ojos mirándolo con mucha curiosidad. Sentir que era vigilado no le permitía concentrarse para llegar al estado que necesitaba. Abriendo los ojos, se encontró con una mujer de cabellos dorados y ojos castaños que se encontraba a centímetros de su rostro.

Estuvieron un buen rato mirándose, pero sin decir ninguna palabra, hasta que la mujer lo rompió de repente "¿quieres cereales?" pregunto mientras levantaba un pequeño recipiente.

Naruto se le quedo mirando raro durante un buen rato, antes de soltar un largo y cansado suspiro mientras se resignaba a que nunca podría tener una mañana tranquila "¿Por qué no?" respondió derrotado mientras tomaba el raro recipiente y aprovechaba el momento para comer algo "me pregunto si mi hija está comiendo sano" divago mientras comía los cereales, los cuales sabían mas a frutos secos.

"es bueno saber que todavía hay padres que se preocupan por la alimentación de sus hijas" dijo mientras veía al rubio comerse sus cereales "ahora solo hay productor conservados, frutas modificadas genéticamente y casi todo causa cáncer" dijo molesta al recordar cuanto de la naturaleza ha llegado a ser irreversible por los cambios humanos.

"en eso estoy de acuerdo" reconoció el rubio recordando aquel momento en el que se le fue difícil ingerir aquellos alimentos totalmente desbalanceados y falsos. Tuvo que recurrir a la búsqueda de diferentes proveedores de comida que aún lo hacían a la antigua. Sin más que decir, sintió como la figura desapareció en la nada, dejándolo finalmente solo en el bosque.

No había que ser un genio para saber de quien se trataba, nunca la conoció, pero se le mencionaba cada vez que hablaba con otros dioses, mas con hades y su esposa "tal vez debería de volver" pensó durante un par de segundos si realmente ya era buena idea ir a conversar con su hija.

Miro su reloj y noto que habían pasado dos horas, tiempo suficiente como para que tenga la mente despejada y pueda entablar una conversación racional. Sin más que pensar, desaparece del bosque para finalmente tener esa charla que había estado postergando.

Espera que no sea del todo tarde.


Apareció de repente en lo que los campistas llaman, casa grande. No había mucho de qué hablar, era tal cual lo dice su nombre. Aun así, podía sentir que habían presencias dentro de él, tales como el grupo que rescato, su hija y un par de personas más.

Camino hasta adentrarse en la casa, mirando como en él se encontraban todos reunidos y la conversación fue interrumpida cuando el entro a la casa. Las miradas le decían todo, desconfiaban mucho de él, aunque la mirada de Dionisio simplemente decía que no le importaba.

"quiero hablar con mi hija, a solas" resalto lo último, mientras intentaba separarse de todos los presentes. Todos se miraron entre ellos, sin saber que hacer realmente. Mientras tanto, la mirada de Annabeth era una indescifrable, pero, no obstante, se levantó de su asiento y empezó a caminar hasta él.

"¡espera!" escucho una voz en el grupo. Todos giraron sus miradas para ver que s e trataba de un adolecente de cabellos negros "¿Quién eres tú?" pregunto confundido el chico, pues aun recordaba todo lo que había sucedido el día anterior.

"eres igual que tu padre" susurro cansado el rubio, sorprendiendo tanto al chico como a la mujer que posiblemente sea su madre "trata de concentrarte en tus propios problemas niño, de no ser así, podrías chocarte con una fea verdad" aconsejo el rubio, dándole una pequeña mirada que lo intimido.

"es mi padre" interrumpió Annabeth antes que el chico saltara a por más preguntas. El adolecente se quedó mirándole un momento sin saber que decir "solo…callate" lo detuvo antes que dijera algo que se arrepentiría mas tarde. Con esto dicho, miro a su pare quien asintió extendiendo su mano la cual acepto sujetándolo. De esa manera, desaparecieron tras un brillo blanco.

Todos se quedaron mirando la extraña forma de desaparición, quedando impactados sobre todo los que no se acostumbraban a eso. antes que el adolecente pudiera decir algo, Dionisio le gano "no es un dios, tampoco una figura divina ni nada, es un humano" aseguro este, bebiendo la Coca-Cola en mano "un humano no tan común ni corriente" recalco, entrecerrando los ojos al recordar cómo fue que lo conoció.

El grupo se miró entre ellos, sin saber que decir al respecto, pues la mitad de él aun no sabía la existencia de lo sobrenatural mientras que los demás simplemente no podrían creer que sea un humano.


Ambos aparecieron de repente en la cima de una montaña, mirando el hermoso paisaje que en frente se le presentaba. Annabeth por un momento sintió todo su mundo resquebrajarse, su estabilidad se perdió y su coordinación dejo de existir, cayendo al suelo lentamente. Para su fortuna, fue sujetada por su padre.

"gracias" agradecía mientras esperaba a que su cuerpo se acostumbrara. Naruto no respondió, simplemente se quedó ahí, con su hija en brazos esperando que su cuerpo finalmente sepa dónde está. Luego de un momento, ya se pudo mantener en pie por sí misma, separándose de su padre.

Ambos no dijeron nada y solo se quedaron mirando el paisaje sin fin frente a ellos. Paso un buen rato sin que nadie dijera nadie, pero no había incomodidad entre ellos, solo un cálido silencio de conformidad.

"yo…" dijo Naruto con la vista en el frente "lo siento por guardarte una información tan importante, sé que no te gustan las mentiras" se rio ligeramente, recordando cuando decía pequeñas mentiras a su pequeña niña, causando que esta se enojara mucho "lo único que intentaba era-" "protegerme, lo sé" su hija le interrumpió, mientras miraba algunas piedras en sus pies.

"ya no soy una niña papá, sé que es lo que intentabas y no estoy furiosa por eso" decía mientras miraba el cielo celeste sobre ella, tan hermoso y tan increíble "solo…pensaba en que era yo quien debía de protegerte" con estas palabras se rio amargamente pateando las rocas "no puedo creer que siempre fue todo lo contrario" ahora entendía mejor las cosas y todo su mundo dio un giro completo en un par de días.

"quizás" fue lo único que dijo el rubio, pensando en todo lo que había vivido hasta el hoy "pero no importa si tus intentos fueran inútiles, eso demuestra que me amas como padre" dijo para voltearla a ver con una sonrisa, siendo respondida con una igual "y estoy agradecido por ello" dijo mientras extendía los brazos, abrazándole cariñosamente.

Tomo un corto tiempo, pero ella devolvió el abrazo, ahora un poco más segura de sí misma "¿sabes? No me hubiera importado que me dijeras que eres un dios, realmente no me hubiese importando" ante sus palabras, el rubio sorbió saliva mirando de manera indescifrable a su hija, quien noto esto "¿papá? Eres un dios, ¿no?" pregunto, mirándole directamente a los ojos.

"bueno, primero tendríamos que pensar que es un dios en primer lugar-" " ¡papá!" "está bien, lo siento" se disculpó por haber intentado rodear el problema para no dar explicaciones de más "mira, sé que no puedo darte una explicación ahora y me gustaría que nunca te lo dijera, pero lamentablemente…ese no es el caso" con estas palabras, tomo sus manos mientras se sentaban en el suelo del lugar.

"papá" dijo anabeth mirándole directamente a los ojos "¿Quién eres?" le pregunto, un poco preocupada y curiosa ante la extraña relación que tenía su padre con el mundo en el que siempre ha vivido. El rubio arrugo el rostro un momento sin saber que responder realmente.

"…soy un asesino" dejo caer la bomba, mirando la expresión de shock de su hija "mi nombre es Assasin, mercenario de las sombras" dijo su nombre, suspirando cansado ante lo que iba a contar en unos segundos "antes que te encontrara aquella noche, me dedicaba a ser el asesino de cualquiera que pueda pagar mis servicios" dijo dejando en claro que los dioses estaban en ese grupo también.

La adolecente se quedó un rato sin saber que decir, pero junto el valor para seguir adelante "¿a quienes matabas?, ¿qué matabas?" intento ser más específica, orando dentro de sí que no sea lo que estaba pensando.

"todo" fue la respuesta generalizada que dijo, haciendo que los ojos de su hija estuvieran en shock "no importa quien fuera, que fuera o de quien se trataba…" se tomó un tiempo para mirar la nada del lugar "todos estaban muertos en cuanto se me ordenaba" el silencio fue mortal en el lugar, casi hasta podía engullir la belleza del paisaje.

"e-eso también" "si" interrumpió su padre con la mirada seria, haciendo llorar a Annabeth en cuanto lo supo "eso incluye a tus hermanos, hermanas, primos, primas, sobrinas y sobrinos" los ojos llorosos de Annabeth se encontraron con la mirada fría de su padre, quien literalmente no parecía sentir culpa o remordimiento en lo que había hecho.

"¿Por qué?" preguntó con voz muerta, con una expresión amarga en su rostro "¡¿Por qué?!" gritó furiosa, mirando los ojos neutrales de su padre quien no se intimido por sus palabras.

Naruto no le respondió, simplemente se quedó ahí, mirando la nada. "no lo sé" admitió, sin soportar la mirada de su hija en el "nunca lo pensé, nunca realmente me importo" fue su vaga respuesta, haciendo que su hija retrocediera un par de pasos, arrastrándose por el suelo.

"quiero la verdad" dijo ella, mientras se levantaba del suelo y se limpiaba la verdad "¡quiero escuchar la verdad, ahora!" exigió, mientras ponía toda su fuerza de voluntad para no salir corriendo, incapaz de mirar a su padre, su única figura que nunca lo traicionaría…hasta ahora.

"no te lo puedo decir" dijo de manera inexpresiva, aun sin mirarle a los ojos "incluso si te lo dijera, veras que no me arrepiento de lo que hice, ni de lo que hago" finalmente, gira su mirada hacia ella haciendo que retrocediera aún más "tampoco pienso convencerte de lo que hago es lo correcto, ni tampoco que no hacerlo también lo es" dicho esto, se paró para acercarse a ella.

"¿es verdad?" le pregunto ella, retrocediendo mientras este se acercaba "¿Cómo no sé qué todo esto es mentira? ¿Cómo puedo yo saber que realmente me has tenido para chantajear a mi madre? ¿Cómo yo sé que incluso no mataste a mis padres? ¡¿Cómo yo sé si realmente me quieres?!" con esto último, empezó a llorar sin parar, mirando decepcionada a su padre.

Antes que pudiera decir algo, vio que no había camino por el cual retroceder, casi cayendo al vacío. La caída fue evitada por su mismo padre, quien la tomo por el brazo levantándola de una muerte segura.

"realmente no sé cómo demostrártelo, realmente no sé cómo puedo hacer que confíes en mi" admitió, mirándole con los ojos apenados "no pido tu perdón, tampoco tu bendición para lo que hago" con esto, tomo sus manos apretándolas tan fuerte como pudo "pero te aseguro, que todo lo que he vivido, todo el tiempo que hemos pasado juntos…realmente ha sido verdad" llevo una de sus manos a su rostro, recordando la pequeña niña que había cuidado por tanto tiempo "y realmente…tenerte es algo que nunca voy a arrepentirme…jamás" aseguro mientras juntaba sus frentes, dejándole ver todos sus recuerdos que había estado guardando en su memoria.

Annabeth podía ver el día en el que se encontró con ella, como un bebe. Vio recuerdos donde este la cuidaba desde una edad muy temprana, teniendo dificultades en un inicio. Su primer día de clases, su primer berrinche por comida, sus fiestas de cumpleaños, las noches en donde ambos dormían tras un cuento infantil.

Recuerdos iban y venían, pero lo más importante para ella, era el cuadro especial que su padre había hecho para cada uno, colocándolos como trofeos en su mente. Incluso podía sentir sus propios sentimientos viniendo de cada uno.

"no se desde cuándo, no sé porque" dijo este mientras le enseñaba su especio mental, completamente rodeado de imágenes con su hija "para cuando me di cuenta, tú eras lo más importante que tenía…te conviertes en mi razón para seguir luchando, para seguir viviendo" con estas palabras separo sus frentes, dejándola en el mundo real "incluso si me odias, incluso si me abandonas y terminas por acabar con mi vida…dejame decirte que siempre te voy a amar" con estas palabras, abrazo lo más fuerte que pudo, intentando trasmitir todo lo que sentía en esos instantes.

Annabeth no supo cómo responder. Sus ojos se llenaron de lágrimas y respondió al abrazo, llorando abiertamente sin temor a la vergüenza, cosa que saco una sonrisa en el rubio mayor.

"si te hace sentir mejor, todo a quien asesine no era buena persona" Annabeth elevo la mirada, con una ceja estremeciéndose, haciendo reír nerviosamente a su padre "entiendo" dijo mientras asentía y se quedaba callado, disfrutando del abrazo en silencio.

Luego de un momento, se separaron con una sonrisa. Naruto quería decir algo, pero su hija le callo "en primer lugar, no…no estoy del todo enojada y tampoco te odio" dijo mirándole a los ojos "segundo, esto es la segunda cosa más terrorífica luego de aquella boda falsa" el rubio se rio entre dientes de aquella broma "tercero, supongo que no puedo impedir que sigas asesinando" dijo bajando la cabeza, un poco rara consigo misma.

"eh, me haces sonar como un psicópata asesino, es solo un trabajo" le informo mientras intentaba consolarla "además, los asesinatos puedo contarlos con mis manos, usualmente me llaman para otro tipo de trabajo" le conto atrayendo su atención "por ejemplo, espionaje, secuestros, algún que otro favor" dijo contando con sus dedos las ultima misiones que había tenido.

"entonces, ¿tu trabajas para los dioses?" pregunto, finalmente entendiendo que clase de trabajo y a quienes estaba ligado. Secretamente, tenía una idea de que eran los mismos dioses que desaparecían sus hijos y sobrinos.

"podría decirse que, si" admitió mientras tomaba una de sus manos "aunque también trabajo para otros panteones, algunos monstruos y cosas extrañas como esas" dijo mientras la dirigía a otro lugar "te contaría como derrumbe una nación y un par de gobiernos, pero la mitad de esos acontecimientos no los recuerdo, estaba borracho" murmuro mientras caminaba hasta el borde de la montaña.

Annabeth se le quedo mirando muy raro ante esto "¡espera! ¡¿Qué?!" gritó consternada por la gran cantidad de información que se le había brindado de golpe. Por otro lado, Naruto simplemente parecía incomodo con su pregunta.

"no hay tiempo, debemos de irnos" dijo mientras la empujaba por la montaña, seguido de un gran grito de miedo. Seguido de esto, Naruto salto para atraparla y desaparecer tras un brillo blanco.

Justo en ese momento, llegaron una gran cantidad de mujeres, se trataban de las ninfas de hace un momento las cuales sintieron su presencia natural, fue una suerte que pudo irse antes que le siguieran.


"…fue así como logre derrotarla sin siquiera darle un golpe" termino de contar Naruto a su hija mientras se dirigían a la casa grande. Todo el tiempo, estuvo contando las cosas que había hecho y podría relatar sin temor de que su hija sufriera alguna clase de crisis nerviosa.

"no tenía idea" admitió ella sintiéndose menos que nada en esos momentos. Su padre le había contado que simplemente expulso una gran cantidad de instinto asesino hacia ella, derrumbándola en su propio miedo a la muerte.

"cuando estas en una verdadera pelea, tu oponente lo único que querrá será matarte. Esa aura de maldad y sed psicópata por tu sangre se le llama instinto asesino. Si no estás preparada, podría ser tu fin" Annabeth asintió a sus palabras, entendiendo perfectamente. Ellos podrían estar entrenando, pero en el campo no eran más que niños inexpertos con ideas en la cabeza.

"hey, parece que en una mañana y una tarde ya has hecho amigos" dijo con una sonrisa mirando como un pequeño grupo se encontraba frente a la casa grande. Se trataba de aquel grupo que rescato previamente "¿me los presentas?" le pregunto con una pequeña sonrisa, algo que su hija no duda en responder.

"¡Annabeth! ¡¿Qué?!-" "¡Grover! ¡callate!" interrumpió la hija de atenea mirando a dagas al nervioso sátiro quien trago fuerte y se mantuvo en silencio. Annabeth suspiro intentando calmarse para mostrar una sonrisa a todos.

"miren, este es mi padre adoptivo, Naruto Uzumaki" presento mientras jalaba al rubio mayor, quien reía nerviosamente "no se preocupen por él, se mantendrá fuera de problemas, ¿no es así? ¿padre?" recalco esas palabras, casi rompiendo sus dientes con la sonrisa falsa que le mostraba.

"ah" fue su única respuesta, sintiéndose un poco apenado por todo "lo siento si fui algo brusco esta mañana, no me encontraba de humor" se disculpó rascándose la cabeza ligeramente "espero que podamos ser amigos" termino mientras se inclinaba ligeramente.

Annabeth aplaudió al ver que estaba sucediendo tal cual lo imagino "¡muy bien!" dijo emocionada mientras se acercaba a cada uno "este es Grover, un amigo de la infancia" dijo mientras presentaba al sátiro que parecía renuente a acercársele "este es percy, el chico nuevo cabeza de algas" dijo señalando al adolecente que seguía desconfiado y algo insultado por el sobrenombre "y ella es su madre, Sally Jackson" dijo mientras mostraba a la mujer, quien se sonrojo ligeramente por su presencia.

"muchas gracias por habernos ayudado y por haber salvado mi vida" agradeció con una agradable sonrisa mientras se inclinaba también. Al ver que su hijo no la imitaba, forzó su cabeza para que también se inclinara "los dos estamos agradecidos, ¿no es así? ¿percy?" dijo de forma amenazadora, haciendo asentir al chico.

"no es nada, estoy seguro que el señor de las algas hubiera ido tras mi cabeza si no lo impedia" dijo de manera burlona, riéndose entre dientes al seguir insinuando cosas sobre el padre del chico, pero este seguia sin entender.

" ¡espera!" dijo de repente, recordando sus palabras iniciales " ¡¿tú sabes de mi padre?!" pregunto completamente alarmado, asustando en el proceso a su madre quien aún no estaba lista para decirle la verdad.

El rubio simplemente se le quedo mirando, antes de buscar algo entre sus bolsillos, mostrando una moneda de oro "escucha Annabeth, a veces no se necesita mucho para librarse de un enemigo" dijo levantando la moneda, enseñándola frente a todos "solo tienes que hipnotizarlo" dijo mientras jugaba con la moneda.

"¿hipnotizarme? Eso no existe" dijo el adolecente confiado, casi hasta burlón por sus palabras. Entonces, para la vista de todos, el rubio lanza la moneda en el aire, atrapando completamente la atención del adolecente, quien lo miraba caer lentamente.

La moneda giro un par de veces antes de caer en las manos del rubio, quien la atrapo de golpe con ambas manos "¡1-2-3- DUERME!" dijo rápidamente sin dejar espacio para pensar y de manera sorpresiva, chasquea los dedos frente al pelinegro.

Fue entonces como percy parecía estar inconsciente cayendo al suelo de porrazo e incluso rebotando un par de veces por el impacto. Todos miraron horrorizados como el niño ligeramente recuperado, había sufrido golpes por caída que podrían ponerlo en la cama un par de días más.

"eso fue…" decía Annabeth viendo a su compañero inconsciente "¡increíble!" dijo asombrada, notando como efectivamente, su amigo estaba dormido "¿Cómo lo hiciste?" pregunto, intentando encontrar el truco que había usado.

"el THDA de los semidioses puede ser una bendición, pero también una muy peligrosa maldición" dijo vagamente solo para que su hija pueda entender el significado, cosa que hiso al abrir los ojos asombrada.

El THDA les permitía a los semidioses tener actitudes para la batalla casi de manera innata, siendo imposibles para ellos concentrarse en un solo lugar. Aquella moneda girando fue todo lo que necesitaba, pues el movimiento de esta atrajo todo su instinto de batalla por si algo anormal sucediese, cosa que al final lo dejo a voluntad del hipnotismo.

"si quieres te podría enseñar un par de cosas, trucos sencillos que puedes usar para librarte de tipos como estos que solo molestan el día" propuso su padre mirándole a los ojos "pero todo tiene su momento, este es tu momento, es hora de que camines por ti misma." A pesar de la situación toda sentimental, un par de presencias salieron de la nada corriendo en su dirección "¡ y es hora de que corra por mí mismo!" grito de repente este, corriendo a toda velocidad en la dirección contraria, desapareciendo tras un brillo blanco.

Annabeth parpadeo cuando una multitud de ninfas apareció de la nada, persiguiendo los pasos de su padre que lo llevaban al bosque profundo. La multitud no noto que el mestizo seguía inconsciente en el suelo, pisoteándolo como si se tratara de una estampida.

"¡percy!" grito su madre muy preocupada, al encontrar a su hijo completamente herido por las pisadas furiosas de aquellas mujeres. Grover simplemente ayudaba en lo que podía para hacer que el adolecente se sintiera mejor, pero seguía inconsciente.

Dionisio se golpeó el rostro. No había pasado ni medio minuto y el hijo del tipo del mar ya estaba medio muerto por culpa del Assassin. Sin duda alguna, ese sujeto se debía de ir para la mañana o tendría que conseguir más defensas contra él.

Solo espera que el niño del mar sobreviva esta noche


END


Me he tardado, lo sé, no tiene que decírmelo. Sinceramente no sé si el capítulo está bien, este es uno de los muchos manuscritos sin terminar que tengo, por lo que son solo ideas entrelazadas para que tenga coherencia.

La trama ya la tengo pensada y replanteada, sinceramente creo que necesitare mas capítulos si quiero darlo a conocer. Por ahora esto es todo lo que puedo ofrecerles, pero prometo que la próxima vez será mucho mejor.

Con esto dicho, COMENTEN, realmente aprecio sus comentarios, los leo y releo cuando no tengo ganas de escribir y motivarme.