Hola aquí les tengo el cap 9

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Cap 9

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Pov Bella

Por dios, tenía días que no tenía esa clase de sueños con él, con Philp. Tenía miedo por dormir, no quería soñar con él de nuevo, no podía dormir, así que fui a la cocina y me serví un poco de agua fría y me senté en la mesa sin hacer nada, sola tomando mi vaso de agua.

Vi la hora en el reloj que estaba pegado a la pared y apuntaba que eran las cuatro de la mañana, así que desperdiciaría las demás horas despiertas sin hacer nada.

Negué con la cabeza y busqué unos jeans y un me puse un suéter color gris con cuello de tortuga y me puse un gorrito color negro que me había tejido abu y adoraba desde el momento que me lo dio. Así que me terminé de vestir y salí de mi departamento y al bajar las escaleras hacia la menor cantidad de ruido para no despertar a abu y que me preguntara que estaba haciendo, porque sinceramente ni yo sabía que estaba haciendo.

Todavía estaba de noche y sabía que era peligroso estar caminando por la calle a estas horas, pero no podía quedarme en el departamento esperando a que llegara el día. Nop, no podía hacer eso. Además, no tenía nada de valor conmigo, no me había venido con mi violín porque no pensaba arriesgarme tanto.

Caminaba por las calles desiertas de Miami sin preocuparme y sólo sintiendo la brisa con una gran sonrisa. Se sentía extraños que hubiera tanto silencio, sólo se oían mis pasos y trataba de ser lo menos ruidosa con ella.

Mientras caminaba por toda Miami pensaba en un poco de todo. Sobre mi estadía y preguntándome como estaría mi amiga Ang, tenía tiempo que no me comunicaba con ella, no sabía si en Forks todos pensaba que me había escapado o Philp había inventado una farsa como siempre.

También pensaba en todo lo que estaba pasando por estos momentos y viendo que no fue tan difícil como pensaba, tenía techo y un trabajo que me alimentaba, poco, pero lo suficiente. Oh, y luego estaba Emmett, este chico me tenía agarrada, perdidamente encantada con él quería volverlo a ver y hablar con él, porque con él me siento libre, feliz, no sé, siento calidez cuando estoy con él y eso que solo hablamos un poco un solo día y lo extrañaba.

Bueno, nunca pensaría que esto sucedería. Yo extrañando un chico que apenas conozco, yo no era de las chicas que buscaba novio, prefería estar sola en la escuela, además de que los chicos de Forks todos no eran de mi tipo. Cómo había dicho antes a mí me encantaban los chicos lindos y amables y graciosa, y aunque no lo quería admitir pues Emmett encajaba con mi chico del sueño.

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Emmett Pov

Creo que nadie se dará de cuenta si salgo un rato por la madrugada, pensé.

Sip, me estaba escapando de casa, bueno, no escapando literalmente, sólo quería pasear un rato, además de que no podía dormir y eso que yo era de esos chicos que cuando tocan la almohada caigo rendido, pero esta ve no fue así y no sabía por qué.

Bajaba por las escaleras con cuidado sin hacer mucho ruido y me montaba en mi motocicleta porque sabía que si me iba en mi jeep todos se enteraría que alguien salía de la casa y ese era yo. Así que agarré la motocicleta y me aleja unos cuantos metros con ella por la carretera y cuando vi que era lo suficiente lejos para que me escucharan la encendí y arranque.

No sabía exactamente a donde iría, pero eso era lo último que pensaba. Y inocentemente me dirigía a la plaza, el lugar donde tocaba la violinista, Bella. No podía pensar en otra cosa que no fuera ella, era imposible evitar pensar en ella, era como si estuviera pegada en mi memoria permanentemente, y no es que yo quiera olvidarla tampoco.

Me estaba empezando a gustar Bella, y eso no lo podía negar. Ella no era como las demás chicas que he conocido, y ojo que yo estado con muchas chicas, pero ella es muy, pero muy diferente. Quería volverla a ver muy pronto.

Me senté cerca de la fuente y la admiraba recreando el día que había conocido a Bella, a la violinista de la noche. ¿Qué estaría haciendo en estos momentos?, pensaba y luego puse los ojos en blanco al saber que obviamente estaría durmiendo a esta ahora de la madrugada.

Tenía los ojos cerrando así que cuando escuché a alguien acercárselos abría de golpe y me encontré con la persona que menos esperaba en encontrarme y menos en este momento y hora

-¿Bella? –dije pregunté sorprendido y ella sonrió asintiendo

Y luego puso una Cora de confusión

-¿Qué haces aquí? –preguntamos los dos al mismo tiempo y luego nos reímos por el momento y ella se sentó a mi lado

Me había olvidado cuanto hermosa era, pensé viéndola de cerca. Estaba vestida con un suéter gris manga larga con un gorrito color azul claro y unos jeans ajustado que le quedaban espectaculares

-Bueno, yo estoy aquí porque no quería volver adormir y quise pasear en vez de quedarme en mi departamento esperando a que fuera de día –admitió ella con un sonrojo mirando sus manos

Asentí

-Yo pues porque no podía dormir y quería pasear también. Tomar aire –me encogí de hombres y luego fruncí el ceño-. ¿Por qué no querías dormir de nuevo? –pregunté curioso y ella se estremeció

Ella negó con la cabeza

-Por nada –me dijo o más bien mintió, se notaba que era una pésima persona mintiendo, pero no la obligué a decirme la verdad, si no quería, pues bien.

Ella miró la fuente y luego me miró a mí.

-Sabes? Cuando veo esa fuente me recuerda al primer día que te vi –dijo ella sonriendo-. Yo estaba tocando creo que... una pieza que le encantaba a mi abuela y estaba muy metida en lo que hacia y cuando abrí los ojos…. Me topé con la mirada de un chico muy, pero muy atractivo –admitió con un sonrojó y yo creo que también me sonrojé

¡Creen que soy atractivo! Aunque eso es cierto, pero viniendo de ella es un… alago de lo mejor que me hayan dicho y eso que muchas personas me dicen eso.

-Así que… ¿crees que soy atractivo? –pregunté con una sonrisa y ella asintió-. Vaya, dígame algo que yo no sepa –bromeé y ella se rió y me dio un golpe en el pecho

-No sabía que eras tan arrogante, osito –remarcó el apodo que odiaba

Fruncí el ceño

-No dejaras de decirme así, ¿cierto? -pregunté con una sonrisa y ella negó

-No, osito –me aseguró-. Me encanta decirte osito

Bueno, admitiéndolo, también me gustaba que ella me dijera osito, pero sólo ella. En verdad Bella me estaba cambiando mucho.

-Bueno, vamos a hacer algo. Tu me puedes decir osito, pero yo puedo decirte ángel o Belly-Pooh, ¿trato? –le propuse y ella lo pensaba por unos segundos y asintió de acuerdo con mi trato

Seguimos viendo las estrellas de noche que muy pronto se irían

-Y que has hecho desde que hablamos la última vez? -pregunté y ella se encogió de hombros-. Paseé con abu por Miami y ya

Fruncí el ceño con una sonrisa

-¿Abu? ¿quién es esa persona? –pegunté curioso.

Ella sonrió

-Es la señora que me está alquilando mi departamento, ella vivé en el primer piso y yo en el segundo –me explicó-. Le digo abu pues porque es como la abuela que nunca tuve y la única cercana y de confianza que he tenido. Ella tiene como unos 60 años –admite y yo sonrió-. ¿Y tú? ¿Qué hiciste?

Me encogí de hombros. Pensé todo el día en ti, dije en mi mente

-Nada, Sali con mi familia a la playa –respondí y ella sonrió

Asentí

-Siempre quise ir a la playa, estaba planeando ir, pero…. -no terminó la frase como si se fuera acordado de algo y negó con la cabeza.

-¿Pero? -pregunté esperando que terminara de decir la frase

Ella negó con la cabeza

-No, nada, déjalo –me dijo-. Mejor porque no caminamos un rato por allí, en vez de estar sentados aquí.

Asentí y la tomé de la mano. Debo decir que sentí una corriente eléctrica, pero no era una mala sensación, más bien era cálido y agradable esa electricidad que sentí cuando la tome de la mano, no quería soltarla.

-Ven, tengo un lugar para mostrarte –dije y nos fuimos acercando a mi motocicleta.

-Manejas moto? –preguntó ella sorprendida y asentí-. Bueno, eh... yo nunca me he montado en una moto en vida –admitió ella

Sonreí

-Bueno, pues ahora te montaras en una. –dije y me monté en mi moto y le di un casco-. Póntelo

Ella se lo puso y se sentó atrás mío.

-Sostente fuerte –le advertí y arranco con la moto.

Ella soltó gritito, pero luego soltó unas risitas y pegó la cabeza y mi espalda. Sus manos alrededor de mi se sentía cálido, agradable y otra sensación que no lograba descifrar. El echo era que me encantaba cuando me tocaba.

Estaba planeando a ir un lugar donde estaba abierto a las veinte cuatro horas.

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Alice Pov

Ay, hermanito, donde te abras metido, pensé. Sabía que él se había ido de la casa porque acaba de ver cuando se alejaba con su moto por la carretera, pero mis preguntas eran… ¿A dónde iba? ¿Por qué estaba despierto a esta hora?

Emmett no era de las personas madrugadoras que se paraba a las cuatro de la mañana. Más bien tenían que echarle un balde agua fría para que se despertara para llegar a tiempo al instituto, Emmett siempre era un dormilón con un sueño demasiado pesado.

Miraba mi teléfono apunto de llamarlo a su teléfono, pero luego me detuvo porque a lo mejor él estaba paseando como siempre para divagar y pensar con tranquilidad, aunque creo que era demasiado temprano para hacer eso.

Suspiré. ¿Lo llamo o no lo llamo?, pensaba. Me negué a llamarlo, esperaría a que llegara a casa, aunque fuera de madrugada, así que baje con cuidado a la cocina y me serví una taza de leche calienta para luego entrar a mi cuarto de nuevo sentándome en mi cama y tomando mi leche caliente.

¿Será que está con una chica?, me pregunté

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Bella Pov

-McDonald's? –pregunté cuando entramos

-Sip, en este momento tengo un hambre feroz. Además de que esta abierto a las 24 horas al día –admitió él y nos sentamos en una de las mesas para que al rato llegara el que nos tomaría la orden

No había mucha gente porque obviamente era temprano y normalmente pues nadie se quedaba en McDonald's para comer.

-¿Qué se les ofrece? –pregunta el que toma nuestra orden

Miré el menú. Todo estaba apetecible, así que era muy difícil decidirse que comer.

-Deme una hamburguesa de queso con carne y una caja grande de papa fritas y un refresco grande de coca- cola –dijo Emmett y el chico anotaba en su libretita y me miró a mí

-Una hamburguesa con mucho queso y una papa fritas. Oh, y un batido de chocolate –dije y el chico asintió y se fue.

Revisaba mis bolsillos para conseguir el suficiente dinero para pagar mi pedido. Lo volví aguardaren el bolsillo de mi pantalón y miré a Emmett.

-Ya veo que comes como un oso –dije yo con una sonrisa-. Aunque te mantienes en forma para no engordar me imagino.

Él sonríe con sus hoyuelos y asiente

-Pues claro, ¿Cómo piensas que tengo estos maravillosos musculo? -pregunto mientras hacia una pose demasiado graciosa mostrando sus músculos

Me reí

-Oh... pero que pectorales -dije dramáticamente suspirando burlándome de él. Aunque por dentro me estaba

derritiendo por eso músculos

No reímos.

Seguimos hablando de muchas cosas. Emmett era un chico gracioso, amable, adorable, lindo, muy simpático y todo lo demás. Nos seguimos preguntando cosas que no nos había preguntado antes.

-Algo que nunca te había preguntado es… ¿Cuántos años tienes? –me preguntó

Suspiré.

-16 años –respondí-. En unos dos mese cumpliré los 17 años –admití

Él me miró sorprendido

-¿Tienes 16 años? –preguntó sorprendido-. Pensé que tenías como unos 18 o 17 años, pareces no tuvieras esa edad –admitió un poco avergonzado

Yo asentí

-¿Y tú? ¿Cuántos años tienes? –pregunté

-17 años –respondió-. Tú… ¿estudias en algún colegio cercano? –preguntó

Me daba pena admitir que no estudiaba. Yo sabía que no volvería estudiar y que nunca iría a la universidad, algo que yo siempre había soñado, pero que se había derrumbado cuando Philp me violó.

-Hum… sip –mentí no muy segura-. Estoy en un colegio muy bueno

Él asiente

-Y bueno, ¿tus padres saben que saliste de noche? –preguntó curioso

Si él que no tenía padres, bueno, tenía Philp y a Reneé, pero ellos no eran mis padres, mi único padre era Charlie Swan.

-No, más bien yo no estoy con mis padres –admití-. Mi padre murió y mi madre está… eh, muy lejos con su nuevo esposo y bueno, me vine a estudiar aquí porque según ella daba la mejor educación –volví a mentir

-Lo siento lo de tu padre –dijo y frunció el ceño-¿Entonces vives solas? –pregunta asombrado y yo asiento-. ¿Y cómo haces para pagar la comida y todo eso? –pregunta

Me encojo de hombros

-Mi madre me manda dinero cada mes –vuelvo a mentir

No quería mentirle a Emmett, pero no quería que se enterara de mi pasado y luego estuviera viéndome con lastima o no me volviera a ver por ser una persona tan… pobre, y sin nada. No podía decir, Hey, lo que pasa es que mi padrastro me violó y me escapé aquí a Miami. No podía decir eso, no quería que viera a la persona tan sucia que era yo o lo pobre que era que tenía que trabajar y tocar cada noche en la plaza de Miami, y no es que eso me molestara mucho, lo que pasa era que no quería que él se alejara de mí, así que me tocaba mentir.

-Wooh... -murmuró él y él asiente y muerde sus papas fritas-. Entonces…, ¿quién te enseñó a tocar el violín? –preguntó curioso

Sonreí

-Mi abuela Marie, era la madre de mi padre –sonreí-. Ella tocaba el violín y desde pequeña había tenido ese amor a ese instrumento, así que a los cinco o seis años aprendí a tocar la primera pieza y todo –tomé un poco de mi malteada-. Ella era una abuela espectacular. Me horneaba galletas de chocolate todos los días que la iba a visitar y me tocaba una pieza cuando me iba a costar, la amaba al igual que mi padre

Él sonrió

-Suena como una abuela de lo mejor –admitió

Asentí

-Lo era –estuve de acuerdo con él

Él frunció

-Cuando dice lo era, quieres decir que –yo asentí. -Murió cuando tenía ocho –admití-. En ese momento yo estaba con mi madre porque ya mi padre había muerto y no pude ir al funeral de ella

-Tus padres estaban divorciados, ¿cierto? –asentí-. Sip, la mitad de mi vida me la pasé con mi padre, éramos como un chicle pegado en un zapato –me reí un poco-. Amaba mucho a mi padre –dije con nostalgia

Sacudí la cabeza

-Bueno, dejemos de hablar de mí. ¿Qué hay de ti? -pregunté-. ¿Dónde estudias? –pregunté

Él se encogió de hombros

-Lo cierto es que no sé –admitió-. Mi mamá no me dijo a donde me inscribiría porque vengo de Chicago, así que. -se encogió de hombros

Asentí

-Una pregunta –dije cuando terminé con mi malteada y ahora comía las papas fritas-. ¿Qué quieres llegar hacer como carrera? –pregunté curiosa

Él sonrió

-Quisiera manejar la empresa de mi padre -respondió y los ojos se pusieron con platos

-Vaya… -dije sorprendida-. Debe ser increíble manejar una empresa, ¿de qué es?

Él vuelve a sonreír, pero esta vez con sus hermosos hoyuelos que me derretían

-De electrónica –responde-. Cosas, así como teléfonos, I Phan y laptops

Asiento

-Y bueno, ¿y tú? ¿Qué carrera vas hacer? –me preguntó.

-Bueno, me gustaría hacer una carrera de música –admití-. Ya sabes, me encanta tocar el violín, eso es obvio –dije y él asintió de acuerdo conmigo

Terminamos de comer y salimos de McDonald's con una gran sonrisa.

-Mañana tendrás tiempo libre? –preguntó él

-Bueno, queras decir hoy, mañana tengo cosas que hacer –dije-. Ya sabes, tarea y esas cosas -mentí porque en realidad mañana tenía trabajo

Él sonrió

-Bueno, el sueño que no tuve hace unas horas lo tengo ahora –dijo él bostezando-. Vamos te dejaré en tu departamento –nos montamos en la moto y nos fuimos

Debía decir que ahora adoraba montar moto con Emmett porque, aunque no lo dijera, me encantaba tener contacto con él, tocarlo ¿saben? Él olor de Emmett era exquisito, era un olor a chicle y coco, algo demasiado rico.

-Ya llegamos –dijo Emmett y yo fruncí él ceño

-¿Cómo sabías como llegar a mi casa? –pregunté

Se encogió de hombro

-La otra vez que te deje en tu casa pues presté atención de la dirección que le diste a mi chofer -me explicó-. Y se me quedó grabado

Me sonrojé y asentí

-De acuerdo –me quité el casco y se lo di-. Gracias por todo, y por pagar la comida, te lo cobraré

Él negó

-No, no me pagarás nada porque acuérdate que soy hijo de un hombre que maneja una expresa, o sea un multimillonario que no se quedará pobre pagando una comida –me dijo y cierta parte tenía razón estaba cerca de abrir la puerta cuando el me llamó

-¿Si? –pregunté

-Bueno, son las seis de la mañana, así que quería preguntarte si querrías salir conmigo –me propuso con una voz temblorosa y yo de seguro parecía un tomate rojo -. Podríamos ir a comer algo o ir al parque

Sonreí todavía sonrojada y lo miré a los ojos

-Me estas invitando a salir? –pregunté y él se sonrojó

Sus sonrojos eran adorables en él, nunca lo había visto sonrojarse casi, así que verlo sonrojado es algo especial para mí.

-Pues, claro –dice con una sonrisa-. Entonces, ¿Qué dices?

Fingir pensarlo, aunque ya había aceptado al proponerme eso, aunque no lo había dicho

-Hum... no sé, déjame revisar mi agenda –me bromeé un poco con él-. Aunque creo que tengo al pensando para esa ahora, pero lo pospondré para salir contigo

Él sonrió y negaba con la cabeza divertido por lo que había dicho

-Bueno, vendré por ti a las cuatro, ¿te parece? –me pregunté y acepté

-Me parece bien, adió osito –me despedí

-Adiós Belly-Pooh –dijo él y entre a la el edificio de dos plantas.

Era bueno que solo hubiera dos departamentos en este edificio, porque así no tenía vecinos fastidiosos o gente que hiciera ruido.

Suspiré y subí la escalera para entrar en mi departamento.

Cuando me acosté en mi cama bocabajo chillé de emoción. ¡Tenía una cita con Emmett! Estaba emociona, asustada y ansiosa. Emocionada porque vería Em, asustado porque nunca había estado en una cita con un chico en mi vida, así que está sería mi primera vez y ansiosa porque quería que la hora pasara volando. Pero lo primero que haría sería darme una siesta para luego hacer lo que tenía que hacer.

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Emmett Pov

¡Tenía una cita con Bella! Oh, o dios, estaba emocionado, asustado y muy ansioso para que la hora pasara volando para pasar el tiempo con ella.

Cuando pue la moto en el Garaje y entré a la casa de puntillas. De seguro todos estaba despierto, pero si tenía la mejor de las suertes todos estarían durmiendo. Subía de puntillas las escaleras cuando escuché la voz de mi madre

-Alto allí, jovencito –dijo ella y yo la miré asustado-. ¿A dónde has estado?

Miraba todo menos a mi madre. Cuando ella se ponía molesta era de lo peor.

-Bueno, salí por allí a tomar un poco de aire –admití porque era una parte cierta-. Y comí en McDonald's y luego vine

Ella entre cerró los ojos

-Hay algo que no me estás diciendo –dijo ella muy segura y me puse nervioso con su mirada matadora para sacar me la verdad

-Mamá, pero eso fue lo único que hice –además de estar con Bella, completé en mi mente-. Yo tengo algo de sueño, así que iré a dormir un poco –dije rápidamente y subí sin esperar una respuesta

No quería mentirle a mi madre, pero por lo momentos, como había dicho antes, mantendría mis encuentros con Bella para mí sólo, no quería que Bella conociera a mi familia de inmediato.

Hoy por fin había descubierto que edad tenía mi violinista era joven, pero eso no importaba además le llevaba un año nada más. Ella me había contado todo, aunque sentía que algo que no me estaba diciendo, pero no la podía obligarla a decirme qué, porque ella no es nada mío, además de una amiga, aunque yo quisiera que fuéramos algo más, así que también le había pedido tener una cita conmigo, pero debo decir… Wooh. Nunca me había puesto nervioso pidiendo una cita a una chica, mas bien eran ellas la que suplicaban para que saliera con ella.

Esto sería nuevo para mí, porque, aunque no lo admitiera, estaba nervioso como la mierda. Quería llevarla a un lugar fino, pero no tan elegante y refinado, además de que quería que ella viera mi yo. No sabía que lugar llevarla, así que opte por lo esencial, el cine.

Cuando me eché en la cama puse la alarma a las 4 de la tarde y cerré los ojos hundiéndome en un sueño profundo.

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Al me picoteaba la mejilla y yo la aleja y me tapa la cama. ¡Es que no se podía dormir en paz!, pensé, pero luego abrí los ojos de golpe a recordar que tenía una cita con Bella. Miré el reloj y respiré de alivio al ver que apenas era las dos de la tarde.

-Aja, quiero que me digas en este preciso momento adonde diablos estaba –decía casi gritando Alice

Fruncí el ceño y volví a cerrar los ojos sin prestarle atención

-No es de tu incumbencia –murmuré y traté de agarrar otra vez el sueño.

Ella empezó a saltar en mi cama

-Pues fíjate que si es de mi incumbencia porque soy tu hermana y me lo tienes que contar todo, en nuestra familia no hay secretos –me decía ella mientras saltaba en mi cama sin dejarme agarrar el sueño

Gruñí, pero no abrí los ojos

-Sino no me dices no te hablaré por un mes –me amenazó ella

Me encogí de hombros sin importarme. Mantendría mis salidas con Bella en secretos a toda costa, así que si Alice me dejaba de hablar pues yo tampoco le jalaría bola para que me hablara.

Ella jadeo

-Con que no te interesa? Bien, de acuerdo, sea lo que sea que estés ocultando debe ser muy grande –dijo ella y salió de mi cuarto

¡Aleluya sea el señor!, pensé y traté de dormir, pero no pude. ¡Demonios!

Tuve que pararme y empezar a buscar que me podría. De pana me parecía a una chica buscando que ponerse, nunca me había imaginado haciendo esto y por una chica menos, pero era Bella, así que merecía lo mejor y si eso se significaba estar probándome ropa por ropa como una chica, pues así sería.

Me decidí por unos jeans que me quedaba muy sexi, déjenme decir, con mi camisa blanca y mi chaqueta de cuero. Luego me metí en el baño para darme una ducha y vaya ducha que me di, debo decir que quería huele muy bien para Bella, luego me vestí y revisé el reloj. Apenas era las tres y media, así que agarré las llaves de mi coche y bajé.

Por suerte no había nadie abajo, así que revisé la nevera y me preparé un emparedado para tener algo el estomago y un buen vaso de jugo de naranja, luego de eso me fui a mi cuarto de juego para jugar en la Xbox para no pensar mucho. Debo decir que no me estaba concentrando en mi juego porque me encontraba viendo el reloj que estaba pegado a la pared cada dos minutos.

Casi pego grito de aleluya cuando por fin son la cinco y media. Salgo de el cuarto de juego y cuando estoy bajando por las escaleras me conseguí con Eddie.

-Hola, Eddie, ¿y eso que no estas en tu cuarto leyendo eso que tu lees? –pregunté

Se encogió de hombros

-Salí a tomar un poco de aire –dijo-. ¿Y tú? ¿Adonde vas tan…arreglado?

Me encogí de hombro

-Voy a salir a ver una peli –dijo

Sonrió

-¿puedo ir contigo? -preguntó

Negué

- ¡No! -casi grite y él frunció el ceño-. Bueno, quiero decir si, pero voy a ver una peli con una chica –dijo rápidamente

Asintió entendiendo, pero igual confundido mi reacción a su pregunta

-¿Y quién es? –preguntó por curiosidad

-No me acuerdo del nombre, pero eso es lo de menos –mentí-. Así que no puedes ir conmigo porque en realidad es una cita de dos, ¿me entiendes? –dije nervioso, algo raro en mí porque normalmente era confiado y seguro.

Me miró y luego asintió tragándose mi explicación

-De acuerdo, estaré en mi cuarto –y subió

Respiré de alivio y salí corriendo a mi coche.

Cuando iba a la casa de Bella vi una florería y me tuve que parar. Le daría un ramo hermoso a Bella, no sabía porque, pero quería que tuviera algo de mí o no sé, me estaba poniendo todo meloso como un adolescente de 13.

Compré el gran ramo de rosas blancas y seguí con mi camino a la casa de Bella. Debía decir que estaba nerviosos de la manera que me sudaban las manos….

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Bueno, chiscos los dejaré hasta aquí ¡lamento si lo deje muy corto y por haber tardado tanto en publicar

Att: Bearbelly