No soy dueña de Tinkerbell ni de ningún personaje que aparezca en las películas, libro o estén relacionada con ella, son propiedad de Disney.

Siento desde el fondo del alma la demora, es que estaba muy muy muy ocupada. Pero aquí les traigo el cap, disfruten.

Secuestro

Ese día las hadas de invierno hacían su trabajo de todos los días. Spike, como siempre, estaba descansando en una hoja sin prestarle mucha atención a las demás hadas y a la vida misma. Una bola de nieve cae en su cara interrumpiendo su pacifico descanso. Se levantó con enojo y se encontró con la cara de Stone. El Sparrowman era rubio y tenía ojos color miel. Usaba una remera y pantalones azul oscuro y su calzado era negro.

-¿Por qué siempre tienes que interrumpirme?- le pregunto Spike molesta.

- ¿Interrumpirte en qué?- se burló Stone- Te la pasas durmiendo todo el tiempo.

-Exacto, interrumpes mis momentos de tranquilidad.

-De todas formas debo aparecer hasta en tus sueños así que creo que es lo mismo.

Spike sacudió la cabeza de forma nerviosa para tratar de que no se notara mucho el rubor en sus mejillas. Se dio cuenta como sus amigas, Periwinkle y Gliss, se reían detrás de ellas.

-¿Qué es lo que quieres para empezar?- Dijo Spike con mala gana.

-¿Te gustaría salir conmigo?

-No.

-Excelente, te veré después del trabajo.

Periwinkle y Gliss se sentaron sin poder aguantar más la risa. Spike tuvo que mirarlas de mala forma para que se dejaran de reír, aunque mucho no resulto.

- ¿Acaso estas sordo o qué?- le grito Spike roja como un tomate mientras el sparrowman se alejaba.

- No llegues tarde, preciosa- fue lo único que Stone respondió.

El hada de pelo corto no podía creerlo, Stone era más difícil de lo que ella pensaba, por más mal que lo tratará él siempre se salía con la suya. Quizás era por eso que no le desagradaba tanto. Periwinkle y Gliss se sentaron a su lado.

-Una palabra y te asesino- se apresuró a decir Spike.

-Jaja vamos amiga- la ánimo Periwinkle-. Stone es un buen chico, dale una oportunidad.

-Es verdad- continuo Gliss- no entiendo porque lo tratas tan mal.

- Por favor amiga- suplico Spike tomando el brazo de Peri- no me dejes sola con él.

-Mmm bueno yo…es que…tengo otros planes- Periwinkle se pasó la mano por el cuello-. Saldré con alguien hoy.

Tanto Spike como Gliss se quedaron con la boca abierta. Ahora era Peri al que intentaba cubrir el color de sus mejillas.

-Jojo ¿Quién es el afortunado?-pregunto Gliss.

-Aaaahh por favor, es solo un amigo- se avergonzó Periwinkle.

- Solo respóndenos algo- dijo Spike- ¿Lo conocemos?

-Noo…lo conoce nadie en realidad- tantas preguntas ya la estaban poniendo nerviosa-. Oigan ya tengo que irme o voy a llegar tarde.

Periwinkle se alejó antes de que pudieran hacerle otra pregunta.

-Tendrás que presentárnoslo algún día- dijo en voz alta Spike antes de que Peri se perdiera a la vista.

En el lado cálido Fawn y Ronnie, otra hada de los animales, estaban terminando de construir unos nidos para las aves. La construcción iba algo lenta, Fawn no ponía todo su esfuerzo y Ronnie ya comenzaba a cansarse. Mucho no se sorprendía, el día anterior, cuando estaban con Ruby, Fawn estaba igual que ahora

-¿Podrías decirme que es lo que te pasa?-pregunto Ronnie- Desde ayer que tu comportamiento es extraño.

-Nada- respondió Fawn con amargura.

Y cuando decía nada quería decir que algo estaba sucediendo. Ronnie dejo todo a un lado y se acercó más a Fawn.

-Vamos, te sentirás mejor cuando lo digas.

Fawn no estaba segura si hablar de eso iba a servir de algo pero tampoco tenía sentido evadir el tema por más tiempo.

-Sera su cumpleaños- dijo al fin Fawn.

Ronnie abrió los ojos, algo sorprendida, ahora entendía todo. Hacia bastante tiempo que Fawn no hablaba sobre eso y quizás recordar el hecho de era su cumpleaños la deprimía un poco pero ¿Qué es lo que quería Fawn realmente?

-¿Quieres ir?- pregunto Ronnie.

-Bueno, creo que eso es algo obvio.

-¿Y entonces por qué no vas?

-Claro que no, no desobedeceré las órdenes otra vez y además ¿Qué lograría con ir?

-¿Tener tu mente en paz?

- No estoy para juegos.

-¿Quién está jugando? Recuerda que le hiciste una promesa, quizás es por eso que estas algo amargada, y Ruby siempre nos dice "cuando un hada hace una promesa siempre debe cumplirla".

No había ninguna duda de que Ruby había tenido una fuerte influencia en ellas dos. Fawn se dejó caer al piso, ya no tenía más ganas de hablar del tema.

-Sabes-continúo Ronnie-, ya se lo que te va animar.

-Tenemos que terminar el nido.

-En el estado en que estas no lo terminaremos nunca.

Ronnie tomo el brazo de Fawn y se fueron donde estaban las hadas del jardín

En el salón del Invierno Dewey estaba escribiendo en uno de sus libros algo deprimido, aún seguía mal por lo que había ocurrido la noche anterior con Lord Milori. No le gustaba discutir con él y menos cuando la cosa se trataba de Ziro. No era la primera vez que se pelaban por ese tema, Dewey confiaba en que Ziro era un buen chico y Milori lo consideraba una amenaza para las hadas y eso no ayudaba en nada. Lo peor de todo es que Dewey no sabía cuánto tiempo Sr del Invierno iba a estar enojado, más sabiendo la preocupación que tenía debido al regreso de la oscuridad. Una bola de nieve fue arrojada justo al rostro de Dewey despertándolo de su trance.

-¡Ruby!- se quejó Dewey mientras se quitaba la nieve de su rostro- Por favor, ya no somos adolescentes.

-No seas aguafiestas- contesto Ruby-. Nunca se es grande para ciertas cosas.

Dewey no respondió, no tenía tiempo para los juegos Ruby. Desdés que llego no tenía un solo minuto de paz, aunque a veces le resultaba gracioso tenerla al lado. Pero ahora no era tiempo de bromas.

-Ruby, ya basta de juegos, se supone que eres un buen ejemplo- dijo por fin Dewey.

-No veo porque- se defendió el hada- ya no soy la Ministra de Invierno. Vamos Dewey…tenía que hacer algo para que cambiaras esa cara de muerto.

Dewey se acercó a ella negando con la cabeza.

-Perdona cariño- se disculpó Dewey- es que tengo muchas cosas en que pensar y esto que sucedió con Milori me tiene inquieto.

-Relájate Dewey- los ojos grises de Ruby se encontraron con los de Dewey-, Milori está muy preocupado por el enemigo y enterarse de que el chico anda por aquí lo puso algo nervioso. Son muchas cosas por un día y eso hizo que hiciera implosión contigo pero estoy segura de que en el fondo se siente terrible de haberte tratado así.

Dewey lo pensó unos rato y se dio cuenta que en parte Ruby tenía razón. Milori estaba muy preocupado, necesitaba un poco de tiempo para asimilar toda la situación.

-Jajaii Ruby, no sé cómo he podido vivir sin ti todos estos años.

-Oohh vamos tesoro, soy genial pero no es para tanto.

-Y como siempre nada modesta.

Dewey se acercó más a los labios de Ruby.

-Por favor, hay gente aquí.

Los dos se sobre saltaron y Ziro no pudo evitar reírse ante la reacción.

-¿Ese es el joven?- pregunto Ruby al odio del guardián.

Dewey le había contado acerca del chico pero no lo había conocido formalmente.

-Así es- contesto el guardalibros.

Ruby se acercó más a Ziro de forma emocionada y lo examino de pies a la cabeza, incluso miro dentro de su boca y también los ojos rojos del muchacho con mucha atención

-No hay duda-dijo el hada- tienes un buen corazón

Ziro trato de sonreír ante el comentario.

Periwinkle llego en ese momento lista para pasar un buen rato con su nuevo amigo. Ruby la saludo, después tomo a Dewey de las alas y se lo llevo a otra habitación para que pudieran estar solos.

-Bien- hablo Peri- ¿Qué haremos?

-Adentrémonos más al bosque y te enseñare algo.

Peri asintió con alegría y salieron del salón del invierno. No se imaginaron que Ruby y Dewey veían cuando se iban.

-Cielos, que emocionante- dijo Ruby- Dewey ¿Podemos seguirlos?

-Déjalos en paz, Ruby.

-Es que me recuerda a nuestra primera cita.

Dewey se acomodó los anteojos recordando aquella situación. Había sido el día más loco de su vida y había sucedido muchas cosas que no había escrito en el cuaderno que relataban su historia de amor. En realidad, por más cruel que sonara, deseaba que esa cita fuera totalmente diferente a la suya.

-Ruby ¿Quieres que demos un paseo?- le ofreció Dewey, ya que en ese momento una caminata con su amada no le venía nada mal.

-Jojojj seguro.

En la parte cálida de Pixie Hollow, Tinkerbell y Terence estaban en la playa buscando algunas cosas perdidas que la artesana necesitaba para terminar su nuevo invento.

-Oye Tink ¿Cuántos botones necesitas?-pregunto Terence.

-Unos siete aunque sea y si encuentras uno de esos pinceles gigantes mejor.

-Espero que esta cosa no explote como la última vez.

-Pero esa vez la culpa la tuvo Vidia por estar molestando- Tink se puso roja al recordad aquella situación.

-Relájate, Tink, solo estoy jugando.

-Sí, lo sé. Apurémonos ya, quiero terminar esto cuando antes.

Los dos siguieron recorriendo la playa en busca de los botones y posibles objetos perdidos que Tinkerbell podría necesitar para su nuevo invento.

De repente una nube negra se forma en el cielo, Tink y Terence quedaron unos minutos paralizados, al ver que la nube se acercaba más a ellos salieron volando. Se alejaron lo más rápido que pudieron pero, para mala suerte de Tink, su vestido se enganchó en la rama de un árbol. Terence se detuvo para ayudarla tirando del vestido para que se separara de la rama pero lo conseguía.

Tinkerbell vio como la nube se acercaba cada vez más a ellos. Era inútil, sabía que Terence no la abandonaría y solo tenía una salida.

-Créeme, esto me duele más a mí de lo que te dolerá a ti.

-¿Qué?

Tinkerbell le dio una patada en el estómago y Terence cayo adolorido al piso.

La nube negra cubrió a Tinkerbell y desapareció con ella en el aire.

Terence miro hacia arriba y de un lado al otro ¿Dónde se había ido esa cosa? No perdió más tiempo y fue hasta el árbol del polvillo a decirle a la Reina Clarión lo que había sucedido.

Mientras tanto en el estanque las hadas del agua estaban trabajando pacíficamente. Silvermist estaba con Iridessa fabricando una arcoíris. Marina, otra hada del agua, estaba con ellas ayudándolas.

-Solo unas tres más y podremos descansar- dijo Silv.

-Hablas como si hubieras trabajados tres días seguidos sin parar- bromeo Marina.

-Oh vamos ¿Quién no piensa en el descanso debes en cuándo?

-Estoy totalmente de acuerdo- la apoyo Iridessa.

Las tres rieron.

-Ya, sigamos con esto si es que queremos terminar- siguió hablando Silv.

Pero las tres hadas no iban a poder continuar con su trabajo porque, justo en ese preciso instante, una nube negra se formó en el cielo para interrumpirlas. Esta nube se dividió en dos y se dirigieron hacia las hadas que se encontraban allí. Todas empezaron a escapar con terror.

Una de las nubes se fusionó con el agua del estanque creando un remolino que empapo a varias de las hadas. La mayoría de ellas pudieron escapar corriendo pero Dess y Silv no tuvieron tanta suerte porque el agua las había golpeado fuerte causando que se desmayaran. Las dos nubes se acercaron a ellas y se las llevaron, desapareciendo en el aire. Marina vio todo desde unos arbustos, por suerte el agua no la había mojado. No podía quedase ahí sin hacer nada así que fue a decirle todo a la Reina Clarión.

Rosetta y otras hadas del jardín estaban pintando unas flores sin darse cuenta de que dos traviesas hadas de los animales estaban preparando una trampa, aunque en realidad una de ellas tenía muy pocas ganas de cooperar por más de que se tratara de hacer una broma. Ronnie y Fawn estaban detrás de unos arbustos con unos canastos llenos de moras en mal estado ¿El plan? arrojárselas a las hadas del jardín.

-Amiga- dijo Ronnie- si esto no te anima no sé qué lo hará.

Ronnie se dio vuelta para arrojar una de las moras y se encontró con un hada del jardín pelirroja de ojos verdes mirándolas de mala forma con los brazos cruzados.

-Para la próxima-sugirió Rosetta- trata de que las moras no tengan tanto olor a rancio.

-No tiene caso, se la sabe todas-susurro Fawn mientras se sentaba en el piso y acomodaba el peso de su cabeza en su mano.

Ronnie olvido la broma y decidió darse por vencida.

-¿Qué le ocurre?- preguntó Rosetta.

Ronnie se acercó al oído del hada del jardín y le dijo lo que estaba ocurriendo.

-No entiendo porque se lo dices al oído- exclamo Fawn- de todas formas se de lo que están hablando.

-Pensé que era mejor no decirlo enfrente de ti para no deprimirte más de lo que estas- se explicó Ronnie.

Rosetta se acercó más Fawn para ver si podía ayudarla de alguna forma aunque no sabía cómo.

-Estoy segura de que la Reina Clarión te dejara ir si se lo pides.

-Pero, ya se lo dije a Ronnie, aun así no sé qué lograre. No podré hacer lo mismo de la última vez.

Rosetta trato de decir algo pero los gritos de las hadas del jardín la interrumpieron. Ronnie, Rosetta y Fawn salieron de los arbustos y vieron a dos nubes negras persiguiendo a las hadas. Rosetta vio a su amiga Chloe atrapada en una rama y fue a ayudarla. Mientras tanto la otra nube fue en dirección hacia donde estaban las dos hadas de los animales que intentaban escapar como todas las demás, estaba a punto de alcanzar a Ronnie pero Fawn la empujo a un lado haciendo que la nube la atrapara.

-¡FAWN!- grito Ronnie.

Escucho que Rosetta gritaba y regreso para ayudarla. Lamentablemente lo único que pudo ver fue a Chloe en el piso intentando levantarse.

-¿Qué ocurrió?-se alarmo Ronnie, ayudando a Chloe a ponerse de pie.

-Esa cosa se llevó a Rosetta.

Ronnie miro para todos lados, no había rastros de esas cosas, parecía como si nunca hubieran estado ahí.

-Escucha, quédate aquí y avisa a los demás. Yo iré con la Reina Clarión.

Las dos hadas se separaron y fueron hacer lo suyo.

En el árbol del polvillo Vidia entro al cuarto donde la Reina Clarión la estaba esperando. Siempre era lo mismo, cada vez que el hada de vuelo veloz se metía en problemas iba hablar con la Reina. Vida se sentó en el escritorio y coló sus pies arriba de él mientras sus manos descansaban detrás de su cabeza.

-No entiendo porque esto ya no me sorprende-dijo Clarión sin importarle la reacción el hada.

-Porque soy mejor de lo que usted cree.

Terence entro de repente a la habitación, sobresaltando tanto a la Reina como a Vidia.

-¡Una nube negra secuestro a Tinkerbell!- soltó el Sparrowman sin siquiera pensarlo.

-¡¿Qué?!- se alarmo la Reina poniendo se dé pie.

- Imagino que no tendremos que ir por ella ¿Verdad?- hablo Vidia.

La Reina estaba a punto de regañarla pero justo llego Marina.

-¡Iridessa y Silvermist fueron secuestradas!- se desesperó el hada del agua.

Detrás de Marina llego Ronnie y con eso Clarión supuso lo peor.

-Una nube negra apareció de la nada y se llevó a Rosetta y a Fawn.

-¡No son nubes, son sombras!- les corrigió la Reina.

Todos se quedaron algo impresionados ante esa reacción ¿Cómo que eran sombras? ¿Qué sabia la Reina Clarión?

-Muchachos- continúo Clarión sacudiendo la cabeza-, por favor relájense. Mandare un grupo de hadas exploradoras a que las busquen. Viola- Llamo.

Viola entro a la habitación e hizo una reverencia ante la Reina.

-Necesito que le mandes un mensaje a Lord Milori- Ordeno Clarión.

-Entendido, su majestad.

Antes de que Viola saliera a dar su mensaje, un hada sanadora apareció en la habitación. Clarión la miro con cara de "esto no puede estar pasando".

-Reina Clarión- comenzó el hada sanadora-, tiene que venir conmigo enseguida.

En el bosque del invierno, Gliss volaba pacíficamente. La actitud del hada cambio cuando vio una misteriosa figura a pocos metros de ella.

-Una bellota negra que flota-susurro Gliss.

La bellota se fue alejando hacia el bosque y Gliss emocionada la siguió hasta perderse.

Momento de pausar.

Siento la demora pero continuare la historia, lo que pasa es que recién ahora empecé las vacaciones.

Están por estrenar la nueva película de Tinkerbell Wiii…Y Ginnifer Goodwin, actriz de Once Upon a Time, hace la voz de Fawn, eso lo hace mucho mejor wiiiiiiiiii…

Dudo que adapte la historia a la última película. No lo sé en realidad, depende de lo que vea, quizás me de ideas.

AkumuHoshi: No falta mucho para que se te aclaren algunas cosas. Lamento la demora, gracias por comentar.

Mil Rosas: Siéndote honesta, a Ruby la estaba reservando para este capítulo y te aseguro que seguirá apareciendo más seguido jjiji. Saludos.

kari: Siento la demora, me alegra que la historia te guste. Saludos :)