13. Numb

¿Te cuento un secreto?

Dicen que hay un Dragón Dorado buscando a su princesa.

Un caballero de armadura Roja se la llevó,

Él está enojado, muy enojado…

Y me da miedo porque,

cuando él está con la Dulce Princesa

La hace gritar…

¿Algún día ella será feliz?

¿Lo será?

Pobre Princesa…

No puede dejar de llorar…

-oOoOoOoOo-

Harry quedó estupefacto.

¿Cómo era posible que haya matado a su propia amiga? Mientras su mente empezaba a imaginar alguna estrategia, Draco fue directamente hacia él alzando su varita, su oscura mirada le heló la sangre, el rubio estaba aletargado, ningún semblante reflejado en ese porcelánico rostro, unicamente la psicósis de su pérdida.

-Y bien Potter… ¿Qué es lo que harás ahora?- El rubio sorbió la nariz, frotándose el rostro entero con su amplia mano.- Eres el salvador, "El niño que vivió"… Dime, ¿Qué es lo que harás?-

Draco seguía avanzando, la sangre le hervía incontrolablemente, el maldito pelirrojo se había llevado a SU Princesa.

-¿Qué estás esperando, estúpido? ¡Deja de jugar y mátalo!-

-¡Cállate imbecil!, yo tengo esto.- Draco hablaba consigo mismo nuevamente- El maldito hijo de perra me las va a pagar por todos estos años, él fue el causante de alejarme de ella.-

-Te equivocas Malfoy- Respondió Harry alerta- Tú nunca fuiste capaz de acercártele, maldito mortifago.-El aludido sonrió, continuando su paso hasta donde estaba el ojiverde.

-Aún cuando estas a punto de morir, ¿No puedes quedarte con la boca cerrada?- Empezó a jugar con la varita que tenía entre los dedos y sacando su sonrisa más torcida, comenzó a caminar alrededor de Harry.

-¿Te digo un secreto? Tu amiguita es una puta.- Sonrió al ver que Harry desfiguró su rostro en una expresión de cólera- No tienes idea de cuán complaciente resulta ser.-

-¡Cállate estúpido! ¡Tú lastimáste a Hermione y he venido quitártela!- Gritó Potter colérico.

-…Y es por eso, que voy a matarte, Potter…-

-oOoOoOo-oOoOoOo-oOoOoOoOo-

Ron sorteaba los grandes árboles del oscuro bosque, llevaba a Hermione sobre su hombro y solamente deseaba llegar lo más pronto posible a la cabaña donde se encontraba el traslador. La castaña estaba completamente agotada física y emocionalmente, agradecía a todas las deidades y astros que al fin sus ruegos hayan sido escuchados. El pelirrojo se sentía aliviado de haber podido rescatar a su novia, compartían ese sentimiento mutuo de alivio, hasta el momento…

Él siguió escalando los pequeños montículos de tierra, sorteando helechos y ramas sin importar que el aire frío calara sus pulmones, solo deseaba que esta agonia para su princesa terminara. Deseaba que Harry le diera el tiempo suficiente para que ellos llegaran completamente sanos y salvos hasta el castillo.

El sol empezaba a bajar, emitiendo sus luces rosáceas y violetas, afirmando la llegada del crepúsculo. Siguió corriendo y pudo observar que la cabaña no se encontraba lejos, solo esperaba que su mejor amigo tuviera la suerte de encontrarse con ellos al final de este asunto. Solo corría, las piernas le quemaban por el esfuerzo, pero no le importó. Tenía que sacar a su novia a como diera lugar, mientras más corría, más pesado se le hacía respirar. Miró a la cabaña…

Una luz.

Deseaba que fuera su mejor amigo…

-oOoOo-oOOoOo-oOooOoOo-oOooOoOOoo-oOoOoOOOO-

Eres un estúpido.

¿Cómo dejaste que ese tipo te dejara así?

Solo te descuidaste por unos minutos… y él ya había impactado su puño contra tu rostro, y de ahí empezó todo.

¿Qué no tuviste suficiente con ese Sectusempra que te lanzó hace años?

-No vas a poder escapar de mi, me las vas a pagar…- Susurras.

Tienes la expresión de tu rostro desfigurada, y el sudor frío corre por toda la extensión de tu nuca y rostro, estás hecho una mierda por que te quitaron a tu Doncella, y tu oportunidad para que ella no se separe de tí puede que jamás se efectue, dentro de tu cabeza escuchas esa horripilante voz diciéndote que eres un pendejo, y que eres un inservible estúpido por haber dejado que te robaran a tú Castaña.

Lloras de impotencia, por que ella es lo único efímero que te queda, perdiste todo, tu Padre está muerto. Se pudrió en Azkaban, y tu madre tiene el tiempo suficiente para poder saber de tí. Está ocupada tratando de olvidar todo lo que esa maldita serpiente les hizo presenciar en tu hogar. Te limpias el rostro con furia, y sales como alma que lleva el diablo detrás de quien sea,

Potter…

Weasley…

Cualquiera de ellos te las va a pagar, los vas a desmembrar poco a poco como los animales que son, y se las vas a quitar para poder hacerla tuya una y otra vez más, ves una luz.

Que se atengan a las consecuencias.

Tú jamás pierdes.

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-Hermione…- El pelirrojo deposita el cuerpo de la chica en una esquina dentro de la cabaña- Mi amor, Escúchame… ya estámos a salvo.- Exhausta, la castaña miró al pelirrojo.- Ya nada te va a pasar…-

-…R-ron…y-yo…- Ella hizo ademán de querer levantarse y él se lo impidió.

-Tranquila por favor…- la recostó gentilmente-…Ya pronto saldremos de aquí.-

Se escuchó un golpe seco y sordo. Con la varita en alto, Ron apuntó hacia la puerta, sintió un aterrador escalofrío, alterando sus sentidos al momento, rogaba a Merlín que fuera su amigo. Si permanecían en este lugar maldito, no tendrían la posibilidad de defender a Hermione.

¡Ron soy yo! ¡Abreme la puerta!- Se escuchaban los estruendosos golpes.

El pelirrojo se acercó con cuidado, abrió la puerta de golpe y lo dejó entrar. Ambos se apuntaron directamente con las varitas, descartándo cualquier tipo de trampa. Harry hiperventilaba, Ron estaba alterado.

-¿A quién es quien Harry ama más después de sus padres?- Preguntó el pelirrojo sin dejar de apuntarlo.

-A Sirius… ¿Y cuál fue el boggart que salió del armario de la clase de Lupin en tercer año?-

-Una maldita araña…-

Ambos bajaron sus varitas e inmediatamente tomaron a Hermione para trasladarse hacia el Castillo. Esperaban que la Profesora ya haya avisado a los Aurores para poder detener a ese maldito sádico.

Tenía que pagar por lo que le había echo a Hermione…

Se encuentran con la vieja bota que los trajo hacia el bosque maldito y son succionados por el artefacto hasta dar en el bosque prohibido del Castillo. Mientras Ron sujetaba fuertemente a Hermione y los otros chicos alzaban la vista, se encontraron con las torres del Castillo. Suspiraron aliviados.

Harry tomó el rostro de su amiga y le pidió que la mirara.

-Mione… tienes que ser fuerte, solo falta un poco más, debemos volver al Castillo.- Ella asintió mientras se volvía a quebrar en llanto.

Lloraba.

Lloraba de alivio, le suplicaba a Merlín que en donde quiera que el rubio se encontrara, que no la volviera a atrapar.

Esperanza…

Hasta que…

-…¡ME LAS VAS A PAGAR POTTER!... ¡Tú y la maldita comadreja no me quitarán a Hermione!...

¡HERMIONE ES MÍA!...-

El aterrador grito del rubio retumbó en todo los árboles, haciendo que las aves salieran despavoridas y volaran inmediatamente. Al trío de Oro se le heló la sangre y comenzaron a correr. No importaba que se le raspara la cara, ni que el constante movimiento sobre su cuerpo al ser llevada entre los brazos del pelirrojo le provocara algún malestar. Solo quería llegar con vida, a donde sea que la llevara, no quería más.

Pudieron observar la cabaña de Hagrid y corrieron con más ímpetu.

Todo terminaría pronto…

Mientras más rápido llegaran al Castillo, más era la probabilidad de vida que tenía su amiga.

Todo terminaría pronto…

Lo sabía…

Ahora estaría en paz…